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por Barak Fever, el 10 de Enero de 2010, 177 Comentarios
En los cuatro meses que FutbolSapiens lleva de vida, soñé muchas veces con el día en que escribiría este post. De tanto que lo pensé, ya tenía listo hasta el título que evocaría las iniciales de mi nueva casa; el lugar en donde toda persona del planeta que comparta mi pasión quisiera estar… Sí. El líder mundial en deportes.
Sé que también muchos de ustedes aguardaban esta noticia, y les agradezco desde lo más hondo el desvelo que les causó mi futuro en la TV. A todos los curiosos les respondí que lo mejor era ser paciente, aguardar a que el momento llegara solito por más que pareciera dilatarse hasta la eternidad, y les prometí que aquí se enterarían antes que nadie. Y ahora, si no se los cuento reviento en un millón de pedazos: ¡hoy he fichado por ESPN!

En 1998, 16 años de edad, entré a TV Azteca. No había otro sitio imaginable para un mocoso con mis aspiraciones. Entonces, no cabía en mi asombro el compartir oficina con el Dream Team de todos los tiempos de la tele deportiva mexicana: José Ramón Fernández, David Faitelson, André Marín, Enrique Garay, Roberto Gómez Junco, Francisco Javier González, Rafa Puente, Pepe Espinosa…
En nada se parece lo que me topé en la puerta del Ajusco que abrí hace 11 años con 11 meses, y lo que dejé en mi último vistazo antes de cerrarla a mitad de 2009. Hoy en día tengo claro que “The Place to Be”, el lugar para ser y crecer se llama ESPN.
Detesto a los jugadores que en la conferencia de prensa el día de su presentación, sueltan el choro ese de que “son del Barcelona desde chiquititos”, o “el Real Madrid es el equipo donde todo futbolista sueña jugar”.
Pero no puedo mentirles: para mí ESPN y sus 24 horas de programación deportiva son el lugar en donde me proyecté toda mi vida a mediano plazo, y de unos años al presente se ha convertido en el aparato de medición a la excelencia periodística.
En mi caso, halagos de lo más comunes hacia mi trabajo han sido comentarios del estilo: “¿Qué haces en Azteca? ¡Deberías irte a ESPN!” Claro que, como disto mucho de ser monedita de oro, los ataques más fáciles de mis detractores siempre fueron correos electrónicos que decían cosas como: “Si fueras tan chingón ya te habría contratado ESPN”.
Pues bien. No soy un chingón pero sí soy un tipo extremadamente obstinado, siempre obsesionado por entregar mis trabajos al límite de calidad que me es posible, y sobre todo soy un sujeto que por lo general tiene la invaluable suerte de encontrarse en el punto exacto, en el instante justo.
En fin… Muchas gracias por compartir conmigo este tremendo ascenso en mi carrera periodística. No los defraudaré.
por Barak Fever, el 9 de Noviembre de 2009, 31 Comentarios
Puede que la deliciosa cena mexicana haya estado pesada y hoy amanezca en su suite urgido de sentarse en el trono antes de empezar el día. Tal vez, entre todos los periódicos, alguien haya elegido dejarle el Milenio debajo de la puerta. Quizá se disponga a hojear la sección internacional, pero su foto en la portada de La Afición le distraiga. Y chance, por cosas de la vida, ahora mismo se encuentre leyendo esta columna.
Nos conocimos en noviembre de 1999, señor Blatter. Yo era un escuincle que gastó sus ahorros en conocer Europa y decidió sacarse una foto en la FIFA. Aquella tarde en Zúrich vi por primera vez la nieve. Llegué a la hoy antigua sede en Aurorastrasse, y para mi bendita suerte me hicieron pasar. A continuación me regalaron un hermoso llavero de la Copa del Mundo, un libro con la historia de los Mundiales, una gorra y una playera del Fair Play, además de tantos pines como cupieron en mis puños.
De pronto, bajó por las escaleras y me saludó con familiaridad, obviando mi asquerosa facha de backpacker sin bañarse. Me atreví a pedirle que abandonara su loca idea de organizar un Mundial cada dos años, y usted le ordenó a la secretaria que me diera un tour por esas instalaciones que tantas veces había visto por la tele. Fue uno de los días más felices que tendrá mi vida, señor Blatter. Amé aún más al futbol por el trato VIP que el máximo organismo le brindaba a un mugroso aficionado que solo quería tomarse una foto afuera de su edificio.
Hoy, con la misma candidez de hace 10 años aprovecho para suplicarle que ya no sea negligente, señor Blatter. Sabe bien que está en un país que opera al margen de sus normativas más elementales. Que aquí mandan promotores que ni siquiera tienen licencia FIFA. Que somos el único lugar del mundo en donde un futbolista no puede cambiar libremente de club una vez finalizado su contrato. Que solo aquí existe multipropiedad de equipos. Y usted se hace el tonto.
Sin más por el momento, gracias por su atención. Reciba un cordial saludo.

