Columnas, La Contracolumna — Domingo 22, agosto 2010
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La ContracolumnaAunque todas las cosas y todas las palabras ya han sido dichas, ¿por qué no intentar mejorarlas?

Lágrimas compartidas

tearsCuatro veces me ha hecho llorar el Barcelona. La primera, en 1994: un 0-4 ante el Milan en la Final de la Copa de Europa que me impulsó a arrancar todos los posters y fotos blaugranas que colgaban en las paredes de mi cuarto, mientras a moco suelto gritaba improperios en un espectáculo aberrante protagonizado por un niño tan grande, y al que hasta hoy que se los cuento, solo había asistido mi mamá.

En mi adolescencia logré convivir con mi innata intolerancia a la frustración para no convertirla en lágrimas. Lloré la muerte de mis abuelos Dan y Dora, y sigo llorándola apenas platico cualquier trivial anécdota que se refiera directa o indirectamente a ellos. Y también en el cine: al director le basta acondicionar un diálogo más o menos intenso como el de Yo Soy Sam, o echar mano de un musical conmovedor como en Up! y aunque sean dibujos animados me tendrán en la sala chillando como Magdalena.

Durante 15 años el futbol dejó de hacerme llorar. En 2000 quise hacerlo, para demostrarme que de veras era tan culé como seis años atrás. El Barcelona había caído en semis de Europa, goleado por el Valencia del Piojo López. Logré producir un par de glándulas lagrimales, pero solo pude derramarlas tras un desesperado y ruin recurso: desenterrar algún episodio con mi abuelo Dan. Lloré con trampa y no cuenta.

No me faltaron razones para hacerlo en 2002 cuando el Real Madrid venció al Barcelona en semifinales de la Champions. Aquel partido lo vi en un viejo hostal de Riobamba, Ecuador donde se concentraba el Morelia previo a un partido de la Libertadores. Como en los cuartos no había televisión, tuve que bajar al comedor y, por alguna estúpida razón ligada al complejo del ¿qué dirán?, me resistí a llorar delante del Tato Noriega y compañía.

En 2006 el Barça volvió a ganar la Champions. Estaba en Saint Denis, loco de alegría. Ese instante ya lo había vivido muchas veces en mi imaginación: yo, en primera fila… Puyol delante mío levantando ese trofeo que solo ganaba el Madrid. Esa secuencia la había imaginado muchas veces antes, con una diferencia: en todas ellas lloraba de felicidad. A ese partido acudieron 78,782 espectadores, pero entre todos les escribe el último en salir del estadio. Quizá lo que necesitaba era llorar en soledad, pero ni así.

Concluí que eso de llorar por motivos ajenos a la tristeza solo sucedía en Mujer, casos de la vida real y esas cosas. Pero que en el mundo verdaderamente real era imposible. Dos años después nació Judith y cuando la tuve en mis brazos por vez primera me descubrí lloriqueando rodeado por tres gordas enfermeras con la misma histeria de 1994… pero esta vez de pura y genuina alegría.

PepGuardiolaEl año pasado volví a acompañar al Barcelona en su tercer consagración europea. Entonces no lloré, ni tampoco me acordé de intentarlo. Me dediqué a disfrutar. Al día siguiente, leía en el avión la crónica del partido cuando una gota me sorprendió al caer sobre la foto de Sylvinho. No se había descompuesto el aire acondicionado de arriba. Era yo.

Todo este choro no es más que una introducción al párrafo que esta mañana de domingo me hizo sollozar a lo estúpido. Buscaba artículos alegóricos a la victoria del sábado en la Supercopa y me topé con lo que escribió David Trueba en El País. Demasiado bueno para ser inventado:

…Dos días después de ser eliminado en la Champions por el Inter de Mourinho, el Barcelona se jugaba la Liga del año pasado en el campo del Villarreal. Notaba heridos a sus jugadores, rotos por la derrota en la competición más ansiada. “¿Qué les digo?”, se preguntaba en voz alta el entrenador a una hora de sentarse en el banquillo del Madrigal. A Guardiola le obsesiona que los mensajes motivantes sean cortos, claros, sencillos, asequibles, eficaces. Ha encargado vídeos y utilizado imágenes de Youtube, señalados esfuerzos, ideas, momentos, destellos. Todo vale para avivar el ánimo a los jugadores. Aquel día se dirigió a sus jugadores con una sonrisa abierta. “Señores, yo no les puedo pedir más. Me han dado mucho más de lo que cualquier entrenador puede pedir a sus jugadores. Sois grandes. Gracias por todo. Solo quiero decirles una cosa. Si salimos ahí fuera y perdemos y se nos escapa la Liga, no pasa nada. Absolutamente nada. Tranquilos. Mil gracias. Para mí sois los campeones”. El Barcelona ganó cuatro a cero y la Liga.

