Rincón Sapiens — Miércoles 31, agosto 2011
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Entre el Llano y el “Qué hubiera pasado”


POR: JOSAFAT MARTÍNEZ
Ganador del Rincón Sapiens, XXXV edición.

Corría el verano de 1998 cuando jugábamos en el campo de la Máquina 10 en Acapulco, una liguilla dura, llena de patadas y polvo pero con la ilusión de ser campeones y estrenar zapatos la siguiente temporada, según las palabras del profe Chava.

Al medio tiempo, media docena de personas que jamás habíamos visto en esos lares se sentaron en una palma que se había caído por las lluvias de aquellos días. Sabíamos que no eran del lugar porque ninguno traía sandalias y mucho menos nuestro color de piel…

Eran visores del Atlas. Sí, de aquel equipo que tanto admirábamos por su jogo bonito y por la oportunidad que les daba a los jóvenes.

El profe Chava olvidó que teníamos que hidratarnos o al menos darnos las indicaciones para el segundo tiempo para afianzar el marcador que nos llevaría a la final, y sólo se limitó a decirnos: es la oportunidad de su vida… y de la mía”.

Ese segundo tiempo volamos, borramos al rival y soñamos debutando en el estadio Jalisco un sábado por la noche, sin embargo la cosa no era tan sencilla.

Al término del juego, el profe platicaba con esas personas y señalaba algunos de nosotros. Se acercaron y tras una última plática entre ellos, llamaron al portero, al central, al volante por izquierda, ¡y…a mí!
¡No podía contener la emoción! El sólo hecho de pensar que me probaría con mis amigos en las canchas de Colomos al lado de los Juan Carlos Chávez hoy técnico sub 20, de los Pavel Pardo, de los Daniel Guzmán, y demás ídolos de nuestra adolescencia, era simplemente la realización de un sueño.

Sin embargo, tanta emoción terminó cuando le di la noticia a mi madre quien solo sonrió y dijo “NO”.

¡¿No?! Años de jugar todos los días en el recreo, de jugar tres partidos los sábados y tres los domingos, de clavarme en los pies vidrios, clavos, piedras y demás cosas que uno encuentra en el llano, de coser todas las noches mis zapatos de futbol para que aguantaran un juego más, todo para que mi madre se negara rotundamente a que fuera perseguir mi sueño y me dijera que por ningún motivo dejaría mi educación preparatoria.

Al paso de los años, sólo uno de nosotros fue quien pudo cristalizar su sueño. Hoy como férreo central de Jaguares logró hacerse de un lugar en ese mundo que tanto ocupó nuestra mente y corazón llamado, “Primera División”.

Así también descubrimos por otros compañeros que buscaron su sueño por otros lugares, que no sólo es necesario el talento, sino un buen padrino y un cheque con cuatro ceros para aparecer en la alineación que vemos por televisión.

Hoy, gracias a mi madre soy un profesionista, pero en mi mente siempre quedará la duda del qué hubiera pasado si me hubiera presentado en agosto de hace 13 años en Colomos. Seguramente conduciría un convertible rojo por la Calzada Independencia o porque no, por la Cibeles, por las Ramblas o por Stamford Bridge….

A final de cuentas, el que hubiese sido “nuestro mundial”, terminamos siendo eliminados por Argentina en 2006, empezando así esa maldita paternidad sudamericana. Sin embargo, cada sábado que los amigos nos reunimos, cavilamos sobre el eterno topic del mexicano, ¿qué hubiera pasado si hubiésemos llegado a esa Copa del Mundo?

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