Etiquetas: Joseph Blatter
por Barak Fever, el 1 de Septiembre de 2009, 65 Comentarios

PRIMERA LLAMADA… Ahora sí, podemos decirlo sin tapujos ni inhibiciones: el mejor equipo de todos los tiempos tiene a dos mexicanos en su plantel. Gudjohnsen se marchó al Monaco y dejó al FC Barcelona con apenas seis mediocampistas, incluido Jonathan Dos Santos. En enero, cuando Keita y Touré se vayan a la Copa África, Jona solo tendrá a Xavi, Iniesta y Busquets por delante. ¡Lo que son las cosas! Este año, Jonathan jugará más minutos en el Barça que Giovani en el Tottenham.
SEGUNDA LLAMADA… Nos mantenemos en cuarto lugar, permanecemos debajo de Estados Unidos, seguimos ganando en el Estadio Azteca y continuamos perdiendo fuera. Las cosas no han cambiado absolutamente nada en el Hexagonal y ya empiezo a leer que México sacará la victoria de San José. Si Costa Rica pierde, caerá del liderato hasta el cuarto lugar; y como todo concacafquiano que se precie, el sábado en casa su selección endeble se transformará en abominable monstruo de once cabezas dispuesto a devorarnos. Esa historia ya la vi en Kingston, San Pedro (dos veces), Columbus y San Salvador. Ahí viene el Episodio VI y todavía no se la aprenden.
TERCERA LLAMADA… Habían varias computadoras en la oficina, pero sólo dos con Internet. Quería escribirle un mail a la chava que me tenía cacheteando la banqueta y aguardé ansioso al momento en que Enrique Garay dejara libre la máquina. Cuando al fin lo hizo, giré a diestra y siniestra y, sin moros en la costa, me apresuré a abrir el Explorer. Escribí la dirección de correo electrónico en lo que, más tarde sabría, se llamaba barra de búsqueda. Apreté Enter y no pasó nada… Pocos días después supe abrir mi cuenta en Hotmail y pude enviarle un par de mensajes a Yolanda, que todavía no me contesta. Era 1999: me habían bateado de nuevo, pero por primera vez le hablaba de tú a la computadora.
COMENZAMOS… Hoy, a 10 años de mi primer mail, por fin estreno blog. Sí: un poco tarde, pero sin sueño. Nos vemos en FutbolSapiens.com.
Etiquetas: Costa Rica, Gigante de Concacaf, Giovani Dos Santos, Jonathan Dos Santos, La Prensa Nuestra
por Barak Fever, el 18 de Agosto de 2009, 6 Comentarios

Lo conocí en Pekín el día de su cumpleaños 22: acababa de quebrar el intocable récord de Michael Johnson. En el festejo, le pedí que faroleara hacia mi cámara y no dudó en hacerlo. Minutos después, cuando iba de vuelta al vestidor atiné a hacerle una pregunta. “I know, I know…” fueron las palabras que lograron registrarse en la cinta antes de que el gorila de seguridad me hiciera volar, dando por terminada la entrevista. Ni siquiera tuve tiempo de decirle Happy Birthday.
Escribir en este país sobre algo que no sea futbol es asumir el riesgo de que la mayoría deje de leerte a la mitad. Hoy me vale. Además, opinar sobre las carreras de 100 metros planos es sencillo: salir corriendo después del balazo y llegar a la meta son las únicas reglas, y todo el mundo las entiende. Ni siquiera el fut es tan fácil de explicar.
A parte de que correr (ya sea por emergencia, apuro o mecanismo de defensa) es una experiencia vivida por todos cuando enfrentamos al enemigo tiempo; la velocidad pertenece a nuestras pasiones primarias. Tememos y respetamos al más fuerte, nos asombra el más alto… pero es al más rápido a quien admiramos.
Desprovisto de ruedas y combustible (dios quiera que de hongos también), Usain Bolt alcanzó la velocidad de 45 km por hora enfundado en su playerita. Aunque el jamaiquino siga muy por debajo de un pura sangre o de cualquier felino, ha despertado el pasmo de toda persona capaz de dimensionar la eternidad escondida en 11 centésimas: tiempo que significa nada de nada en cualquier otra actividad humana.
Bajarle una décima de segundo al reloj es la última gesta de un súper atleta que no ganó los ocho oros olímpicos de Phelps sólo porque el tartán no tiene tantas variantes como la piscina. Si existieran carreras de espaldas, seguro que Bolt también las ganaría.
Etiquetas: Atletismo, Usain Bolt
por Barak Fever, el 7 de Julio de 2009, 17 Comentarios

