
EBF* | 10 pasajes del fluir olímpico
Terminan los Juegos Olímpicos. Con ellos se van las hazañas y fracasos que habrán de convertirse en historias. Hombres y mujeres encontrarán cabida en la gloria de la memoria, otros tantos tomarán camino hacia el olvido. Londres obsequió postales de todo tipo, siendo lo más agradable la esencia de dichas y tragedias que acompañan a esos seres humanos que eligieron ser atletas.
En tierras británicas compitieron lo mismo víctimas de conflictos bélicos y sociales como los marginados por prejuicios. El sueño de una medalla lo albergaron tanto el residente de la pobreza como el inquilino de una realidad sin problemas. Pero coincidieron en el anhelo de ser y estar; fueron y estuvieron.
Para la causa mexicana hubo motivos que orillaron a cambiar los labios lapidarios por unos sonrientes. Ojos cansados de presenciar y atestiguar dolor, miradas heridas por nuestro alarmante presente, derramaron una lágrima en agradecimiento a una alegría otorgada por la actuación de los nuestros. Luis Fernando Tena y sus pupilos, Aída Román, Mariana Avitia, Laura Sánchez, Paola Espinosa, Alejandra Orozco, María del Rosario Espinoza, Iván García y Germán Sánchez dieron la cara por ellos mismos. Sin embargo sus respectivos triunfos nos permitieron acariciar un instante de placer.
Los días nos obsequiaron anécdotas y pasajes que no cabrían en un texto. No obstante, y cabida la molestia, apelo a 10 instantes del fluir olímpico regalados por los mínimos detalles.
1.- Luis Fernando Tena y sus chavos. Cae un gol y la ilusión de una presea dorada está más cerca que nunca. Los mexicanos presentes en Wembley festejan como si la sede fuera el Azteca. En el país, millones gritan como locos en sus hogares y algunos ya están al borde del colapso en el Ángel de la Independencia. Un hombre festeja a su manera, se resiste a hacerlo con los jugadores. No es que sea ignorado. En su lenguaje del futbol comprende que los verdaderos protagonistas están en la cancha, que son ellos los verdaderos héroes. Terminado el partido, un reportero le pregunta qué siente de tener una medalla. El Flaco responde: “No es mía, es de los muchachos. Es una medalla para un pueblo tan necesitado de alegrías”. Los futboleros estábamos muy necesitados de una.

Luis Fernando Tena y sus chavos
2.- Aliya Mustafina. La rusa favorita para arrasar en el medallero era Viktoria Komova. Todas las cámaras se enfocaron en ella y la imagen captada fue la de una chica triste y frustrada que ya piensa en el retiro. De entre todas las integrantes de la delegación rusa, una chica sorprendió por estar siempre de buenas. Contrario a lo que dictan la rigidez e inexpresión de las gimnastas rusas, Mustafina sonreía antes y después de cada prueba. Feliz se fue con una de oro, una de plata y dos de bronce. Rusia descubrió que también se puede sonreír y ganar al mismo tiempo.

Aliya Mustafina
3.- Erick Barrondo. Nadie podía creer lo que pasaba. Un completo desconocido, el atleta de una nación considerada inferior, marchaba en los primeros sitios de los 20 kilómetros. Fue hasta que subió al podio cuando se creyó en él. El guatemalteco que creció entrenándose con los tenis de su mamá, los cuales robaba cuando ella no estaba en casa, ganaba la medalla de plata. La despreciada Guatemala celebraría la primera presea de su historia en Juegos Olímpicos.

Erick Barrondo
4.- Woroud Sawalha. Palestina sigue sin ser reconocida como nación por la ONU. Ello no impidió que una atleta de dicho territorio representara por primera vez a las mujeres palestinas en una pista olímpica de tartán. No faltó el morbo hacia su vestimenta y la crítica hacia su pobre palmarés respecto a las otras corredoras. Sawalha no hizo caso a sus detractores y tras haber arrancado en su carril solamente tenía una cosa en mente: “Que las niñas palestinas tengan mayor libertad frente a la gente”.

