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A Mi Manera, Columnas

Lágrimas compartidas

por Barak Fever, el 22 de Agosto de 2010, 67 Comentarios | Comentar

tearsCuatro veces me ha hecho llorar el Barcelona. La primera, en 1994: un 0-4 ante el Milan en la Final de la Copa de Europa que me impulsó a arrancar todos los posters y fotos blaugranas que colgaban en las paredes de mi cuarto, mientras a moco suelto gritaba improperios en un espectáculo aberrante protagonizado por un niño tan grande, y al que hasta hoy que se los cuento, solo había asistido mi mamá.

En mi adolescencia logré convivir con mi innata intolerancia a la frustración para no convertirla en lágrimas. Lloré la muerte de mis abuelos Dan y Dora, y sigo llorándola apenas platico cualquier trivial anécdota que se refiera directa o indirectamente a ellos. Y también en el cine: al director le basta acondicionar un diálogo más o menos intenso como el de Yo Soy Sam, o echar mano de un musical conmovedor como en Up! y aunque sean dibujos animados me tendrán en la sala chillando como Magdalena.

Durante 15 años el futbol dejó de hacerme llorar. En 2000 quise hacerlo, para demostrarme que de veras era tan culé como seis años atrás. El Barcelona había caído en semis de Europa, goleado por el Valencia del Piojo López. Logré producir un par de glándulas lagrimales, pero solo pude derramarlas tras un desesperado y ruin recurso: desenterrar algún episodio con mi abuelo Dan. Lloré con trampa y no cuenta.

No me faltaron razones para hacerlo en 2002 cuando el Real Madrid venció al Barcelona en semifinales de la Champions. Aquel partido lo vi en un viejo hostal de Riobamba, Ecuador donde se concentraba el Morelia previo a un partido de la Libertadores. Como en los cuartos no había televisión, tuve que bajar al comedor y, por alguna estúpida razón ligada al complejo del ¿qué dirán?, me resistí a llorar delante del Tato Noriega y compañía.

En 2006 el Barça volvió a ganar la Champions. Estaba en Saint Denis, loco de alegría. Ese instante ya lo había vivido muchas veces en mi imaginación: yo, en primera fila… Puyol delante mío levantando ese trofeo que solo ganaba el Madrid. Esa secuencia la había imaginado muchas veces antes, con una diferencia: en todas ellas lloraba de felicidad. A ese partido acudieron 78,782 espectadores, pero entre todos les escribe el último en salir del estadio. Quizá lo que necesitaba era llorar en soledad, pero ni así.

Concluí que eso de llorar por motivos ajenos a la tristeza solo sucedía en Mujer, casos de la vida real y esas cosas. Pero que en el mundo verdaderamente real era imposible. Dos años después nació Judith y cuando la tuve en mis brazos por vez primera me descubrí lloriqueando rodeado por tres gordas enfermeras con la misma histeria de 1994… pero esta vez de pura y genuina alegría.

PepGuardiolaEl año pasado volví a acompañar al Barcelona en su tercer consagración europea. Entonces no lloré, ni tampoco me acordé de intentarlo. Me dediqué a disfrutar. Al día siguiente, leía en el avión la crónica del partido cuando una gota me sorprendió al caer sobre la foto de Sylvinho. No se había descompuesto el aire acondicionado de arriba. Era yo.

Todo este choro no es más que una introducción al párrafo que esta mañana de domingo me hizo sollozar a lo estúpido. Buscaba artículos alegóricos a la victoria del sábado en la Supercopa y me topé con lo que escribió David Trueba en El País. Demasiado bueno para ser inventado:

…Dos días después de ser eliminado en la Champions por el Inter de Mourinho, el Barcelona se jugaba la Liga del año pasado en el campo del Villarreal. Notaba heridos a sus jugadores, rotos por la derrota en la competición más ansiada. “¿Qué les digo?”, se preguntaba en voz alta el entrenador a una hora de sentarse en el banquillo del Madrigal. A Guardiola le obsesiona que los mensajes motivantes sean cortos, claros, sencillos, asequibles, eficaces. Ha encargado vídeos y utilizado imágenes de Youtube, señalados esfuerzos, ideas, momentos, destellos. Todo vale para avivar el ánimo a los jugadores. Aquel día se dirigió a sus jugadores con una sonrisa abierta. “Señores, yo no les puedo pedir más. Me han dado mucho más de lo que cualquier entrenador puede pedir a sus jugadores. Sois grandes. Gracias por todo. Solo quiero decirles una cosa. Si salimos ahí fuera y perdemos y se nos escapa la Liga, no pasa nada. Absolutamente nada. Tranquilos. Mil gracias. Para mí sois los campeones”. El Barcelona ganó cuatro a cero y la Liga.