¿A quién se le ocurre hablar de Cristiano Ronaldo justo ahora? ¿Cómo atreverse a analizar la actuación de nuestra selección en la Copa Oro?
No amanecí transformado en voz autorizada del tenis, pero como integrante responsable de la prensa deportiva y sobre todo, en gratitud a ser contemporáneo de semejante prócer, decidí que no dedicarle mi espacio en el periódico sería poco más que un agravio. A Federer le escribo gratis.
De no ser por las narices de un portento llamado Rafa Nadal, Roger se hubiera consagrado el mejor de todos los tiempos mucho antes de antier. Pero el tenis es también planeación y administración de esfuerzos… y al español le duró un año el gustazo de ser el primero del ranking.
Por su culpa conocimos a un Federer distinto, frágil. Capaz de caer mil veces con Murray, de romper su raqueta ante Djokovic, de llorar a moco suelto porque perdió otra vez contra Nadal. Su sufrida victoria del domingo contra Roddick también fue más humana si la comparamos con tiempos mejores.
Tras haber ganado más veces que nadie en el territorio de lo divino y ahora también en el terrenal, dentro de sus cuatro superficies; Roger tendrá la mayor alegría de su vida el próximo mes, cuando se convierta en papá. Para emprender semejante aventura, eligió a una mediocre ex tenista eslovaca de belleza discutible: la novia que le apoya desde que era el 64 del mundo y aún no alzaba título alguno.
Luego el suizo ganó 60 torneos, 15 de Grand Slam, entre los que se cuentan ya seis trofeos de Wimbledon. Desde entonces sumó 50 millones de dólares en ganancias (y mucho más en patrocinios), rompió sinfín de récords, cambió de entrenador un par de veces… y se mantuvo fiel a su media naranja de sesenta y tantos kilos. Además de ser el mejor de la historia, parece claro que Federer es un buen tipo.
Etiquetas: La Prensa Nuestra, Rafael Nadal, Roger Federer, Tenis
por Barak Fever, el 30 de Diciembre de 2008, Sin Comentarios

Si de por sí nadie me lee, menos lo harán el penúltimo día del año. Si cualquiera se atreve a escribir de futbol sin saber ni papa, ¿por qué no puedo hablar yo de futbol americano? Si de todos modos no me pagan, entenderé que la columna de hoy sea gratis. Lo importante es que Miami consumó el milagro de meterse a Play Offs.
Como tantos otros fui un pobre chico abandonado por el matrimonio de Don y Dan. Si bien la última vez que llegaron al Super Bowl yo estaba más preocupado por comer papilla, la niñez me aguardaba célebres tardes domingueras acompañado por las recepciones de Clayton y Duper, sin obviar las patadas de Stoyanovic.
Los especiales de Tele Guía y Deporte Ilustrado que salían en agosto me engatusaban año sí, año también apostando por Miami para llegar al Super Bowl… y al final siempre perdíamos contra los putos Bills de Buffalo. Teníamos al más grande coach y al mejor quarterback, pero a la peor defensiva y al más patético de los ataques terrestres.
Cuando por fin pudimos presumir a la mejor defensiva y al máximo corredor de la liga, ya habían pasado algunos años: los suficientes para que Dan Marino confiara sus múltiples records al mal cuidado de las nuevas generaciones, mientras Don Shula ya se dedicara a estafar a su acaudalada clientela con sed de carne. Sin ellos dos nos convertimos en el hazmerreír de la NFL.
El resto lo sabe cualquiera al que le importe y sobre todo, conozca el deporte mucho mejor que yo: un fanático de cuna que prefirió al Barcelona y que, como ahora trabaja los domingos en el soccer, ya no tiene tiempo para el americano. Un villamelón que celebró la victoria sobre los Jets de Favre como si al menos fuera capaz de nombrar a diez jugadores del heroico roster.
Etiquetas: Miami Dolphins, NFL
por Barak Fever, el 23 de Diciembre de 2008, 1 Comentario

