Archivo para la categoría ‘Futbol Internacional’
por Barak Fever, el 7 de Julio de 2010, 42 Comentarios | Comentar
Cambiar de identidad. De preferencia asumir la de David Beckham, Tom Brady, Rafa Nadal, Brad Pitt, Robbie Williams o algún padrote por el estilo… aunque sea por un día. Gozar de sus mujeres, experimentar sus glorias, y en definitiva disfrutar de la vida como asumimos ellos hacen, para luego despertar en nuestra cama, con nuestro cuerpo y nuestra rutina.
Supongo que no soy el único trastornado con esta fantasía porque el tema ha sido eje central de caricaturas, series cómicas, películas de bajas pretensiones e incluso de algún libro. Mark Twain es un escritor demasiado antiguo y excesivamente gringo como para haberse interesado por el futbol, pero en una de sus novelas tejió un guión adaptado para Sudáfrica 2010: una Holanda alemana, una Alemania holandesa.
No tengo las credenciales para meterme en rollos políticos ni sociales, pero por todos es conocida la poca sintonía entre holandeses y alemanes, más allá de su rivalidad deportiva. Como buenos vecinos se caen gordos: comen diferente, hablan diferente, piensan diferente.
Durante toda la vida el paradigma alemán fue ganar mucho y gustar poco. No es que su futbol tuviera la racanería italiana o la sosería inglesa; simplemente era demasiado alemán: fuerte, inexpresivo, pragmático, inquebrantable. Probablemente, en un acto instintivo Holanda produjo un ADN inverso para su futbol. Lo hizo vistoso, alegre, vanguardista y mentalmente frágil; para así instalarse en la antípoda germana: gustar mucho, ganar poco.
Terminó la Eurocopa 2008. Nadie vio juntos a los antagonistas, no existen pruebas de reunión alguna; pero es innegable que príncipe y mendigo acordaron intercambiar ropas y roles. A Holanda le urgía saber qué se sentía tener el mundo a tus pies: ganar, ganar, ganar y ganar; Alemania precisaba descubrir cómo era eso de caminar y que la gente sonriera a tu paso, por el simple hecho de ser genuinamente encantador.
Y Holanda, disfrazada de Alemania traicionó su esencia para meterse a la Final del Mundial. Al percatarse del cruel destino que le aguardaba, su vecino decidió quitarse la ropa naranja y volver a ser el de siempre… pero ya era demasiado tarde para entonces. Hoy Holanda cena con miel de triunfo hecha en Alemania, los germanos duermen con el sabor del ya merito: patente holandesa.
*Segunda edición, con final alternativo. Finalmente opté por ponerle un parche al pantalón, en lugar de fabricar uno nuevo. Gracias por su comprensión.
Etiquetas: Selección Alemana, Selección Holandesa
por Barak Fever, el 30 de Junio de 2010, 32 Comentarios | Comentar
Levantarse antes de las 10 de la mañana es de mala educación. Lo dijo Enrique Bunbury y es la doctrina filosófica que acuñé una vez finalizada la prepa, cada vez que el linaje de asalariado que ostento me lo permite. No este mes.
Soñé no sé cuántas veces en el último año que el Mundial había empezado y que yo, como buen imbécil, no me había enterado. Supongo que por ello mi reloj interno sigue alarmándome a las 6 y media de cada madrugada para impulsarme hacia la tele, aunque afortunadamente ya no sea menester hacerlo ni un minuto antes de las 9.
Es casi inhumano que nos dejen dos mañanas sin futbol tras la sobredosis a la que nos expusieron durante los últimos 20 días. Pero también es la única forma de irnos haciendo a la idea de lo que serán nuestras vidas después del 11 de julio. Ya instalados en la sala de espera que nos impusieron, solo nos queda saborear las dos semifinales adelantadas de este fin de semana: Argentina – Alemania y sobre todo, Holanda – Brasil.
Mi primer Mundial fue Italia ’90 y desde entonces oí que Brasil no jugó como Brasil. Luego en 1994 la verde amarella ganó su primera Copa en 24 años… pero me dijeron que no lo celebrara demasiado porque no lo había hecho como sabe. Llegaron las Copas del Mundo de 1998, 2002 y 2006, y yo ya había aprendido a exigirle el Jogo Bonito que hasta hoy reparo, es un mito.
En realidad los trazos de futbol más bellos que he podido atestiguar a nivel selección se tiñen de naranja. Sin embargo, aunque suelo estamparme hasta cuatro veces con la misma roca… cinco jamás. Y tras la caída de Holanda en la Euro 2008 ante Rusia, juré no volver a ilusionarme con una selección tan temerosa al éxito. Hasta ahora lo he cumplido cabalmente, si bien tampoco es que ellos, con su modelo 2010 hayan puesto demasiado empeño en reconquistarme.
