
EBF | Un simple pasaje en Londres
Con una pequeña maleta emprendió el viaje a Londres. Durante el vuelo que lo dejaría en tierras inglesas su acompañante en el avión le preguntó si iba como turista a los Juegos Olímpicos. Él respondió que sí, que tenía muchas ganas de conocer el Palacio de Buckingham. Ambos emprendieron una charla y el acompañante se presentó como un fotógrafo amateur y que cumpliría el sueño de cubrir sus primeros Juegos aunque no sabía si su material lo compraría alguna agencia o revista.

El ídolo Inoue
Llegó el día de la inauguración de los Juegos y al no haber obtenido la acreditación de acceso a la cobertura, el fotógrafo siguió la ceremonia a través de la televisión. Resignado a que no retrataría en vivo la pasarela de las delegaciones no le quedó de otra que emocionarse con lo que veía en la caja chica.
De repente se pasmó cuando vio al representativo de Nauru. No le extrañó ver a una delegación compuesta por dos atletas, sino le impactó el deportista que venía detrás del abanderado Itte Detenamo. “¡No puede ser!”, exclamó. El turista que conoció en el avión era el judoca Sled Dowabobo.
Contento por el que ya consideraría su amigo, el fotógrafo acudió a presenciar la prueba de Dowabobo contra el uzbeko Navruz Jurakobilov. Pero nuevamente le negaron el acceso. Tuvo que esperar afuera del inmueble hasta que terminara la competencia. No pasó mucho tiempo para que el de Nauru saliera, pues de inmediato fue derrotado por su oponente. Dowabobo lo reconoció de inmediato y le preguntó que hacía ahí.
-Vine a apoyarte, a tomarte unas fotos, pero no me dejaron entrar. ¿Por qué no me dijiste que eras atleta?
-Porque no me lo preguntaste.
-Bueno, ¿y cómo te fue?
-Perdí. El rival fue mejor. Ahora es tiempo de volver a casa.
-Creo que haré lo mismo, la suerte no me favorece.
Consternado por la situación del fotógrafo, Dowabobo le propuso que le hiciera una entrevista. Gustoso, el otro aceptó. En una improvisada entrevista de banqueta, el atleta de Nauru le contó que era su primera participación en Juegos Olímpicos y que su futuro es incierto, pues en su país, en la isla, pidió licencia en su trabajo sin goce de sueldo para acudir a Londres.
-¿Me estás diciendo que pueden correrte?
-Así es.
-¡Pero diste la cara por tu nación!
-De la cara no vivimos en mi país.
En lugar de aprovechar la entrevista para publicarla, el fotógrafo acudió con la delegación japonesa. Como pudo se las ingenió para charlar vía telefónica con Kosein Inoue, judoca nipón que ganó la medalla de oro en Sidney 2000.
Posteriormente volvió a encontrarse con Dowabobo y le entregó una fotografía autografiada por Inoue. El de Nauru rompió en llanto, pues tenía en sus manos la imagen de su ídolo, del hombre que lo motivó a sustentar la pasión por el judo.
-¿Cómo conseguiste esto?
-Eso no importa.
-¿Cuánto te debo?
-Nada, no me ofendas. Tómalo como un obsequio.
-¿Y ahora qué harás?
-Los japoneses me ofrecieron integrarme a su equipo de prensa para reseñar la participación de algunos de sus atletas. Pero me dieron dos días de descanso, o mejor dicho de un trabajo especial.
-¿Cuál?
El fotógrafo le cumpliría a su amigo el sueño de conocer el Palacio de Buckingham, sitio donde sin que Dowabobo lo supiera se pactó un encuentro entre el judoca de Nauru con su ídolo Inoue. Japón quería una historia de vida o de espíritu olímpico entre sus archivos y el fotógrafo amateur se las daría.




























¡Nauru! Así es la vida, los pequeños detalles e instantes que suelen ser desapercibidos de repente le hacen el día a alguien, como a Dowabobo. Saludos
Y lo mejores suelen ser cuando no sabes cómo ni dónde te van a tocar. Saludos
Elias superando las historias columna a columna, la mejor la de neron
Gracias por el comentario y por las constantes visitas a estos lares. Saludos
La verdad hay lugares donde de plano se tiene que amarrar uno y la mitad del otro para ir por el sueño.
Me quedo con la frase “De la cara no vivimos en mi País”.
Excelente nota y creo que es el espíritu olímpico porque últimamente me han entrado basurotas a los ojos.
Saludos mi estimado Elías.
Y hay lugares donde no se necesita amarrarlos, sino simplemente atreverse. Limpiese las basurotas y disfrute. Saludos
QUE GRAN HISTORIA
Elias lo volviste a hacer, cuatro lagrimas. Saludos.
Caray, mi intención no es hacerlos llorar. Claro, tampoco les voy a decir que no lo hagan. Mientras que haya emociones que siga la pachanga. Saludos
Hermosa, emotiva y humana tu historia Elias felicidades
Sin el factor humano díficil sería contarla. Gracias por leernos.
Excelente como siempre Elias, grandes historias que reflenjan el espiritu olimpico y sobre todo el lado humano…Grande Elias…
Los que merecen todos los aplausos son ellos, uno nada más los adopta. Saludos
lo primero que hago al abrir el portal de futbolsapiens es checar si hay una nueva columna tuya. Insisto, muchos compraríamos un libro con tus relatos, son excelentes.
Saludos
Agradezco la atención lectora hacia tu servidor. Al paso que van no me dejarán de otra que publicar el libro. Un abrazo
Linda historia!!!! Insisto; hoy en día ya queda poca gente que piensa en los demás, que se preocupa por alguien “extraño”. El día que cambiemos eso, seguro viviremos mucho mejor. Saludos.
Muchos somos los que buscamos, contribuimos de alguna u otra forma y deseamos ese cambio. Saludos de retache
Me tuviste al filo de la butaca desde el primer párrafo. Muy entretenido.
Seria bueno que hicieras una columna con los medallistas de plata en clavados
Elías Reloaded
Abrazote!
Bienvenida tu sugerencia. La sumo a la del sapien que pidió Munich 72. Un enorme abrazo, mi estimado Potosino.
¡Enorme!. Que gran relato ya hace rato que leer tus columnas no es sorpresa si no un cotidiano gusto buen Elías.
Es lo bello de los Olímpicos tienen verdaderas historias de humanismo e inspiración sacan a flote lo mejor de varios y nos recuerda que los atletas de corazón no siempre son los que ganan millones y salen en los comerciales, algunas veces viven en pequeñas islas y arriesgan su trabajo con tal de competir.
Un abrazo que siga la mata dando
Y tal gusto cotidiano es recíproco. En lo personal, y como te puedes dar cuenta, tiendo a seleccionar hombres y mujeres, nombres o historias que no están en boca de todo mundo. Un abrazo y la mata sigue dando.
Grande la historia. Esto son los Juegos Olímpicos y esa magia que única que tienen
Que gran historia, eres grande Elías!
No es para tanto, simplemente uno hace lo que le gusta. Saludos
Elias…un libro por favor, se que no depende de ti enteramente, pero tus lectores estariamos mas que ilusionados con la sola posibilidad, se necesita mas cultura deportiva (y de toda índole) en este país.