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El huevo y la gallina: La gallina

por Barak Fever, el 20 de Julio de 2010, 57 Comentarios | Comentar

futele“México Mundial Voleibol Italia”… Busco en Google News alguna información que corresponda a mis palabras clave. Encuentro cinco resultados, pero ninguno tiene nada que ver con lo que estoy buscando. Por primera vez en mi vida una selección mexicana varonil que no sea de futbol calificó a la Copa del Mundo (no hay eliminatorias en el Mundial de Beis), pero a menos de dos meses del Mundial de Voley en Italia ni un medio nacional, ni siquiera algún despistado periódico local ofrece la menor noticia al respecto.

Decía en la columna anterior que al mexicano promedio ni siquiera le gusta tanto el futbol como él se cree. Sí le encanta el desmadre que se genera alrededor de él: tener algo de qué cotorrear el lunes en la chamba, irse de borracho al Ángel, tomar cerveza con los cuates y voltear a la tele cada que grita el narrador para exclamar un “¡uuuuuy!”, un “¡gooooool!” o un “¡qué poca madre!”, dependiendo del resultado de la jugada y de la afinidad hacia el equipo ejecutante… para después retomar carcajadas, lata o botella y seguir en lo suyo.

Incluso en los estadios, que supuestamente albergan a los más fanáticos; el momento de mayor emoción y expectación suele ser el medio tiempo. La vuelta al ruedo de las edecanes y los tontos concursos que organizan las cervecerías a mitad de cancha son los que en verdad hacen despertar los inmuebles.

solDurante años el interés general en disciplinas extrafutbolísticas dependió de milagros llamados Fernando Valenzuela, Julio César Chávez o Ana Guevara. Y a Dios gracias que los gringos no nos quitaron Sonora porque entonces la historia del deporte mexicano se reduciría a los nombres de Hugo Sánchez y Lorena Ochoa. Si bien hoy en beisbol y boxeo seguimos contando con un montón de garbanzos, éstos no dejan de pesar en gramos.

Cada vez los previos de los partidos importantes duran menos. Los encuentros de menor relevancia ya ni siquiera van precedidos por ningún tipo de material introductorio. México es uno de los países que cuenta con el menor acceso a canales deportivos del mundo. Y hasta en tele de paga debemos elegir si sacrificamos las Ligas que pasan Gol TV o TVC Deportes a cambio de la española, el Mundial y todo lo que Sky tiene en exclusiva… pero nunca podemos verlo todo a la vez. Los shows bianuales que ofrecen las televisoras cada gran evento tienen absolutamente de todo… terminando por el contenido deportivo. Y cada cuatro años las pronunciaciones y conocimientos básicos de futbol internacional de nuestros narradores y analistas quedan patéticamente evidenciados.

Entonces, después de dos columnas: ¿Solo nos pasan futbol porque es lo que pedimos? ¿O pedimos futbol porque es lo único que nos han dado? ¿Falta difusión porque no hay ni qué difundir? ¿O no hay ni qué difundir por falta de difusión previa? ¿Del huevo nació la gallina o la gallina nació del huevo? ¿Y si naciera gallo, qué?

Cambiar la fórmula, reeducar al cliente (que en promedio, no perdamos de vista, es el más gordo en la faz de la Tierra) significaría sacrificar un poquito la venta de periódicos, perder un puntito de rating en lo que a todo el mundo le cae el veinte. Es decir, reajustar los contenidos en pos de pluralizar la información deportiva implicaría un costo en el plazo corto. El suficiente como para que nadie se atreva en este mundo que exige inmediatez: atención inmediata, resultados inmediatos, reducción de gastos inmediata y por lo tanto, mediocridad al instante. En los medios, en las federaciones y en los deportistas.

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El huevo y la gallina: El huevo

por Barak Fever, el 14 de Julio de 2010, 50 Comentarios | Comentar

hockeyPocos deportes son seguidos a nivel profesional en todo el planeta. De entre los que requieren el uso de una pelota: futbol, básquet y tenis son probablemente los que contabilizan mayor número de canchas para practicarlos aquí y allá. Y en los tres, España es vigente campeón del mundo.

Si analizamos deportes menos globalizados, nos topamos con que los españoles ganaron los mundiales de futbol sala y balonmano en 2004 y 2005. Si nos adentramos en aquellos sobre ruedas, sabremos que además cuentan con los mejores exponentes a bordo de bicis, motos y autos de Fórmula 1. Y si de deportes olímpicos hablamos, son potencia en remo, nado sincronizado, vela, y hockey sobre pasto; aunque en Beijing se colgaron medallas hasta en gimnasia y esgrima.

