Actualidad, Internacional — Domingo 11, diciembre 2011
Siguiente - Anterior

Internacional

Joan Verdú, el otro 10 de la ciudad

(Desde Barcelona, 11 de diciembre 2011).- Durante mucho tiempo no se veía ciertas delicadezas de este juego llamado fútbol en Cornellà-El Prat, el estadio del Espanyol. La noche helada en Barcelona gozó de la intensidad del equipo perico que le plantó cara a uno de los llamados grandes del fútbol español. El Atlético de Madrid, un equipo capaz de pasar de lo majestuoso al ridículo en un abrir y cerrar de ojos, se paró en la cancha sin las ideas claras de lo que había que hacer frente al Espanyol que no ganaba desde hace 6 jornadas de liga. Esta noche lo hizo, por 4-1 y con la autoridad del más talentoso del barrio.

Joan Verdú, un talentoso enganche dentro de la segunda línea de élite de esta liga, puso su visión y tomó la pelota para organizar el ataque de los locales. Algo que la afición le pedía a gritos desde hace mucho tiempo. En el minuto 5, aprovechó un regalo del jóven portero Courtois para abrir el marcador. En la grada la alegría era doble, su equipo ganaba y el “10” del que tanto esperaban rendía frutos, de ahí no pararía. No hay nada que le de más confianza a un futbolista que anotar un gol. Verdú empezó a pisar la pelota, hacer túneles y a driblar rivales a destajo. En uno de esos atrevimientos, pasó a 3 colchoneros, entró al área y definió con delicadeza a un costado del arquero. Alguien en la grada se acordó del otro 10 de la ciudad.

EL 2-0 puso mucho orden en el equipo local, ahora no sólo Verdú la pisaba y tocaba. Había lujos en el campo, la grada lo agradecía cuando Sergio García tomó el esférico y conectó con el marfileño Romaric, quien soporto un castigo de su técnico Pochettino por llegar tarde a entrenar, y hoy estuvo puntual a la cita para poner el 3-0 apenas al minuto 19 de juego. Una rareza por estos suelos, que como toda fiesta inesperada, la gente gozaba.

Con el partido controlado, parecía que el Espanyol tendría la calma para manejar los tiempos, pero la inexperencia de tener tan de gane un cotejo tan de gane cobró piso. Las imprecisiones para salir jugando se hacían presentes mezclado con el peligro de tener a Falcao al acecho. El colombiano, que juega de náufrago disfrazado de delantero, hace milagros con pelotas perdidas. Anotó el único gol de su equipo y le anularon bien dos goles por fuera de lugar.

Los tiempos en fútbol suelen ser un punto bizarro. El que los sabe manejar controla mucho más que un cronómetro, la ansiedad del rival, se vuelve un aliado. El Espanyol lo tuvo por momentos, fueron capaces de transmitir confianza a su afición que por momentos recordaba la mala suerte de partidos pasados. Sergio García, un veterano catalán, puso las cosas en orden con el 4-1. Los colchoneros recurrieron al antiguo arte de explotar la virtud de su solitario cazador. A falta de ideas, balonazos a Falcao se convirtió en la bandera de ataque. En uno de esos rechaces, el turco Arda Turán, recordó a la gente la calidad del equipo visitante y prendió un balón perdido que fue a dar a las redes para el 4-2 a 13 minutos del final.

Con el tiempo, la ansiedad del rival y el marcador a favor, los locales recurrieron a lo básico del juego. Tocaron la pelota, siempre con su enganche. Verdú tomaba los balones y repartía sin mucha velocidad física pero si mental, suficiente para recordarnos que a pesar de que el mejor jugador del mundo vivé con la diez blaugrana pegada al cuerpo en esta ciudad, no está solo. El Espanyol lo agradece.

Héctor Moreno fue titular, y jugó todo el partido sin estar exento de titubeos, sobretodo al principio del partido como ha sido habitual en lo que va de liga. Al mexicano, le cuesta engancharse de inició pero cuando lo hace, su presencia se nota y se convierte en el eje de una defensa joven.

Enlace corto:

1 comentario

 Deja tu comentario

(*)

(*)

 

.