Avergonzado, muerto de pena, indigno, entre otros calificativos, son los que pone Daniel Brailovsky en su persona para referirse a su mal desempeño con los Rayos. Herido en su orgullo propio, el Ruso analiza sus errores, mismos que comparte con el equipo:

“Es que no fuimos intensos, no fuimos un equipo agresivo, no demostramos la realidad que estamos viviendo y la realidad que queremos vivir, debemos revertirlo inmediatamente y nosotros debemos demostrar que nos jugamos la vida en cada juego y hay que demostrarlo en la cancha”.

Y son precisamente estas fallas las que ya desesperaron a la afición. Con ellos ya no hay tregua, literalmente están cansados de Brailovsky y sus pobres resultados. Ya lo abuchearon, se han alejado de las tribunas y ni así se les escucha.

El Ruso promete mejorar mientras se muere de la pena, ¿pero hasta cuándo aguantarán este espiral de la debacle llamada pena?

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