
¡Es la guerra!
Por Tonatiuh González Castillo
Ganador de la XLII entrega del Rincón Sapiens
Una terrible batalla se ha empezado en este país donde vivimos, pero afortunadamente el deporte más bello del mundo ha podido servir, en ciertos casos, como medicina parcial a esta afectación que hay sobre las personas de algunas ciudades. Equipos como Indios y Xolos llegaron a Ciudad Juárez y Tijuana, respectivamente, para tratar de distraer un poco el clima tenso de las plazas apoderadas por el miedo que provoca la inseguridad de la guerra entre bandas de cárteles de la droga, por un lado, y el ejército nacional contra estos mismos brazos armados, por otro.
Es así como una vez cada quince días la gente puede dejar de lado las tragedias que saturan los medios de comunicación locales y nacionales por el fervor del balompié, el ambiente de las pasiones desbordados a través del juego del hombre y los sentimientos que se encuentran tan sutilmente descritos en el poema del futbol de Quique Wolff, el cual nos enseña que no sabemos qué es la vida si nunca hemos jugado este deporte.
Son entonces esos 90 minutos los que nos dan una bocanada de oxígeno en medio del caos y la anarquía de los desmanes de este país, no obstante, hemos de ser precabidos ya que en una ocasión, un partido de futbol se suspendió debido a que en las afueras del estadio Territorio Santos Modelo hubo una balacera, lo que provocó el pánico tanto de jugadores como de la gente que ahí se encontraba. Imágenes impactantes nos mostraban lo intenso de la situación, y el espanto de aficionados y profesionales que transmitían el temor de lo que ocurría fuera del inmueble, tan cerca de donde se desarrollaba el juego. Aunque no pasó a mayores, fue un incidente que nos recordó lo que se vive en México.
Aún así, no dejamos de lado las alegrías que vivimos al jugar futbol, tanto que lo practicamos a lo largo y ancho del país. En la ranchería Acachapan y Colmena segunda sección del municipio del Centro, hay una pequeña instalación donde hay un campo. En las bardas se lee “el futbol es para todos” y, bajo esta premisa, Pachy FC se inscribió para participar en el Séptimo torneo de liga AYC. En el torneo participan equipos de las cercanías. Gente humilde y campesinos arman sus oncenas para jugar cada fin de semana y sólo dos equipos de la ciudad se registaron este año, entre ellos, Pachy.
A pesar de que en la zona ha aumentado el número de secuestros, robo con armas y enfrentamientos entre rancheros, policías, federales y narcos, la liga no se suspende, y planea los partidos en un horario relativamente tranquilo para que el juego libere un poco el estrés social, y hasta la fecha, tanto los días como las inmediaciones han sido respetadas al no registrar actos de violencia alrededor de la cancha.
Como era de esperarse, Pachy FC resultó ser de los peores equipos. Los jugadores atribuían sus fracasos a diversas causas: no conocer bien el terreno de juego, no estar familiarizados con el campo, la excelente condición física de la gente rural contra los que se enfrentaban, la poca costumbre que tenían ante el terrible sol de la tarde y, algunos más finos, decían que la cancha tenía hoyancos y desniveles en varias zonas, lo que no les permitía desarrollar su juego plenamente.
Por lo que fuera, Pachy FC no encontró la victoría hasta la jornada nueve, cuando enfrentaron a Chiquihuao, escuadra proveniente también de la ciudad y con el que compartían el récord de más juegos perdidos. Este juego se convirtió en un clásico, y es que para los demás equipos, estos dos eran los peores precisamente por sentirse finolis y ser de la ciudá; para las escuadras involucradas era de las pocas opciones que tenían para hacerse de tres puntos en una liga tan competitiva y contra gente durísima, no por hacheros sino por rudos, entre inocentes y descuidados, entre patadas y juego brusco. Ahí estuvieron los dos tratando de vencer.
