Antes del partido, con los ojos entrecerrados, Sepp Herberger analizaba a sus muchachos. Pensaba tácticas, ideaba la construcción de su juego, la estructura de los once futbolistas con los que intentaría ganar, por fin.
La guerra había terminado hacía ya varios años y los alemanes seguían deprimidos, fuera de sí. Muchos de los participantes activos no sólo se veían arrepentidos para ese momento, sino que seguían desencajados, deprimidos, acongojados. La sociedad entera, el pueblo completo se asimilaba como el gran perdedor y todo gracias al fanatismo desenfrenado e impensado que los convocó en aquel entonces.
Ahora las cosas eran diferentes. Los alemanes habían invadido Suiza de nuevo, pero en esta ocasión la paz y el deporte iban de por medio. El pretexto de la gloria de ver el balón rodar era la punta de lanza que los niños, las mamás, los heridos de guerra, los veteranos, los abuelos, las jovencitas, adultos y políticos… el punto de inflexión común para que la copa fuera de ellos, se convirtiera en la esperanza palpable de la resurrección del sentir decaído.
Herberger seguía diseñando la estrategia para frenar a la poderosa Hungría. Cual batallón, formó a sus jugadores y los vio claramente. Sabía que pensaban en la derrota antes que nada. Habían perdido contra los húngaros en la primera fase por un devastador 8-3.
Sepp pensó y les dio el discurso de sus vidas a los seleccionados germanos:
-“Ahora o nunca. Recordarán ustedes que hace diez años nuestro país se equivocó en varias decisiones. Fuimos incapaces de rescatar el sentido humano. Extasiados por un discurso perverso, estábamos contagiados por un mal que simplemente crecía y se esparcía aparentemente sin fundamentos. Hoy es diferente. Hoy tenemos bases y estamos más vivos que nunca. Se trata del amor, de la esencia que nos mantiene respirando, de los cimientos del ser humano. Nuestra esperanza es este título por ellos, por el pueblo, nuestro pueblo que hoy nos escucha en la radio, que nos verá por primera vez en televisión; ese pueblo que está ávido de una satisfacción que sí tenga un propósito heroico. Y ustedes, muchachos, ya son héroes por estar aquí y vestirse el uniforme de la Selección Alemana. Así que es ahora o nunca. Salgamos y demostrémosle al mundo, a nosotros mismos, a nuestros compatriotas, que sí podemos ganar y que independientemente de lo que se piense… somos los mejores y merecemos la felicidad eterna que significa levantar la Copa Mundial, tener en las manos la Jules Rimet“.
Un vacío cubrió el vestidor. El arquero Turek tenía las lágrimas a punto del abismo. A Fritz Walter le sudaban las manos. El silencio más descriptivo que jamás habían sentido los 11 que ese día eran testigos de las grandes palabras del entrenador. El silencio que representaba la pasión que dejarían en la cancha al tiempo en que tocaran el césped del estadio Wankdorf.
Saltaron al campo de juego y de inmediato Hungría tomó el control. Bombardeó la puerta alemana y la destruyó con dos goles. Primero Puskás y luego Czibor. 2-0 lapidario.
Casi todas las ciudades alemanas estaban en escombros. Los jugadores estaban acostumbrados a ver ese panorama de terror y lucharon en contra de eso. El gol de Zlotán Czibor que en ese momento trabajaba para el Csepel SC húngaro, más que acongojar a los teutones, los animó.
De atrás vino Morlock y al minuto 10 ya estaban 1-2 favor Hungría. Impresionados, los dirigidos por Gusztáv Sebes y aparentes favoritos supieron que el impulso teutón era diferente. Esa tarde del 4 de julio, Alemania edificaría una nueva historia: su reconstrucción. Desde el escombro a la plenitud. Desde la depresión hasta la alegría. Desde la derrota a la victoria eterna, metódica y firme.
La lluvia era un torrente agresivo y así jugó Alemania. Se volvió aliado de la tempestad y empató al 18’ con gol de Helmut Rahn, y al final, cuando ya todos estaban agotados y la imprecisión se afianzaba en el inconsciente de ambas escuadras, el mismo Helmut le daba el título impensado para los alemanes, a seis del silbatazo final.
