Ñáñaras
Nunca en la historia caerse solito resultó tan doloroso. Le sucedió a Rodrigo Pimpao, jugador del Vasco da Gama, ante el Fortaleza.
Si se tapan los ojos, no abran los dedos.
Ñáñaras
Nunca en la historia caerse solito resultó tan doloroso. Le sucedió a Rodrigo Pimpao, jugador del Vasco da Gama, ante el Fortaleza.
Si se tapan los ojos, no abran los dedos.
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