Woroud Sawalha
5.- Félix Sánchez. A sus casi 35 años, el dominicano se convirtió en el atleta más veterano en ganar la medalla de oro en la prueba de los 400 metros con vallas. Al cruzar la meta se hincó y rompió en llanto frente a una fotografía. Era su homenaje a la mujer que le enseñó a triunfar y que ya no estaba con él para festejar, su abuela. Además de emocionarse con su triunfo, niños dominicanos corrieron en búsqueda de sus abuelas para abrazarlas, para decirles lo tanto que las quieren.

Félix Sánchez
6.- Yelena Isinbayeva. Cayó el ángel y se iría de Londres con las alas de bronce. Un sector de la prensa esperaba con ansias su caída. Querían aniquilar a la atleta para vender como pan caliente sus reacciones. Esperaban a una rusa montada en cólera y se toparon con una Yelena serena por la derrota: “No soy una máquina”. Los fotógrafos se quedaron con la imagen de la mujer que agradeció perder, pues también tiene derecho a hacerlo.

Yelena Isinbayeva
7.- Michael Phelps. Leyenda, fuera de serie y nadador inmortalizado, el estadounidense no se cansó de responder a las preguntas recurrentes: “¿Qué harás si pierdes?” “¿Qué harás si ganas?”. Fue hasta que alguien, por nervio o por tratar de hacerle la plática, le cuestionó qué sentía al concluir una prueba. El nadador le respondió que un deseo enorme por ser Michael sin ser Phelps por un día.

Michael Phelps
8.- Catalina Ponor. Tiro por viaje cada vez que una gimnasta rumana aparece a cuadro suele comparársele con Nadia Comaneci. Nadia para esto, Comaneci para lo otro. Rutina, acierto o fallo de las atletas presentes pasan por el suplicio de asimilarlo con lo hecho por la niña perfecta en Montreal ’76. En Londres dejó de citarse a Comaneci para darle identidad a Catalina Ponor. No fue para aplaudirle las medallas de plata y bronce obtenidas con 24 años a cuestas, sino para calificarla de anciana. Las únicas que reconocieron a Ponor por ser ella fueron sus rivales: “Nosotras no crecimos viendo a Nadia, sino a Catalina”.

Catalina Ponor
9.- Usain Bolt. Su gesto de callar a otro no fue visto por muchos. Las opiniones de sus oponentes sobre las actitudes del jamaiquino toda vez que cruzó la meta coinciden en algo: “Nosotros ni siquiera lo vimos, íbamos cuidándole la espalda. No nos preocupa saber si calla o no a alguien, lo que nos interesa durante la competencia es ubicar de qué planeta vino”.

Usain Bolt
10. Shin Lam. Ampliamente difundido fue el “berrinche” de la esgrimista surcoreana tras haber perdido la posibilidad de medalla de oro ante la alemana Britta Heidemann. Su derrota fue polémica por un error tecnológico: el reloj añadió un segundo y eso le costó la eliminación; la alemana aprovechó para darle el “piquete” definitivo. Los humanos, entiéndase los jueces, quisieron compensar la falla con una medalla especial en reconocimiento a “la aspiración de ganar y el respeto a las reglas”. Lam la rechazó. “No, gracias. No me hace sentir mejor, porque no es una medalla olímpica”, fueron sus palabras. Si el resultado no iba a cambiar, ¿qué hacía ahí sentada? Trataba de entender cómo cuatro años de esfuerzos se esfumaron en un segundo.