Estamos hablando por lo tanto, no solo de una nación que por fin se coronó en el deporte que más le apasiona, sino de una auténtica potencia mundial en términos polideportivos. Es obvio que sus esfuerzos no han sido encausados exclusivamente al balompié, y como resultado tienen aficionados a muchas disciplinas, que ni una liga con los dos clubes de futbol más mediáticos del orbe logra eclipsar.

La pregunta es inevitable: ¿Y México, apá? Aquí, en términos generales aficionados, medios y patrocinadores hemos centralizado todas nuestras energías, pasiones y recursos en el futbol m’ijo… Y de las 12 competencias por equipos (esas en las que verdaderamente podemos sentirnos representados, con el respeto que el Tae Kwon Do me merece) suele calificar una sola de nuestras selecciones a Juegos Olímpicos. Hemos sacrificado al resto de los deportes en pos de convertirnos en la decimocuarta potencia del que más nos gusta.

La difusión de la prensa y su notable consecuencia en términos de inversión es el huevo que origina nuestro paupérrimo nivel deportivo. ¿No hay difusión porque somos malos? ¿O somos malos porque no hay difusión?

Olvidando el ejemplo español, abordemos Francia y su diario L’Equipe. Si lo compramos durante 15 días nos habremos encontrado con portadas indistintamente dedicadas a tenis, ciclismo, rugby o futbol, jerarquizando el impacto de la noticia independientemente del deporte que la produjo. Lo mismo ocurre con la oferta televisiva. Mientras, en México los medios de comunicación argumentamos que nos centramos en el fut, convencidos de que es lo único que la gente consume, cuando en realidad si el aficionado promedio se aburre con todo lo demás es precisamente porque durante muchos años solo le han hablado de futbol.

Lo peor es que a la gallina que nace del huevo no le gusta tanto el futbol como creemos. Ya que hay tiempo de sobra de aquí a que acontezca algo digno de ser relatado por un pambolero como yo, lo argumentaré en la próxima columna.

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El Sitio Para (re)Nacer

por Barak Fever, el 10 de Enero de 2010, 210 Comentarios | Comentar

En los cuatro meses que FutbolSapiens lleva de vida, soñé muchas veces con el día en que escribiría este post. De tanto que lo pensé, ya tenía listo hasta el título que evocaría las iniciales de mi nueva casa; el lugar en donde toda persona del planeta que comparta mi pasión quisiera estar… Sí. El líder mundial en deportes.

Sé que también muchos de ustedes aguardaban esta noticia, y les agradezco desde lo más hondo el desvelo que les causó mi futuro en la TV. A todos los curiosos les respondí que lo mejor era ser paciente, aguardar a que el momento llegara solito por más que pareciera dilatarse hasta la eternidad, y les prometí que aquí se enterarían antes que nadie. Y ahora, si no se los cuento reviento en un millón de pedazos: ¡hoy he fichado por ESPN!

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En 1998, 16 años de edad, entré a TV Azteca. No había otro sitio imaginable para un mocoso con mis aspiraciones. Entonces, no cabía en mi asombro el compartir oficina con el Dream Team de todos los tiempos de la tele deportiva mexicana: José Ramón Fernández, David Faitelson, André Marín, Enrique Garay, Roberto Gómez Junco, Francisco Javier González, Rafa Puente, Pepe Espinosa…

En nada se parece lo que me topé en la puerta del Ajusco que abrí hace 11 años con 11 meses, y lo que dejé en mi último vistazo antes de cerrarla a mitad de 2009. Hoy en día tengo claro que “The Place to Be”, el lugar para ser y crecer se llama ESPN.

espn3Detesto a los jugadores que en la conferencia de prensa el día de su presentación, sueltan el choro ese de que “son del Barcelona desde chiquititos”, o “el Real Madrid es el equipo donde todo futbolista sueña jugar”.

Pero no puedo mentirles: para mí ESPN y sus 24 horas de programación deportiva son el lugar en donde me proyecté toda mi vida a mediano plazo, y de unos años al presente se ha convertido en el aparato de medición a la excelencia periodística.

En mi caso, halagos de lo más comunes hacia mi trabajo han sido comentarios del estilo: “¿Qué haces en Azteca? ¡Deberías irte a ESPN!” Claro que, como disto mucho de ser monedita de oro, los ataques más fáciles de mis detractores siempre fueron correos electrónicos que decían cosas como: “Si fueras tan chingón ya te habría contratado ESPN”.

Pues bien. No soy un chingón pero sí soy un tipo extremadamente obstinado, siempre obsesionado por entregar mis trabajos al límite de calidad que me es posible, y sobre todo soy un sujeto que por lo general tiene la invaluable suerte de encontrarse en el punto exacto, en el instante justo.

