Martín Palermo siempre fue un jugador irreverente que dejó gratos recuerdos a la afición Xeneize y en su partido de despedida no podía ser la excepción. Cuando Palermo cambió de equipo y se puso los guantes para tratar de atajar el penal que cobró su hijo Ryduan, quien simplemente hizo ver mal a su papá.
24/05/2012





























chido el gesto de Palermo
Este tipo nunca fue santo de mi devoción, pero que enorme diferencia con el patán de Abbondanzieri.