
LA CONTRACOLUMNA | Federer y 'Delpo'
1. No sé ustedes, pero yo sigo sin superar lo de El Abuelo Álvarez. Como era de esperarse, hoy se llevó el oro el coreano que el otro día nos lo cepilló por un méndigo pelo en 16avos de final. Es tan inútil como inevitable pensar que, de no haberse cruzado justo con él, el mexicano habría ganado sin problemas una medalla. Yo ya quiero que sea Río de Janeiro 2016 para que tome revancha…. imagínense él. Creo que tenemos un oro asegurado en Brasil.
2. Federer y Del Potro iban 6 a 6 en el tercer set. Mientras en el maldito tiro con arco se lo juegan todo a una flecha, los inconscientes del tenis ponen a jugar a los tenistas hasta que se mueran de calor, hambre o sueño. Cuando iban 10 a 10 el argentino logró superar la cuesta arriba después de que el suizo le rompiera el saque. Luego, cuando iban como 138-138, el heroico Martín pudo sobreponerse a un 0-40 con cinco puntos ganadores. Así se la pasaron por más de cuatro horas Federer y Del Potro hasta que ganó el que todos sabíamos que de todos modos acabaría ganando.
3. Mi reflexión polopolera: María Sharapova destrozó a María Kirilenko en el duelo de bellezas rusas. Las soñé a las dos. No fue algo erótico, sino más bien críptico: Vi sobrevolar a una inmensa ave por encima de la cancha 1 de Wimbledon, y dirigirse ávidamente hacia la cancha con un único y sórdido objetivo: prenderle fuego a las tenistas. Era el ilustre y famosísimo pájaro quema Marías. (…Se oyen risas grabadas)
4. No sé qué me pasó. Los chistes involuntarios, aquellos que carecen de la menor vulgaridad, siempre serán mis predilectos. Como el nombre del ganador del oro en salto de tumbling -¿desde cuándo es olímpica esa cosa?- Ni a los guionistas de Don Gato, aquellos genios que bautizaron a Aravela, al Marajá de Pocajú o a Laszlo Losla, se les habría ocurrido ponerle semejante nombre al chino saltarín. Dong Dong se llama. Con ese nombre se comprueba que los atletas chinos se fabrican en laboratorios, mientras la mayoría de sus rivales, esos que tienen nombres del tipo Jason Burnett, nacen en hospitales.
5. Un minuto con 28 segundos no son suficientes para que unas palomitas empiecen a tronar en el microondas. Tampoco para sacar dinero del cajero automático (sobre todo si es de los tarados de Bancomer). Es más, aunque mi texto termine por darles hueva y lo abandonen justo ahora, habrán pasado ya más tiempo leyendo esta página que Vanessa Zambotti en el Tatami londinense.
6. Ha pasado una semana, la mitad de los Juegos Olímpicos y España: la superpotencia emergente del deporte nos la sigue pelando en el medallero. ¡Albitrooooooooo!
7. De hecho, los de Londres 2012 se han convertido en los mejores Juegos Olímpicos de todos los tiempos para México. Aún sin haber ganado ninguna presea dorada, ¡estamos a sólo tres oros de Rusia! Histórico, ¿no?
8. Ridículos de España y Rusia al margen, estos Juegos Olímpicos han resultado especialmente traumáticos para Australia. 16 medallas de oro en Sidney, 17 en Atenas, 14 en Beijing… una sola en lo que llevamos de Londres (y la natación se acaba hoy). Debe ser bastante humillante que Nueva Zelanda tenga el triple de oros.
9. Agridulce viernes para la inglesa Victoria Pendleton. Al mismo tiempo que sucumbía ante Sharapova en los Medallones de Oro, encontraba consuelo subiéndose a lo más alto del podio en su prueba de ciclismo. La rusa (sobrevalorada) sigue viva en ambas competencias.
10. Me estoy chutando absolutamente todo lo que puedo en vivo, desde la madrugada hasta pasado el medio día, para no verme orillado a buscar los resúmenes nocturnos de Televisa y TV Azteca. La verdad es que no tengo la menor curiosidad, ni me nace otorgarles el beneficio de la duda. ¿Cómo explicarle a las nuevas generaciones lo imperdible que era aquel programa bianual llamado Los Protagonistas? Nostalgia, snif.
11. Escribo esto horas antes de que empiece el partido en el que México le ganará a Senegal, probablemente en penales. No le temo a los africanos, sí a los taka taka. A ver cómo andan mis históricamente atinados feelings, luego de haberse ido de pinta para dejarme en ridículo durante toda la Euro. Cuando lean estas líneas yo ya estaré lamiendo mis heridas en Los Cabos… ¿Cómo quedó el partido, eh?





























Por aquello de ya pitale ‘albitrooo’. Es como cuando metiste el empate, faltan 10 minutos de juego, más lo que agregue el árbitro y mediocremente te quieres conformar con no perder (ahí viene el pensamiento de ya pitale). En lugar de darte cuenta que tienes dos piernas y dos manos igual que el contrario y decidirte a pelear por el gol del triunfo. Los que nos damos cuenta, preguntamos ¿Cuanto falta? pero no para que termine el encuentro y conservar el ‘empatito’, sino cuanto queda para ir por el gol del gane y entonces esperas que se le descomponga el cronómetro y añada más de 5 minutos y tengas tiempo de ir por el del gane. Las medallas siguen cayendo y aun nos quedan posibilidades de buscar la ansiada medalla de oro en estos juegos, que nos catapultaría a un mejor lugar en el medallero.Que caigan un par más tal vez (clavados y futbol)
Sustituyamos el ¡ya pitale ‘álbitro’ por el:
¿Cuanto falta? (acompañado del clásico venga sí se puede)