Todo estaba diseñado para que este fuera un duelo por la supremacía holandesa entre las señoras Zenden y Van der Vaart. Sin embargo, la sueca Helen Swedin (de un ex jugador de cuyo nombre no quiero acordarme) nos recordó que Holanda siempre se queda a la orilla.
Si Pacquiao es el devorador de mexicanos, Helen es la destroza tulipanes. ¿Podrá Clio meter las manos?





















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