Salón de la Infamia — Jueves 15, diciembre 2011
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Salón de la Infamia

Salón de la Infamia: Los primeros 15 nacionales son…


La pregunta se hizo respuesta y la voluntad se hizo infamia.

Señores Sapiens, hemos de comunicar que el Salón de la Infamia abre sus puertas a sus primeros 15 integrantes, todos nacionales, los cuales fueron sometidos a un férreo escrutinio para enaltecer sus mayores defectos y no dejar duda que merecen este lugar.

Deben saber, además, que no hay por qué desanimarse si es que alguno de sus “gallos” no pudo ingresar esta vez. El Salón de la Infamia realizará inducciones anuales para engrosar su lista.

A continuación los damos a conocer:

15. Edoardo Isella. Apareció fugazmente en Primera. Cuando tuvo dos buenas actuaciones con Guadalajara la Selección Nacional lo requirió. Era el Roberto Carlos mexicano… y al tercer partido la mentira se cayó.

14. Alberto Becerra Acco. Portero no muy bien recordado por el americanismo. Oportunidades no le faltaron, pero tuvo a bien tirarlas a la basura. El Escupidor le apodaban, con eso se dice todo.

13. Joel Huiqui. Su carrera se forjó a base de altas y bajas. Claro está, después de tantos años, las altas fueron muy pocas…

12. Filiful. Su nombre, su apodo, su figura, su gambeta inexistente… Todo le confabuló para estar entre los primeros en ganarse un lugar en nuestro Salón.

11. Pikolines. El apodo prácticamente les garantizaba un puesto en el Salón de la Infamia. Para facilitarnos la decisión, su futbol también.

10. La Paca. Valedores lo llevó a la fama y ahí estuvo su perdición. Por suerte quedó en video material suficiente para justificar su presencia en este lugar.

9. Mascota Colibríes. Impresentable botarga que conjugaba a la perfección los peores rasgos de un alien, un mosco y un pingüino.

8. Hermanos Cervantes. Van en paquete porque esa rara estética futbolera es difícil encontrarla repetida en una misma familia. Aún muchos guardan esperanzas de algún día verlos juntos como dupla central.

7. Kikín Fonseca. Regó anticlase por canchas nacionales e internacionales. Su problema mayor era cuando debía tratar amablemente al balón. Siempre lo terminaba ofendiendo con un golpe irregular. Nunca se pagó tanto, tantas veces, por tan poco.

6. Gringo Castro. Dos veces campeón con América, Mundialista, jugó Copas Libertadores, Sudamericanas, Mundial de Clubes… Una carrera completa. Su lugar aquí, sin embargo, se entiende desde su técnica reapurada…

5. Cheto Leaño. Lo futbolístico pesó, sí, no podría ser de otra manera. Sin embargo, este miembro fundador de nuestro Salón agrega a su biografía que el hecho de que fungía como dueño/directivo/operador de su club, el cual se ha caracterizado mayormente por navegar en la mediocridad.

4. Víctor Manuel Aguado. “El señor Aguada”, como lo nombró alguna vez Lapuente, aseguró su lugar vía una diadema. El artefacto, por sí solo, ya es pieza de museo. Aguado, de la misma manera, es un infame episodio del futbol mexicano.

3. Santiago Fernández. El ex-Barcelona (risas) deambuló por varios campos de entrenamiento en nuestra Primera División. ¿Sello particular? Su enemistad con el gol.

2. Hugo Sánchez Portugal. Si su padre era el primero en la lista del Salón de la Fama, el Jr. hizo cuanto pudo para ocupar ese lugar en el nuestro. Para su mala suerte, ni eso pudo hacer. Quedó segundo.

1. Miguel Layún. Robó en la votación. Su primer lugar no es cosa de la casualidad, sino que se construyó con una carrera tan sinuosa como intrascendente, que incluye media temporada de aporte al descenso del Atalanta italiano. No se puede negar, un histórico de nuestra liga.

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