No es casualidad que Holanda y Brasil eligieran sudar colores tan llamativos. Su esencia es atraer miradas, gustar y deslumbrar por más que finjan amnesia. Los mejores 120 minutos que ningún televisor nos haya ofrecido en nuestras vidas es lo mínimo que les podemos demandar.
Etiquetas: Selección Brasileña, Selección Holandesa
por Barak Fever, el 16 de Junio de 2010, 79 Comentarios | Comentar
Seis días de espera, 15 partidos previos y 641 bostezos promediados por persona. Durante mil 350 minutos aguardamos impacientes por su amable donativo de futbol a este indigente llamado Sudáfrica 2010. ¡Jaja!, dijo Nelson. Erramos como Lineker. En efecto esto es un deporte de once contra once, tal cual dijo el inglés… pero lo que realmente sucede al final es que siempre pierde España.
“Los lazos culturales hacen que estemos con España… Es junto a Brasil la segunda selección de los mexicanos… Bla, bla y bla”. Mi percepción es diametralmente opuesta a lo que cada cuatro años oigo en la tele. De hecho, lo que en realidad creo que despierta la selección española entre nosotros es el radical sentimiento de amor u odio tan propio del América.
La herencia genética y cultural impuesta en México por Hernán Cortés es la mejor coartada que tienen algunos para justificar nuestros vicios, errores, problemáticas sociales y sobre todo, futbolísticas. “Es cultural. ¡Nos hubieran conquistado los ingleses!”, se lamentan. “Nos conquistaron”, exponen; preponderando que los mexicanos vivamos en la misma tierra que habitaron los Aztecas, pero obviando que el mestizaje y el transcurrir de los siglos nos vuelvan tan ajenos a Tenochtitlán como a Madrid.
Por el otro lado, están todos aquellos que no pueden saludar a un español sin contarle que sus abuelos eran de tal o cual lugar… como si de veras eso pudiera interesarle a su interlocutor. Por ello es casi imposible alabar o criticar a la selección española sin que alguna de las dos partes se vuelque contra ti para ubicarte en la nómina del polo opuesto: los que sufren el complejo de conquistados, o los que se sienten españoles sin serlo.
Las estadísticas no pueden mentir: Antes de enfrentar a Suiza, España había cosechado 37 victorias en sus últimos 38 partidos. Si fueran club de futbol habrían sumado 111 puntos al final del torneo. Por eso, por su condición de campeón europeo y por su materia prima infinitamente superior a la del resto de aspirantes eran los grandes favoritos. Y hoy, con todo y todo siguen siendo favoritos, aunque ya sin el “grandes”.
Es precisamente esta última palabra el principal argumento de quienes mucho antes del descalabro en Durban adelantaban un fracaso español. La conquista de la Euro no es parámetro que la encumbre al nivel de Alemania e Italia porque España es tan campeona como lo fueron Grecia y Dinamarca en el pasado reciente. El Mundial es otra cosa y está reservado para tres equipos y aquellos organizadores con potencial. El Maracanazo del 50, la mano y las piernas de Dios en el 86 fueron milagrosas excepciones. La España 2010 no va en camino de ser la tercera.
Etiquetas: Selección Española
por Barak Fever, el 23 de Mayo de 2010, 83 Comentarios | Comentar
Había una vez, a principios del siglo pasado, un par de italianos que de tan troncos no los aceptaban en ningún equipo. Así las cosas, como el dinero no era obstáculo optaron por fundar su propio club. Fue bautizado como Inter, para que quedara claro que cualquiera podía jugar ahí. Viniera de donde viniera. Fuera crack o maleta. Años después se consolidó como uno de los clubes más importantes de la Serie A, siendo de los pocos que jamás ha descendido.
No es el equipo más grande del país porque ni siquiera lo es en su ciudad, pero hoy el Inter le hace honor a su nombre: es una selección sudamericana, que integra lo mejor del futbol argentino con el brasileño al servicio de un técnico que no es de aquí ni de allá, y que vaga por el mundo ofreciendo lo que mejor hace: ganar títulos. ¿En qué idioma dará las charlas? ¿En español? ¿En portugués? Solo estoy seguro de que no es en italiano, porque en su vestidor no hay quien lo mastique.
Les juro por mi nana Justina que no estoy ardido, que el Inter me da igual, que no tengo nada contra ellos. Sencillamente no me agrada cómo juegan y me gusta demasiado el futbol como para alegrarme de que se imponga en él un equipo así. Es una injusticia.
Sobrepoblar el mediocampo, especular con el resultado hasta las últimas consecuencias, contragolpear en casa y encerrarse fuera, renunciar a la posesión del balón… en eso se resume el Inter y con eso le bastó para eliminar al campeón: al que es y seguirá siendo, aún extraoficialmente, el mejor equipo del continente. ¡Aún no puedo creer que haya quedado fuera del Mundial de clubes!