¡Aleluya! Estamos de vacaciones. Ahora sí tenemos tiempo de prender la tele y empalagarnos con todo el deporte que nos perdimos por la mugre escuela o el maldito trabajo. Control remoto en mano derecha, cerveza sobre la mesita de junto y una mega bolsa de Doritos encima de la panza. Sólo falta una cosa: ¿qué demonios vemos? No hay más que partidos en diferido y el apasionante mundial de póker femenil. ¡Ah, sí!
También podemos ver el Hombre Más Fuerte del Mundo… en su edición 2003.
Puedes contar los días para el Miami – Jets, o el Denver – San Diego, pero si no te gusta el americano, en estas semanas no queda más opción que debatirte entre pasear al perro o convivir con tu familia. Porque las estrellas del deporte, cínicos como los diputados, también están de vacaciones.
A ocho días de que se acabe el año, quienes somos vínculo entre deportistas y aficionados ya no sabemos qué inventar. Repasar lo mejor de 2008: sus goles, curiosidades y escándalos es la trampa preferida por los periodistas para salir del paso. Otro recurso más viejo que el caldo es presentar la agenda deportiva de año que viene: Juegos Olímpicos, Mundial, Eurocopa, Copa América, Juegos de Invierno… 2009, tan avaro, no nos reserva nada de eso.
Nos queda el Clausura 2009, aunque tras las sensaciones vividas en los últimos 10 torneítos, medio comprendo por qué tanta gente le está cambiando al box y a las luchas. Nos queda el hexagonal final de Concacaf, pero a tenor de lo exhibido por Eriksson y sus nietecitos, bien podría demorarse hasta 2011. Y nos queda la Copa Confederaciones, un torneo N. R. D. A. donde México no es bienvenido.
Eso sí: la lucha de Giovani y Nery contra sus vicios promete ser tan conmovedora como la caza de Omar Bravo en pos del Anti Pichichi. ¡Que ya sea 2010!
Etiquetas: La Prensa Nuestra
por Barak Fever, el 20 de Agosto de 2008, 3 Comentarios

Hermosa, simpática, tremendamente ganadora… probablemente, hasta inteligente. Todas quieren ser como ella y todos queremos a una como ella. Yelena Isinbayeva redimensionó, por sus pistolas, la que no era más que una disciplina olímpica tan linda como cualquier otra. Ahora, el salto con garrocha femenil es un show, un monólogo encantador.
Isinbayeva tiene a la peor rival posible: ella misma. Y no sé cómo le hace, pero en cada competencia logra superar su dosis de gracia, de encanto y sobre todo de altura, que es lo que más le interesa. Centímetro a centímetro rompe su propio récord del mundo, y ya lleva 24. Kilómetro a kilómetro rompe corazones, y ya pulverizó unos cuantos.
Ayer como se esperaba, las demás competidoras se quedaron atrapadas dentro del Nido del Pájaro, sin decir pio mientras Yelena volaba a placer por encima de la contaminación que nubla Beijing. A pesar de figurar en el programa del lunes, en el Estadio Olímpico no quedó constancia del lanzamiento de disco, ni del salto de longitud, o de los 400 metros con vallas. Sólo estuvo ella. Ella y su fiel pértiga.
No soy de los que se conmueven fácilmente. Ni Broadway, ni las pirámides egipcias, ni nada demasiado diferente a un clásico del futbol europeo logran emocionarme de a de veras. Pero lo de anoche fue distinto. Sé que les valdrá un sorbete y harán bien, pero mientras México volvía a clases yo estaba ahí. No en la tribuna, no en primera fila. Ahí con mi camarógrafo. En un lugar donde no debía estar, pero ¿a quién le importaba?
Porque Isinbayeva era lo único digno de ser visto, y nadie debía perder el tiempo con un reportero necio al que se le antojó contemplar la maravilla a centímetros de distancia.
Ya envalentonado en mi impunidad, terminada la competencia salí al campo para felicitarla y platicar con ella. Lo de menos era si mi entrevista saldría al aire o no (nunca falta el brillante que se encarga de hacer añicos tu trabajo en esta clase de eventos), lo que quería averiguar era si su gracia infinita se trataba de realidad o pose.
Y era verdad. En lugar de cortarme en seco, compartió su alegría conmigo con una sencillez que no he encontrado en ningún jugador de los Valedores de Iztacalco. Lo siento, Lore… sé que jamás lees mi columna: estoy enamorado.
Etiquetas: Atletismo, Beijing 2008, Yelena Isinbayeva
por Barak Fever, el 14 de Agosto de 2008, Sin Comentarios