Shin Lam



























Tú siempre fijándote en lo que uno no se espera. Y colorín colorado acabaron los juegos e imagino que te nos desaperecerás. Gracias por tus textos, saludos
No desaparecerá es el columnista crack de aqui (despues de Barak)
no se que tiempo tenga tu post, pero yo siento que primero esta el Sr. Elías y después Barack no da una, Barack esta fuera de este planeta y cree que lo que el piensa es la razón de todas las cosas.
Tanto como desaparecerme pues no, por aquí seguiremos. Digamos que volveré a los tiempos habituales de publicación. Un abrazo
Excelente textos….. mi admiracion y saludos!!
Gracias a ti por chutarte los textos. Van los saludos de vuelta
Contrario a los elogios de siempre, digo sentidamente que te faltó mencionar al nuevo héroe de la piscina: Yannick Agnel, el mismo que le ganó a Lochte y a Phelps en el relevo de 4×400 (los franceses iban rezagadísimos cuando este hombre nadó) y dos medallas más y a Ruta Meylluityte la chica lituana que a los quince años ganó los 200 pecho … pero comprendo que hablar de todos los atletas grandes en unos olímpicos es complicado porque se impone lo personal, lo fuera de serie, las leyendas que refrendaron o fallaron … Por otra parte, sigo conmovidísima con Catalina Ponor que me reconcilió con mi amor por la gimnasia, aunque no crecí tanto con ella, sino con su paisana Simona Amanar de quién es la heredera indiscutible y que resaltaras a Mustafina por encima de Gabrielle Douglas fue mejor todavía porque Aliya demostró que el all around de Londres no refleja ni remotamente la realidad de lo que es su deporte, cuestionó a los jueces y desdibujó a la estadounidense que demostró que no era lo que se dijo de ella en su triunfo cuestionadísimo por los que hemos visto esa prueba toda la vida.. Ya me entró la nostalgia de Londres, pero inicia mi expectativa por Sochi 2014, la justa olímpica que sigue. Gracias Elías y un beso.
P.D. Félix Sánchez regaló el mejor momento, que no quede duda.
Se me fue, la prueba dónde ganó Agnel con su equipo fue 4×100.
Por ello aclaré que no todos los pasajes cabrían en un texto. Imagínate, no acabaría. Sobre Ponor qué te digo; Atenas sigue presente. Un abrazo y beso de retache.
Disculpe lo metido! pero en el triunfo de Agnel , no es por demeritar, pero que manera mas impresionante de regalar el triunfo de parte de Lochte ..! & ja! le arruino su quiniela gabrielle douglas cierto? saludos.
Agnel venció a Lochte dos veces: el relevo ya mencionado que rescató el francés en un duelazo y en los 200 metros libres con bastante ventaja y yo esperaba que en la gimnasia una estadounidense ganara pero no me pareció que el jurado omitiera la dificultad técnica de Mustafina y Komova en el all – around donde fueron visiblemente superiores a la ganadora.
Falto el tipo este australiano que corría con prótesis! Todo un ejemplo!
Oscar Pistorius, es Sudafricano, y tienes toda la razón lo pondría aquí también, de cualquier manera buenísimo texto Elías.
Orlando* jaja me pase de vergas pues xD pero bueno, me refería al tipo de las protesis, ahora se que es sudafricano, y pues nada, dando catedra el tipo de como se debe vivir la vida!
Merecidamente tendría cabida entre los 10 instantes. Razón de sobra tienen. Saludos
espero que sigas con tus textos regresan todas las ligas y en serio son como un relax y un espacio de reflexion deportiva dignas para un libro tus relatos saludos Elias!!
Nomás deja que se relaje un poco la cabeza y material no faltará para escribir. Un abrazo
Gracias por regalarnos tantas historias y humanizar estas olimpiadas mi respeto y agradecimiento para ti Elias y para todos nuestros medallistas y deportistas.
– - F E L I C I D A D E S M E X I C O – -
Ustedes también pusieron de su parte para humanizarnos. Mismo agradecimiento y respeto para ti. Un abrazo
Quiero sexo salvaje con Aliya Mustafina