Lo más increíble es que el Inter está donde está sin su gran figura, que se fue al futbol español en el traspaso más caro de la historia del club y al que por cierto le ha ido bastante mal en su primer año.
Resignación. El Inter le ganó al rival rayado que se fusiló el uniforme de las Chivas. Pero gracias a dios, digan lo que digan, aún le faltan dos partidos para salir campeón. ¡Venga Sao Paulo!… Con un Inter reinando el mundo tenemos más que suficiente.
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ACLARACIÓN: Durante toda la columna me refiero al Inter de PORTO ALEGRE, jamás hablo del Inter de Milán. Supuse que con la foto de abajo y el último renglón era suficiente para encima tener que aclararlo, pero tras leer los 4 primeros comentarios veo que no lo ha sido.
ACLARACIÓN 2: Y tras leer los 20 siguientes me doy cuenta que aquí nadie sabe que el campeonato brasileño se llama también Serie A. En fin, parece que el mundo no estaba preparado para mi columna. 

Etiquetas: Inter de Milán, Internacional de Porto Alegre
por Barak Fever, el 19 de Mayo de 2010, 40 Comentarios | Comentar
Una mancha rojiblanca aún tiñe el Paseo del Prado, con núcleo en la Fuente de Neptuno: el Atlético ganó un torneo continental novecientos años después y su gente ahí lo celebra. Yéndonos hacia el sur descubriremos la Plaza del General Palacio, lugar en el que está enclavada La Cibelina: una pequeña réplica de la Cibeles madridista y en donde la afición del Getafe se sigue bañando para celebrar la calificación del modesto club a la próxima Europa League. Sí. Ha sido un gran año para los equipos de la capital española… Bueno, para casi todos.
Poco juego, mucho menos títulos. La Cibeles yace tan desolada como hace 300 millones de dólares, igual que 96 puntos atrás. Cambió de jugadores, entrenador, director general y presidente, pero una temporada más el Real Madrid sobrevive de puros recuerdos. El amor le ganó una cruenta batalla al dinero.
Hace tiempo que la pretemporada es la etapa del año más dulce para el Madrid. En ese periodo veraniego de estadios llenos para presentar millonarias contrataciones, de ilusiones huecas, de soberbia ancestral el cuadro merengue era, junto a Chelsea, Inter de Milán y Barcelona el máximo candidato para ganar la Champions League a disputarse este sábado.
Pues bien: Inter dejó en el camino a blues y blaugranas, que hoy se contentan con un histórico doblete los primeros; con un brillante bicampeonato local los segundos. ¿Real Madrid? El Real Madrid esta vez pone el estadio. Y nada más.
Samuel Etoo, Walter Samuel, Esteban Cambiasso y las figuras de ambos finalistas: Arjen Robben y Wesley Sneijder fueron malvendidos en distintos años del mandato de Florentino Pérez, quien los consideró materia prima indigna de su galaxia. ¡Qué grande es el futbol! El sábado todos ellos volverán al Bernabéu para levantar en su cara lo que jamás habrían alzado vestidos de blanco.
Etiquetas: Arjen Robben, Florentino Pérez, Inter de Milán, Real Madrid, Samuel Eto'o, Wesley Sneijder
por Barak Fever, el 28 de Abril de 2010, 41 Comentarios | Comentar
Noviembre 3: Un gol de Chamakh profana otra vez el Allianz Arena. Girondins se lleva un 0-2 de su visita a Múnich y califica a costa de un Bayern de pena ajena, virtualmente eliminado de la Champions tras sumar cuatro miserables puntitos en idéntico número de juegos. Queda claro que Louis Van Gaal ya no está para estos trotes.
Mi generación nunca saldará su deuda con el ogro holandés. Fue su Ajax y ningún otro equipo el que nos introdujo al mágico y hasta entonces inexplorado mundo de la Champions League en una entrañable época en la que podías ver los partidos en diferido, pues enterarte del resultado era tan complicado como hoy en día lo es el no hacerlo. Con el Ajax de Van Gaal acuñamos la tradición de encender ESPN cada miércoles al volver de la escuela. Pronto nos familiarizamos con su publicidad en sentido vertical (ABN AMRO), descubrimos las propiedades del futbol en estado puro, y nos conmovimos el día en que rindieron al Milan invencible.
En la última docena de años, antes de volver a dirigir en una Final de Champions, Van Gaal tuvo tiempo de debutar a Xavi, Puyol, Valdés e Iniesta, de transformar a su entonces traductor José Mourinho en director técnico, y de hacer campeón al AZ Alkmaar, un club que con otro entrenador no lo hubiera conseguido ni siquiera en el Xbox. En el interludio, todo hay que decirlo, fue capaz de dejar a Holanda sin Mundial.
