El día de hoy Jueves 17 de Junio de 2010 pasará a la historia como el día en que México venció a una potencia en un mundial de fútbol. Y es que no fue un triunfo circunstancial o practicando un fútbol rácano y defensivo esperando el error del rival. Se mostró un fútbol ordenado, intenso, vertical y dominante. Sin duda habrá quién se empeñe en demeritar la victoria azteca alegando que Francia no venía en su mejor momento, pero no se puede negar que es un equipo plagado de figuras de primer nivel que son capaces de cambiar el rumbo de un partido en cualquier descuido. Esas mismas personas son las que en los días previos al partido aseguraban que México no sería capaz ni siquiera de sacarle un punto a los Bleus.
En la cancha se vio un equipo lejos de aquellos denominados “ratones verdes”. Lo que yo vi fueron unos tipos con carácter sin miedo de enfrentarse a jugadores de primer nivel mundial. Un “Conejo” sobrio y seguro en la portería. Un “Maza” excepcional y preciso. Un Héctor Moreno al que por fin se le hizo justicia. Un Salcido atrevido y veloz que volvió loco a Abidal. Un Osorio seguro y confiable. Un Torrado como siempre aguerrido e incansable. Un Efraín Juárez luchador y sin complejos. Un Rafa Márquez que se consagra como el mariscal de campo del equipo y calla las bocas de aquellos que le han criticado su desempeño con la selección. Un Carlos Vela alegre y sin miedo, aunque con mala suerte. Un Giovani descarado y vertical. Un Guille Franco comprometido que no dejó de buscarla. Un Pablo Barrera descarado y sorpresivo. Un Cuau que demuestra que a pesar de su edad y su físico sigue siendo uno de los mejores jugadores de la historia en México. Pero sobre todo, un Javier Aguirre que nos guiña el ojo a todos aquellos que llegamos a criticarlo por las decisiones que ha tomado. Todos ellos hacen que el día de hoy nos rindamos a sus pies y festejemos uno de los grandes logros que nos ha dado la Verde.
Estoy de acuerdo con los comentarios que llaman a la mesura, pero también creo que es momento de festejar y compensar aunque sea un poco las tristezas y decepciones que hemos pasado. Que soñemos y confiemos con resultados nunca antes logrados, ya que eso es lo que nos toca a los aficionados. Saltemos, gritemos, bailemos, explotemos de júbilo; tenemos todo el derecho y la obligación de hacerlo. Ya mañana retomemos la calma y concentrémonos en lo que viene. Convoco a todos a que nos quitemos de la cabeza los pesimismos y esa creencia de que estamos predeterminados a perder. Pido que se tome a este grupo de guerreros aztecas como un ejemplo y creamos que verdaderamente podemos trascender y competirle a cualquiera. Si se quiere, se puede. Gracias México. Gracias por esta alegría, este ejemplo y este día.

















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