Hace tiempo que perdí el encanto de tomar fotos. Me agobia la idea de estar esclavizado en plenas vacaciones a un aparatito. Siento que si saco la cámara no disfruto del momento, y que para ver fotos de monumentos o partidos ya está el Internet, que además ofrece mucho mejores ángulos.
Jamás entenderé a quien está en un campo de futbol y contempla los momentos cruciales (saque inicial, festejos, etc) a través de una cámara de fotos, en lugar de registrarlos con la retina. Para ver esos instantes en una pantallita, mejor se hubiera quedado en casa, con un monitor mucho más grande, baño privado, repeticiones, y sin gastar un centavo.
En fin, sé que me estoy poniendo intenso. Y aunque para publicar fotos existe el Facebook, ya he dicho en otras ocasiones lo mucho que me disgustan las redes sociales. Las instantáneas que les presento a continuación fueron tomadas por mi amigo Ari, que es un tipo mucho menos raro que yo.

















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