Pero volvamos a 2009. En pretemporada, el debate de la afición bávara giraba en torno a quién sería el suplente entre sus tres formidables delanteros: Luca Toni, Miroslav Klose o Mario Gómez. Hoy, el Bayern araña el trébol (Copa, Liga y Champions) con Ivica Olic y Thomas Muller en punta: las entonces alternativas cuatro y cinco en ataque se ganaron la confianza de un técnico incapaz de evaluar cualquier cosa que no sea el trabajo diario.
Su Bayern salvó tres vidas en la Champions (humilló a la Juventus, echó a la Fiore de panzazo y, quién sabe cómo, eliminó al Manchester). Ya encarrilado y con sobredosis de estamina, domar al Lyon en semis fue cosa de niños. Ni siquiera le hizo falta su estrella Franck Ribery, ausente en espíritu durante todo el año y varias veces en cuerpo también. El equipo de Van Gaal es tan compacto que cabe todo en una mochila, que Arjen Robben llevó en su espalda hasta la gran Final del Santiago Bernabéu.
Etiquetas: Ajax, Arjen Robben, Bayern Munich, Louis Van Gaal
por Barak Fever, el 22 de Abril de 2010, 51 Comentarios | Comentar

Fui un niño atípico. En los recreos sin balón yo era Mum-Ra mientras mis amiguitos se peleaban por ser Leono, odiaba al Newpy de Oliver casi tanto como al Real Madrid, anhelaba que Octagón perdiera la máscara, y soñaba con que algún día Tom se tragara al mamón de Jerry.
Deseaba que los malvados secuestraran a Mi Pobre Angelito, que a Karate Kid le rompieran su mandarina en gajos, o que María Mercedes muriera en la miseria. No era perversión, solo sabía que al final los buenos se saldrían con la suya. Y me daba flojera.
Creo que por eso me hice del Barcelona. Aunque en mis tiempos los niños solían tener nomás un equipo del fut mexicano y otro de NFL; yo, a parte del Cruz Azul y Delfines, estaba loco por el Barça: el enemigo de los de blanco que siempre ganaban, al que todos los mayores le iban solo porque ahí jugaba un tipo de chinos que me resultaba por demás antipático.
Claro que mi disco duro de 5 años no almacenaba la mínima conciencia histórica requerida para valorar el maravilloso e irrepetible hecho de que un mexicano fuera el mejor delantero de Europa, como nunca asimiló la importancia de que el Mundial se jugara por aquel momento en mi país. Por cierto, esos y los 10 años siguientes fueron épocas de carreteras de información sin pavimento: si te perdías el resumen de Acción, no había otra que esperarte y comprar el Esto del lunes.
A lo que iba es que hoy me siento raro en la esquina técnica. No es que el Inter y Mourinho sean malos ni buenos… solo pecan de ser extremadamente prácticos, y eso suele desquiciar a la mayoría, y ubicarlos en el otro bando; mientras el Barcelona interpreta el polo contrario: hace las cosas como se deben, sin escatimar plasticidad en cada trazo.
El del Giuseppe Meazza es un marcador parcial, y sumamente remontable. Pero ahora solo sabemos que Batman está bien amarrado y sin aparente escapatoria… ¿Será el fin de su camino al Bernabéu? Descúbranlo la próxima semana a la misma batihora, y en el mismo baticanal.
por Barak Fever, el 14 de Abril de 2010, 42 Comentarios | Comentar
Les contaré la historia de un club grande, muy grande: ganador, millonario, poseedor de una filosofía y una masa social sin símil. Un equipo, les decía, siempre enorme… solo superado por el tamaño de sus complejos.
Durante más de 100 años ser aficionado del FC Barcelona equivalió a estar predispuesto a la tragedia. A desempeñar el rol de víctima en una trama donde por bien que fueran las cosas, siempre terminaban por volcarse.
Tan solo en el pasado reciente: aquel que viví sin un libro que me relatara los antiguos infortunios, puedo reseñar el 0-4 ante el Milan en la Final de Atenas 1994; las traumáticas salidas de Ronaldo, Rivaldo o Figo; el oscurantismo en tiempos de Gaspart, Rexach y Serra Ferrer; la infame descomposición del equipazo que se le fue a Rijkaard de las manos y en síntesis, la historia de un club programado para autodestruirse continua y constantemente.
Hasta que vino Él a descomponer el ADN blaugrana. A extirpar el histórico victimismo, acabar con su perpetua propensión a la fatalidad, y reinventarlo en un instante en el magistral equipo aclamado más allá de los siete mares: el multicampeón sin miedo a nada, el gigante que jamás se rinde, el club inmune a la desgracia.
