El Monumental fue testigo de cómo Quilmes nulificó a River Plate sin atacar en ningún momento del partido. La escuadra de Caruso Lombardi fue un candado de acero que con pelotazos a la nada, faltas y maña impidió al Millo buscar con claridad el arco. El conjunto de Almeyda se vio amarrado ante un rival que a lo largo de 90 minutos resguardó el empate a cero con dureza.
A nivel cancha, River tuvo a lo mucho dos opciones de gol, ambas en los botines del Chori Domínguez, quien desesperado por la forma de marcar de Quilmes no se tuvo paciencia y lanzó sus disparos lejos de la portería a pesar de tenerla enfrente.
Quizá lo más emocionante del encuentro se dio en las bancas durante el segundo tiempo cuando Matías Almeyda y Caruso Lombardi se encararon, hecho por el cual se fueron expulsados. Y es que el entrenador de River defendió al Chori, quien había sido insultado por el técnico rival, aunque también el Chori lo provocó al hacerle gestos con referencia a que el partido estaba pagado.
A final de cuentas, y con un futbol pendenciero, Quilmes se salió con la suya y se llevó el 0-0 del Monumental.
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Almeyda y Caruso Lombardi, par de muertos.