
TARJETA AMARILLA | Jorge Mendes
Existen cerca de 265 millones de jugadores profesionales de futbol alrededor del mundo en circulación. Eso equivale a un jugador por cada 26 personas normales en el planeta. La única pregunta es… ¿Cómo transformamos a los otros 25?
No se tienen que preocupar. No les voy a llenar los oídos con un paquete de mentiras para quedar bien con ustedes. Lo único que les voy a decir es lo que realmente sucedió.
Mi nombre es Jorge. Por casi 21 años, el futbol profesional fue para mi lo que el Estrecho de Magallanes es para Sudamérica: el final de todo. La verdad es que no soy hincha, sino que un simple ciudadano del mundo. Pero en tiempos como estos, cuando el futbol domina tu entorno en su totalidad, es ventajoso ser un hincha.
Mis padres, ante la amenaza constante de una sociedad gris, seria y monótona, tuvieron que pretender ser hinchas para escapar de la rutina carente de gozo que invadía a la mayoría de las familias portuguesas por aquel entonces. Mi padre asumía su rol más que ninguna otra persona. Era más hincha que los propios hinchas, lo cual sacaba de sus casillas a mi madre, una devota del catolicismo y la vida tranquila, constantemente. Recuerdo escuchar sus conversaciones con el mismo matiz una y otra vez:
- Pero, ¿por qué pones la telenovela? Sabes que no puedo ver la telenovela. Es una vergüenza para el futbol.
- Tú no eres un hincha, es tu disfraz.
- Pero me gusta. Me gusta portar la camiseta del equipo y creer en ellos. Nos recuerda que siempre hay algo arriba de nosotros. Me gusta eso. Ya me voy al estadio querida.
- ¡No vas a ir al estadio! Vas más al estadio que el entrenador del equipo.
En fin. Crecer en el pequeño poblado de Viana do Castelo, significaba ver y sentir el futbol a cada hora del día, y más cuando tu sueño es ser futbolista profesional. Los futbolistas extranjeros eran una sensación en aquel entonces en nuestra liga y, cuando venían a Portugal, traían consigo sus buenas y malas costumbres. Un día, en la insensatez de mis intentos por llegar a los reflectores de los estadios y las cámaras como jugador activo, me percaté de cómo mis amigos, aquellos que sí habían logrado dar el gran paso, eran utilizados e intercambiados como estampas de álbum entre señores de corbata con cara de pocos amigos, mientras se movían grandes cantidades de escudos portugueses o pesetas españolas al unísono. Eso me impactó. Me impactó mucho más de lo que imaginan. ¿Por qué? Porque al final del día, uno va como hincha al estadio con la única intención de ver rendir al jugador y si éste no cumple el objetivo, rápidamente se pide su salida y la entrada de uno nuevo. Ese fue el día en el que entendí que mi destino yacía en llenar otra necesidad básica del futbol.
El siguiente fin de semana acompañé a mi padre al estadio nuevamente, sólo que esta vez mi intención no era observar el balón correr entre 46 piernas. El contacto que me esperaba, en un rincón apartado del complejo donde nadie pudiera vernos o escucharnos, era un periodista sucio conocido en el bajo mundo por revelar secretos de la gente famosa a cambio de unos cuantos centavos, sucios como él. Este tipejo me informó sobre el primer acercamiento que podría tener con un jugador profesional: era un tal Nuno. Un portero segundón, cuyos malos hábitos lo solían llevar a un bar de poca monta en la zona céntrica del pueblo. Ya había arrancado y no había marcha atrás. El riesgo y el peligro de fallar eran grandes, pero tenía poco que perder y mucho que ganar.
La primera vez que vendes un jugador es similar a la primera vez que tienes sexo. No tienes la más mínima idea de lo que estás haciendo, pero te excita y, de alguna manera u otra, ocurre demasiado rápido. Y allí nos encontrábamos, en un descuidado y barato cuarto de hotel en las inmediaciones de La Coruña, yo, un matón de seguridad con un tatuaje en el cuello que decía “Madre Patria” y él, un reconocido y peligroso hombre de negocios gallego de apellido Lendoiro, cuyo equipo apenas estaba agarrando fama en el país vecino tras ganar su primer título en toda la historia, una Copa del Rey ante el mismísimo Real Madrid en el Santiago Bernabéu.
