Archivo para la categoría ‘Futbol Internacional’
por Barak Fever, el 3 de Marzo de 2010, 46 Comentarios
Mil 461, 365, 102 días… Desde Italia ‘90 he convivido a diario con la cuenta regresiva al Mundial, pero la cantidad me resulta siempre distante, infinita. Y me cae el veinte hasta el día en que apenas quedan dos dígitos. Como hoy. Por eso me urge escribir mis reflexiones tras el ensayo general llamado fecha FIFA.
1.- Si España pudiera llevar dos selecciones a Sudáfrica, ambas tendrían que jugar la Final. Brasil e Inglaterra son más que nunca, las dos grandes alternativas al éxtasis español.
2.- Como toda la vida Alemania e Italia solo ganan cuando tienen que ganar. Juegan mal, se ven mal, pero les vale. Total, antes de que nos enteremos se meterán, quién sabe cómo, a la Final.
3.- Argentina se confirma como la selección más impredecible en la historia de los mundiales: puede perder sus tres partidos por goleada, o levantar su tercera Copa del Mundo… pero esta vez seguro no se queda a medios chiles.
4.- Serbia y Uruguay tienen la crin, la cresta y hasta la cola del caballo negro. Lo malo es que son históricamente tan golfos que probablemente desperdicien todo su talento en apenas tres partidos.
5.- Lo de los países africanos es indefendible, pero al menos Nigeria y Costa de Marfil se animaron a echar a su entrenador. Vamos, hasta los Indios de Juárez se dieron cuenta de que nunca es demasiado tarde. Por el amor de dios: ¿cuándo piensa Francia contratar al primer técnico que pase por ahí?
6.- Sálvese Portugal, el papel de todas las selecciones no antes mencionadas se reduce a hacer de relleno. De todos modos, quiero la nueva camiseta azul de Estados Unidos, talla L y con el 10 a la espalda por favor.
7.- …Y más importante: el Mundial está dando vuelta en la esquina… ¿Cuándo demonios sacarán a la venta el álbum Panini?

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por Barak Fever, el 3 de Febrero de 2010, 44 Comentarios
Faltan escasos minutos para el cierre del periódico, y para variar tengo al tiempo en contra. ¿Y ahora qué escribo? ¿De quién hablo? ¿Qué digo? Estoy tan seco que, contrario a mis principios me iré por la fácil y hablaré del jugador de moda: ese que ya nos encontramos hasta en la sopa… sobre todo en la de verduras, junto a la zanahoria y la calabaza.
Me gustaría decir que todos se volvieron locos, que al chavo lo están inflando demasiado y que corre el riesgo de acabar más reventado que Omar Bravo o Kikín Fonseca. Pero no puedo hacerlo. Debo admitir que estamos ante un futbolista diferente, con una alucinante visión de juego, una técnica magistral, una velocidad delirante y por si fuera poco, con los pies bien amarrados al suelo.
No solo se trata de sus seis goles en los últimos tres partidos, que ya lo sitúan como líder de goleo. Su mérito radica en girar hacia el terreno de juego las miradas que últimamente acaparaba aquel millonario dueño, que en su vida ha pateado un balón. Y sobre todas las cosas, en haberle devuelto de forma intacta la ilusión a la afición rojiblanca, que esta vez veía muy lejos las posibilidades reales de ganar el título.
Yo no tengo la menor duda de que será el ‘9’ titular de la selección en Sudáfrica, y el mejor argumento para por fin llegar a semifinales. Me parece difícil que pronto fiche por el Barcelona o Real Madrid, pero sé que tarde o temprano tendrá que optar a premios tan importantes como el Balón de Oro o el FIFA World Player. Si sigue como hasta ahora, ese es su ineludible destino.
¿Lo dudan? Para empezar es la figura del club más grande del país, y no me sorprendería que de su mano, logre consagrarse campeón continental a mitad de año (no olvidemos que ya está en octavos de final).