Nunca entendí bien por qué José Ramón solía afirmar que los Juegos Olímpicos eran mucho más que la Copa del Mundo. Tal vez algún día tuviera la ocasión de estar en ambos, podría compararlos y descubriría esas sutiles diferencias que nunca percibí en la tele y que dejaban tan chiquito a mi venerado Mundial. Bueno, ya estoy aquí… y sigo buscando.
Será el horario exactamente alrevesado de las competencias respecto a México. Será que en nuestra delegación no tenemos un solo atleta que domine a sus rivales o magnetice a nuestra gente a la usanza de los ídolos. Será que nos gusta ver a equipos vestidos de verde y no calificó ninguno. Será que nuestra mayoría joven apenas vio una medalla de oro desde que utiliza la razón.
Será el sereno o mi absurda percepción, pero la mayoría de la gente prefiere el Mundial. Ocurre en México, donde cada 25 años somos los mejores en algo, y ocurre en países con mucho mejor panorama deportivo, ahí donde los chavos tampoco apagan el Wii ni para ver lo que se supone, es la mayor celebración de la humanidad.
Tantas competencias a la vez, tantas medallas al día nos dejan siempre con la sensación de no haber visto nada. Proliferan deportes cremosos y huérfanos del mínimo atractivo visual que sólo sobresaturan los Juegos. Porque para el COI el golf es elitista, la equitación no. Según los eruditos encargados de verificar a los deportes con el holograma olímpico, el beisbol no se practica en suficientes partes del mundo… la vela sí.
En lugar de tipos tirando con rifle o pistola en nombre de Zeus, yo preferiría ver a Alonso, Hamilton y Raikkonen peleando por una medalla en igualdad de condiciones. O a ligamayoristas de Estados Unidos, Japón y República Dominicana dándose de palos por el oro. Seguro que muchos países se emocionarían con la inclusión del rugby y del cricket, y nosotros agradeceríamos verlos disfrutar como locos.
Los Juegos Olímpicos de mis sueños sí son mucho mejores que un Mundial. Ni siquiera necesitan al futbol para convertirse en la verdadera Meca del aficionado deportivo. Si convencieron a tenistas y basquetbolistas, se debe poder hasta con los boxeadores. Es cuestión de mucha voluntad. Y de abrir los ojos.
Etiquetas: Beijing 2008, José Ramón Fernández
por Barak Fever, el 7 de Agosto de 2008, Sin Comentarios

Conocidos y desconocidos, familiares y amigos, colegas y vecinos… todos unen sus voces en un solo sonsonete que llevas un año chutándote: ¿Vas a ir a China? Conforme pasan los meses su pregunta no cambia, tu respuesta sí. La incertidumbre del quién sabe torna en un parece que sí, y con el paso del tiempo termina en la simple afirmación.
Entonces tu interlocutor, sea quien sea, reacciona con una expresión que tiende a moverse entre los reducidos márgenes del ¡qué padre! y el ¡qué envidia! Y como no es pregunta, prefieres zanjar el tema con una sonrisa mientras muges en tus adentros: “Envidia la mía: tú sí lo vas a ver en la tele”.
No existe trabajo más sobrevaluado que el de comentarista deportivo. La gente piensa que te la pasas de lujo, que entras gratis a todos los eventos, que eres cuate de sus ídolos y encima que te hinchas de lana, como si lo tuyo fuera un trabajo de a de veras. Pero ninguna de esas premisas se acerca a la realidad. Se los digo yo y lo hará cualquier compañero que les guarde un mínimo de confianza.
Venir como reportero a un Mundial o a unos Juegos Olímpicos significa algo más que dormir poco y acusar el cambio de horario. Quiere decir estar pero no estar.
Porque sueles cubrir un mugre entrenamiento que a algún genio se le ocurrió programar justo a la hora del evento principal. Porque aún cuando te toca la dicha de estar ahí en donde todos sueñan, lo cierto es que nunca estás del todo, pues tu mente deja a tu cuerpo sentado mientras ella se pone a trabajar en la entrevista posterior, en el inminente envío de señal, y en el tiempo que te queda para entregar tu material.
Es de madrugada y apenas reparas en todo lo que te perdiste. No hay más resúmenes en la tele de tu hotel y aparte, ya va siendo hora de levantarte para hacerle frente a una nueva jornada. Cuando llega el día de escribir tu columna, no sabes de qué hablar porque nunca en tu vida viste menos deporte.
Vuelves a México y el ¿cómo te fue? expira en un mes, a lo sumo… la gente prefiere saber si te vas o no a Sudáfrica. Tardarás en saberlo, pero por incongruente que resulte, desearás ir con todas tus fuerzas.
Etiquetas: Beijing 2008
por Barak Fever, el 23 de Julio de 2008, 4 Comentarios

