
EBF* | Alguna vez el pequeño fue grande
Atletas, periodistas y gente de clase acomodada bromeaban sobre la sede. Dieron el visto bueno a que los Juegos Olímpicos fueran albergados por Europa, pero no les entraba en la cabeza que Finlandia, específicamente Helsinki, fuera anfitriona del certamen. Tampoco faltaron los chistes hacia las delegaciones de países del tercer mundo que participarían por vez primera en la justa. “Para un país chico, atletas chicos”, decían algunos. “Las potencias no necesitarán condición física, sino una escoba para barrer con calma a los que creen que pueden competir”, decían otros.
La prueba de los 1500 metros en el atletismo silenció a muchos. Durante la carrera un hombre enmudeció a quienes se mofaban de los débiles; su nombre aparecía de relleno en la lista de los competidores. Mayor asombro causó el dato de su nacionalidad. Incluso, mientras el corredor se enfilaba como líder de la prueba, algunos periodistas buscaron con desesperación información sobre él, pues creían que su país era inexistente y por ende su participación también.
Cuando cruzó la meta nadie podía creer lo que estaban viendo: el desconocido del país extraño ganaba la prueba, obtenía la medalla de oro. A la par de que Josy Barthel recibía la presea dorada, periodistas confirmaban con organizadores si efectivamente Luxemburgo era una nación.
Al día siguiente de su hazaña, los periódicos informaban que un atleta de tierras inimaginables ganó en los 1500 metros. De igual manera hicieron énfasis en que así como existía Helsinki también existía un pequeño país llamado Luxemburgo.
Entre que los incrédulos trataban de asimilar lo acontecido y buscaban una entrevista con Barthel, atletas de Tailandia, Vietnam, Indonesia, Nigeria y Ghana celebraron en sus respectivos grupos el triunfo del compañero de Luxemburgo. “Si hay países pequeños, el mundo es todavía más pequeño. Es tan pequeño que las escobas a partir de ahora serán inservibles”, comentó un atleta africano.
Semanas posteriores a su logro, Barthel fue cuestionado acerca de su sentir por el logro. El hombre de Luxemburgo sonrió y le dijo a su entrevistador que sentía lo mismo que habrían de sentir los ignorados del futuro.
Ganador de la primera y única medalla de oro que tiene Luxemburgo en Juegos Olímpicos, Josy Barthel, sin saberlo, serviría de motivación a los corredores de naciones consideradas inferiores, pero en que las pistas, con un par de piernas invencibles, barrerían el desprecio hacia su existencia, entre ellos los africanos. Ocho años después de Helsinki ’52, en Roma ’60, un atleta de Etiopía volvería a quitarle la venda al mundo al ganar la maratón corriendo descalzo; Abebe Bikila dignificaría su propio sentimiento y de paso el de Barthel.



























excelente como siempre, que bien que estás escribiendo sobre los Olímpicos aunque sea un portal de fútbol. Saludos.
Pues ahora sí que fueron algunos de ustedes quienes lo demandaron y ni modo de ponerme mis moños. Un abrazo
No solo el fútbol tiene esa magia donde el considerado “débil” o “chico” puedo vencer a los poderosos, como sucedió hoy en el España vs Honduras, eso puedo pasar en cualquier deporte, o mas bien, en cualquier ambito de la vida
Es una de las grandes bondades que tiene el deporte. Vencer prejuicios y barreras tienen en el rubro deportivo un buen aliado. Y en efecto, no solamente el futbol lo permite. Saludos
Bien, estás cumpliendo con tu palabra. Es una pena que no a mucha gente le gusten los Olímpicos y se pierden de este tipo de historias o hazañas. Saludos y gracias por el texto
Y lo hago con gusto. Ahora, no todos están obligados a disfrutar de los Juegos Olímpicos y mucho menos a leerme; cuestión de gustos. Un abrazo
Yo creo que así pasó las primeras veces que México ganó medallas. Buena historia Elías
No lo dudes. Saludos
Corriendo descalzo, lastima que ya no permitan, se tuvo la idea de llevar corredores tarahumaras a las olimpiadas solo que ellos solo sabían correr descalzos y no se los permitió el COI corrijanme si me equivoco
De hecho en algunos textos y documentos se menciona José Torres y Samuel Terrazas, dos tarahumaras que participaron en los Juegos Olímpicos de 1928, en Amsterdam. Puedes darte una idea de ello leyendo el texto “100 maneras de perder una carrera”, de Marcela Turati. Saludos
ok gracias por el dato lo voy a checar
Será que para mí los Juegos Olimpicos son otro pedo, pero están mucho mejor estas columnas tuyas que la mayoría de las de la Euro.
Josy Barthel, Abebe Bikila, Jesse Owens en la jeta de Hitler…cabrones que cambiaron el mundo
Mi estimado Potosino, bien lo dices: cambiaron al mundo. Un gusto leer tus puntualizaciones con más frecuencia. Un abrazo
Para muestra de lo actual de esta columna esta Usain Bolt, un Jamaiquino que es el hombre mas rápido del mundo. Es lo bello del deporte como comentan mas arriba que sirve de inspiración para la humanidad entera, demostrar que nunca se puede tomar nada por sentado y que no hay imposibles.
Buen Elías es un gusto ver que nos hayas escuchado jaja.
Un abrazo
No solamente eso, sino también vencer los prejuicios y barreras de otra índole. Un abrazo.
P.D. Así hayan sido minoria, los escuché