En fin. No creo que a estas alturas del texto sea necesario aclararlo, pero con las prisas se me estaba olvidando: el jugador que me merece tanta devoción se llama Wayne Rooney, es inglés y tiene 24 años. ¿O de verdad hay alguien remotamente parecido?

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por Barak Fever, el 18 de Enero de 2010, 37 Comentarios
Los acusaron de ser un equipo integrado por viejos decrépitos, yo el primero. A Ronaldinho no lo bajaron de borracho asqueroso, empezando por mí. De Leonardo se dijo que era un torpe experimento para emular el milagro Guardiola, y lo dije yo primero.

¡Qué ceguera! ¡Vaya gazapo! Tres meses después de nadar en la inmundicia, el AC Milan es como siempre, el único equipo que da gusto ver jugar en Italia; el crack vuelve a ser aquello que nunca debió dejar de haber sido; y su novel entrenador tiene a Il Diavolo a 6 puntos del Inter, con un partido menos… ¡y el clásico lombardo está en puerta, programado para este domingo!
Si bien el estado de gracia del Milan y el enorme mérito de su técnico para revertir las feroces críticas con base en un estilo preciosista y letal, apenas equiparable con el practicado por Arsenal, Barcelona o Girondins en toda Europa, merecen un análisis a conciencia; hoy quiero detenerme en ese hombre que, de mantener su forma por tres meses más, tendrá que llenar la vacante para completar el medio campo en el que se han enraizado Gilberto Silva, Felipe Melo y Kaká. Si Dunga pretende competirle a España en la final soñada de Sudáfrica 2010, requiere de Ronaldinho. De este Ronaldinho.
A principio de temporada, y luego de cumplir un ciclo mundialista perdido en la parranda, el futbolista más importante de la década pasada no estaba menos muerto que Elvis o Pedro Infante en nuestros corazones. Sin embargo, semana a semana Ronaldinho manifestó una mejora, al principio solo palpable por la minoría optimista y hoy, reconocida por todo aquel que sea capaz de ver un poco más allá de sus narices.
No voy a perderme buscándole explicación a su insospechado retorno cuando lo único acontecido es que los genios son así: impredecibles, anárquicos. Hoy, los enamorados del futbol en estado puro estamos felices. Pero mantenemos la guardia: quien te traicionó una vez, no se tentará el corazón en hacerlo de nuevo.
Etiquetas: Milan, Ronaldinho
por Barak Fever, el 4 de Enero de 2010, 15 Comentarios
Uvas, paseos, propósitos, regalos, alcohol, mucho alcohol y un año nuevo que sin darnos cuenta ya entró al quinto día. Es hora de reconectarnos, prender la tele y recuperar el tiempo perdido. Pero aquí no pasó nada. El futbol está parado por el invierno, no hay beis ni Fórmula 1, al basket le siguen faltando como 800 partidos para ponerse bueno, los tenistas apenas regresan de vacaciones, y entre todo el universo deportivo solo la NFL y la Premier League nos despachan como creemos merecernos.
Todo mundo habla maravillas de la liga inglesa. Aluden a su Fair Play, a su organización, a sus estadios siempre llenos, a la espectacularidad de su juego y al nivel de sus principales clubes. Sin embargo, les resulta más cómodo escribir algo del Interlingua… cof cof, quise decir Interliga… y ya cuando se ponen atrevidos, abordan el futbol internacional siempre anclados en los puertos Madrid o Barcelona.
Para algunos, el interés de la Premier radica en algo más que los minutos que Vela, Guille y Gio se pasen en la banca. Pero ni la empresa que tiene los derechos de transmisión en México valora la joya que tiene en sus manos, y pone a comentar sus partidos a lo peor que encuentra en su nómina.
El caso es que este año tenemos la mejor temporada posible en Inglaterra. Tan pareja, que ya nadie puede aspirar a conseguir el trébol. Acaban de echar al Manchester United de la FA Cup; Arsenal y Chelsea ya están fuera de la Copa Carling, y al Liverpool lo eliminaron de la Champions.