No hay mayor dicha como fanático que vivir con la certeza de que, por denso que luzca el panorama, nada puede salir mal. No mientras esté Él. Desde hace dos años el culé de cuna es feliz, por más que no logre adaptarse del todo a compartir su pasión con tanta gente nueva: aquella que no padeció los primeros dos párrafos de este texto. Y a la que ya le tocará saber de qué estoy hablando… solo es cuestión de que Él se vaya, y el caos vuelva a gobernar en casa: el Camp Nou.
No ha nacido una pluma lo bastante virtuosa para redactar una columna a la medida de Pep Guardiola. Para ello debería existir un tipo como él en el periodismo deportivo y los genios, aparte de emerger cada cien años, no suelen dedicarse a este negocio.
Etiquetas: Barcelona, Josep Guardiola
por Barak Fever, el 7 de Abril de 2010, 77 Comentarios | Comentar
Messi es tan superior a Cristiano Ronaldo que resulta ofensivo ya no compararlos, sino siquiera colocar ambos nombres en un mismo párrafo. Lo mismo ocurre con sus clubes: la supremacía estética, deportiva y moral que separa al FC Barcelona del Real Madrid no puede calcularse en kilómetros. Mucho menos contarse en puntos.
Sin embargo, vivimos en un mundo establecido con base en regulaciones pragmáticas y, aunque la mayoría de nosotros no necesite andar contando victorias y empates para saber quién es mejor de los dos, el título de Liga se lo darán a quien más unidades sume. Y en eso sí que están empatados.
La diferencia de goles vale bastante menos que un pepino, pues solo se convertirá en factor de desempate si el partido del Bernabéu termina 1-0 a favor del local. Sin embargo, tal es la sensación de inferioridad que sufren los madridistas, que desde hace cuatro semanas sacan pecho cada que pueden de su liderato imaginario. Como si de antemano supieran que más les vale alardear hoy, porque en mayo será demasiado tarde.
Real Madrid no ganará el sábado. Hace muchos años que no vence a un equipo de pies a cabeza, y no hay argumentos sólidos que inviten a temer que las cosas cambien de aquí a pasado mañana. Ya sea por medio de un empate o de una victoria más, el Barcelona saldrá líder del Bernabéu: un campo que últimamente le viene bien… y que próximamente le vendrá mejor.
Pero contrario a lo que leerán aquí y allá, en el Madrid-Barça la Liga NO está en juego. Del Clásico NO saldrá el campeón. Cuando el ahora duelo del Milenio sea historia reciclable, al Barcelona le tocará visitar a sus verdaderas bestias negras: Espanyol (una victoria en las últimas cinco visitas), Villarreal (cinco derrotas en sus siete excursiones más recientes), y Sevilla (un partido ganado en los últimos cuatro viajes). Solo sacando esos nueve puntos evitará que el Madrid salga campeón.
Para efectos prácticos, en el clásico del Bernabéu se entregarán nomás uno o tres cochinos puntos… Y el campeón necesita como cien.
Etiquetas: Barcelona, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, Real Madrid
por Barak Fever, el 1 de Abril de 2010, 35 Comentarios | Comentar
La liebre y la tortuga
El Inter, desde 2005 capo di tutti capi en Italia, y virtual pentacampeón del Calcio tan pronto como empezó la temporada, es el único club de las ligas mayores que llega a abril con vida en Copa, Liga y Champions. Acostumbrado a ganar la Serie A en automático cada año, y con once puntos de ventaja, en febrero optó por frenar la marcha sin previo aviso. Detrás el Milan: un desesperante galápago que, con todo a favor, ha metido 3 goles y ganado un solo partido de los últimos cinco. En otros tiempos, el tercero en discordia habría aprovechado el patético escenario para volar 20 puntos por arriba, pero hace mucho que la Juventus solo sabe andar en reversa. Así las cosas, y como a fuerzas alguien debe salir campeón, una loba vestida de abuelita se metió al cuento sin que nadie la invitara. Con siete semanas por jugar, la Roma está a un puntito del Internazionale.
Pronóstico: Al final, la liebre gana la carrera.
La Bella y la Bestia
Tras despilfarrar una barbaridad en la reconstrucción de su castillo, el insociable Real Madrid sufrió una maldición que lo condena a vivir cada tanto un episodio traumático. Tras perder 2-6 en el último baile con la admirada Barcelona, fue goleado 4-0 por un equipo de Tercera y luego, excluido muy pronto de su propio banquete: la Final de la Champions. Ahora, solo le queda la Liga para evitar la vergüenza más grande de todos los tiempos. El Madrid posee fuerza bruta, mientras la virtud del Barça es el encanto. En 10 días habrá un nuevo baile en el castillo… y pase lo que pase, por fin dejarán de estar empatados.
