
EBF* | La niña que creció con el SÍ
Era 1989 y Polonia sufría la pérdida del hombre que aprendió a luchar contra el NO. La cuerda de segunda mano que compró en un mercado se rompió y su cuerpo cayó como el de un pájaro sin alas; la montaña de Lhotse, en Nepal, sería su última morada. Jerzy Kukuczka murió en otro nuevo reto, en la práctica de lo que más amaba, el alpinismo.

Kukuckza, el hombre que se opuso al NO
Sin dinero en casa, sin patrocinadores y sin acceso a estructuras profesionales para ejercer el alpinismo, Kukuczka se aferró a su objetivo de alcanzar las cimas de diferentes montañas. Para eso primero tuvo que vencer la cultura del NO que le habían impuesto la familia, la política y la sociedad: No hagas, no digas, no puedes, no te atrevas. Creía que cada persona tiene el derecho de hacer lo que le gusta y que no había peor barrera y prohibición que la educación del NO. En todo caso, y si existía el temor de romper los candados, estaba la solitaria oportunidad de atreverse a morir en el intento y no doblegarse ante el miedo propio. Kukuczka, hasta el final, así lo demostró.
Justo el año en que él muere, la familia Partyka recibía a un nuevo miembro, la pequeña Natalia. A diferencia de otros bebés polacos que nacieron en la época, la nena vino al mundo sin mano y antebrazo derechos. ¿Castigo divino? ¿Crueldad de la naturaleza humana? ¿Tragedia? Para nada. Natalia sería una niña más. Sin embargo habría una diferencia en comparación con otros infantes polacos, la educación.
En un giro a la tradición del NO, Natalia fue educada e instruida con el SÍ. Los procesos de adaptación a su cuerpo evidentemente implicaron tiempo y paciencia, méritos compartidos con los suyos. Para ella las lecciones fueron de alentar sus capacidades: sí quieres, sí puedes, sí corre, sí grita, sí habla, sí atrévete, sí hazlo.
La niña creció y descubrió que lo que más le gustaba, su pasión, era el tenis de mesa. Se adentró en los deportes con la seguridad y potencia de su mano izquierda para dejar atónitos a todos quienes la presenciaron. Vino entonces el cambio de mentalidad en algunos que se animaron a apoyarla. Dejaron de verla como la mujer extraña y mutilada, la veían como una atleta más.
Uno de sus entrenadores fue más allá y le pidió que se olvidara de competencias juveniles, pues estaba para retos más importantes. A sabiendas de que los entrenamientos serían más estrictos y más disciplinados, Natalia dijo “SÍ”.
Los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 darían la bienvenida a Natalia Partyka, la sonada atleta polaca que disputaría el certamen sin una mano y sin un antebrazo. Participó en la competencia por equipos y aunque el resultado no fue el esperado, ella ya había triunfado. La emoción por estar en la justa deportiva le provocaron un llanto temoroso, mismo que se desprendió cuando alguien de su equipo le dijo “SÍ, llora. También puedes hacerlo”.
Natalia se presentó nuevamente en otros Juegos Olímpicos y Londres fue testigo de su primera actuación en singles de tenis de mesa, prueba en la que se calificó hasta la tercera ronda y donde fue eliminada por la holandesa Jie Li. Aunque todavía le queda la prueba por equipos, Partyka cumplió la promesa hecha en Beijing: SÍ competir sola y SÍ llegar lo más lejos posible.
En diferentes circunstancias, con un deporte distinto, Kukuczka, el hombre que venció a la cultura del NO, y Partyka, la niña que creció con el SÍ, coinciden en algo: que nadie se diga y que nadie les diga que NO se puede.




























Creía que no habría texto hoy. Vaya ejemplo de vida esta chica, lo que pueden hacer un simple sí y un simple no. Saludos
Basta con recordar la escuela y contar todos los NO impuestos, la intención de que fuéramos plantas. Saludos
Positivo Paola Espinoza Negativo Neymar
refrendo lo dicho estas historias cada dia se superan y nos sorprenden mas
Nadie mejor que ustedes para opinarlas. Un abrazo, mi estimado Don Casi
sss… debo reconocer que no he estado muy al pendiente de estos escritos pero ahora lo hare, muy buen texto Elías, una sola pregunta , y de antemano disculpa mi ignorancia , como hace la chica para servir? digo , como agarra la bola o como se llame en el tennis de mesa?? saludos.
Utiliza su mano izquierda, la velocidad. Saludos
Alguien dijo alguna vez que los límites los ponemos nosotros
Bellisima historia soy un anónimo lector tuyo no me había animado a escribirte felicitándote, gracias por enseñarnos lo que hay detrás de cada personaje, revelas la parte mas íntima y emótiva y haces que lo insignificante se vuelva relevante para mostranos la cara que no conocemos. Gracias!
Hombre, agradezco el comentario. El verdadero reconocimiento debe ir para los protagonistas de la historia, ellos son los que se rifan. Uno simplemente les da otro matiz, Un abrazo y gracias por leernos
Muy buen historia Mi Estimadísimo Elías, nos deja un ejemplo muy claro, no imponer a los niño el “NO” pero también enseñarlos a diferenciar la libertad y el libertinaje…saludos y un fuerte abrazo desde el Puerto Jaibo!!!!
Antes que enseñarles la diferencia entre libertad y libertinaje, primero que se respete la libertad, que se deje ser, ¿o NO? Un abrazo hasta el puerto
Lo que se puede alcanzar con un simple cambio de mentalidad. Los olímpicos están llenos de historias de vida que valen bastante la pena.
Saludos Elías, gran texto, como de costumbre.
Y lo que se puede lograr simplemente diciendo SÍ. Saludos de retache
No había leído tus historias estos días y ahora que he podido y decidido gustosamente a hacerlo, debo decir que es ésta la que me ha impactado más que cualquier otra que hayas escrito. Gracias Elías, desde mi posición de incipiente escritora cursi te digo de antemano que me has motivado a continuar con mi escritura y mejorarla porque SÍ es posible.
Ya se te extrañaba por estos lares. Reitero el agradecimiento a tus comentarios y para nada sientas lo de “incipiente” y “cursi”, pues me mientras se siga escribiendo se sigue aprendiendo. Nunca deja uno de aprender. Un abrazo y sí, SI es posible.
Volviendome adicto a sus relatos.
Excelente pagina. Donde se pueden leer con tranquilidad y con sapiensa no solo las publicaciones sino tmb los comentarios que aqui se escriben.
Este es tu espacio, su espacio. Bienvenidos todos los comentarios y opiniones, no importa si estamos de acuerdo o no, para eso es. Retroalimentándonos e intercambiando posturas o anécdotas fluímos. Saludos
Hermoso texto, gracias por compartirlo con nosotros Elias
Y gracias a ti por chutártelo. Saludos
mmm pense que la historia de “Un simple pasaje en Londres” seria el mejor de tus textos olimpicos pero al leer este estoy indeciso, tendre que esperar los demas para elegir, saludos.
Siendo así esperemos al final de los Juegos para que escojas a tu preferido. Saludos