Partidos — Viernes 28, octubre 2011
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PartidosPorque aunque no lo crean el futbol, a veces, se juega también en la cancha

¡Campeón Panamericano!

A pesar del timorato parado de Tena, México supo aprovechar todas sus ventajas y se quedó con la medalla de oro en los Juegos Panamericanos.

El deporte en conjunto por excelencia en nuestro país por fin respondió con el resultado deseado a todo el apoyo que recibe y que muchos otros deportes le envidian -aún obteniendo mejores resultados-. México ganó su cuarta medalla de oro en la historia de los Juegos Panamericanos en el fútbol varonil, derrotando a un combinado argentino que complicó mucho el partido y que, cuando se vio abajo, lució aún más desesperado y hasta violento.

Eso sí, la presea dorada costó aún más de lo que se presupuestó. Se sabía desde el inicio que Argentina no sería ningún flan y que a pesar de la juventud de su plantel, el trabajo de fuerzas básicas argentinas es reconocido por su calidad y entrega en el campo, mismas que hoy salieron a relucir.

De nuevo -y como lo estiló durante este torneo- la estrategia de Tena no permitió ver juego espectacular ni jugadas vistosas, más bien un trámite de partido muy trabado en medio campo, disputado con fuerza y pocos momentos para el recuerdo; Walter Perazzo tampoco quiso arriesgar desde el inicio, por lo que parecía que ambos esperarían en sus respectivas trincheras. El primer tiempo se fue con la sensación de que se podía ganar, pero descifrar el candado pampero no sería tarea sencilla.

La segunda mitad no cambió gran cosa, por lo que ya se sentía la tensión de los tiempos extras y la ansiedad -aún tienen ese efecto- de los penales. Pero afortunadamente para la causa tricolor, un excelente pase filtrado para Jerónimo Amione, que rompió el fuera de lugar mal ejecutado por la defensa albiceleste, fue concluido con una puntual definición del atlantista dentro del área para finalmente romper la tensión acumulada y desatar el estallido de júbilo en el Omnilife.

A falta de 15 minutos, el movimiento obvio de Tena no se hizo esperar: encerrarse para aguantar el resultado; la conocida reacción de los albicelestes al verse abajo en el marcador tampoco tardó en llegar: las patadas, empujones y conatos de bronca inducidos por la rabia marcaron el cierre del partido.

Esta vez no fue Oribe Peralta el que salvó el día, pero Tena tiene que agradecerle a sus refuerzos y al comité organizador que le hayan otorgado las ventajas suficientes para alzarse en lo más alto del podio. Su puesto a cargo de la selección pre olímpica también se mantiene, al igual que la duda sobre el rendimiento de este equipo una vez que todas las ventajas desaparezcan en el torneo eliminatorio para Londres 2012. Por ahora, con todo lo que se sufrió de inicio, México se cuelga la medalla aúrea.

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