
La Diosa Deneuve
Le fascinaba ir al cine. A diferencia de otros amigos, él no estaba interesado en las películas de Truffaut, Rohmer, Resnais o Godard. No les entendía a sus filmes y se le hacían aburridos. Sin embargo pasó cientos de horas sumergido en las salas agarrado a una butaca y dominado por la enorme pantalla. El séptimo arte no lo atrapó por el arte en sí, ni siquiera las historias le importaban. El motivo que lo sedujo tenía forma y nombre de mujer, Catherine Deneuve.
La belleza de la actriz francesa le robó varias noches de sueño. Pegado a la almohada se preguntaba cómo podía existir una diosa semejante en este mundo. Repasaba en su mente los diferentes mundos ficticios construidos con la diva. “Un día nos conoceremos y entonces sabrá cuánto la amo”, se decía sonriéndole a la oscuridad de su recámara.

"Si no los presentaba yo, ¿quién?"
Transcurrió el tiempo. Los años pasaron, pero hicieron una pausa en 1994. El fracaso de la selección francesa por no calificar al Mundial de Estados Unidos era el deleite de la prensa nacional. “Los búlgaros nos echan en casa, ¡una vergüenza”, tituló un diario. Dentro de ese grupo de fracasados estaba él, ya convertido en todo un futbolista.
Tras la eliminación vio en la televisión una entrevista hecha a Catherine Deneuve. El sentimiento seguía intacto, solamente se había dormido. Al contemplarla, bella y tan joven como en el pasado, volvió a jurarse que un día la conocería. Sin embargo vino una declaración de su diosa que lo sacudió: “Fracaso francés es que nuestros niños no rían, que el mundo no sea igual para todos. El futbol no vino a ayudarnos, sino a empeorar las cosas. Salga y vea todos los rostros sin aspiraciones”.
Con brusquedad sintió el golpe verbal de la actriz. Para calmar la conmoción salió a recorrer calles parisinas. Quienes lo reconocieron lo insultaron e incluso Claude, un pequeño de seis años, se acercó a escupirle los zapatos. “Ella tiene razón, no hemos hecho nada”, susurró.
Las palabras de la diva y el escupitajo de Claude lo acompañaron para lo que venía. En 1998, en la Copa del Mundo efectuada en casa, saldría campeón del orbe. Junto a Zidane, Djorkaeff, Thuram y Deschamps borró el trago amargo del 94′ y de paso sembró una alegría que tanto necesitaba el pueblo francés, la Francia triste y desigual que le reveló su amada. Dos años después se coronaría campeón de Europa en Holanda tras vencer a Italia 2-1.
Francia estaba en boca de todos. Los medios no hacían otra cosa que adular a los campeones, principalmente a Zidane. Mientras tanto, Deneuve promocionaba la película Dancing in the dark. Un reportero parisino le cuestionó qué pensaba sobre el auge de la selección gala, sobre los ídolos de la patria. “Me da gusto. Nos descubren que no todo en el país es tristeza y que se pueden vencer las barreras raciales con una pelota”, respondió.
Al mismo tiempo pero en casa del entrenador Aimé Jacquet, Laurent Blanc cenaba con su mentor y como amigos le confesó que ya no tenía la ilusión de conocer a la diva. Jacquet lo paró en seco.
-A los sueños y a los amores, así sean prohibidos, jamás se renuncia.
-Pero ya estoy grande, ya soy un hombre.
-Entonces no sirves para entrenador.
-¿Por qué?
-La ambición de ganar la tenemos todos. Pero ese camino se moldea respetando las ilusiones propias y las de otros. ¿Qué sería de un equipo sin afición y viceversa? No tendría sentido. Y si no tiene sentido para qué seguir. ¡Deja de pensar como un hombre y vuelve a ser niño!, vuelve a encontrar tu sentido.
En 2010, tras otro fracaso galo, ahora en el Mundial de Sudáfrica, Blanc tomaba las riendas como nuevo director técnico de Francia. En su presentación dijo lo siguiente:
Cuando me puse el uniforme, una casaca con los colores azul, blanco y rojo con un animal en ella, sentí que estaba comenzando algo. A los jugadores les dije que estaban aquí para prepararse lo mejor que pudieran para jugar al futbol y, sobre todo, para divertirse
Añadió que el objetivo inmediato era el “sueño de ganar la Eurocopa, el sueño de todos y cada uno de nosotros”.
Semanas antes Jacquet intuyó, si no es que sabía, que Blanc sería el nuevo entrenador nacional. Con el pretexto de hablar de futbol lo invitó a comer. Para sorpresa de Laurent, en la mesa, junto al Profe, estaba Catherine Deneuve. Jacquet los presentó. Blanc se quedó mudo y su amada expresó: “Por fin se me hizo conocer al hombre que besaba la cabeza del portero calvo. Iba a decir que era, pero es usted un tipo atractivo. Quiero pedirle un favor. Sería usted tan amable de firmarme una playera, es para mi nieto”. Acto seguido, Blanc firmó la camiseta del adolescente que lo idolatró en 1998 y en el 2000, el nieto de la mujer a la que no pudo decirle que amaba desde que era niño.



