Hace un mes los blues pintaban para arrasar, y ahora se han desinflado tanto que, huérfanos de Drogba en enero, podrían derrumbarse. Abajo, los gunners: el segundo equipo que mejor futbol juega en Europa, y el más constante de la Premier con una nómina mucho más discreta que la de sus competidores. Y como todo apunta a fin de ciclo en unos titubeantes red devils, esta vez el título parece asunto londinense.
Pero no todo queda ahí. La lucha por llegar a la Champions en una liga que nos ha acostumbrado a enviar a los cuatro embajadores de siempre, promete ser inolvidable. Mancini resucitó al Manchester City, el Liverpool antes muerto que en la Europa League dos veces seguidas; mientras Aston Villa y Tottenham trabajan para, de una vez por todas, dejarnos con la cara de what?
Etiquetas: Arsenal, Chelsea, La Prensa Nuestra, Manchester United
por Barak Fever, el 28 de Diciembre de 2009, 13 Comentarios
A Pep Guardiola le choca hacer cambios. Suele recurrir a ellos a partir del minuto 75, pero jamás los quemaría en tiempo de compensación nomás para perder segundos. Aunque aquella noche romana era singular. Se jugaba la Final de la Champions, el Barcelona ya la tenía ganada y entonces, para desconcierto general, metió a un tal Pedro. Guardiola, tan grande él, ya estaba trabajando en la temporada siguiente. Sabía que ese joven sería primordial en la transfusión sanguínea de un equipo que en ese instante tocaba el cielo y su mensaje, contra el Manchester y ante el entorno de la gran final fue claro: “prepárate, porque pronto te toca”. Medio año después, seguro que no hace falta contarles qué fue de Pedrito.
Pocos lo advirtieron, pero el genio repitió su excelso lenguaje no verbal hace un par de meses con otro novato. Entonces, el Barcelona se jugaba el partido más importante de la temporada contra el Inter. El escenario era similar al de Roma: estadio repleto, ambiente de final (si perdía el Barça quedaba eliminado de la Champions), encuentro plácidamente resuelto y un extraño cambio al minuto 90: “prepárate Jonathan… ya mero te toca”.
Las cada vez peores bromas en los periódicos del 28 de diciembre se inventaron para llenar espacios en fechas donde no acontece nada. Pero si dejamos ya de repasar lo mejor y lo peor del año, quizás estaremos prevenidos para el bautizo del menor de los dos Santos.
Keita y Touré ya duermen con sus selecciones, y dejaron al Barça con apenas cuatro mediocampistas para librar el mes de enero: Busquets, Xavi, Iniesta… y Jonathan. La ocasión es irrepetible: cinco jornadas de Liga, cuatro partidos de Copa; y 30 días para que Gio se convierta en el hermano de Jona, y no al revés.
Este viernes inicia una nueva década. Podría ser la de Jonathan Dos Santos. Para finales de 2019 sabremos cómo le fue.
Etiquetas: Barcelona, Jonathan Dos Santos, Josep Guardiola, Pedro Rodríguez
por Barak Fever, el 21 de Diciembre de 2009, 35 Comentarios

En el futbol siempre vivimos ansiosos por declarar al más grande de todos los tiempos. Tendemos a idealizar el presente para sentirnos únicos, y es por ello que no puede salir un joven superior al estándar, que ya nos apresuramos a compararlo con Pelé o Maradona, aunque un par de años después sucumbamos ante la certeza de que todo tiempo pasado fue mejor. Esta vez no es el caso.
Hablar del Barcelona 2009 exige reflexiones demasiado elevadas sobre el concepto belleza, y yo no tengo tanta sensibilidad. No estoy a la altura de su juego, ni de sus logros. Y dudo que exista una sola pluma en el planeta que encuentre un léxico digno de los conceptos que esculpe en la cancha el mejor equipo de la historia.
