Partidos — Miércoles 22, febrero 2012
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PartidosPorque aunque no lo crean el futbol, a veces, se juega también en la cancha

Sacan ventaja en el último minuto

Presionados por haber llegado a estas instancias del torneo, Olympique de Marsella e Inter de Milán exhibieron sus miedos y carencias en un partido que no pareció de Champions League. Por un lado, el equipo francés saltó a la cancha sabiéndose limitado en cuanto a plantel, pues no tiene las mismas individualidades que el rival y apostó por encontrar un error para marcar, error que se registró en tiempo de compensación.

Por el otro, Inter ingresó al campo con desconfianza y un planteamiento enfocado a lo que hiciera Diego Forlán al frente. La escuadra italiana tiene jugadores, pero su punto flaco lo tienen en la banca con la figura de Claudio Ranieri. El técnico decidió dejar a Milito en la banca, síntoma de que atacar no le interesó. A Sneijder lo tiene amarrado con la obligación de no tener el balón, a Stankovic lo mantiene a pesar de que falla en el toque de pelota y a Zárate supuestamente lo puso como compañero de Forlán, pero sin balones al frente sólo figuraron como llaneros solitarios.

El partido se definió por la intención, detalle que también juega. Con todo y sus limitaciones, Marsella procuró hacer algo, intentar un poco más que el adversario y gracias a ese mínimo esfuerzo, comparado con lo que hizo Inter fue un esfuerzo enorme, encontró el gol al 92′ por conducto de Ayew. El error que tanto anheló Didier Deschamps se dio en el último minuto cuando Inter se descuidó en una jugada a balón parado (tiro de esquina).

Con ventaja mínima, pero ventaja al fin, Olympique buscará sellar el pase en Italia. A Inter no le quedará de otra que buscar hacer daño. Sin embargo, y de acuerdo al juego que plantea Ranieri, se ve difícil, que no imposible.

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