Cuando ví por primera vez esta contracrónica he de reconocer el coraje que me dio. Primero que nada porque el Chelito Delgado es uno de mis ídolos, y no fue nada fácil digerir lo que estaban viendo mis ojos en la pantalla, un Chelito sin hambre, sin amor por la camiseta... Aquella vez me dejo sin palabras, y sin ganas de volverla a ver, ahora ya me puedo reír de ella...