Enlace corto:

70 comentarios

  • la verdad la unica ocasion que llegue a derramar una lagrima por el futbol, fue cuando bulgaria elimino al tri en penales en el mundial del 94, pero tenia 10 años; ya estas grandecito barak para llorar por un equipo de futbol y aparte que me parecio mamona tu columna, que maricones resultaron ser los cule

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  • 58 PACKITOSBOY 1975, que gusto da compartir un blog con gente como tú, que admite que la rego… Como dices, si te pasaste un poco de eufórico jeje. Pero tienes toda la razón, Barak nos ha acostumbrado a más en este blog y estoy totalmente de acuerdo contigo que el post es bastante flojo.

    Si esto fuera ESPN, el post definitivamente no estaría en las jugadas de la semana… xD!

    Saludos y estamos en contacto PACKITOBOY 1975… O.o

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  • ¿Quién dice que no se puede llorar con algo relacionado al deporte? ¿Quién dice que se tiene un límite de edad para llorar?¿En que libro están escritas esas reglas?

    Yo no soy quien para decir si fue una buena o mala columna, soy alguien que no tiene estudios universitarios y mi desempeño escolar es de lo más mediocre.

    Pero si hay un 89% de comentarios que expresan que la columna es “buena”, en algunos casos “excelente”, y en otros cuantos “de mis favoritas”, creo que algo bueno debe de tener, ¿no creen?

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  • Hola Barak, eres mi redactor favorito, pero me parece que llorar por un equipo de fútbol…no se, te viste muy…”mamonsin”. El fútbol es un juego y nada mas. Hay que guardarse las lagrimas para otras ocasiones. No te lo tomes a mal…

    Esta columna la Nomino, a el Not Top Ten de SportSCenter…

    JAJA, Saludos Cordiales.

    PD: Tranquilo estaría en el lugar Nº10

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  • Hooooooooooola Barak!!! y a todos los demás también!
    Cuando tiempo sin comentar! Entre la Uni y demás el tiempo vuela…

    Pero bueno… regreso y mira con lo que me encuentro! Me gustó bastante la columna, plasmaste sentimientos y emociones que haz vivido y me identifiqué con varias cosas! GRACIAS por compartirnos estas letras!!! :D

    Oye y si se puede saber, Judith es tu hija, hermana… ahmm, es que casi nunca mencionas aspectos familiares y ahora que lo hiciste pues no supe deducir de qué parentesco se trata! =P

    Por ejemplo, cuando ví a mi sobrina: lloré y lloré!!! Hasta la fecha no soy capaz de explicar con palabras el amor incalculable que me hace sentir! =)

    Buen trabajo Sr. Fever! =) Saludos!!!!!!!!

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  • Muchas gracias a todos por los comentarios. Compartamos o no los mismos sentimientos, sin duda sus críticas y opiniones enriquecen el blog.

    3.- RAMIRO, gracias por la corrección.

    6.- AGUSTÍN, 13.- JUAN PABLO, también agradezco su corrección.

    12.- HENRY, siempre hay oportunidad de enmendar el camino.

    36.- ERIKA, de verdad que me halagas.

    59.- PACKITOSBOY, eso suena mejor.

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  • Creo que no derramé lágrimas, pero tuve u nsentimiento muy fuerte y duro con la última experiencia fuerte de futbol que he tenido: la final del torneo pasado perdida por el Santos, a un penal de distancia y teniendo 2 oportunidades. Recordar la figura de Romano me hace estremecerme aún.

    Sí fueron lágrimas en el campeonato ganado contra Cruz Azul, al momento del silbatazo final.

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  • Cuando lo lei, se me puso chinita la piel, no es que comparta tu sufrimiento-alegria por el barcelona, si no por la forma por la que describes todo este calvario que de vez en cuando se vive en este “life style” que es el futbol. Y no encuentro mejor momento como este para compartirte un pensamiento que solo el que haya jugado futbol alguna vez en su vida, podra entender.

    “Como vas a saber lo que es el amor, si nunca te hiciste incha de un club. Como vas a saber lo que es la solidaridad si jamás saliste desde atras a dar la cara por otro compañero golpeado. Como vas a saber lo que es la poesía, si jamás tiraste una gambeta. Como vas a saber lo que es morir un poco, si jamás fuiste a buscar la pelota dentro del arco. Como vas a saber querido amigo; COMO VAS A SABER LO QUE ES LA VIDA, SI JAMAS JUGASTE AL FUTBOL”

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  • Señor Fever, soy un ferviente aficionado de Cruz Azul y el futbol, la unica vez que este hermoso deporte me ha hecho llorar solo una vez y fue de autentica felicidad, aquella final en Leon de 1997, gracias por compartir tu experiencia =)

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