En fin… Muchas gracias por compartir conmigo este tremendo ascenso en mi carrera periodística. No los defraudaré.

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Estimado Sr. Blatter:

por Barak Fever, el 9 de Noviembre de 2009, 31 Comentarios | Comentar

Zurich '99Puede que la deliciosa cena mexicana haya estado pesada y hoy amanezca en su suite urgido de sentarse en el trono antes de empezar el día. Tal vez, entre todos los periódicos, alguien haya elegido dejarle el Milenio debajo de la puerta. Quizá se disponga a hojear la sección internacional, pero su foto en la portada de La Afición le distraiga. Y chance, por cosas de la vida, ahora mismo se encuentre leyendo esta columna.

Nos conocimos en noviembre de 1999, señor Blatter. Yo era un escuincle que gastó sus ahorros en conocer Europa y decidió sacarse una foto en la FIFA. Aquella tarde en Zúrich vi por primera vez la nieve. Llegué a la hoy antigua sede en Aurorastrasse, y para mi bendita suerte me hicieron pasar. A continuación me regalaron un hermoso llavero de la Copa del Mundo, un libro con la historia de los Mundiales, una gorra y una playera del Fair Play, además de tantos pines como cupieron en mis puños.

De pronto, bajó por las escaleras y me saludó con familiaridad, obviando mi asquerosa facha de backpacker sin bañarse. Me atreví a pedirle que abandonara su loca idea de organizar un Mundial cada dos años, y usted le ordenó a la secretaria que me diera un tour por esas instalaciones que tantas veces había visto por la tele. Fue uno de los días más felices que tendrá mi vida, señor Blatter. Amé aún más al futbol por el trato VIP que el máximo organismo le brindaba a un mugroso aficionado que solo quería tomarse una foto afuera de su edificio.

Hoy, con la misma candidez de hace 10 años aprovecho para suplicarle que ya no sea negligente, señor Blatter. Sabe bien que está en un país que opera al margen de sus normativas más elementales. Que aquí mandan promotores que ni siquiera tienen licencia FIFA. Que somos el único lugar del mundo en donde un futbolista no puede cambiar libremente de club una vez finalizado su contrato. Que solo aquí existe multipropiedad de equipos. Y usted se hace el tonto.

Sin más por el momento, gracias por su atención. Reciba un cordial saludo.

blatter

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Cortando el listón

por Barak Fever, el 1 de Septiembre de 2009, 65 Comentarios | Comentar

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PRIMERA LLAMADA… Ahora sí, podemos decirlo sin tapujos ni inhibiciones: el mejor equipo de todos los tiempos tiene a dos mexicanos en su plantel. Gudjohnsen se marchó al Monaco y dejó al FC Barcelona con apenas seis mediocampistas, incluido Jonathan Dos Santos. En enero, cuando Keita y Touré se vayan a la Copa África, Jona solo tendrá a Xavi, Iniesta y Busquets por delante. ¡Lo que son las cosas! Este año, Jonathan jugará más minutos en el Barça que Giovani en el Tottenham.

SEGUNDA LLAMADA… Nos mantenemos en cuarto lugar, permanecemos debajo de Estados Unidos, seguimos ganando en el Estadio Azteca y continuamos perdiendo fuera. Las cosas no han cambiado absolutamente nada en el Hexagonal y ya empiezo a leer que México sacará la victoria de San José. Si Costa Rica pierde, caerá del liderato hasta el cuarto lugar; y como todo concacafquiano que se precie, el sábado en casa su selección endeble se transformará en abominable monstruo de once cabezas dispuesto a devorarnos. Esa historia ya la vi en Kingston, San Pedro (dos veces), Columbus y San Salvador. Ahí viene el Episodio VI y todavía no se la aprenden.

TERCERA LLAMADA… Habían varias computadoras en la oficina, pero sólo dos con Internet. Quería escribirle un mail a la chava que me tenía cacheteando la banqueta y aguardé ansioso al momento en que Enrique Garay dejara libre la máquina. Cuando al fin lo hizo, giré a diestra y siniestra y, sin moros en la costa, me apresuré a abrir el Explorer. Escribí la dirección de correo electrónico en lo que, más tarde sabría, se llamaba barra de búsqueda. Apreté Enter y no pasó nada… Pocos días después supe abrir mi cuenta en Hotmail y pude enviarle un par de mensajes a Yolanda, que todavía no me contesta. Era 1999: me habían bateado de nuevo, pero por primera vez le hablaba de tú a la computadora.

