
EBF* | Condena por una bengala
No puedo más. Pienso en el suicidio como la alternativa más viable para terminar con este suplicio. Considerándome un animal, un nacido para nada, me atormento tratando de definir lo más conveniente para el fin de mi culpa: cortarme las venas, ingerir veneno para ratas o darme un balazo. No puedo mentirles, no puedo mentirme; soy muy cobarde para quitarme la vida. No obstante, lo merezco.
Cada vez que paso frente a la clínica, recuerdo que es allí donde perdió la vida el niño. Cuando acudo al panteón lloro de saber que en el fondo de la tierra yace su cuerpo devorado por los gusanos. Al caminar por la esquina de su casa me traiciona el esfínter y mojo los pantalones nomás de pensar que bajo cuatro paredes vive una madre sola abrazada a la foto de su hijo muerto. A manera de castigo, nada ejemplar, prometí jamás pisar un estadio.
Eran más de 70 mil gargantas. Ondeaban las banderas rojas del Atlético Grimaldi y las azules del Sporting Payares. Esa noche se jugó un clásico más entre colorados y celestes, un partido que terminó cero a cero. El resultado nunca fue noticia, y sí lo que sucedió tanto en las tribunas como fuera de ellas. Seguidores de ambos equipos se agarraron a palos, a pedradas y a cohetones.
El golpe propinado por una botella azul lanzada hacia mi cabeza provocó que buscara un culpable, el que fuera. Encendí la bengala. Lleno de furia, con la sangre hirviendo, la lancé a lo que en ese momento sentí que era la nada, que a la postre fue todo. El proyectil se incrustó en el ojo izquierdo de Fausto, un aficionado de cinco años que acudía por vez primera al estadio para apoyar a sus azules, mis azules. Su diminuta cabeza fue un polvorín. El horror, viví el horror. ¡Maldito el fotógrafo hijo de puta que captó a la playerita azul bañada en rojo!
Es probable que ustedes me tachen de cínico e insensible, pero quiero, y me urge, visitar a esa madre sola. No puedo vivir, o morir, así. Todo mundo habla del perdón, pero no saben qué tan necesario es cuando te das cuenta de que eres un ente podrido, una mierda a la que el único resquicio de humanidad posible consiste en dar la cara y agachar la mirada ante la amargura, ante el dolor.
Júzguenme. Condénenme. Sean ustedes quienes elijan mi destino. Por ahora, si me lo permiten, he de postrarme ante la mujer a la que le debo una vida.
-Señora, fui yo el imbécil que arrojó la bengala y mató a su hijo.
-Y fui yo la que estúpidamente le hice ver que el futbol era lo más hermoso del mundo.
-No sé qué decir.
-¿Quiere usted un café?
-¡¿Me está invitando a pasar?!
-Así es. Quiero que por lo menos sepa quién y cómo era mi niño.



























Qué final tan estúpido.
No creo que sea estúpido. Mas bien, a mi manera de entender las cosas, es una forma cruel de prolongar la culpa
Cuestión de gustos. Saludos
El final es inesperado, pero nunca estúpido. Felicidades (por enésima ocasión) Elías.
Gracias. Saludos
Normalmente los relatos no tienen que tener un “final” como tal, más si es una anécdota completamente verídica. me parece por tu avatar o nickname que no es presisamente lo tuyo pensar o informarse antes de escribir, en todo caso debes entender que las cosas no siempre terminan como uno quiere.
Gran reflexion Elias.
En esta ocasión es una ficción que aborda un tema tan real y verídico que poco a poco toma más relevancia en nuestro futbol, la violencia. Saludos
Vaya manera de abordar la violencia en el futbol. Señor Elías, gracias por tus textos. Saludos
Gracias a ti por seguir leyéndonos. Saludos de retache
Por eso nunca es bueno actuar enojado aunque si el andaba en la hinchada ya tenia coraje y frustración en el corazón antes de lanzar la bengala
Ya se extrañaban estas columnas
El impulso, la ceguera y la estupidez son rostros de una adrenalina que tristemente aparece cada vez más en el futbol. Saludos
LA ÚNICA COLUMNA QUE MERECE LLAMARSE SAPIENS
Por eso nunca es bueno actuar enojado aunque si andaba en la hinchada ya tenia frustraciones y corajes en el corazon antes de la bengala
Pierden de vista lo importante, no ven el valor del texto. Esa historia es verdadera y puede pasar en cualquier estadio si en lugar de ver lo importante nos ponemos a criticar un texto. Como si alguno de los que critica se apellidara Vargas Llosa o García Márquez o se llamara Octavio Paz. Lean de nuevo.
