Los escoceses tomaron la ciudad de Vaduz y luego el pequeño Rheinpark Stadion. La razón es muy sencilla, tras una complicada eliminatoria, donde comparten grupo con España y República Checa, finalmente los números comenzaron a contar a su favor.
España clasificó, ya tiene boleto, pero esta misma semana derrotó a los checos, que ahora se quedaron en el tercer lugar con 10 puntos. Escocia, hoy en segundo puesto gracias al triunfo sobre Liechtenstein, quiere aferrarse a él para ir al repechaje.
Es la segunda victoria consecutiva del equipo de Craig Leiven, ambas 1-0. Hoy el anotador fue Mackail-Smith. La anterior fue el 6 de septiembre recibiendo a Lituania. Antes, y quizá fue el resultado más doloroso, empató 2-2 en Hampden Park contra República Checa.
Total que Escocia ha hecho lo suyo. 11 puntos le dan aire hasta la última fecha, a jugarse el martes, donde estarán visitando Alicante para arrebatarle, aunque sea un punto, al campeón del mundo. Los checos, que terminan la fase eliminatoria con un nivel lejano a lo esperado, viajarán a Kaunas para enfrentar a Lituania.
Los aficionados escoceses, que tapizaron de banderas cruzadas las insuficientes tribunas, se fueron entre festejos por dejar prendida la llamita de esperanza de regresar a una Euro, a la cual no asisten desde Inglaterra ’96.






























Esos escoceses me gustan porque son casi puro corazón a la hora de jugar futbol, al menos desde que yo los he visto.
Go Scotland the Brave!
Deben de calificar