Pronóstico: Triste final: la Bestia, campeón.
Los tres mosqueteros
Solían ser cuatro, pero 20 años después D’Artagnan Liverpool se borró del mapa. El sábado en la madrugada Manchester United y Chelsea desenvainarán sus espadas para enfrentarse en un duelo a muerte. Un punto los separa y, tras el encuentro, apenas restarán cinco partidos en la Premier. Hasta el martes todos los vientos soplaban a favor del tricampeón y líder, pero la lesión de Rooney convirtió en simple sapo al temible mosquetero rojo. Arsenal, tercer espadachín del cuento, el más joven y técnico de todos, lleva el año entero escondido con máscara de hierro. El Manchester – Chelsea no decidirá la Liga… Sí lo hará el Tottenham, que deberá enfrentarse a los tres implicados.
Pronóstico: Mosquetero con pistolas deja a los dos favoritos con cara de what?
La cigarra y la hormiga
Bayern Munich se pasó el invierno alemán cantando y divirtiéndose a costa de sus rivales, sabedor de que tarde o temprano ganaría la Bundesliga. Mientras tanto, Schalke 04 trabajó calladito y lejos de reflectores hasta madrugarlo y hacerse con la punta. El verano ha llegado y el gigante alemán visitará este sábado la moderna casa de la hormiga para recuperar lo perdido… o morir de calor.
Pronóstico: Muere la cigarra.
Blanca Nieves y los siete enanos
Durante una eternidad, el Rey Lyon fue el gran monopolizador de Le Championnat con la grosera consecución de siete Ligas consecutivas. Pero un día se levantó, se vio al espejo y descubrió que en el reino habitaba un equipo que lo había superado en estilo y potencia: Girondins. Ahora busca volver al trono, pero además del nuevo campeón y líder tendrá que superar en los próximos dos meses a los pequeñitos Montpellier, Lille, Auxerre y hasta a Tontín Marsella. ¡Tres puntos separan al primero del sexto lugar!
Pronóstico: Blanca Nieves seguirá siendo la más guapa.
Cenicienta
Durante toda la vida los crueles hermanastros PSV, Ajax y Feyenoord han dictado las leyes de la Eredivisie. Pero el año pasado el AZ se les salió del guacal, y esta vez en un hecho sin precedentes el aún más humilde Twente se está convirtiendo en la reina del baile. Faltan cinco jornadas para las 12 de la noche. ¿Ganará la primera Liga de su historia, o el autobús del equipo se convertirá en calabaza?
Pronóstico: Cenicienta encuentra a su príncipe azul.
Etiquetas: Arsenal, Barcelona, Bayern Munich, Chelsea, Girondins, Inter de Milán, Juventus, Liverpool, Lyon, Manchester United, Milan, Real Madrid, Roma, Schalke 04, Twente
por Barak Fever, el 18 de Marzo de 2010, 34 Comentarios | Comentar
Nunca nadie estuvo tan cerca de levantar la Champions por vez primera. Nunca nadie la mereció, la necesitó, la quiso tanto como el Chelsea. Su inercia de resultados pasados y presentes apuntaban a por fin salir campeones de Europa, a saciar la obsesión, a ahuyentar de una vez por todas a los tres fantasmas afincados en el imaginario colectivo del lujoso barrio londinense: las manos en el área del Barcelona, el resbalón de Terry en Moscú, la tanda de penales contra el Liverpool.
Todo iba bien. Hasta que Mourinho regresó para ganarles aquí y allá. A lo Chelsea. O debo decir a lo Mourinho, el desarrollador de la patente del hoy inconfundible ADN azul: fortaleza física sobrehumana, extremismo en el rigor táctico y contundencia en las cuatro líneas del campo.
El Inter no es un equipo defensivo, ni aburrido… su único delito es ser eficaz. Al límite. Haber derrocado tan categóricamente al campeón sin corona (Chelsea avanzó a cuatro semifinales y a una Final en los últimos seis años), convierte al tetracampeón y líder italiano en el máximo sospechoso para ponerse en medio de una eventual revancha Manchester – Barcelona, en una Final que la Serpiente no alcanza desde 1972.
Con el trueque Zlatan – Etoo los neroazzurri perdieron el único verso que dulcificaba su guión, al malabarista exclusivo de su circo, pero consiguieron a cambio a un león enfermizamente ganador, que tiene como doctrina jamás desaparecer en los momentos verdaderamente cruciales; y que encontró en Mourinho a su domador ideal.
Con ellos, más el acróbata Julio César en el arco, los elefantes Lucio y Samuel secundándolo, el hombre bala Maicon por la banda, el mago Sneijder en el centro, y hasta el payaso Materazzi calentando banca; la carpa interista amenaza con acampar en Madrid el próximo 22 de mayo.