COMENZAMOS… Hoy, a 10 años de mi primer mail, por fin estreno blog. Sí: un poco tarde, pero sin sueño. Nos vemos en FutbolSapiens.com.

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Nueve segundos y medio

por Barak Fever, el 18 de Agosto de 2009, 6 Comentarios | Comentar

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Lo conocí en Pekín el día de su cumpleaños 22: acababa de quebrar el intocable récord de Michael Johnson. En el festejo, le pedí que faroleara hacia mi cámara y no dudó en hacerlo. Minutos después, cuando iba de vuelta al vestidor atiné a hacerle una pregunta. “I know, I know…” fueron las palabras que lograron registrarse en la cinta antes de que el gorila de seguridad me hiciera volar, dando por terminada la entrevista. Ni siquiera tuve tiempo de decirle Happy Birthday.

Escribir en este país sobre algo que no sea futbol es asumir el riesgo de que la mayoría deje de leerte a la mitad. Hoy me vale. Además, opinar sobre las carreras de 100 metros planos es sencillo: salir corriendo después del balazo y llegar a la meta son las únicas reglas, y todo el mundo las entiende. Ni siquiera el fut es tan fácil de explicar.

A parte de que correr (ya sea por emergencia, apuro o mecanismo de defensa) es una experiencia vivida por todos cuando enfrentamos al enemigo tiempo; la velocidad pertenece a nuestras pasiones primarias. Tememos y respetamos al más fuerte, nos asombra el más alto… pero es al más rápido a quien admiramos.

Desprovisto de ruedas y combustible (dios quiera que de hongos también), Usain Bolt alcanzó la velocidad de 45 km por hora enfundado en su playerita. Aunque el jamaiquino siga muy por debajo de un pura sangre o de cualquier felino, ha despertado el pasmo de toda persona capaz de dimensionar la eternidad escondida en 11 centésimas: tiempo que significa nada de nada en cualquier otra actividad humana.

Bajarle una décima de segundo al reloj es la última gesta de un súper atleta que no ganó los ocho oros olímpicos de Phelps sólo porque el tartán no tiene tantas variantes como la piscina. Si existieran carreras de espaldas, seguro que Bolt también las ganaría.

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La mujer de Federer

por Barak Fever, el 7 de Julio de 2009, 18 Comentarios | Comentar

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¿A quién se le ocurre hablar de Cristiano Ronaldo justo ahora? ¿Cómo atreverse a analizar la actuación de nuestra selección en la Copa Oro?

No amanecí transformado en voz autorizada del tenis, pero como integrante responsable de la prensa deportiva y sobre todo, en gratitud a ser contemporáneo de semejante prócer, decidí que no dedicarle mi espacio en el periódico sería poco más que un agravio. A Federer le escribo gratis.

De no ser por las narices de un portento llamado Rafa Nadal, Roger se hubiera consagrado el mejor de todos los tiempos mucho antes de antier. Pero el tenis es también planeación y administración de esfuerzos… y al español le duró un año el gustazo de ser el primero del ranking.

Por su culpa conocimos a un Federer distinto, frágil. Capaz de caer mil veces con Murray, de romper su raqueta ante Djokovic, de llorar a moco suelto porque perdió otra vez contra Nadal. Su sufrida victoria del domingo contra Roddick también fue más humana si la comparamos con tiempos mejores.

Tras haber ganado más veces que nadie en el territorio de lo divino y ahora también en el terrenal, dentro de sus cuatro superficies; Roger tendrá la mayor alegría de su vida el próximo mes, cuando se convierta en papá. Para emprender semejante aventura, eligió a una mediocre ex tenista eslovaca de belleza discutible: la novia que le apoya desde que era el 64 del mundo y aún no alzaba título alguno.

Luego el suizo ganó 60 torneos, 15 de Grand Slam, entre los que se cuentan ya seis trofeos de Wimbledon. Desde entonces sumó 50 millones de dólares en ganancias (y mucho más en patrocinios), rompió sinfín de récords, cambió de entrenador un par de veces… y se mantuvo fiel a su media naranja de sesenta y tantos kilos. Además de ser el mejor de la historia, parece claro que Federer es un buen tipo.

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Miami Dolphins Number 1

por Barak Fever, el 30 de Diciembre de 2008, Sin Comentarios | Comentar

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Si de por sí nadie me lee, menos lo harán el penúltimo día del año. Si cualquiera se atreve a escribir de futbol sin saber ni papa, ¿por qué no puedo hablar yo de futbol americano? Si de todos modos no me pagan, entenderé que la columna de hoy sea gratis. Lo importante es que Miami consumó el milagro de meterse a Play Offs.

