Volvió a River sin fijarse en lo económico. La intención de vestir nuevamente la camiseta del Millo fue por amor al equipo y para aportar todo lo que estuviera a su alcance para regresar a primera. En la cancha ha demostrado que su retorno es congruente con el cariño que siente por los colores de su club. Cada semana anota, es líder de goleo y se ha convertido en emblema de River en la B. Pero Fernando Cavenaghi todavía da más y no todo lo deja en la cancha, sino también fuera de ella.

Para aprovechar las horas libres de este día, previo al duelo ante Boca Unidos, integrantes del plantel decidieron descansar o entablar comunicación con sus familiares. Sin embargo Cavenaghi tuvo otra idea y contagió a su técnico, Matías Almeyda, así como al Chori Domínguez, para que lo acompañaran en lo que tenía planeado.

Y es que Cavenaghi no quiso descansar ni hacer llamadas, sino acudir al Hopistal de Niños Juan Pablo II de Corrientes para convivir con los infantes que por alguna u otra razón permanecen internados en la institución. Pero no fue todo. Junto a su entrenador, integrantes del cuerpo técnico como José Chamot y Domínguez, Cavenaghi compró juguetes para obsequiarlos a los niños de escasos recursos que difícilmente verán un regalo en estas fechas decembrinas.

Algunos medios quisieron darle la medalla a Almeyda, sin embargo el técnico dejó en claro que fue propuesta de sus jugadores, incentivados por Cavenaghi: “Fue una iniciativa de ellos repartir juguetes y con el cuerpo técnico decidimos sumarnos. Es para remarcar el gesto que tuvieron y habla de la humildad de este grupo”.

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El infierno de la B no es tan drástico para River y han encontrado en Cavenaghi a su mejor hombre dentro y fuera de la cancha.