Tan grande, que Real Madrid gastó 400 millones de dólares soñando en celebrar derrotas de apenas 1-0 en el Clásico. En el plantel del Barça están Balón de Oro, plata, bronce y todos los metales habidos en la tabla periódica de los elementos. Y con un 70% de material virgen: descubierto y fundido en la cantera del club.
Valdés, el mejor portero del mundo en el mano a mano; Alves, tan veloz que jugar con él equivale a hacerlo con 12; Puyol, 80 kilos de puro corazón; Piqué, el heredero de su brazalete; Busquets, el criterio hecho futbolista; Xavi, el más rápido del mundo (mentalmente); Iniesta, Zidane pero sin gol; Pedro, próximamente FIFA World Player; Ibrahimovic, da Vinci del siglo XXI; Messi, todos los anteriores en un solo jugador; y Guardiola, el primer técnico de la historia que siempre tiene la razón.
Ahora que lo ha ganado todo, el Barcelona reivindica su magnitud, no en base a un simple inventario del contenido de sus vitrinas como otros, sino cimentado en las formas que verdaderamente lo hacen único: su estilo de juego, el anuncio de su camiseta, su modelo de club.
Hay que darle gracias al cielo por hacernos testigos de lo irrepetible… Somos contemporáneos del FC Barcelona.
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por Barak Fever, el 1 de Diciembre de 2009, 50 Comentarios
Ni el gol de Ronaldo contra el Compostela, la chilena de Rivaldo frente al Valencia, o el meteoro de Iniesta ante el Chelsea. En mil partidos que vi del Barcelona, ninguna jugada me hizo sentir tan orgulloso de ser culé como aquella:
Roberto Carlos sacó dentro del área una típica munición de su bazuca izquierda, y mi héroe no dudó en lanzarse de cabeza para que la bala se estrellara en su nariz… jamás en las redes.
Por su aspecto y conducta en la cancha, cualquiera apostaría a que se trata de un espécimen incapaz de usar los cubiertos o de masticar con la boca cerrada.
Jamás sale de noche. Llega al entrenamiento antes que nadie, y también es el primero en irse. Mientras los otros se peinan, miran cómo luce su camisa Armani en el espejo, o se untan crema anti arrugas; el capitán sale camino al estacionamiento sin gota de gel, con el look de hace quince años, y sube a su discreto Audi A3 que tanto desentona entre las naves de los demás.
Pudo ser el mejor lateral derecho del planeta; sin embargo su rapidez, entrega y dureza eran demasiado lujo para desperdiciarse en la banda. Entonces se convirtió en un central único. Lucha cada balón como si fuera el último de la Tierra, sufre más faltas de las que comete, y nunca lo expulsan o suspenden por acumulación de tarjetas.
Para sus compañeros, resulta un auténtico dolor de güevos. Se la pasa incordiándolos, previniendo cualquier despiste, aún si el juego está parado por culpa de un jugador lesionado. Cuando el Barça mete gol, salta más que cualquier fanático para celebrarlo; aunque él no sea el anotador ni de milagro. Y antes de la reanudación ya está en su posición: otra vez aplaudiendo, eternamente gritando.
Messi vale más de 150 millones, Ibrahimovic cobra 12, pero lo de Puyol no puede tasarse en Euros. El domingo, contra Real Madrid, volví a comprobarlo.
Etiquetas: Barcelona, Carles Puyol
por Barak Fever, el 5 de Octubre de 2009, 19 Comentarios
Cuando Casillas voló de poste a poste para tapar un balón nacido para ser gol, supe que el Real Madrid volvería a salirse con la suya. El gol de Pepe, un minuto después, confirmaba mi convencimiento.
Quienes vinculan el juego merengue con espectáculo, toque y un rival avasallado; no han visto un partido completo del Madrid en mínimo 20 años. Su estilo más bien se trata de inspiración espontánea, garra, fe… y una especie de conspiración astral que le permite ganar cuando todo lo anterior no basta.