Como tantos otros fui un pobre chico abandonado por el matrimonio de Don y Dan. Si bien la última vez que llegaron al Super Bowl yo estaba más preocupado por comer papilla, la niñez me aguardaba célebres tardes domingueras acompañado por las recepciones de Clayton y Duper, sin obviar las patadas de Stoyanovic.

Los especiales de Tele Guía y Deporte Ilustrado que salían en agosto me engatusaban año sí, año también apostando por Miami para llegar al Super Bowl… y al final siempre perdíamos contra los putos Bills de Buffalo. Teníamos al más grande coach y al mejor quarterback, pero a la peor defensiva y al más patético de los ataques terrestres.

Cuando por fin pudimos presumir a la mejor defensiva y al máximo corredor de la liga, ya habían pasado algunos años: los suficientes para que Dan Marino confiara sus múltiples records al mal cuidado de las nuevas generaciones, mientras Don Shula ya se dedicara a estafar a su acaudalada clientela con sed de carne. Sin ellos dos nos convertimos en el hazmerreír de la NFL.

El resto lo sabe cualquiera al que le importe y sobre todo, conozca el deporte mucho mejor que yo: un fanático de cuna que prefirió al Barcelona y que, como ahora trabaja los domingos en el soccer, ya no tiene tiempo para el americano. Un villamelón que celebró la victoria sobre los Jets de Favre como si al menos fuera capaz de nombrar a diez jugadores del heroico roster.

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Triste Navidad y pobre año nuevo

por Barak Fever, el 23 de Diciembre de 2008, 1 Comentario | Comentar

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¡Aleluya! Estamos de vacaciones. Ahora sí tenemos tiempo de prender la tele y empalagarnos con todo el deporte que nos perdimos por la mugre escuela o el maldito trabajo. Control remoto en mano derecha, cerveza sobre la mesita de junto y una mega bolsa de Doritos encima de la panza. Sólo falta una cosa: ¿qué demonios vemos? No hay más que partidos en diferido y el apasionante mundial de póker femenil. ¡Ah, sí!

También podemos ver el Hombre Más Fuerte del Mundo… en su edición 2003.

Puedes contar los días para el Miami – Jets, o el Denver – San Diego, pero si no te gusta el americano, en estas semanas no queda más opción que debatirte entre pasear al perro o convivir con tu familia. Porque las estrellas del deporte, cínicos como los diputados, también están de vacaciones.

A ocho días de que se acabe el año, quienes somos vínculo entre deportistas y aficionados ya no sabemos qué inventar. Repasar lo mejor de 2008: sus goles, curiosidades y escándalos es la trampa preferida por los periodistas para salir del paso. Otro recurso más viejo que el caldo es presentar la agenda deportiva de año que viene: Juegos Olímpicos, Mundial, Eurocopa, Copa América, Juegos de Invierno… 2009, tan avaro, no nos reserva nada de eso.

Nos queda el Clausura 2009, aunque tras las sensaciones vividas en los últimos 10 torneítos, medio comprendo por qué tanta gente le está cambiando al box y a las luchas. Nos queda el hexagonal final de Concacaf, pero a tenor de lo exhibido por Eriksson y sus nietecitos, bien podría demorarse hasta 2011. Y nos queda la Copa Confederaciones, un torneo N. R. D. A. donde México no es bienvenido.

Eso sí: la lucha de Giovani y Nery contra sus vicios promete ser tan conmovedora como la caza de Omar Bravo en pos del Anti Pichichi. ¡Que ya sea 2010!

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Cinco metros, cinco centímetros

por Barak Fever, el 20 de Agosto de 2008, 3 Comentarios | Comentar

cinco_metros

Hermosa, simpática, tremendamente ganadora… probablemente, hasta inteligente. Todas quieren ser como ella y todos queremos a una como ella. Yelena Isinbayeva redimensionó, por sus pistolas, la que no era más que una disciplina olímpica tan linda como cualquier otra. Ahora, el salto con garrocha femenil es un show, un monólogo encantador.

Isinbayeva tiene a la peor rival posible: ella misma. Y no sé cómo le hace, pero en cada competencia logra superar su dosis de gracia, de encanto y sobre todo de altura, que es lo que más le interesa. Centímetro a centímetro rompe su propio récord del mundo, y ya lleva 24. Kilómetro a kilómetro rompe corazones, y ya pulverizó unos cuantos.

Ayer como se esperaba, las demás competidoras se quedaron atrapadas dentro del Nido del Pájaro, sin decir pio mientras Yelena volaba a placer por encima de la contaminación que nubla Beijing. A pesar de figurar en el programa del lunes, en el Estadio Olímpico no quedó constancia del lanzamiento de disco, ni del salto de longitud, o de los 400 metros con vallas. Sólo estuvo ella. Ella y su fiel pértiga.

