
Desde niño pensé y soñé mil veces con estar presente en una Copa del Mundo. Desgraciadamente por situaciones familiares y además con 15 años de edad que en esa época no te otorgaban ni voz voto para tomar tus propias decisiones, la cosa se complicaba mucho más.
Recuerdo que mis padres me decían “eres un chamaco, tú qué vas a ir a hacer a un estadio lleno de extranjeros, te van apachurrar y dicen que pican con agujas y te pueden contagiar enfermedades…” cosas de mamás que se agarraban de cualquier mito urbano o nota alarmista de Jacobo Zabludovsky para advertirte de situaciones peligrosas que podrían sucederte si emprendías una aventura a tan temprana edad: “Mira lo que está diciendo Jacobo de los antros, drogas, accidentes, ¿ves por qué me preocupo?” insistía mi madre…
Cuando el mundial fue en México 1986, tuve la oportunidad de escaparme con mis cuates. A veces México jugaba justo a la hora de clases y el plan consistía en irnos, hasta eso, con el permiso de los profesores y a pesar de que ellos accedían nuestros padres se oponían. Recuerdo que los papás de mi amigo El Patas, eran de lo más alcahuetes y nos apoyaban en nuestras travesuras de grupo mocoso que empieza a tener sus salidas independientes en esta orbe. Nunca nos rendimos, el plan seguía siendo el mismo, ir a un partido de “nuestro” mundial, comprar un boleto de palomar, ¡qué importaba! el chiste era estar ahí, sentirse parte de la Copa del Mundo y con suerte ver a la fantasía sexual de todo puberto de aquellos días, la Chiquitbum y su mini playera de Carta Blanca.
Desafortunadamente éramos uno pobres mozalbetes con poco dinero en el bolsillo, y que tras tres intentos de entrar a ver el partido y quedarnos afuera del estadio, terminamos haciendo migas con el que vendía las tortas de jamón rancio y viendo los partidos de la manera más incómoda, en un puesto con una televisión de bulbos no mayor de 14 pulgadas, blanco y negro (se veía azul más que todo) un desastre nuestro intento por entrar al estadio, y esa fue una espina que se nos quedó clavada por muchos años. Lo tuvimos tan cerca, estar en un mundial, corear el himno con 110 000 gargantas… nunca pudimos entrar.
¡Pero se volvió un reto! Así, intentamos juntarnos para ir al del ’90, pero México ni figuró por su tema de los cachirules. El ’94 representaba una nueva oportunidad y muy cercana: los Estados Unidos, pero tampoco lo logramos, demasiado caro para ir, amén de que ninguno tenía VISA y obtenerla era todo un caso, como lo sigue siendo hasta la fecha.
Y así pasaron los años, pero no el sueño de ir al Mundial. Los buenos amigos ahí seguían, con la misma locura y el mismo plan de asistir al máximo evento futbolístico aún años después.
Felizmente nuestro destino nos alcanzó y fue Alemania 2006 el Mundial elegido (o que tal vez la vida nos tenía reservado). Fue un viaje realmente maravilloso. Cantar el Cielito Lindo, sentir como las lágrimas caían por nuestros rostros y cómo los vellos de los brazos se erizaban al escuchar el Himno Nacional Mexicano, definitivamente son momentos inolvidables, era el sueño de muchos años, de miles de noches, ahora hecho realidad.
En lo personal lo considero el mejor viaje de mi vida, pero como todo, ya después de unos días empiezas a cansarte y a echar de menos ciertas cosas: la comida, tu cama, tu calle, y aparte quieres volver a casa para presumir y decirle a medio mundo…”Ahí estuve”.
Paradójicamente, ese fue el mundial que menos seguí, el que menos disfruté en cuestión de no perderme la gran cantidad de partidos que hay. Fuera de los duelos de México, resultó imposible, con tales ciudades de Europa esperando por ser conocidas, el estar pendiente de todos los cotejos. Un día por la mañana decidimos irnos a Praga, ciudad futbolera con monumentos y construcciones maravillosas, por ejemplo el Astronomical Clock que es una edificación imponente. Realmente uno piensa que no puede pedir más, que la está pasando uno de maravilla cada instante…
Comer salchichas frankfurt por Europa es el equivalente a comer un taco al pastor o la clásica “queca” en México. Con el tiempo te cansa el embutido, pero además de que está por todos lados es para lo que te alcanza cuando ya no te queda mucho dinero, es la comida ideal del fast food europeo, con la salvedad que sí son salchichas de primer nivel.
En una de esas banalidades y coincidencias estando aún en Praga, me encontraba en un afamado puesto cercano al Río Moldavia, cerca de Charles Bridge, el panorama era inmejorable, y como si fuera el premio a tantos años de espera mundialista, de la nada, salió un tipo de mi estatura, no muy alto, greña güera semi recortada, con mucha onda pidiendo una salchicha con un pésimo inglés, se me hizo conocida la voz, giré la cabeza y ahí estaba el Matador Luis Hernández con unos cuantos amigos, como, Zague, Ramírez Perales y El Beto García Aspe, retirados todos ellos, pero al fin ídolos que estuvieron ahí, en la cancha unos mundiales atrás. Entablamos conversación y terminamos yendo a un tremendo Bar que esta junto al Río Moldavia donde se encontraban mujeres hermosas de todo tipo, ¿pero saben?, la plática futbolera se extendió hasta pasadas las cinco de la mañana.
Sin duda esa ha sido mi mejor salida y siempre recordaré cómo es que yo, harto de comer salchichas, estuve a punto de renunciar a cenar en esos clásicos kioskos de esquina, hoy me queda claro que fue la mejor decisión que tomé en ese momento.
