Ayer lo demandaron por arreglar eventos en el estadio y hoy lo visitaron barras bravas por el tema del reparto de boletos. Passarella no se enteró sino hasta llegar al Monumental. Lo esperaban hinchas del Oeste que venían a criticar por el tema de las entradas. “Nosotros ponemos las entradas a la venta para todo el público”, refutaba Passarella.

El Kaiser se quejó porque “detrás de todo esto hay una cuestión política que con el tiempo se va a saber. Hay algún muchachito que está haciendo política… Muchachitos que quieren tanto al club, pero todo de boquilla”.

Además del susto por la concurrida visita, el presidente de River explicó que quieren mantener un equipo de primer nivel y para eso es necesario Juan Pablo Carrizo, pero será difícil retenerlo pues su club, Lazio, pide más de la cuenta. “Juan Pablo se quiere quedar y eso es muy importante, pero si se tienen que pagar seis millones de euros, es imposible”, sacó la calculadora.

Y también puntualizó que la situación de Pavone es diferente porque hay que tratarlo directamente con el jugador y se mostró confiado con la continuidad de Almeyda hasta fin de año.

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