Tan cierta que no es exclusiva de Sudamérica. Por acá ya hemos tenido experiencias desagradables en Toluca y Guadalajara. Muy recientemente hemos visto los casos de violencia en León e Irapuato. El tema ronda, no descansa. Saludos
Guau… no esperaba ese final ahora si no se que decir…..medio tenebroso el final, pero bueno ahora que si es de cada quien darle la perspectiva correcta….buena historia……saludos
Agradezco tu comentario. Por aquí nos seguiremos leyendo. Saludos
Ojalá ese arrepentimiento rondara en la mayoría de las Barras Bravas de Sudamérica por todas las barbaries que han cometido. Gran texto Elías
Nicolás, ¡vaya reto para el futbol! Y ojalá acá en México no seamos un tentáculo más del pulpo de la violencia. Un abrazo
Señor que gran texto, que emoción transmites…
Cuantas historias así nos han llegado a pasar…
El fútbol es lo mas hermoso, pero una madre que perdona es divino.
El futbol es bellísimo, lástima que nos hemos encargado y permitido de hacerlo un deporte lacerado, a veces desfigurado. Saludos
Una historia verídica, por ahí debe estar el video en Youtube. En un instante se pasa de ser un aficionado a un ser completamente irracional.
Pues ahora sí que no me basé en ningún video. Incluso hasta la fecha desconozco si una madre ha perdonado al asesino de su hijo en el ámbito del futbol, estrictamente en lo relacionado a los cohetones. Saludos
No dije que te hayas basado en un video, a lo que me refería es que alguna vez pasaron algo así en la TV, me parece que fue en Perú, una bengala que atravesó el estadio de lado a lado y se fue a incrustar en la cara de un niño discapacitado. Una escena bastante desagradable.
En ese aspecto tienes razón. Si mal no recuerdo fue por el año 2000 en un partido de Universitario. El caso fue más lamentable porque la bengala la lanzó un elemento de seguridad y el niño padecía una discapacidad.
Pff durísimo, corta pero buena historia
Hasta yo me extraño de que haya salido corta. Saludos
Mal final?.. Si fuera ficción lo entendería ese comentario, pero siendo real, es de admirarse lo de la madre, creo que la reacción más adecuada al ver un arrepentimiento real…
David, en este caso el texto es ficción. Lo real es que bengalas y cohetones han arrebatado o perjudicado vidas, daños que en ocasiones no castiga a los culpables. Saludos
Leo, En serio el mejor de FS.
Gracias por tus columnas.
Saludos!
Gracias a ti por seguir dando el voto de confianza. Saludos
no queda mas que ponerme de pie y brindarle una fuerte ovacion mediante las palmas a tan grandioso texto, estupido aquel que no interpreta el final, que manera de hacer sentir mas culpable y miserable a alguien que mostrando la vida de esa personita a la cual le fue arrebatada la vida; excelente escrito, grande maestro!!!!!
“Miserable” es un calificativo que queda; la condena de ser miseria humana. Agradezco la percepción y por acá nos andamos leyendo. Saludos
Yo me traume con esa imagen….bastante triste que trataba de no recordarla más…inche Elías me awitaste la tarde al acordarme
Tú tranquilo y yo nervioso, mi estimado Potosino. Un abrazo
Me dejaste FRÍO. De estos imbéciles se están llenando nuestras TRIBUNAS, creo que salvo el Atlante el resto de los equipos de Primera y de Ascenso están gestando un engendro permitiendo que fanáticos así entren a los estadios porque eso son FANÁTICOS, inadaptados sociales que no entienden que el fútbol ES UN DEPORTE, una actividad lúdica y que la mayoría de las veces los jugadores en la cancha NO LES INTERESA lo que pase en las tribunas porque es su trabajo, viven del jugar y no de lo que hagan imbéciles en las tribunas. También las autoridades tienen su parte de culpa, ahora hasta los escoltan cierran calles y los cuidan. Tiene 5 años que no me paro en un Estadio, porque no me gustaría que MI VIDA esté en manos de un ESTÚPIDO sin cerebro. Prefiero un Chiquitibum que la bola de sandeces que ahora gritan demostrando la poca educación que recibieron en sus hogares, prefiero un grupo de aficionados que se juntan dentro del estadio, mezclados sin importar a quién le vayas, conviviendo, discutiendo alguna jugada pacíficamente y a la salida ir a disfrutar de unos tacos juntos, un saludo de mano y una despedida cordial hasta el siguiente juego que las BARRAS, que están en la línea delgada entre lo legal y lo prohibido. Quienes en el anonimato aprovechan para hacer sus desmanes, pero que SOLITOS no tienen los pantalones para hacer sus salvajadas. Ya se me quitó el FRÍO y ahora me quedé muy MOLESTO, porque serán otros 5 años que no iré a un Estadio en México. Saludos, felicidades por la nota.