Tenia rato de no pasar a firmarte (no por eso dejaba de leer tus historias) , siempre atrae mas lo prohibido o lo que se considera imposible,tanto en el fútbol como en la vida, nunca hay que dejar los sueños ni los amores.
Chuy, y esa atracción por lo prohibido le da sabor a las cosas. Saludos
Soberbio relato Elias, un abrazo
Lobsan como diria platanito show……chupame los huevos….!!! jojojojo
Lo leo y no lo creo. Es un honor tener al mismísimo Lobsan comentando en estos lares. Abrazo de retache (y petición de autógrafo)
Felicidades Elías por estos escritos tan creativos, interesantes y chingones que te avientas. Una verdadera delicia!
Chechar, gracias por el halago. Saludos
Otra gran columna Elías.
Mg, grandes ustedes por seguir leyéndolas. Saludos
…..
El mas flojito hasta ahora
Mi estimado y siempre crítico Potosino, en lugar de la carita hubieras puesto algún regaño. Un abrazo
¡Híjole! Quien no amaría a la Deneuve. Blanc le dio la vuelta al fracaso en cuatro años como jugador y ahora se avienta al ruedo de hacerlo como técnico, tarea nada fácil. Saludos y sigan con los textos
Y por cierto nos recordaste a Jacquet. Siempre que se habla de la Francia campeona del mundo nadie se acuerda de que Jacquet era el técnico
Valente, alguna vez le reproché a mis padres no haber sido franceses y no haberme traído al mundo en los sesenta; Deneuve me robaba el suspiro. Sobre Jacquet suele suceder, tiende a olvidarse su nombre. Saludos
Bellísimo texto, el amor y el futbol siempre van de la mano
El futbol, el amor y un sinfín de cosas, Omar. Un saludo
#StandingOvation
Thanks
Otro relato de los buenos Elías, admiro tu capacidad para atrapar al lector (al menos a mi sí) con tus textos, algunos reales otros ficticios pero excelentes…Felicidades Elías
Carlos, lo admirable es saber que hay quienes nos leen. Un abrazo
buena buena la columna esta, pero alta dejaste la vara con las anteriores, sigue asi
Erick, mientras no sea un fuete vamos de gane. Saludos
A los sueños y a los amores, así sean prohibidos, jamás se renuncia….que gran frase.
Me recuerda porque este año volví a jugar fut después de casi 7 años…(lesiones,matrimonio, la chamba, etc..) Gran relato Elias Leonardo +10….
Shev83, si renuncias a ellos qué le cuentas a tus nietos. Ah, suerte en el matrimonio. Un abrazo
Asi es..Muchas Gracias, Un abrazo.
Ahhh l´amour!!!. En lo personal no me gusta Catherine Deneuve, si de hablar de bellezas de antaño se trata creo que como Elizabeth Taylor no hay mas. Un gran relato, la frase de los sueños y los amores puedo abrazarla por completo y creo que si todos la siguieramos tendríamos una humanidad mejor.
Un abrazo buen Elías
César, haré de cuenta que no leí tu desprecio a la Deneuve, quédate con la Taylor. La bronca no es solamente soñar, sino también contribuir con los del otro (utopía le dicen) Un abrazo
Jaja veo que tenemos gustos diferentes. Muy cierto si tambien estuvieramos pendientes de ayudar al prójimo otro gallo nos cantara.
Buena Historia! La verdad es que cuando pierde la ilusion o la motivacion de hacer las cosas que nos gustan, dejamos de vivir y solo sobrevivimos.
Jim, y eso de sobrevivir no es una condición deseable para nadie. Saludos
Buena!!!
Gracias
Gran historia, y la sra Denueve mejor
Hermosa ella
Muy Buen texto Mr. Leon, tiene todo amor platónico, tragica eliminatorioa para EU 94, resurgimiento como Campeón Mundial, final “Feliz”, casi casi como toda una pelicula Hollywoodense,
Tampico, qué bueno que enfatizas el “casi casi”, mira que no soy muy adepto a las películas hollywoodenses, o no mucho a las de hoy en día. Saludos
Yo tampoco soy tan fan,he de confesar que me reviento una que otra de vez en cuanto pero no es lo mio, digo tampoco soy un cinefilo clavado, solo me gusta elegir bien como voy a gastar 150 o mas minutos de mi vida Saludos Mr. leon
EXCELENTE.. un abrazo Elías!
Mismo abrazo de regreso, Domingo
Muy buena Elías, excelente, siga así.Un abrazo.
Ricardo, seguiremos, ¿cómo? no sé, pero seguiremos. Abrazo de retache
como es costumbre muy bueno para leer y dejarse llevar por la imaginacion, en el futbol como en todo lo demas se necesita una fuente de inspiracion para realizar grandes cosas, me llevo una gran sonrisa por que al final encontro su musa .
Rodrigo, la imaginación ahí está, todo es cuestión de ubicarla y saber cómo emplearla. Saludos
Gran relato aunque me siento un poco ajeno…..cuando no me gusta sabes que te lo digo de frente, porque que lo conozco de toda la vida , maestro. Saludos Elias.
Josafat, ajeno en qué. Saludos