Para Pachy FC no fueron sólo tres decorosos puntos, sino un parteaguas importante para los siguientes partidos, y es que después de Chiquihuao no hubo más derrotas. Acabaron en noveno lugar de la clasificación con nueve puntos producto de dos partidos ganados, tres empates y ocho perdidos; un expulsado por juntar cinco amarillas, dos más por roja directa en el último juego, uno más que debía pagar sanción de tres encuentros por haberle pegado una bofetada al árbitro, un compañero más que no podía volver a jugar nunca en la liga, cuatro lesionados por las fuertes entradas y hasta un jugador desaparecido que resultó que aprovechó para irse unos días de vacaciones a Ciudad del Carmen con la novia.
Fuera de la liguilla, Pachy FC hacía un recuento de daños y sacaba conclusiones. La primera y la más importante se resolvió rápidamente: el equipo decidió volver a participar en la liga, mejorar su accionar y de paso quitarse de encima ser el hazmereir de Acachapan y Colmena segunda sección. Mientras decidían el color del nuevo uniforme una llamada les cambió el ánimo. El presidente de la liga, Don Arraigo, les decía que el equipo No Manchester dejaba el torneo por causas ajenas a su voluntad, y como ocupaban el segundo lugar de la clasificación, automáticamente ellos pasaban a ser octavos y con la oportunidad de jugar la siguiente etapa. Tenían dos semanas para prepararse y jugar el partido de ida.
El primer rival fue Pejelagartos de Unión LAC, equipo que tuvo dos derrotas pero con la mejor ofensiva del torneo. Además contaba entre sus filas con los dos primeros lugares de la tabla de goleo, El Pepón y Guanábano. Fue una tarea durísima marcar a los delanteros de este equipo porque corrían como robapavo, según lo que gritaban los seguidores que llevaban a cada partido. Tres a cero fue el saldo del juego de ida y el encuentro de vuelta se programó para dos días después.
A los técnicos de Pachy no se les ocurría forma alguna para revertir el marcador, y la única estrategia que consolidaron fue llevar gente para su porra. Bajo la campaña #YoSoyPachy, los integrantes del equipo acarrearon gente lista para gritar y ayudar al equipo a hacer el milagro para avanzar a semifinales. Y ahí estuvieron, más de 30 aficionados que acudieron a la cita para ver ganar a Pachy… por default. El árbitro lo sentenció así en la cédula, no porque faltara gente a Pejelagartos de Unión LAC, sino porque no pagaron el arbitraje. Aunque el capitán pejelagarto trató de arreglarse con el silbante, no lo pudo convencer. No había mucha garantía de que Don Prudencio, dueño del equipo, pagara, porque hacía un par de noches que no aparecía por ningún lado.
El siguiente rival de Pachy fue Agrícola Juchimán. La escuadra, reconocida no sólo por jugar de negro bajo el asfixiante sol, era la única que terminó invicta el torneo, aunque también la que más empates tuvo. Sus jugadores corrían como diablos, todos motivados por el elixir de pozol curtido con mezcalito para aguantar corriendo todo el partido después de la jornada laboral. ¿Qué jugador corría más? Nadie sabía. Los juchimanes eran una combinación de gente con tres pulmones y fuerza bruta, además, se sentían ofendidos porque uno de los partidos que pudieron haber ganado, pero empataron al final, era precisamente contra Pachy.
Al igual que el último partido, una inconsistencia se presentó el día del encuentro: sólo siete jugadores de Agrícola Juchimán se presentaron porque al parecer los otros tenían que sacar mucha chamba antes de dos días, así que también estaría difícil que se presentaran completos para la vuelta. A pesar de la desventaja numérica, el partido acabó uno a uno. Pachy no aprovechó la ventaja de cuatro jugadores y el finalista se decidiría para la vuelta.
Una vez más #YoSoyPachy llegó con una banda de veintitantas personas esperando en esta ocasión ver jugar al equipo. Juchimán se presentó esta vez con diez jugadores y convencidos de que ahora sí la harían. Al medio tiempo la situación era complicada para Pachy, con el empate a cero, la ventaja seguía siendo para el contrario, ya que por posición en la tabla, ellos tenían la facultad de pasar a la siguiente ronda. Antes del silbatazo de arranque de la segunda mitad, apareció un tipo con aspecto norteño, nada común en tierras tabasqueñas. Caminó hasta el centro del campo, chifló, y una camioneta se puso detrás de él para que éste subiera en el asiento del copiloto. Tres jugadores juchimanes corrieron rápidamente al vehículo y de un salto subieron en la batea abandonando el juego y a sus compañeros, que a la postre perdieron por un gol. La extraña suerte estuvo del lado de Pachy una vez más.