Lo peor del caso que estas estúpidas BARRAS son apoyadas por los propios clubes no chinguen y muy cierto es preferible infinito de vevez un chiquíti….. Que el pinche cantar estúpido que sólo cambian el nombre del equipo a no pero ellos creen que es original y único de cada equipo estúpidos los que trajeron esas miércoles que dicen losafe espn que fue un directivo de pachuca
Nomás no te quedes frío, no todo es desgracia en el futbol. Saludos
Ptm que narrativa tan poca madre sin duda me hizo llorar recordar aquella imagen tan perturbadora si mal norecuerdo el niño yenis capacidades especiales dime que la historia es verifica y me pongo a llorar aún más me refiero a que el imbécil fue a suplicar perdón y sin duda que más dolor y sufrimiento causaría saber la historia de la vida qé estúpidamente quito Elias eres grande eres el qé hace sapiens a esta página
En este texto el agresor va a suplicar perdón, en la vida real desconozco si alguien lo haya hecho después de causarle la muerte a otro. En todo caso cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Saludos
Eres tan bueno que tus líneas parece proceder de la boca o mano de los mismosismos personajes de la vida real que estremecen asta lo más profundo de mi ser aplausos si algún día públicas un libro como dije anteriormente no soy asiduo a la lectura lamentablente en mi vida sólo e leído un libro tengo la pena de confesar pero aún duda alguna compraría inmediatamente tu obra para leer de cabo a rabo de esa manera tus líneas an echo mella en mi
La verdad que final tan mas malo, estúpido no, pero si malísimo, inocente, falto de seriedad
Disculpa el final no es malo dime como crees que se sienta si de por si se siente terrible por quitar una vida sin conocerla no crees es aún más castigo saber todo de la vida que quito saludos. Pd es mi humilde opinión cada cabeza es un mundo
Como dicen abajo: cada cabeza es un mundo. Y tu mundo es respetable. Saludos
Excelente, Elías. Hasta hace muy poco vi que escribes en este sitio junto al Barak. Cada que veo uno de tus textos lo leo.
Hay que seguir evidenciando como este deporte dura más de 90 minutos y es mucho más importante que lo que diga el marcador.
Me declaro fan de tus columnas.
Saludos.
Además de durar más de 90 minutos conlleva un sinfín de situaciones fuera de una cancha. Agradezco la fidelidad y bienvenido a estos lares, mi estimado Gil. Un abrazo
NUEVAMENTE, ME DEJASTE SIN PALABRAS, ANALIZAR LO QUE ES UN PARTIDO FUERA DE LA MISMA, DESPUES DE LOS 90 MINUTOS. Y COMO UN INSTANTE DE CALENTURA, PUEDE DEVASTARNOS TODA UNA VIDA. PERO EL FINAL QUE LE DISTE, NO SE, SI COMO UN ACTO DE PERDÓN O SOLO PARA PONERLE MÁS SAL A LA HERIDA. PERO ME HIZO REFLEXIONAR, YA QUE MIS HIJOS SON LOS QUE DARÁN VIDA Y COLOR A UN DEPORTE TAN HERMOSO, A UN EQUIPO, Y CREO QUE INCULCANDOLES QUE EL FUTBOL, SE SIENTE, SE AMA, SE RESPETA, PERO ACEPTANDO LA DERROTA, POR MAS DURA QUE SEA, EVITAREMOS ESTE TIPO DE SITUACIONES.
SALUDOS Y ESPERAMOS LEERTE DE NUEVO.
Por aquí nos andaremos leyendo, saludos
Gran relato, tengo entendido que el caso es veridico, me parece que el niño tenia sindrome de down, una pena..como siempre grande.. Elias Leonardo…el Zidane de FS!!!
Ya les dije que no es para tanto, nomás le damos gusto al gusto. Un abrazo