Pero el domingo perdió, y los diarios catalanes lo celebraron como quien intuye que podría ser la última vez de la temporada. Y es que, Camp Nou aparte, el Sánchez Pizjuán es el único polvo que a priori, al Madrid le tocaba morder en una liga tan desigual como la española.
Aún así, y contrario a lo que muchos concluyen tras una exhibición que bien mereció la goleada, dudo que el Sevilla esquive su destino de tercer puesto en el podio final. Los andaluces no dejan de ser cine independiente, lejos de la superproducción hollywoodense que monta el Real Madrid, y del Cine de Arte que proyecta el Barcelona.
Pellegrini cuenta con un reparto inigualable: imán de taquilla, y un guión palomero que ofrece un par de escenas memorables por boleto, para justificar los millones de dólares invertidos en efectos especiales. Guardiola se preocupa por cuidar la fotografía y el desarrollo de la obra maestra que acostumbra escenificar sobre el terreno de juego. Los rodajes hollywoodenses recaudan mucho dinero, y el cine de autor suele llevarse los premios.
Ya empachado en analogías, el Real Madrid tiene la bravura del toro, el Barcelona posee la genialidad del torero, y el Sevilla clavó las primeras banderillas. Esto apenas comienza… pero nunca vi a un astado salir en hombros al finalizar la corrida.
Etiquetas: Barcelona, Iker Casillas, Real Madrid, Sevilla
por Barak Fever, el 22 de Septiembre de 2009, 16 Comentarios
Un chico de 18 años conduce el balón a toda velocidad desde medio campo. Se deshace de Chamot, deja sembrado a Ayala, y fusila a Roa. Ninguno de los que vimos el mejor gol de Francia 98 podía negarlo: ese futbolista acabaría ganándolo todo.
Pasaron los años y no ganó nada. Se pasó media vida en el Liverpool, y nada. Entonces se fue al Real Madrid en busca de títulos y ¿qué pasó? Justo en aquel año, el Liverpool ganó la Champions mientras el Madrid: nada de nada. ¿Con Inglaterra? Tres Mundiales, dos Eurocopas… y nada.
Michael Owen está por cumplir 30 años y eso debe hacernos sentir viejos a todos, sin importar la edad que tengamos. El tiempo lo destruye todo y de lesión en lesión, Owen contempló el nacimiento de colegas cada vez más jóvenes, más rápidos, más buenos. Rooney, Defoe y Walcott pronto convirtieron su camiseta de la selección inglesa en pieza de museo.
Tras descender con el Newcastle, su última parada antes del retiro se la discutían equipos de la talla del Stoke y Hull City. Fue entonces cuando se interpuso el tricampeón Manchester United, y en una contratación más bizarra que la de Arias por Chivas, Owen heredó el 7 de Cristiano Ronaldo.
Quise madrugar para ver el gran juego, pero como suele pasarme los domingos, apenas pude levantar un párpado al minuto 75… justo cuando Owen sustituía a Berbatov. Veinte minutos después, apareció sin marca para recibir el precioso balón de Ryan Giggs.
Desaparecieron los últimos años. Volvieron a ser él contra el portero en un partido visto por medio mundo. Manchester City, el rival: el nuevo rico que osa treparse a las barbas del vecino intratable, en el mismísimo Teatro de los Sueños. 95 minutos, 3 a 3. Owen controla y puntea el balón. Dos segundos. Dos toques. Gol. Y me volví a dormir. Pero un poquito menos viejo.
Etiquetas: Manchester City, Manchester United, Michael Owen, Selección Inglesa
por Barak Fever, el 14 de Julio de 2009, 5 Comentarios

Hace 20 años que el Real Madrid no gana un doblete. La última vez que se proclamó inapelable mejor equipo de Europa, al salir campeón de Liga y Champions el mismo año, fue hace 51 temporadas. Jamás en la vida saboreó el triplete.
