Juego parejísimo. Hasta antes del primer gol, la sensación era que no habría festejos por ningún lado. Pero no era por por falta de aproximaciones, que las hubo y peligrosas, sino porque los defensores siempre alcanzaban a puntear, a tapar o a anticipar.
No era para menos, pues tener a Haedo, Cardozo, Forlán, Suárez y Cavani aseguraba atractivo en las áreas. Al mismo tiempo, contar con Verón, Da Silva, Lugano y Pereira, le daba mucha tranquilidad a los dos poteros.
Barreto tuvo una seria. Tenía metros para ir hacia el marco y decidió disparar desde fuera del área. Aun así pasó apenas a centímetros del poste.
Forlán recuperó balón cerca de la línea del área, soltó un bombazo y Cáceres se lanzó como pudo para obstruir. Le sacaron el aire.
El talento no faltaba, pero había que hacer algo más. Se necesitaba una jugada extraordinaria para cambiar la historia.
Y Luis Suárez levantó la mano. Recibió balón por el costado del área, condujo, giró, salió entre cuatro paraguayos y tocó para dejar solo a Forlán. Cachabacha empujó y puso el 0-1.
Una heróica más. Balón altísimo en el área charrúa, Haedo la midió y golpeó potente de volea… Apareció la mano de Muslera en reacción inmediata.
Tiempo agotado, corner paraguayo. Centro al área, un rojiblanco peina hacia segundo poste, y con más lucha que viveza, Ortíz se lanzó como pudo para contactar el último balón del día… ¡gol! El Defensores del Chaco gritó locamente la igualada.
El campeón de América se fue con un punto que lo pone en la parte alta de la eliminatoria con 4. Paraguay sumó por primera vez y evitó ser el último lugar de la tabla.
Intensidad extrema en Asunción, empate parejo y justo por todos lados.
Enlace corto:






















Se dio un buen juego