Columnas, La Contracolumna — Viernes 3, agosto 2012
Siguiente - Anterior

La ContracolumnaAunque todas las cosas y todas las palabras ya han sido dichas, ¿por qué no intentar mejorarlas?

Reflexiones Olímpicas. Días 5 y 6

LA CONTRACOLUMNA | Reflexiones

LA CONTRACOLUMNA | Reflexiones

1. Antes que nada, permítanme aclarar que no fue por güevón. Si no escribí mis reflexiones del miércoles fue por el deprimente estado de ánimo en el que me dejó la derrota del Abuelo. Río 2016 será suyo.

2, Dormirse a las 5 de la noche para ver los octavos de final. Pararse a las 9 de la madrugada para seguir el resto de la competencia. A nuestra manera, también nosotros nos la rifamos en los Juegos Olímpicos.

3. Si no te pasaste al menos la mitad del jueves con ganas de andar por ahí tirando flechas o ya de perdis, lanzando dardos; deberías acudir urgentemente al médico más cercano, porque no es normal.

4. Hasta Atenas 2004 éramos tan buenos en Tiro con Arco como en Lanzamiento de Bala. Algo pasó, y ahora somos unas reatas. No se trata de una Ana Guevara o una Soraya Jiménez surgidas por generación espontánea. Aquí hay un evidente trabajo. Trabajo del bueno. Historias como la gesta escrita en la mañana pasada crean afición. De pronto en México todos queremos ser arqueros ¿Oswaldo? ¿Corona? ¿Paco Memo? ¡Obvio no! Arqueros de primer nivel, como Mariana, el Abuelo y Aída.

5. La diferencia entre el tercer deporte en el que somos potencia emergente, y los otros dos es que las reglas del tiro con arco son sumamente comprensibles. Por más que nos adentremos cada cuatro años en clavados y tae kwon do, nunca acabamos de entender las valoraciones de los jueces: ¿por qué un clavado fue tan mal calificado? o ¿por qué un golpe no subió al marcador? Estás siempre a expensas de lo que opinen los jueces. Aquí no. El árbitro está de adorno, y cuando falla, rectifica. Además, es imposible aburrirse viendo tiro con arco. Todo está planeado para que la actividad transcurra de modo rápido, ágil y vertiginoso. Si vas al baño, abres el refrigerador o contestas el teléfono, ya te perdiste de todo.

6. Ahora, ¿qué clase de desalmado inventó las reglas de este deporte? Eso de jugarte el desempate a una sola flecha es una pasada de lanza. Lo que no entiendo es cómo, ya puestos a ser sádicos, no obligan a los competidores a lanzar sus flechas al mismo tiempo sobre una sola diana. Quien más se acerque al centro, gana. Eso sería espectáculo y no remedos.

7. Algo está cambiando, no embona con la historia de nuestro deporte. Una mexicana compite con una danesa, y es la fría escandinava quien sufre pánico escénico, tanto que en un tiro ni siquiera le atina a la diana. Otra mexicana va contra una japonesa, y es la disciplinada nipona quien pierde la concentración. Van contra una italiana y es ésta quien falla a la hora de la verdad. Van contra las coreanas y tiran como coreanas, si no es que mejor. Eso sí, cuando se enfrentaron entre ellas en semifinales, Román y Avitia sacaron el cobre.

8. Te juegas la vida en cada tiro, una imprecisión puede tirar a la basura el trabajo de años. Todo se trata de tener buen pulso y nervios de acero. Es sumamente irónico que seamos tan pero tan buenos en un deporte tan pero tan parecido a los penales.

9. Ya que abordamos el tema, ¿en la evolución que sufra el Tiro con Arco en los próximos años, se empezarán a lanzar de vez en cuando flechas a lo Panenka? Apuesto a que sí.

10. Desde la mejor versión de Ronaldinho, no había visto a un atleta disfrutar tanto lo que hace como Aída Román. Su sonrisa no es nerviosa, ni siquiera inquieta, mucho menos fingida. Es una extraña y bellísima sonrisa perpetua: y la mantiene desde la primera hasta la ultimísima flecha del evento. El porcentaje de atletas que realmente dimensionan en dónde están parados y lo afortunados que son por estar en donde están es bajísimo. Donde otros se estresan, Aída sonríe; cuando los demás se lamentan, Aída sonríe, mientras todos se encapsulan, se enervan, se sugestionan, se presionan y dudan, Aída sólo sonríe. Y gana, y se divierte, y seduce, y lo más importante: nos contagia con esas ganas de ser felices y ganadores.

11. Pollo y Duva, Alejandra y Paola, Mariana y Aída. En Londres sólo subimos al podio si es de dos en dos. Sólo que esta sí valió doble.