En 20 años, el FC Barcelona consiguió nueve Ligas y tres de ellas con la superioridad suficiente para llevarse también la Copa de Europa: un hito que el Madrid consiguió apenas dos veces en su pomposa historia.
El insultante dominio de un club sobre el otro quedó certificado en mayo pasado, cuando al Barcelona le dio por combinar un toque análogo al Brasil del ’70, con una perfección táctica propia de Holanda en el ’74; para obtener Copa, Liga y Champions… no sin antes irrumpir con un salvaje 2-6 en campo enemigo.
Solo bajo esa coyuntura puede exponerse la demencia vivida este verano. Semejante exhibicionismo en la política de fichajes del Madrid tiene como obsesiva esperanza evitar que el Barça gane la próxima Champions en el Bernabéu. Si los catalanes contaban con cinco de los 10 mejores futbolistas del planeta, ahora los merengues tienen a los otros cinco.
Luego de la borrachera de títulos, parecía imposible que el Barcelona tuviera acicate alguno para no caer en la autocomplacencia. Es en el ruido proveniente de Madrid, donde ha encontrado la mejor motivación imaginable. Eso es lo único que ha logrado Florentino: poner alerta al rey y polarizar de paso, aún más las filosofías de los clubes más poderosos del globo.
Es bueno comprar a los mejores jugadores del mundo, pero es preferible fabricarlos en casa. Es gracioso llenar estadios para celebrar fichajes, pero se antoja más abarrotarlos para festejar títulos. Tener a los últimos balones de oro (Kaká y Cristiano) es todo un lujo, pero contar con los próximos (Messi e Iniesta) suena mucho mejor.
Etiquetas: Barcelona, Real Madrid
por Barak Fever, el 30 de Junio de 2009, 1 Comentario

El hundimiento italiano, el aterrizaje español, la vuelta de Brasil al trono. Sudáfrica 2009 puso a cada uno en su lugar. ¿Y Alemania? ¿Dónde quedó Alemania?
Mientras la Canarinha deslumbró en Johannesburgo, la Mannschaft ratificó su reinvención en Malmö. Tendrán que buscar en el espacio más marginal del periódico para saber de qué les hablo, pues a primera instancia, que Alemania ganara la Eurocopa Sub 21 por primera vez en su historia resulta una noticia irrelevante. Y no lo es.
Vi festejar a los alemanes un montón de veces, pero jamás con tanta efusividad como ayer. La inusitada enjundia no es producto de la juventud de sus futbolistas, sino de la sangre que corre en sus venas.
No es un fenómeno similar al ocurrido en Francia u Holanda, que hace tiempo alimentan a sus selecciones con jugadores nacidos en sus colonias. Tampoco es que exista el fenómeno de naturalización por conveniencia como ya saben dónde. Lo que Alemania gesta es una poderosa selección de inmigrantes criados en su país.
El equipo que goleó 4-0 en la final a Inglaterra, está formado por dos nigerianos, dos tunecinos, un ruso siberiano, un polaco, un ghanés, un iraní, un turco, un serbio, un gringo, un español y hasta un puñado de nietos de la Alemania nazi, minoría en el cuadro titular. Lo mejor de todo es que esta selección multicultural exhibe el inconfundible sello teutón: perfección táctica, mentalidad inquebrantable, velocidad y potencia. El origen de sus futbolistas será distinto, pero su genoma es tan germano como el de Bismarck o Beethoven.
Luego de ganar 2 Mundiales y 3 Eurocopas en 25 años, Alemania se tomó una siesta. Hoy es el campeón europeo en todas las categorías menores (sub 17, sub 19 y sub 21). Mañana el futbol volverá a ser un juego de 11 contra 11, en el que siempre gane Alemania.
