Fue el primer oro para Venezuela desde 1968, pero además, el primer oro latinoamericano en esta disciplina ¡en 112 años!
El venezolano Rubén Limardo, con su histórica medalla de oro conquistada este miércoles en la prueba de espada de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, hizo historia para su país y Latinoamérica, siguiendo la estela de los piratas a los que imitaba de niño y del mítico cubano Ramón Fonst.
Fonst logró el oro en los Juegos de París 1900, la primera medalla de la historia olímpica de Latinoamérica y la única hasta ahora en esgrima. Pero Rubén, cuando era niño, no pensaba tanto en él y sí en espadachines como el mosquetero D’Artagnan de Alejandro Dumas o el Zorro, otro de los héroes imprescindibles del imaginario colectivo.
Limardo ganó la medalla de oro en la final de espada del torneo de esgrima al vencer al noruego Bartosz Piasecki por 15 toques a 10, que representa para su país la segunda presea dorada de la historia en Juegos Olímpicos.
El primer round de la final se saldó 4-3 a favor del D’Artagnan venezolano, en el segundo tomó la iniciativa en ataque con fulminantes pases y velocidad de piernas para sellarlo 8-3, mientras que en el tercero sólo tuvo que disponer de una fuerte defensa y tres efectivos toques para reclamar el oro pese a perderlo 4-3.
“Yo había visualizado esta medalla, había llegado a los Juegos decidido con ser campeón olímpico, no me interesaba otra cosa más, no quería irme en las primeras rondas, tenía que ser campeón y lo logré. Es el sueño de niño hecho realidad”, dijo Limardo, dedicando su proeza a su fallecida madre.
“Me dejó hace dos años, pero así es la vida, todos vamos por el mismo camino, ella desde el cielo debe estar celebrando lo que hizo hoy su hijo”, agregó con la voz entrecortada.
Para llegar a la final, el zurdo Limardo derrotó en las semifinales al estadounidense Seth Kelsey por 6-5, en cuartos de final al actual campeón mundial, el italiano Paolo Pizzo, por 15-12, al suizo Max Heinzer por 15-11 en segunda ronda y en primera al egipcio Ayman Feyez por 15-13.
El mosquetero venezolano, que cumplirá 27 años el viernes, se dio por anticipado el mejor de los regalos en su segunda participación en Juegos Olímpicos tras su debut en Pekín 2008 y donde terminó en el vigésimo tercer lugar.
Con sus primos, de niño, solía jugar a bucaneros, en una versión local y a orillas del Orinoco -nació en Ciudad Bolívar hace casi 27 años- de unos piratas del Caribe sin el glamour de Johnny Depp y sin imaginar, ni de lejos, que aquellos juegos iban a ser un preludio de su exitosa carrera deportiva.
Sin barcos cargados de tesoros que asaltar, Limardo orientó su pasión infantil a un deporte, la esgrima, casi invisible hasta este miércoles en un país donde el béisbol es religión y el fútbol, de la mano de la progresión de la Vinotinto, también acostumbra a eclipsar casi todo.
Esa apuesta por el arte del manejo de la espada tiene un inspirador claro: su tío Ruperto Gascón, que regresó a Ciudad Bolívar con un título de maestro de esgrima, conseguido en Ucrania, y que aprovechó para aleccionar a sus sobrinos, entre ellos el pequeño Rubén o su prima María Gabriela, también integrante del equipo nacional venezolano.
Siendo adolescente, ese deporte extraño que aprendió de su tío pasó a ser la guía de su vida cuando tomó la decisión de dedicarse a ella tras un viaje a la Europa del Este, siguiendo los pasos de Ruperto Gascón.
“Empecé a ver a famosos y desde ahí empezó mi ambición por lograr medallas, trofeos y ser el mejor de mi categoría”, destacó al hablar del inicio de su carrera, que comenzó a ser una realidad cuando conquistó el oro en los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro 2007.
En las últimas temporadas no ha dejado de progresar y en los anteriores Juegos Olímpicos, en Pekín hace cuatro años, finalizó 23º en la prueba individual, pero sexto en la de espada por equipos.
En Mundiales, su mejor resultado fue el séptimo lugar conseguido en individuales en Catania-2011 y la misma posición sumada por equipos en Kiev el pasado mes de abril.
En los Panamericanos de Guadalajara, el pasado año, no pudo subir a lo más alto del podio, con segundas posiciones, tanto en individual como por equipos, pero esa pequeña decepción para un joven con una ambición sin límite ha quedado totalmente olvidada con este oro olímpico en Londres.
Porque si antes los piratas buscaban el oro al abordaje y por la fuerza, Limardo ha encontrado una nueva y exitosa fórmula.



























Dió un salto gigantesco este hombre, del lugar 27 y 6o a ser campeón. Por eso nunca hay que dar por sentado un resultado ni despreciar un rival, este esgrimista seguro se creció ante el escenario de su vida.
Con sus primos, de niño, solía jugar a bucaneros, en una versión local y a orillas del Orinoco -nació en Ciudad Bolívar hace casi 27 años- de unos piratas del Caribe sin el glamour de Johnny Depp y sin imaginar, ni de lejos, que aquellos juegos iban a ser un preludio de su exitosa carrera deportiva.
Felicidades a los venezolanos, este deportista vale ORO, mira que darles otra presea dorada despues de 44 años, no cualquiera.
Bienpor el atleta y ya tiene CHávez otro héroe a quien explotar.