Ante semejante personalidad, me agarré los pantalones y sólo atiné a decir con un tono sofisticado y convincente: “Bueno Señores, les presento a Nuno. El nuevo concepto en guardametas de calidad. Hábil con los pies, excelso en las jugadas de balón parado, inteligencia milimétrica, saque de banda potente y dirigido, resorte alargado, reflejos por sobre los del portero promedio, de 20 casi 21 años de edad con un futuro prominente y sin problemas para cambiar de residencia o besar escudos ajenos”. El matón apretó el puño con rabia y Lendoiro fijó su mirada en mi persona, cual Uzi nigeriana en la cabeza de un infante africano. Sonreí nerviosamente y comenté: “Claro que ante cualquier baja de rendimiento, la devolución de vuestro dinero está garantizado”. El magnate gallego susurró algo al oído del matón y este se apresuró a sacar un maletín que estaba debajo de una mesa. Me lo entregó y luego pasaron a retirarse sin mencionar palabra alguna.
Lo había conseguido, carajo. Era la primera vez que vendía un jugador y la primera vez que podía notar en mi un instinto natural para el contrabando y mercadeo. Si bien estuve toda mi juventud esperando que aquellos hombres de corbata me vieran y me persiguieran, ahora era yo quien los perseguía a donde fueran. Estaba en mi naturaleza.
Continuará…




























Queria leer esta columna, en serio queria, pero empece y con los primeros 3 renglones dije: “Es neta que este cabron habla en serio?”
Intentas hacerme creer que habemos 6,893,975,000,000 (osea casi 7 trillones de personas) se necesitarian 10 planetas tierras para albergar esa cantidad de personas.
Despues de tal apunte tuve que dejar de leer, me asusta recibir mas estadisticas falsas o inventadas. Buen dia… hechos por favor, hechos y realidades.
Mmm los que pusiste son billones, no trillones. Y si hay esa cantidad. Avanza al siguiente párrafo y ya no saldrás
Un abrazo Sergio.
Lo leere con gusto puesto que vengo a letrarme en futbol y no a enseñar matematicas, ademas de que no dudo que sea una excelente nota futbol-literaria.
Sin embargo, y aunque suene pedante e incluso molesto y con la pena del mundo, dejame corregirte de nuevo. Ya que no me crees en el numero, dejemonos de nombres pues siempre hay una discrepancia en lo que es billones de y miles de millones (debido al sistema anglosajon y al latino). Somos casi 7,000,000,000 de personas. Y el numero que tu apuntas es 6,893,975,000,000.
Como le quieras llamar son casi mil veces el numero real de personas que hay, yo acepto que me equivoque diciendo que necesitamos 10 planetas cuando realmente necesitamos 1000 lol.. Te invito a checar tu numeroo por internet y resolver la discrepancia.
A continuacion mi lectura de tu nota.
Saludos
En efecto… he sido víctima del sistema anglosajón jaja, gracias. Corregiré ese dato.
haz bien la operación, 265,000,000 por 26 da igual a 6,890,000,000 aprox. la cantidad de humanos en la tierra
Es muy fácil decirlo cuando lees esta nota una semana después y hablas sin saber.
Yo hice las cuentas bien campeón, la cosa es que fui el primero en comentar el dia que salio esta nota y en ese momento EN EL TEXTO estaba escrito: “Existen cerca de 265 Billones* de jugadores profesionales de futbol alrededor del mundo…”
A partir de mi llamada de atención, Nico cambio el numero de “billones” a “millones” y ahora todo tiene sentido. Y por eso ahora parece que yo tuve un error.
Mejor?
ok, con esa aclaración veo que tu tienes la razón, yo lo leí cuando ya estaba corregido
Sapiens Detectado.
Exito.
a primera vez que vendes un jugador es similar a la primera vez que tienes sexo. No tienes la más mínima idea de lo que estás haciendo, pero te excita y, de alguna manera u otra, ocurre demasiado rápido, que no es lo mismo que dijo NIcolas Cage en el Señor de la Guerra, claro que cambiando jugador por arma
Inmediatamente asocié el título del texto con aquella película protagonizada por Nicolas Cage. Y mientras vas leyendo te das cuenta que es lo mismo pero enfocada a jugadores y sus representantes o agentes. En fin, veámos como acaba esto, quiero saber como adaptas las circunstancias que siguen de la película. Claro a lo mejor le das una vuelta radical a la historia. Esperemos la segunda entrega. Saludos.
entonces no soy el unico que se dio cuenta
¡Bingo! Una de mis películas favoritas, envuelta en uno de mis personajes favoritos del fútbol.
esperamos ver como adaptas el desmantelamiento del avión en la historia estaría chin….n
Todo va sobre la marcha, será interesante llegar a ese momento. Aunque ahora voy pensando en Ricardo Carvalho. Un abrazo.
La mafia de los promotores
woww, es como una adaptacion d la peli, suena interesante!!! la vd me gusta mucho como escribes!! felicidades, espero la 2da parte!!
Se refiere a Jorge Mendes
El primer título del Deportivo es una Copa del Rey frente al Valencia a mediados de los noventa. Si quieres hacer algo como novela histórica, revisa tus fuentes. Un saludo.