Definitivamente nunca he vuelto a ver las salchichas de Frankfurt igual. Aquella noche llena de futbol y de figuras mundialistas que compartieron mesa con nosotros, bebiendo incluso del mismo tarro en algunos casos, es invaluable.
Desde entonces, no digo que no a una buena comida callejera, menos si es en otro país, pues uno nunca sabe hacia dónde te puede llevar una simple salchicha.




























Envidia de la buena, que privilegio compartir unas bebidas y platicas con esos jugadores.
La verdad no me gusto se me hizo aburridisima, es pesimo contando anecdotas!!
Me diran lo que quieran pero creo soy el unico en Mexico y tal vez en el mundo que gustandole el futbol no sueño con ir a un mundial. Ahora me podran decir enfermo pero la verdad siento una envidia enorme ver a los jugadores en el campo y yo en la tribuna, sobre todo cuando uno ve a jugadoresde poca calidad en la seleccion!!
Por esso al Tri prefiero seguirlo por la TV como una pelicula finjiendo que no es real !! haha
pulgares abajo aqui
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Ya no me quita el sueño ir a un mundial, porque ya estuve en uno, Mexico 86 y vi jugar 2 veces al mas grande sobre el campo en toda la historia. Podras decir lo que quieras pero nunca es lo mismo ver un partido en TV que en un estadio y en un mundial mucho menos
pues si pero tampoco es lo mismo verlo desde la tribuna a estar jugando en el campo!!
repito pueden decirme enfermo pero siento envidia al verlos en vivo!!
Será tu Troll-mentario y tu opinion (que de hecho creo mucho mas aburrida). Si te gusta algo en la vida hay que probarlo en su máxima expresión, te digo como en la película “Mente Indomable”:
-Podras hablarme de tu equipo favorito, de las estadisticas de juego, de su táctica y su sistema, incluso de sus colores y el por que de ellos… pero, ¿podrias describir el sentimiento de gritar junto a miles de gargantas el gol que le da vida a tu equipo, el que lo pone en otra ronda, justo en el lugar y momento donde sucede?… eso querido amigo es vivir el futbol.
TU LO HAS DICHO SI TE GUSTA ALGO EN LA VIDA HAY QUE PROBARLO EN SU MAXIMA EXPRESION!! Y A MI LO QUE MAS ME GUSTA ES JUGARLO, NO VERLO!!
CUANDO LOS HE VISTO EN VIVO HE SENTIDO MAS ENVIDIA QUE EMOCION, ASI QUE MEJOR LOS APOYO POR LA TV, POR ESO COMO DIGO ARRIBA PUEDEN LLAMARME ENFERMO Y TAL VEZ SEA LA UNICA PERSONA QUE LE PASE ESTO!!
¿Envidia por la salchicha?
Aunque al Final Parece que el autor se Alburea Solo, Estuvo Interesante.
Por Cierto, que fue lo más Importante de esa Plática con Grandes Futbolistas?? que fue lo que más te Dejó??
Me publicaron!, no lo sabía. Que chido. Bueno lo mejor fue ver a los futbolistas que siempre admiras como personas normales, si hubiéramos estado en México, jamás se hubieran portado así, pero allá eramos simplemente todos mexicanos. Hablamos más de las Checas que de futbol jeje Saludos!
Me quedo con la última frase “uno nunca sabe hacia dónde te puede llevar una simple salchicha”.
No ya en serio, pedazo de Rincón Sapiens de lo mejor que he leído en este espacio, lo noté muy auténtico. Me queda la duda si nos está hablando de una experiencia personal o es una fantasía del autor hecha prosa. Cualquiera que sea el caso, muy bueno. Felicidades!
Suena auténtico porque es una vivencia, no un cuento o fantasía. La verdad estaba harto de las salchichas a esas alturas de aquel viaje, pero ese día agradecí que me forzaran a ir a degustar una más. Fue una experiencia inolvidable. Gracias y saludos.
Sólo espero que no te hayan forzado mucho amigo Jaja lo bueno es que la disfrutaste.
Se albureó bien cabrón, peor la historia es buena
hacia donde te puede llevar una simple salchicha hahaha voy que te quedo jabon!!
Excelente columna, mi mundial es el de Brasil vendo carro o riñon pero el himno nacional lo escucho com umas meninas brasileiras
Sinceramente no me agradó tanto, se me hizo un poco guanga, pero se agradece tu esfuerzo y tu anéctoda.
Asistir a un mundial es el sueño se varios grupos de amigos durante la adolescencia que muy pocos pueden cumplir…
Pero se puede! Intenta! Los sueños para eso son, para cumplirlos y más si son con tus cuates de toda una vida.
Bonito escrito, se lee auténtico y transmite el entusiasmo de quien lo escribe.
Por ahí se coló un “orbe” donde iba “urbe”.
¡Brasil ahí te voy! A ver si me topo al Bofo, Guille, Chiquis o Caballero de jodido…
No la chi… jajaja hay que aspirar a mas carnal aunque sea toparse con ramoncito morales o palencia yo que se jajaja.
Mas allá del albur accidental es de las mejores columnas del rincón sapiens, es auténtica, fácil de digerir y algo con lo que uno puede identificarse rápidamente.
Felicidades al ganador!
Esa es la pasión futbolera, saber esperar al omento indicado y saber viajar. Bonito escrito, Veroelote.
Lamentable redacción, pero buena historia. Lástima.
Pues será el sereno, pero qué envidia el poder viajar con amigos a un mundial de fútbol y platicar de este tema con gente que ha vivido en carne propia el estar en la cancha disputando ese tipo de partidos. Enhorabuena!