12. Italia, Estados Unidos, México, Corea… Parece que en esto del tiro con arco, si no tienes entrenador coreano, es mejor ni presentarte. No sé si nosotros tengamos al mejor de todos, pero sí al más simpático. Es como el Tuca, pero al revés: siempre está con una sonrisa de oreja a oreja. No importa si sus pupilos tiran cinco dieces seguidos o empiezan a desviarse al seis, si avanzan a la Final o pierden en primera ronda… él de todos modos, irradia buena vibra. Su sonrisa no es tan angelical como la de Aída, por supuesto, pero es aceptable.

13. Debemos reconocer el enorme acierto de que varios de nuestros potenciales medallistas sean entrenados por los mejores, sean del país que sean. Una entrenadora china intenta sin demasiado éxito quitarle medallas en clavados a su nación. Ahí la lleva. Un entrenador coreano no pudo robarle a su país el oro en tiro con arco, pero sí que le arrebató una plata. ¿Veremos algún día a entrenadores mexicanos alrededor del mundo intentar quitarnos medallas de lo buenos que somos?

14. Hasta Sidney 2000, México sólo existía en marcha y boxeo. Nada más. A partir de entonces, clavados y tae kwon do se convirtieron en nuestras especialidades. Ahora, por vez primera existimos en tres de los 36 deportes olímpicos. De acuerdo al medallero, México es la mejor de entre las delegaciones que aún no han ganado oro. O sea que entre los peores, ya somos los mejores. No me disgusta.

15. Nuestros principales enemigos en Londres 2012 tienen los ojos rasgados. En clavados nos damos de cates con los chinos. En tiro con arco, con los coreanos. Y en futbol, creo que se avecinan los japoneses.

16. Por lo pronto el rival es Senegal. Mejor equipo que Gran Bretaña, pero más ganable que aquellos. Históricamente México lo ha hecho fatal de visitante: premundiales, eliminatorias, caídas en Mundiales como Inglaterra 66 y Sudáfrica 2010… Sí, contra “Ingalesterra” en Wembley estaríamos fritos. Y a Senegal le ganaremos en penales.

17. Primero Yugoslavia. Luego Serbia y Montenegro. Ahora República de Serbia y República de Montenegro. Aún cuando llegue el día en que Monte y Negro se separen, seguirán siendo potencia en ciertos deportes como el Waterpolo. Por culpa de Aída Avitia y Mariana Román (por favor, levanten otra vez sus antenitas de sarcasmo); me perdí el duelazo en el agua entre Montenegro y Serbia. Empataron 11-11, con dos goles montenegrinos en los últimos dos minutos.

18. Hoy viernes en semifinales María Sharapova se agarrará a raquetazos con su colega, tocaya y paisana María Kirilenko. Quizá Sharapova sea mejor tenista, pero en todo lo demás le hace los mandados a Kirilenko.

19. Siempre fueron los mejores en Atletismo (desde Jesse Owens hasta Bolt), en boxeo (Muhammad Ali, Mike Tyson) y en todo lo demás (De Pelé a Ronaldo, de Jordan a Kobe…) Históricamente se les había resistido el golf, luego nació un tal Tiger Woods. Pintaron poco en tenis, hasta que llegó la dictadura de las hermanas Williams. No figuraban en gimnasia, hasta el día de hoy en que Gabby Douglas se impuso a rusas, rumanas y paisanas norteamericanas de origen caucásico para convertirse en la primera reina negra de la gimnasia olímpica. Algún día caerán los récords de Phelps en natación. Lograrlo sólo está en manos de un afroamericano del siglo XXII.

20. Vamos a ver: lo de Phelps está muy bien. Veinte medallas es un hito que lo convierte en el mejor atleta olímpico de todos los tiempos, un tiburón humano, una leyenda, blablablá… pero por favor, alguien debe poner las cosas en contexto. Y es que la natación tiene muchas, muchísimas, demasiadas pruebas no tan diferentes entre sí. Que si crol, que si mariposa, que si pecho, que si dorso, que si combinado. Encima tienes competencias de 50, de 100, de 200 metros. Individual y en relevos… Sonará ridículo, pero es como si en las pruebas de velocidad en pista existieran distintas. modalidades: 50 y 100 metros libres, 100 y 200 metros a gatas, 200 y 400 metros corriendo de espaldas, 400 metros con todos esos estilos combinados… Súmenle ahora categorías individual y en relevos. Si así fuera el Atletismo, Usain Bolt también aspiraría a 20 medallas.

Enlace corto:

95 comentarios

Más comentarios
1 2 3

 Deja tu comentario

(*)

(*)

 

.