
TERCERA AMARILLA | ... lo había conseguido: mi primer jugador vendido
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Siempre había querido hacer algo grande con mi vida, simplemente no sabía qué hacer. Pero si iba a entrar al negocio del intercambio de jugadores, iba a apuntar a lo más alto.
Leyendo los periódicos locales cada día, podía percatarme gracias a los titulares cuan seguido un jugador cambiaba de club y eso me interesaba. Me adentraba a investigar qué tipos de jugadores buscaba cada club y me preguntaba a mi mismo porqué demonios aquellos no eran mis jugadores. Pero en fin, incluso con todo el movimiento que había en aquel entonces en nuestro mercado nacional debido al buen momento que pasaba el fútbol portugués, yo estaba dispuesto a ignorar eso y aventarme a una verdadera guerra en lugar de una campal de barrio: los traspasos internacionales. El intercambio de un jugador entre países. Ahí era donde estaba la verdadera fábrica de billetes.
Habiendo vendido a Nuno, yo ya estaba metido en el negocio. Sin embargo no todo era color rosa, ya que al entrar a este mundo me fui percatando de la competencia que tenía, la cual era de peso pesado. Al no poder lidiar con los peces gordos codo a codo, la única opción que tenía era ir al campo de batalla directamente, es decir, visitar cada escuela y campamento de fútbol para descubrir diamantes en bruto que la gente de corbata sentada detrás de un escritorio no podía distinguir y esperar, si era necesario, cuatro horas sentado en un sofá incómodo a algún mandatario de club de alto nivel sólo para ‘charlar’, tomar una taza de café y si lo encontraba de buen humor, intentar venderle uno de mis jugadores promesas.
Al ir de pueblo en pueblo, de escuela en escuela y de estrato en estrato, uno veía cosas que lo maravillaban o lo aterraban demasiado. Situaciones familiares, económicas o sociales que simplemente no estaban a nuestro alcance. No era mi misión ayudar por más que quisiera intervenir de alguna manera. El negocio arrancó de una manera peculiar en condiciones que yo nunca esperaría. Pronto, toda esta situación se sentía como si la venta de jugadores fuese como vender droga: hacías las llamadas correctas, mostrabas tu producto único y tomabas órdenes.
Poco a poco me fui convirtiendo en un mercenario del equilibrio en el juego. Le vendía jugadores hábiles y rápidos como Hugo Viana a equipos toscos y tácticos como el Newcastle United. Jugadores toscos y tácticos como Costinha o Jorge Andrade, a equipos dinámicos y de toque como el Deportivo La Coruña y Mónaco. Jugadores por aquí, jugadores por allá. Equipos de media tabla reforzándose con picapiedras callados pero efectivos, que les daban resultados a mediano plazo. Para el 2003, mis jugadores estaban representados ya en 4 de las 6 ligas más importantes de Europa.
Vaya vida que llevaba. Todo iba a la perfección. Una hermosa esposa y el inicio de mi familia, una vida de lujo y el reconocimiento de terceros que hasta cierto punto se podía sentir como un miedo disfrazado de admiración. Sin embargo, el negocio decaía poco a poco por múltiples factores. La edad de mis jugadores, el decremento del auge portugués en Europa, equipos de media tabla para abajo y otros más. Todo parecía enfocado a la entrada de un túnel sin salida, hasta que sucedió lo impensable. Mi navidad adelantada.
Cualquiera que fuese el concepto de una persona relacionado a su regalo de navidad ideal, no se podía comparar con el regalo que recibí por parte de un hombre y sus pupilos en Mayo del 2004…
Continuará…




























espero con ansias que adaptes el desmantelamiento del avión a tu historia y a ti quien te perseguía no creo q pongas a alguien de la interpol
que buena lectura su navidad sera cr7 ?
Me parece más bien el triunfo del Porto en la final de la Champions de ese año frente al Mónaco, ese Porto era dirigido por Mourinho y tenía a varios portugueses que se convirtieron en referencia, como Deco, Costinha, Maniche, Paulo Ferreira, Ricardo Carvahlo, entre otros.
Bingo.
pues nos dejaste esperando la tercera parte, espero q la saques pronto jajaja
Obviamente el hombre del regalo es José Mourinho, Mendes es su representante y, después de la Champions conseguida, su precio aumentó muchísimo, pregúntenselo a Abramovic. Y supongo que el regalo incluía el billete recibido por el traspaso de Deco al Barça, y de Carvalho y Paulo Ferreira al Chelsea
Muy buenas tus columnas, felicidades.
Para cuando la tercera parte?
Cada semana estaremos sacando una parte. La verdad no se cuantas sean porque voy escribiendo a la par de la película
Un abrazo Andrés
Exelente idea sr. Tapia, su saludo me llego hasta Monterrey Nuevo Leon y con sorpresa de encontrar gente “creativa como tu”, aparte amable!
Te quedas como si estubieras leyendo un libro que te atrapa a las 2 de la mañana y continuas leyendo jaja exelente idea enserio.
Definitivo algo que atrapa y no dejas de leer.
Saludos y a esperar la que sigue.
Un abrazo
Gracias Édgar. Un fuerte abrazo
Te acuerdas de mi Nico?
estabamos debatiendo sobre numeros en tu previa entrega (dehecho hoy, otro cabron me estaba hechando debate por exactamente la misma razon hahaha para que lo cheques en la parte 1)
El caso es que venia a decirte que tienes razon a lo que me dijiste la semana pasada, esta lectura no se puede dejar de leer. No recuerdo una novela de futbol desde que el Niupi daba guerra con oliver y tom.
Esta muy buena la nota… Y wow, que manera del Monaco de mandarse a la v34g@
Claro que sí Sergio. Sí, ya vi el que te reclamó pero pues tú tienes razón en eso. Muchos nos deleitábamos viendo a ese Mónaco y sobre todo su heróica hazaña contra el Madrid, pero simplemente se achicó mucho en la final. En fin, gracias y un abrazo.
Sublime Columna Espero con ansias la continuación saludos