Columnas, La Contracolumna — Miércoles 9, mayo 2012
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La ContracolumnaAunque todas las cosas y todas las palabras ya han sido dichas, ¿por qué no intentar mejorarlas?

La cruz de azul (tomo LVII)


No sé qué tema escoger. Muy ardido como para hablar del enésimo título de Mou. Fuera de forma como para regatearlos con una columna dedicada al ansiado retorno del Ave, esa que fue majestuosa en los ochenta (… ¡Correcaminos de la UAT! ¿Quién si no?) Demasiado sensible como para siquiera ser capaz de escribir Guardiola sin romper en llanto. ¿Y si me espero a mañana a que se corone el Athletic? ¿Y si mejor me aguanto hasta el lunes a que el City gane la Premier?

Empiezo por fin -entre bostezos, eso sí- a dignarme a escribir sobre el nivel que atraviesan Dortmund y Bayern. Me suelto la rienda y calculo de qué manera fulmina la baja de Puyol las aspiraciones de la selección española en la Euro. Teclean mis dedos de cómo…, cómo…, de c… ¿cómo va Cruz Azul? Ja. Escrupulosamente puntual a cada una de sus tres citas anuales con el fracaso, el entrañable club celeste llega a mi rescate. Edición. Seleccionar todo. Suprimir.

Bajo los escalones al sótano para acudir, también yo, a uno de mis tres encuentros de cada año con el ábaco ahí empolvado. Bolita por bolita empiezo a contar. 15 torneos de los largos, 33 de los cortos, 3 Libertadores, 3 Concachampions, 3 Interligas. Resultado final: a Cruz Azul lo han eliminado 57 veces, en sus últimas 58 aventuras de carácter oficial.

Se equivocan quienes piensan que odio al Cruz Azul. No lo odio, sólo me divierte. ¿Se acuerdan del monito ese de South Park que siempre se moría al final? ¿Kenny se llamaba? Seguir cada temporada de la Máquina es como ver una de esas películas que sabes en qué va a terminar desde el minuto uno. Y no por previsible y ñoña, deja de ser entretenidamente palomera.

Cuenta la leyenda que la maldición del 97 impide al León ascender hasta el día en que Cruz Azul salga campeón. El cuadro esmeralda parecía resignado a su designio astral, pero ya le dio güeva y está a punto de volver. Hace poco Cruz Azul compartía ayuno con Tigres. Eran Sidharta y Dalai Lama, hasta que los universitarios decidieron dejar de hacer el ridículo y salir campeones. Ya de últimas, el abandonado club aún mantenía el campeonato del infortunio tras quedar a la orilla en tantas finales. Y entonces, ¡matanga! Santos se llevó hasta su cinturón de subcampeonísimo.

Aunque Tito Villa emule a Maradona y a Zidane, anote con la mano una tarde y cabecee en el tórax de un rival a la siguiente, en homenaje a aquellos actos vandálicos de Corona y Giménez en Morelia. Ni por lo civil, ni por lo criminal. Cruz Azul nomás no la arma.

Guardar. Adjuntar. Enviar. Gracias Cruz Azul, por devolverme la inspiración. Al menos para eso sirves.

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