No sé qué diablos festejan. ¿De dónde sacan tan patético optimismo? Celebrar desproporcionadamente una hazaña tan modesta como la del sábado, es casi peor que no ir al Mundial. ¿Qué no ven que se ganó jugando pésimo, y ante el peor equipo del grupo… que perdió todos sus partidos de visitante en la eliminatoria?
Estábamos ante una generación sin precedentes, destinada a escribir historia, y resulta que un semiretirado delantero de 36 años, ídolo total a pesar de su fracaso en España, sigue siendo el héroe.
Desde la Copa América ’93 no se ha hecho nada importante, y se vive del éxito de los juveniles. Tan lejano, que ahora en el Mundial sub 20 la selección brilla por su ausencia. Y ni cómo consolarse con otras disciplinas, pues basta mirar los dos tristes oros de Pekín 2008 para constatar el nivel del deporte nacional.
Pero lo que más duele es el atroz dominio del vecino del norte. Que su economía sea mucho mejor se asume como irreversible, pero perder contra ellos en futbol una vez sí y otra también, es algo que el aficionado no puede soportar.
La liga del Apertura y Clausura es paupérrima. Torneos en los que absolutamente cualquiera sale campeón, donde un semestre eres primero y al siguiente, último. Los equipos grandes son una vil caricatura de lo que un día fueron, y ni quedando al fondo de la tabla general descienden, por el ridículo tema del porcentaje.
Los futbolistas que juegan en Europa parecen haber perdido el amor a la camiseta y entre tanto viaje, la mayoría termina por rendir tan poco en la selección como con su club. Las convocatorias del técnico son incomprensibles, y esa camiseta Adidas luce más devaluada que nunca.
Los derechos de comercialización están en manos de una empresa extranjera. Es por ello que los amistosos se juegan fuera del país, y contra rivales tan distinguidos como Ghana, Panamá o Bielorrusia. Da igual si es fecha FIFA o no: lo importante es hacer dinero, aunque sea con selecciones espurias. Sólo bajo este panorama se explican decisiones tan absurdas como la de nombrar director técnico al mejor futbolista en la historia del país, sin valorar su currículum como entrenador.
Digan lo que digan, a mí no me salen las cuentas: si la selección nacional pierde el miércoles, quedará fuera del Mundial y aún empatando, el repechaje Conmebol – Concacaf podría ser su cruel destino.
¿No soñábamos con ser como Argentina?… Ahora son igualitos a nosotros.


















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