Columnas, ELBUENFÚTBOL* — Lunes 30, julio 2012
Siguiente - Anterior

ELBUENFÚTBOL*Periodismo de fútbol

Un simple pasaje en Londres

EBF | Un simple pasaje en Londres

EBF | Un simple pasaje en Londres

Con una pequeña maleta emprendió el viaje a Londres. Durante el vuelo que lo dejaría en tierras inglesas su acompañante en el avión le preguntó si iba como turista a los Juegos Olímpicos. Él respondió que sí, que tenía muchas ganas de conocer el Palacio de Buckingham. Ambos emprendieron una charla y el acompañante se presentó como un fotógrafo amateur y que cumpliría el sueño de cubrir sus primeros Juegos aunque no sabía si su material lo compraría alguna agencia o revista.

El ídolo Inoue

El ídolo Inoue

Una vez que aterrizaron, el fotógrafo le obsequió una tarjeta y se despidió diciéndole que estaba para servirle. El turista le agradeció y de paso le pidió un favor: “Si llegas a tener una foto de Kosein Inoue ten por seguro que te la compro”. Se dieron la mano y cada uno agarró su camino.

Llegó el día de la inauguración de los Juegos y al no haber obtenido la acreditación de acceso a la cobertura, el fotógrafo siguió la ceremonia a través de la televisión. Resignado a que no retrataría en vivo la pasarela de las delegaciones no le quedó de otra que emocionarse con lo que veía en la caja chica.

De repente se pasmó cuando vio al representativo de Nauru. No le extrañó ver a una delegación compuesta por dos atletas, sino le impactó el deportista que venía detrás del abanderado Itte Detenamo. “¡No puede ser!”, exclamó. El turista que conoció en el avión era el judoca Sled Dowabobo.

Contento por el que ya consideraría su amigo, el fotógrafo acudió a presenciar la prueba de Dowabobo contra el uzbeko Navruz Jurakobilov. Pero nuevamente le negaron el acceso. Tuvo que esperar afuera del inmueble hasta que terminara la competencia. No pasó mucho tiempo para que el de Nauru saliera, pues de inmediato fue derrotado por su oponente. Dowabobo lo reconoció de inmediato y le preguntó que hacía ahí.

-Vine a apoyarte, a tomarte unas fotos, pero no me dejaron entrar. ¿Por qué no me dijiste que eras atleta?

-Porque no me lo preguntaste.

-Bueno, ¿y cómo te fue?

-Perdí. El rival fue mejor. Ahora es tiempo de volver a casa.

-Creo que haré lo mismo, la suerte no me favorece.

Consternado por la situación del fotógrafo, Dowabobo le propuso que le hiciera una entrevista. Gustoso, el otro aceptó. En una improvisada entrevista de banqueta, el atleta de Nauru le contó que era su primera participación en Juegos Olímpicos y que su futuro es incierto, pues en su país, en la isla, pidió licencia en su trabajo sin goce de sueldo para acudir a Londres.

-¿Me estás diciendo que pueden correrte?

-Así es.

-¡Pero diste la cara por tu nación!

-De la cara no vivimos en mi país.

En lugar de aprovechar la entrevista para publicarla, el fotógrafo acudió con la delegación japonesa. Como pudo se las ingenió para charlar vía telefónica con Kosein Inoue, judoca nipón que ganó la medalla de oro en Sidney 2000.

Posteriormente volvió a encontrarse con Dowabobo y le entregó una fotografía autografiada por Inoue. El de Nauru rompió en llanto, pues tenía en sus manos la imagen de su ídolo, del hombre que lo motivó a sustentar la pasión por el judo.

-¿Cómo conseguiste esto?

-Eso no importa.

-¿Cuánto te debo?

-Nada, no me ofendas. Tómalo como un obsequio.

-¿Y ahora qué harás?

-Los japoneses me ofrecieron integrarme a su equipo de prensa para reseñar la participación de algunos de sus atletas. Pero me dieron dos días de descanso, o mejor dicho de un trabajo especial.

-¿Cuál?

El fotógrafo le cumpliría a su amigo el sueño de conocer el Palacio de Buckingham, sitio donde sin que Dowabobo lo supiera se pactó un encuentro entre el judoca de Nauru con su ídolo Inoue. Japón quería una historia de vida o de espíritu olímpico entre sus archivos y el fotógrafo amateur se las daría.

www.elbuenfutbol.com

Enlace corto:

25 comentarios

 Deja tu comentario

(*)

(*)

 

.