Joseph Herberger fue el primero en ingresar al vestidor. La batalla de Berna fue ideada por él, desde el corazón destruido de su patria. Así se reconstruyó la Alemania que se convertiría en una de las grandes potencias del fútbol mundial, de la economía mundial, de la sociedad en general. Así se reanimó una historia sumida en el silencio.
El gol de Rahn destapó los sentimientos guardados del pueblo. Reconcilió la frontera de la oscuridad y enalteció lo verdaderos valores olvidados de Alemania, como una sola… Y Fritz Walter, el ídolo, el héroe, el campeón, levantó la Copa.
ELBUENFÚTBOL*
http://www.elbuenfutbol.com/






























wow que historia
Gracias Angel, aquí seguimos. Saludos!
Estas son las historias que hay detrás del futbol y que a mí por lo menos me gusta leer, todas están llenas de sentimiento, de pasión y de entrega… así como debería de ser el futbol… Alemania actualmente es una de las mejores selecciones, diría yo los campeones sin corona… por su estilo de juego, fuerza y por dejar el alma en cada partido… lástima que apareció España en Sudáfrica 2010, pero creo que todos hemos sonreído con esta Alemania, así como en el 74′ todos sonreían al paso de Holanda… muy buen escrito!!! =D
Muchas gracias Regina. El pasado Mundial merecía algo más, por lo menos más que Holanda. Pero lo interesante de todo es cómo cambió la sociedad, probablemente no a partir del futbol… pero sí les funcionó para resolver varios nudos pendientes.
Un abrazo y gracias por tu comentario.
Exacto… quien sabe que tiene el deporte que funge como soporte para resurgir, lo mismo del rugby en Sudáfrica, así se unió una nación… sería interesante si pudieras escribir algo con respecto a eso jeje que bien que esté esta sección un abrazo!!!! =D
De hecho sí tenemos un texto en EBF*, en relación a la película Invuctus: http://www.elbuenfutbol.com/2010/01/30/invictus/
AMEN.
Justo por Eso por eso mismo!!! es que amo tanto a la patria alemana…aunque vivir en México….es grandioso pese a tooodo
Has dicho!
Gracias por tu comentario. Saludos!
como siempre enorme esta columna
Gracias Isaac. Por aquí seguimos!
Saludos
Es de las historias que de verdad conforman la Historia Universal no las fechas mucho menos los heroes de bronce son las almas y sensaciones como esta que de verdad merecen recordarse
La esencia misma El Jac83. Gracias por leernos y comentarnos.
Un abrazo!
Excelente… y diferente, en tiempos donde abres un artículo de futbol actualmente y todos hablan de lo mismo.
Saludos
Gracias Antonio… y pensar en las infinitas historias que envuelven esto que simplemente llamamos futbol.
un abrazo!
orale deberian de sacar un libro con historias como estas
deberas que el fut significa tanto para todas las personas
saludos a el buen futbol
gracias al futbol un pais chico puede aspirar a los mas grande
Gracias Rino… buena propuesta la tuya.
Un abrazo!
Gracias ELBUENFUTBOL* por publicar estas columnas! No me canso de repetirlo!!
Eso es todo Oscar. Gracias a tí por leernos… y repetirlo!
Saludos!
El Glorioso Milagro de Berna!
Aunque ésta extraordinaria anecdota ya es conocida por muchos, Nunca esta de mas.
Gracias!!
Y así es… siempre hay aristas diversas que algo le han de aportar. Gracias por leer y comentarnos, un abrazo!
Excelente!!
Tan solo revisar el historial de Alemania en esta década
Corea-Japón: 2°lugar
Alemania 2006: 3° lugar
Eurocopa 2008: 2° lugar
Sudáfrica 2010: 3° lugar
Y aunque no han ganado nada en estos 10 años, es sorprendente la regularidad que mantienen
Exacto Marinno. Y pensar en toooodo lo que avanzaron como sociedad!
Saludos!