Nadie guardó la cinta y ninguna hemeroteca conserva el periódico, pero un día Charles Chaplin reconoció a Cantinflas como el mejor comediante del planeta. ¿Alguien lo duda? Corona es la cerveza más vendida en México y el mundo. Y así debe ser porque eso nos han dicho desde pequeños, por más que las mal intencionadas listas especializadas desplacen a nuestra cerveza hasta el quinto puesto de ventas.
Todos sabemos que el himno nacional mexicano ganó el segundo lugar al más bello de todos, apenas por debajo de La Marsellesa. No hay constancia histórica de dicho certamen, y quizá por ello en Colombia, Chile y Guatemala se cuelguen exactamente del mismo logro.
A partir del martes la camiseta del Cruz Azul es oficialmente la más bonita, muy por encima de las del Schalke, Everton y Cruzeiro, entre tantas otras playeras alrededor del mundo que a primera y a segunda vista parecen exactamente iguales. ¡Después de tantos fracasos, al fin Billy Álvarez puede dedicarle un triunfo a su difunto y ganador padre! Ha ganado un solo título en 40 torneos, pero su playera es la más linda, y eso es lo que cuenta.
Lo cierto es que desde principios de los noventa (Octavio Paz, Lupita Jones…) no hemos ganado nada. Y cuando escribo nada me refiero a algo que le interese a medio mundo, con toda la admiración que me merecen los esfuerzos individuales de Ana Guevara, Lorena Ochoa o Rey Mysterio. No ganar va en contra del “sí se puede”, atenta a nuestro tan mal ejercido nacionalismo y nos orilla a atrincherarnos en Internet para una vez todos unidos, votar por cualquier causa: llámese lábaro patrio, playera de futbol o parque de diversiones.
Mientras en otros países Internet se utiliza principalmente para producir, en México lo usamos para perder el tiempo. En eso sí que somos los mejores, escoltados de cerca por nuestros hermanos peruanos. Sólo bajo esa lógica puede entenderse que en segundo lugar detrás de la bandera de México haya quedado la de Perú, que la camiseta de Cruz Azul le haya ganado en la final a la del Universitario de Lima, y que los tacos mexicanos encabecen la lista de mejores platos típicos a nivel mundial seguidos ¿cuál si no? por el ceviche peruano.
Miss México es la más guapa de todas, América -Chivas es mucho más clásico que Barcelona – Real Madrid o Brasil – Argentina; mientras Six Flags y la Feria de Chapultepec le ganan de calle a Disneylandia. Todo según las encuestas de la misma página que consagró a la camiseta azul y a la bandera tricolor.
Está visto que los mexicanos somos una amenaza para el ejercicio democrático en la web: no hay duda de que Cuauhtémoc Blanco ganará el FIFA World Player, apenas Blatter se anime a abrir las votaciones a los cibernautas.
Eso sí: ni hablar del lugar que ocupamos en materia de producto interno bruto, ingreso per cápita, ciencia, tecnología e informática. Eso sólo le preocupa a los emos que tanto gustan de martirizarse y a los condenados malinchistas como el que ahora escribe. Ultimadamente, un mexicano inventó la tele a colores. Ya nomás nos falta ganar el Mundial.
Etiquetas: cruz azul, Cuauhtémoc Blanco, Neandertales, Tercermundismo