Etiquetas: Copa Confederaciones, Multiculturalismo, Selección Alemana
por Barak Fever, el 16 de Junio de 2009, Sin Comentarios

Como cualquier otro asalariado de los que pasan por ahí, me confieso incapaz de concebir un millón de Euros juntos… ni hablar de 160 millones. Entiendo que tal y como marchan las cosas en el planeta, tanto dinero pudo tener más noble destino, pero una vez que la humanidad se decantó por sobrevivir bajo el régimen de libre mercado, no tengo nada que reprocharle a Florentino Pérez. Al fin y al cabo, rodar una superproducción hollywoodense cuesta lo mismo que comprar a Cristiano y a Kaká. Si el Real Madrid no recupera la inversión, será su problema.
En su primera gestión, Florentino gastó un dineral en pos de construir una criatura formidable: el pie derecho de Figo al lado del izquierdo de Roberto Carlos, ambos ensamblados a las piernas de Ronaldo, a su vez conectadas a la cintura de Zidane. El monstruo tenía los brazos de Casillas, el cerebro de Raúl y hasta el pene de Beckham. ¡Pobre! Su creador se olvidó de la sangre. Y del corazón.
Al igual que en Frankenstein, el ingrato engendro no tardó en escaparse de las manos de su creador. Pérez salió corriendo con un tétrico balance de cuatro Ligas, cinco Champions Leagues y seis Copas del Rey dilapidadas en apenas seis años.
Ahora que el Madrid cayó en octavos de final de la Champions por quinta ocasión consecutiva (¡Ya ni México en los Mundiales!), hoy que el Barcelona consuma un triplete jamás alcanzado en la historia merengue, y con el umbral de la resistencia blanca reventado tras el 2-6 en el Clásico, Florentino vuelve a escena sin la lección aprendida.
Son los mejores tiempos del madridismo: los de la expectativa, la ilusión y la soberbia. La neurosis se ha desatado en Barcelona: ignoran que, como el monstruo de la novela, Real Madrid terminará provocando más pena que odio, más compasión que miedo, más lástima que asco.
Etiquetas: Florentino Pérez, Real Madrid
por Barak Fever, el 26 de Mayo de 2009, 7 Comentarios

No existió final más soñada. Nunca se enfrentaron mejores equipos. Jamás un marco deportivo estuvo tan cerca de la perfección. Ninguna vez nos permitimos tanto lujo. El de mañana es el partido más ilusionante de la historia moderna.
Luego de vagar entre Broadway y Las Vegas, el señor espectáculo regresa a su lugar de origen: Roma. El Coliseo moderno es el Stadio Olímpico, el César en turno se llama Michel Platini, y los gladiadores más venerados ahora vienen de Portugal y Argentina. Sin embargo, la emoción que emerge del circo romano se mantiene intacta.
Hace 12 años que el equipo campeón de Europa no era tan bueno como para repetir en la final. Vertical por genética, nadie es capaz de cruzar los 110 metros del campo a la velocidad del Manchester United. Los Red Devils asesinan con sólo tres pases.
El retador prefiere chiquear al balón y pasearlo de un lado a otro mientras tortura al enemigo. La rapidez del FC Barcelona no es tan física como mental, y sus aspiraciones no se colman con proclamarse como el mejor del año. El triplete y más que nada, su delicioso estilo de juego lo postularían al equipo más grande de todos los tiempos.
Manchester cuenta con mejores artes defensivas, el Barça es superior al ataque. Los ingleses tienen numerosas identidades que despliegan según lo requieran las circunstancias del partido, además de grandes suplentes que garantizan el éxito del plan B; los catalanes, en cambio, morirán con sus 11 gladiadores titulares y su única forma de concebir el futbol.
La leyenda de Sir Alex contra la deidad Guardiola, Cristiano Vs Leo, pragmatismo cartesiano frente a realismo mágico… Podría seguir, seguir y seguir pero será mejor dejarlos ya porque parto hacia Roma sin acreditación ni entrada. La locura que voy a hacer es lo mínimo que esta Final merece.