No soy de los que se conmueven fácilmente. Ni Broadway, ni las pirámides egipcias, ni nada demasiado diferente a un clásico del futbol europeo logran emocionarme de a de veras. Pero lo de anoche fue distinto. Sé que les valdrá un sorbete y harán bien, pero mientras México volvía a clases yo estaba ahí. No en la tribuna, no en primera fila. Ahí con mi camarógrafo. En un lugar donde no debía estar, pero ¿a quién le importaba?

Porque Isinbayeva era lo único digno de ser visto, y nadie debía perder el tiempo con un reportero necio al que se le antojó contemplar la maravilla a centímetros de distancia.

Ya envalentonado en mi impunidad, terminada la competencia salí al campo para felicitarla y platicar con ella. Lo de menos era si mi entrevista saldría al aire o no (nunca falta el brillante que se encarga de hacer añicos tu trabajo en esta clase de eventos), lo que quería averiguar era si su gracia infinita se trataba de realidad o pose.

Y era verdad. En lugar de cortarme en seco, compartió su alegría conmigo con una sencillez que no he encontrado en ningún jugador de los Valedores de Iztacalco. Lo siento, Lore… sé que jamás lees mi columna: estoy enamorado.

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Sí: No soy romántico

por Barak Fever, el 14 de Agosto de 2008, Sin Comentarios | Comentar

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Nunca entendí bien por qué José Ramón solía afirmar que los Juegos Olímpicos eran mucho más que la Copa del Mundo. Tal vez algún día tuviera la ocasión de estar en ambos, podría compararlos y descubriría esas sutiles diferencias que nunca percibí en la tele y que dejaban tan chiquito a mi venerado Mundial. Bueno, ya estoy aquí… y sigo buscando.

Será el horario exactamente alrevesado de las competencias respecto a México. Será que en nuestra delegación no tenemos un solo atleta que domine a sus rivales o magnetice a nuestra gente a la usanza de los ídolos. Será que nos gusta ver a equipos vestidos de verde y no calificó ninguno. Será que nuestra mayoría joven apenas vio una medalla de oro desde que utiliza la razón.

Será el sereno o mi absurda percepción, pero la mayoría de la gente prefiere el Mundial. Ocurre en México, donde cada 25 años somos los mejores en algo, y ocurre en países con mucho mejor panorama deportivo, ahí donde los chavos tampoco apagan el Wii ni para ver lo que se supone, es la mayor celebración de la humanidad.

Tantas competencias a la vez, tantas medallas al día nos dejan siempre con la sensación de no haber visto nada. Proliferan deportes cremosos y huérfanos del mínimo atractivo visual que sólo sobresaturan los Juegos. Porque para el COI el golf es elitista, la equitación no. Según los eruditos encargados de verificar a los deportes con el holograma olímpico, el beisbol no se practica en suficientes partes del mundo… la vela sí.

En lugar de tipos tirando con rifle o pistola en nombre de Zeus, yo preferiría ver a Alonso, Hamilton y Raikkonen peleando por una medalla en igualdad de condiciones. O a ligamayoristas de Estados Unidos, Japón y República Dominicana dándose de palos por el oro. Seguro que muchos países se emocionarían con la inclusión del rugby y del cricket, y nosotros agradeceríamos verlos disfrutar como locos.

Los Juegos Olímpicos de mis sueños sí son mucho mejores que un Mundial. Ni siquiera necesitan al futbol para convertirse en la verdadera Meca del aficionado deportivo. Si convencieron a tenistas y basquetbolistas, se debe poder hasta con los boxeadores. Es cuestión de mucha voluntad. Y de abrir los ojos.

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¿Vas a ir a China?

por Barak Fever, el 7 de Agosto de 2008, Sin Comentarios | Comentar

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Conocidos y desconocidos, familiares y amigos, colegas y vecinos… todos unen sus voces en un solo sonsonete que llevas un año chutándote: ¿Vas a ir a China? Conforme pasan los meses su pregunta no cambia, tu respuesta sí. La incertidumbre del quién sabe torna en un parece que sí, y con el paso del tiempo termina en la simple afirmación.

Entonces tu interlocutor, sea quien sea, reacciona con una expresión que tiende a moverse entre los reducidos márgenes del ¡qué padre! y el ¡qué envidia! Y como no es pregunta, prefieres zanjar el tema con una sonrisa mientras muges en tus adentros: “Envidia la mía: tú sí lo vas a ver en la tele”.

No existe trabajo más sobrevaluado que el de comentarista deportivo. La gente piensa que te la pasas de lujo, que entras gratis a todos los eventos, que eres cuate de sus ídolos y encima que te hinchas de lana, como si lo tuyo fuera un trabajo de a de veras. Pero ninguna de esas premisas se acerca a la realidad. Se los digo yo y lo hará cualquier compañero que les guarde un mínimo de confianza.