Etiquetas: Chelsea, Inter de Milán, José Mourinho, Samuel Eto'o
por Barak Fever, el 10 de Marzo de 2010, 76 Comentarios | Comentar

Es en días como hoy que maldigo el espacio del periódico que me limita al uso de 300 palabras, cuando no me bastarían ni 300 millones de ellas en todos los idiomas (¡Qué coincidencia!… justo la cantidad de billetes que se gastó este año el Real Madrid) para expresar el sentir del antimadridismo.
¿Inicié mi columna maldiciendo? ¡Vaya, será la costumbre! No. Hoy ni queriendo podría blasfemar contra nada ni nadie. Es un gran día para el futbol, para los que lo entienden como yo, al menos. Una fiesta que por sexto año seguido nos reserva la Champions League un martes o un miércoles de cada marzo a los que priorizamos la esencia sobre el dinero, orgullosos de que en nuestro deporte favorito no se gane por decreto, sabedores de que el fin no justifica los medios porque de hecho, sin medios no debe haber fin.
Luego de practicar un futbol más espeso que el peinado de Cristiano Ronaldo, Real Madrid llega a primavera empantanado como cada año: humillado en Copa del Rey, sobajado en Europa antes de que se ponga buena la cosa, y eso sí: con 300 millones menos en la cartera. ¿Y todo para qué?, diría la canción. ¡Para seguir ganándole al Racing de Santander y al Getafe! ¡Para reservarse la cacareada épica contra Espanyol u Osasuna!
Acostumbrado a enfrentar a rivales de cada vez menor plumaje en España, el Madrid lleva años sin poder con un equipo de adeveras. En Europa cualquiera le escupe en la cara y al equipo del siglo pasado no le ha quedado ni siquiera el burdo consuelo de haber sido eliminado por el futuro campeón. Y así, año con año, crece la lista de clubes antes indiferentes y que hoy nos resultan de lo más simpáticos: Monaco, Juventus, Arsenal, Bayern, Roma, Liverpool, Lyon… y el que siga la bendita cadena.
La semana pasada Raúl y Cristiano Ronaldo presentaron los boletos de la gran Final, como si su presencia en ella debiera darse por descontada. Otra vez asfixiado por su propia soberbia… ¡vaya ironía!: Nunca el Santiago Bernabéu estuvo tan, pero tan lejos de Madrid.
Etiquetas: Lyon, Real Madrid
por Barak Fever, el 10 de Marzo de 2010, 26 Comentarios | Comentar
*El Rey Lyon (escrito en marzo 2006). Cuatro años después, no ha cambiado mucho la cosa. Pronto escribo una actualización.

Nants ingonya ma bagithi baba. (Ahí viene un león).
No conozco Lyon pero me trae malos recuerdos. Es comprensible cuando a ese lugar se fue a estudiar mi primera novia para no volver nunca. Al menos conmigo, claro.
En ese entonces, el equipo de aquella ciudad no había ganado nunca la liga francesa. Pero un buen día Simba regresó a su reino para conquistar le Championnat, y al otro lo volvió a lograr, y al siguiente lo hizo de nuevo, y otra vez, y una más; hasta completar cinco ligas seguidas.
Se dice fácil. Huérfano de un referente histórico (Real Madrid y Barcelona en España, Juventus y Milan en Italia, Bayern Munich en Alemania…) un año sí y otro también, Olympique de Marsella y París Saint German tiran el dinero para demostrar quién es el grande del futbol francés. Ellos ponen los euros; el Lyon, el futbol. Y los títulos.
Desde la Quinta del Buitre, ninguna liga del futbol elite europeo tuvo un dominante tan categórico. Pero en el club francés no quieren ni oír hablar de las glorias del Real Madrid de los ’80. Aquellos nunca disputaron una Copa de Europa.
Ganar la Champions. Ese es el objetivo. Poco importa que el futbol francés se haya llevado una sola en la vida, y encima bajo sospecha (léase el Marsella de Bernard Tapié). El Lyon está acostumbrado a combatir contra la historia.
Por lo pronto está, por tercer año consecutivo, entre los ocho finalistas. Solo su rival en cuartos Milan, puede presumir de semejante constancia. La diferencia es que el Lyon los ha logrado sin despilfarro alguno.
Afortunadamente, el camino hacia el éxito requiere algo más que inversión. Lyon es un ejemplo de equipo con todo el alcance de la palabra. Su futbol es rápido, espectacular y equilibrado sin necesidad de ningún jugador del top 50 mundial, ni de un goleador que incline la balanza a su favor en las malas tardes. Ni siquiera podemos hablar de las glorias de un entrenador, porque este equipo ha forjado su leyenda con tres técnicos diferentes: Santini, Le Guen y Houllier.