jajajaja! y me dieron manita abajo cuando dije que en Gimnasia todas las mayores de 18 estan bien lindas.
Además de lo de la selección lo de Félix Sánchez llorando cuando sonó su himno y con la foto fue de lo que más me conmovió
Que buenos textos Elías!!!
Que bueno que mencionas a la atleta Palestina, todos los días viendo las competencias esperando que los “flamantes” comentaristas dijeran algo inteligente de este hecho que también es historia y nada, a veces se me olvida que la tele abierta no vale madres. Me quedo con Isinbayeva (que más quisiera!!!) diciendo: gané el bronce y no: perdí el oro, eso deberíamos tenerlo muy en cuenta todos antes de criticar a alguno que gana el bronce.
Saludos Elías!!!
A lo mejor el mapa que vieron era muy corto o no lo desdoblaron bien. Afortunadamente en nuestra frontera sí cupo Sawalha. Respecto a Isinbayeva te doy la razón: también quisiera quedarme con ella. Saludos y gracias por leernos.
NO cabe duda historias de vida cada cuatro años gracias olimpismo por 15 días en los que se nos olvidaron los problemas gracias Elias por día a día esperar tu texto para tomar inspiración día a día.
Fuera la medalla que fuera cada que ganaba un compatriota me hacia venirme al trabajo con mas ganas de dar lo mejor de mi
El olimpismo es algo más que sentarse frente al televisor; juego de emociones que nos involucra. Saludos y gracias por rifarte en el día a día los textos.
Partícularmente en la gimnasia soy de los que se quedó atrapado en el tiempo por la belleza que no sonríe de Svetlana Khorkina.
ya somos 2, esa belleza era cautivante.
No comenté siempre pero leí todos tus textos Elías… aunque el que más esperaba era éste, el último
de todos los momentos de Londres yo me quedo, además de la medalla en futbol de México… con el final de la semifinal de los 400 metros varonil, cuando el ganador, Kirani James, le pidió a Pistorius intercambiar sus números, eso sí me hizo llorar igual que el sudafricano Chad le Clos cuando se llevó la de oro en los 200 m mariposa sobre súper Michael Phelps… tan bonito todo esto, ahora a esperar 4 años… un abrazo Elías!!
Aunque no lo creas se sentía tu ausencia. Y ahora que lo dices, se me escapó Kirani James. Un fuerte abrazo.
Excelentes notas, aparte de las que ya mencionaron, hubo un remero de Niger, que hizo eco al texto de la canción; “no hay que llegar primero sino hay que saber llegar”. En su caso si fue una odisea llegar a la meta.
Pero por eso se anhelan tanto los juegos olímpicos, siempre tienen una historia nueva para contarnos.
Saludos y definitivamente un gustazo leerte mi estimado Elías.
El episodio del remero de Níger fue emotivo, sin duda. Pero aquí mismo se hizo una nota sobre ello bastante precisa. Saludos y nos estaremos leyendo. El gusto es mío.
Digno final para estas dos semanas que nos regalaron hazañas en lo deportivo y grandes columnas e historias de humanidad en tus textos.
Muchas gracias buen Elías por darle un plus a estos juegos que realmente sirven de distracción para lo cotidiano, y gracias por recordarnos que lo que vale en esta vida lo que verdaderamente lo forma aunque se nos olvide son las personas.
Un abrazo
Las personas, en su cuerpo formado de emociones, es algo que procuro no olvidar cada vez que escribo. Agradezco que tus ojos lectores compartan de alguna u otra manera esa concepción. Un abrazo y ya nos estaremos leyendo con futbol nuevamente.
Digna mujer la Palestina y ojalá su sueño se haga realidad:que las mujeres sean libres en todo el mundo no solo en Palestina.
Brillantes momentos, y claro que hubo muchos más, imposible incluirlos todos, sería casi dejar fuera nada más a los deportistas que se doparon, cuántas historias no habría que contar para reflejar todo lo que representan los participantes de los juegos olímpicos.
Personalmente uno de los momentos que más me emocionó fue cuando Barrondo ganó la medalla de plata. Brillante el tipo, simplemente brillante.