Venir como reportero a un Mundial o a unos Juegos Olímpicos significa algo más que dormir poco y acusar el cambio de horario. Quiere decir estar pero no estar.

Porque sueles cubrir un mugre entrenamiento que a algún genio se le ocurrió programar justo a la hora del evento principal. Porque aún cuando te toca la dicha de estar ahí en donde todos sueñan, lo cierto es que nunca estás del todo, pues tu mente deja a tu cuerpo sentado mientras ella se pone a trabajar en la entrevista posterior, en el inminente envío de señal, y en el tiempo que te queda para entregar tu material.

Es de madrugada y apenas reparas en todo lo que te perdiste. No hay más resúmenes en la tele de tu hotel y aparte, ya va siendo hora de levantarte para hacerle frente a una nueva jornada. Cuando llega el día de escribir tu columna, no sabes de qué hablar porque nunca en tu vida viste menos deporte.

Vuelves a México y el ¿cómo te fue? expira en un mes, a lo sumo… la gente prefiere saber si te vas o no a Sudáfrica. Tardarás en saberlo, pero por incongruente que resulte, desearás ir con todas tus fuerzas.

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Los más chingones

por Barak Fever, el 23 de Julio de 2008, 12 Comentarios | Comentar

los_mas_chingones

Nadie guardó la cinta y ninguna hemeroteca conserva el periódico, pero un día Charles Chaplin reconoció a Cantinflas como el mejor comediante del planeta. ¿Alguien lo duda? Corona es la cerveza más vendida en México y el mundo. Y así debe ser porque eso nos han dicho desde pequeños, por más que las mal intencionadas listas especializadas desplacen a nuestra cerveza hasta el quinto puesto de ventas.

Todos sabemos que el himno nacional mexicano ganó el segundo lugar al más bello de todos, apenas por debajo de La Marsellesa. No hay constancia histórica de dicho certamen, y quizá por ello en Colombia, Chile y Guatemala se cuelguen exactamente del mismo logro.

A partir del martes la camiseta del Cruz Azul es oficialmente la más bonita, muy por encima de las del Schalke, Everton y Cruzeiro, entre tantas otras playeras alrededor del mundo que a primera y a segunda vista parecen exactamente iguales. ¡Después de tantos fracasos, al fin Billy Álvarez puede dedicarle un triunfo a su difunto y ganador padre! Ha ganado un solo título en 40 torneos, pero su playera es la más linda, y eso es lo que cuenta.

Lo cierto es que desde principios de los noventa (Octavio Paz, Lupita Jones…) no hemos ganado nada. Y cuando escribo nada me refiero a algo que le interese a medio mundo, con toda la admiración que me merecen los esfuerzos individuales de Ana Guevara, Lorena Ochoa o Rey Mysterio. No ganar va en contra del “sí se puede”, atenta a nuestro tan mal ejercido nacionalismo y nos orilla a atrincherarnos en Internet para una vez todos unidos, votar por cualquier causa: llámese lábaro patrio, playera de futbol o parque de diversiones.

Mientras en otros países Internet se utiliza principalmente para producir, en México lo usamos para perder el tiempo. En eso sí que somos los mejores, escoltados de cerca por nuestros hermanos peruanos. Sólo bajo esa lógica puede entenderse que en segundo lugar detrás de la bandera de México haya quedado la de Perú, que la camiseta de Cruz Azul le haya ganado en la final a la del Universitario de Lima, y que los tacos mexicanos encabecen la lista de mejores platos típicos a nivel mundial seguidos ¿cuál si no? por el ceviche peruano.

Miss México es la más guapa de todas, América -Chivas es mucho más clásico que Barcelona – Real Madrid o Brasil – Argentina; mientras Six Flags y la Feria de Chapultepec le ganan de calle a Disneylandia. Todo según las encuestas de la misma página que consagró a la camiseta azul y a la bandera tricolor.

Está visto que los mexicanos somos una amenaza para el ejercicio democrático en la web: no hay duda de que Cuauhtémoc Blanco ganará el FIFA World Player, apenas Blatter se anime a abrir las votaciones a los cibernautas.

Eso sí: ni hablar del lugar que ocupamos en materia de producto interno bruto, ingreso per cápita, ciencia, tecnología e informática. Eso sólo le preocupa a los emos que tanto gustan de martirizarse y a los condenados malinchistas como el que ahora escribe. Ultimadamente, un mexicano inventó la tele a colores. Ya nomás nos falta ganar el Mundial.

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