Cuando uno de sus jugadores despunta, la decisión es fácil: ‘clin’, caja y Edmilson a seguir alzando títulos en Barcelona; clic, caja y Essien a dar más vueltas olímpicas en el Chelsea.
Y aunque por pereza, al Olympique Lyonnais no le respetemos ni siquiera su nombre; casi todos tenemos claro que en el sorteo de la Champions, el Madrid se sacó la rifa del tigre… o la del león. Hakuna matata.
Etiquetas: Lyon
por Barak Fever, el 3 de Marzo de 2010, 51 Comentarios | Comentar
Mil 461, 365, 102 días… Desde Italia ‘90 he convivido a diario con la cuenta regresiva al Mundial, pero la cantidad me resulta siempre distante, infinita. Y me cae el veinte hasta el día en que apenas quedan dos dígitos. Como hoy. Por eso me urge escribir mis reflexiones tras el ensayo general llamado fecha FIFA.
1.- Si España pudiera llevar dos selecciones a Sudáfrica, ambas tendrían que jugar la Final. Brasil e Inglaterra son más que nunca, las dos grandes alternativas al éxtasis español.
2.- Como toda la vida Alemania e Italia solo ganan cuando tienen que ganar. Juegan mal, se ven mal, pero les vale. Total, antes de que nos enteremos se meterán, quién sabe cómo, a la Final.
3.- Argentina se confirma como la selección más impredecible en la historia de los mundiales: puede perder sus tres partidos por goleada, o levantar su tercera Copa del Mundo… pero esta vez seguro no se queda a medios chiles.
4.- Serbia y Uruguay tienen la crin, la cresta y hasta la cola del caballo negro. Lo malo es que son históricamente tan golfos que probablemente desperdicien todo su talento en apenas tres partidos.
5.- Lo de los países africanos es indefendible, pero al menos Nigeria y Costa de Marfil se animaron a echar a su entrenador. Vamos, hasta los Indios de Juárez se dieron cuenta de que nunca es demasiado tarde. Por el amor de dios: ¿cuándo piensa Francia contratar al primer técnico que pase por ahí?
6.- Sálvese Portugal, el papel de todas las selecciones no antes mencionadas se reduce a hacer de relleno. De todos modos, quiero la nueva camiseta azul de Estados Unidos, talla L y con el 10 a la espalda por favor.
7.- …Y más importante: el Mundial está dando vuelta en la esquina… ¿Cuándo demonios sacarán a la venta el álbum Panini?

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por Barak Fever, el 3 de Febrero de 2010, 50 Comentarios | Comentar
Faltan escasos minutos para el cierre del periódico, y para variar tengo al tiempo en contra. ¿Y ahora qué escribo? ¿De quién hablo? ¿Qué digo? Estoy tan seco que, contrario a mis principios me iré por la fácil y hablaré del jugador de moda: ese que ya nos encontramos hasta en la sopa… sobre todo en la de verduras, junto a la zanahoria y la calabaza.
Me gustaría decir que todos se volvieron locos, que al chavo lo están inflando demasiado y que corre el riesgo de acabar más reventado que Omar Bravo o Kikín Fonseca. Pero no puedo hacerlo. Debo admitir que estamos ante un futbolista diferente, con una alucinante visión de juego, una técnica magistral, una velocidad delirante y por si fuera poco, con los pies bien amarrados al suelo.
No solo se trata de sus seis goles en los últimos tres partidos, que ya lo sitúan como líder de goleo. Su mérito radica en girar hacia el terreno de juego las miradas que últimamente acaparaba aquel millonario dueño, que en su vida ha pateado un balón. Y sobre todas las cosas, en haberle devuelto de forma intacta la ilusión a la afición rojiblanca, que esta vez veía muy lejos las posibilidades reales de ganar el título.
Yo no tengo la menor duda de que será el ‘9’ titular de la selección en Sudáfrica, y el mejor argumento para por fin llegar a semifinales. Me parece difícil que pronto fiche por el Barcelona o Real Madrid, pero sé que tarde o temprano tendrá que optar a premios tan importantes como el Balón de Oro o el FIFA World Player. Si sigue como hasta ahora, ese es su ineludible destino.
¿Lo dudan? Para empezar es la figura del club más grande del país, y no me sorprendería que de su mano, logre consagrarse campeón continental a mitad de año (no olvidemos que ya está en octavos de final).
En fin. No creo que a estas alturas del texto sea necesario aclararlo, pero con las prisas se me estaba olvidando: el jugador que me merece tanta devoción se llama Wayne Rooney, es inglés y tiene 24 años. ¿O de verdad hay alguien remotamente parecido?

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