La final estaba destinada para el viernes de 15 de junio, pero como se registró una balacera en las cercanías de la cancha, se pospuso dos días. El panorama no era alentador, ya que al parecer este hecho desató una serie de eventos violentos que empezó desde la fontera de Tabasco con Guatemala hasta Matamoros Tamaulipas. Aunque el ambiente era tenso, los organizadores de la liga y capitanes de Pachy FC y Sembradores del Guayabo conciliaron jugar una semana después, el sábado 23 de ese mismo mes.
La tarde parecía pacífica durante el transcurso de las acciones de juego, hasta que al minuto 42 del primer tiempo Carlitos logró sacar el primer tiro a gol del partido. Fue un verdadero fierrazo, tan potente que el cielo se estremeció. El trallazo extrañó a los presentes, sobrepasó por mucho los decibeles de un disparo a gol. Todos siguieron la trayectoría del balón y ¡boom! Una fracción de segundos fue suficiente para ver el balón dentro de las redes mientras una luz blanca cegó a todos los presentes. No se vió más, no se sintió más, no hubo colegiados que pitaran válida la anotación, jugadores que celebraran, ni aficionados que gritaran ¡goooool!
La guerra empezó a las seiscientas cuarenta y dos, con un ataque a las instalaciones de Refinación Primaria de Hidrocarburos, Acachapan II de PEMEX, a unas decenas de metros de la cancha donde se disputaba la final del Séptimo torneo de liga AYC. Así lo registró el ejército mexicano, que no encontró sobrevivientes ni en el complejo de la paraestatal ni en las parcelas aledañas. Grupos armados habían decidido pasar del tráfico de estupefacientes, secuestro, extorsión, trata de personas y asesinatos, a terrorismo extremo. La fuerza criminal se puso de acuerdo para tomar el poder y eregir el país sobre la anarquía, con paraísos fiscales para el lavado de dinero y con negocios de giros negros como única forma de progresar.
Así empezó el conflicto bélico y nadie, nunca en la historia de México, conoció la hazaña de Pachy, el camino que los llevó a la final, ni mucho menos los vio alzar la copa de campeones… Jamás.



























Buen relato, sobre todo porque refleja la realidad del pais en el que estamos viviendo y la guerra que nadie pidió y que ha dejado muchos muertos y mucha violencia…
Felicidades Tonatiuh, lograste atraparme con tu texto, muy bueno…
Buena historia, me puse a leerla y me distraje completamente del partido de Mexico vs Suiza…
Triste la historia del Pachy FC, aunque yo hubiera querido que quedaran campeones los Sembradores del Guayabo, jajaa x_X….
——————————————————————————————-
Al pueblo; Pan y circo.
Felicidades, Buen Texto. Pobre Carlitos, jajajaja.
Nada en contra de Tonatiuh y su texto. Pero el rincon sapiens ya dio lo que debió dar, cada edición mas de lo mismo…historias barrocas y melosas.
Tanto énfasis que hacen en la ortografía y … párrafo 12, último enunciado: “era presiamente contra el Pachy”.
Barak dejaste morir esta sección…..
Me latió… el pex es q hay muchas notas olímpicas y constante cambios todo el día, eso hace q pocos comenten acá, creo q no era buen momento para presentar la columna del Rincón Sapiens, lo mejor hubiera sido esperar q terminaran los olímpicos
Buena columna Tonatiuh; Barak, revisa la ortografía hay por lo menos 5. Gracias.
por demás fortuita la historia del Pachy, aunque ya demasiado sobado el dramatismo y sobre la violencia ya basta!, suficiente tenemos con los noticieros para que tambien aqui terminen hablando de eso