Etiquetas: Barcelona, Champions League, Manchester United
por Barak Fever, el 18 de Abril de 2009, 2 Comentarios

Mip mip. El correcaminos blaugrana mete séptima velocidad mientras el necio coyote blanco no le pierde el paso. Cruel paradoja: si el Barcelona rompe récords de goles y puntos será gracias al inútil agobio de Real Madrid, condenado a convertirse en el mejor subcampeón de todos los tiempos.
Y es que hasta para correr hay estilos. El Madrid ha ganado 31 Ligas a la fecha, pero no hay quien le recuerde un partido agradable desde la Quinta del Buitre. El Barça suma apenas 18 títulos porque resulta más fácil salir campeón que respetar a través de las décadas un estilo incondicionalmente entregado al espectáculo.
Si bien el Barcelona ha sido el mejor equipo de los últimos cinco años, el Madrid más opaco de la historia supo entrometerse con dos títulos en el lustro blaugrana. Sabe ganar y lo hace con precisión quirúrgica. Y por eso, aunque 70 puntos bien podrían mediar entre el talento de uno y otro, apenas son seis los que separan a los merengues del tricampeonato.
Dependiendo de los resultados que arroje la doble jornada a iniciar hoy con el Real Madrid – Getafe, el derbi del 3 de mayo podría finalizar con la inconcebible caza del tonto coyote al ágil correcaminos… O con la dulce vendetta al Pasillo del año pasado: el Barça coronándose matemáticamente en el Santiago Bernabéu.
Conseguir 46 puntos de 48 posibles con un plantel de segunda línea, similar al Sevilla, Villarreal o Valencia sólo está al alance de una camiseta como la del Real Madrid. Ganar Liga, Copa del Rey y Champions con un futbol de exhibición sólo puede lograrlo el FC Barcelona.
La historia del Madrid le obliga a ganar y por eso es el club más grande de todos; el menester del Barcelona es jugar con alegre insolencia… y eso lo convierte en algo más que un club.
Etiquetas: Barcelona, Real Madrid
por Barak Fever, el 4 de Abril de 2009, Sin Comentarios

Los nones son años desabridos. Sin Mundial y sin Eurocopa. A veces Conmebol se digna a organizar la Copa América, pero 2009 no es el caso. Sí que habrá Copa Oro y Copa Confederaciones, pero nomás servirán para matar el tiempo en vacaciones. Así las cosas, el mayor espectáculo futbolístico del año inicia hoy mismo, aunque muchos ni se enteren.
Trece partidos en 51 días. Todos a las 13:45 tiempo de México. En esta ocasión, los cuatro ingleses de siempre invitan a dos clubes españoles, un alemán y un portugués a la fiesta de cada primavera: la fase final de la UEFA Champions League… Etiqueta rigurosa.
Francia y Brasil están implicados, con al menos un futbolista de su país en cada uno de los ocho equipos. A Argentina sólo le faltó el Arsenal. México también va muy bien representado… sobre todo en los asientos. Vela en la banca del Arsenal, Franco en la del Villarreal y Martín Vásquez en la del Bayern; además de Rafa Márquez, éste sí, en el campo.
En los dos encuentros de esta tarde se esconden deudas de honor. En 2004 Porto venció de último minuto al United, para avanzar a semifinales y después salir campeón. En 2006, Arsenal dejó sin final al Villarreal, luego de que al minuto 88 Lehman atajara un penal de Riquelme.
Las eliminatorias más conmovedoras están reservadas para el miércoles. Chelsea y Liverpool tienen una relación enfermiza: no se pueden evitar y siempre se buscan antes de la final. Esperar muchos goles resulta inútil, pero el valor de cada uno será providencial. Todo lo contrario en la eliminatoria del canal de al lado, donde Barcelona y Bayern garantizan derroche de futbol ofensivo, con sus consecuentes lagunas defensivas.
¿Mi apuesta final? Manchester Vs Chelsea. Again.
Etiquetas: Champions League