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por Barak Fever, el 25 de Enero de 2010, 56 Comentarios
“Fue un asalto”, mentía Michel Bauer… “El primero en llegar al hospital fue el futbolista Ribery”, reseñaba el reportero vía telefónica en alusión al también mediocampista Riveros. Todo era confusión cuando desperté este lunes, lo sigue siendo ahora que escribo mi columna, y persistirá cuando ustedes la lean.
¿Ejecución premeditada a cargo de un sicario, o agresión espontánea de un trastornado? ¿Ajuste personal de cuentas, u obra del crimen organizado? La única certeza es que Salvador Cabañas estaba en un sitio de alto riesgo, a una hora de alto riesgo, en una zona de alto riesgo, y en una ciudad de altísimo riesgo. Eso elevó considerablemente las probabilidades de que ocurriera desgracia semejante.
Los futbolistas no pueden hacer lo que les dé la gana en su día de descanso. Primero, porque son deportistas profesionales las 24 horas del día; no solo cuando entrenan o disputan algún partido. En sus vacaciones, una vez cumplidos los compromisos de la temporada tienen derecho a desvelarse todo lo que quieran, pero a mitad de un torneo deben procurar su estado físico, que es la materia prima de cualquier club de futbol. Estar a las 5:30 AM en un bar, nunca mejor dicho, de mala muerte no encaja con esta ética.
Cabañas no es más lejano que Ramón Estrella, difunto masajista del Pachuca, o el primo del vecino del que todos hemos oído. Que le ocurra a él, fuera cual fuera el móvil, nos recuerda lo vulnerables que somos, nos invita a extremar precauciones y a abandonar la indiferencia que invariablemente nos contagia tras la consternación inicial.
¿Encontrarán al culpable? Esta película de terror ya la vi varias veces, y me sé bien el final: ambiguo, inconcluso, indignante. En los próximos días y meses nos contarán descabelladas teorías conspiratorias, chismes de lavadero que pretenderán atar cabos, y que nos ahogarán en especulaciones mientras las autoridades buscan evidencias por un tiempo indefinido; hasta el mal día en que el caso Cabañas se archive en el mismo cajón en donde duermen las irresolutas investigaciones de Colosio, Posadas Ocampo o Paco Stanley… con las mismas dudas del primer día.
Jamás deseé tanto estar equivocado.
Etiquetas: Salvador Cabañas
por Barak Fever, el 15 de Diciembre de 2009, 40 Comentarios
Érase una vez en el tiempo que Necaxa y Atlante llenaban sus estadios, eran grandes, ganaban. Hasta que dejaron de hacerlo, el ayuno se prolongó por décadas y un día, nadie sabe bien cuándo, sus seguidores se refugiaron en la indiferencia tras varios años anclados en la resignación. A mediados de los ’90 Potros y Rayos volvieron a ganar, pero para entonces había pasado tanto tiempo que se encontraron celebrando casi solos. El irreversible abandono de su gente los orilló al exilio: ambos clubes optaron por sobrevivir en el interior de la República.
Hoy martes, en lugar de llorar una nueva derrota, el fanático celeste experimentaría la ilusión de enfrentarse al Barcelona ante los ojos del mundo en Abu Dhabi. Aunque claro: para eso tenían que ser campeones de Concacaf. ¿Y cómo no? También perdieron esa Final.
Entiendo al aficionado que apoya al equipo de su ciudad o región. Comprendo, aunque no comparto, el sentimiento de arraigo de las Chivas, el complejo de superioridad que te invita al América, el amor al buen futbol que a pesar de todo te orilla a ser del Atlas, o la rebeldía innata a los Pumas. Pero irle a Cruz Azul sin venir de Ciudad Cooperativa o de Lagunas, Oaxaca es una necedad que escapa a mi comprensión.
El aficionado azul no solo perdona; también olvida. Solo bajo prescripción amnésica puede asimilar semejante capacidad de sufrimiento sin incurrir en deserción. Hay quien incluso piensa que el cruzazulino sufre una variante de masoquismo, y opta por nombrarlo “emo”, en lugar del tradicionalmente despectivo “chemo”.
Ni las heridas históricas del Monterrey en el D. F., ni cerrar en casa para olvidarse del trauma que le provocó el Pachuca hace 10 años, ni prohibir la salida de su capitán Torrado al futbol español, ni tener al campeón goleador en sus filas, o la garantía de Enrique Meza en la banca, ni el gol anulado a Baloy en la ida, tampoco el penalti perdonado a Corona en la vuelta, ni siquiera saber que hasta el pequeñito Banfield salió campeón de Argentina ese mismo domingo. Nada, absolutamente nada le sirve a Cruz Azul para huir de su tragicomedia.
No sacaré pecho por intuir que el Monterrey sería campeón tras la muerte de Antonio de Nigris. Eso tiene tan poco mérito, como haber anunciado a los cuatro vientos que Cruz Azul no ganaría la Final. Jugarse el prestigio, con los cementeros de por medio, no invita al menor riesgo porque la ley de probabilidades les hace lo que el viento a Juárez. Todos le ganan al América… menos Cruz Azul. Cualquiera sale campeón… excepto Cruz Azul. Y cuando parece que ya es demasiado, la agonía no hace sino prolongarse un año más.
Por todo lo conseguido hace cuatro décadas, presumen sus fieles que Cruz Azul nació grande. No les falta razón… el problema es que muy pronto dejó de crecer.

Etiquetas: cruz azul
por Barak Fever, el 14 de Diciembre de 2009, 57 Comentarios
Reportajes, resúmenes, entrevistas, conferencias, reportes, despliegues técnicos, uso de dizque tecnología, humo, mucho humo; y todo para que al final uno de los 18 equipos levante la Copa. Suena a un acto de simbolismo trivial, pero dista mucho de serlo. De hecho, es EL MOMENTO, el instante que le da sentido a todo lo que ocurrió antes: los 167 partidos del torneo, las 264 horas de juego, los 446 goles aullados, y los trillones de debates generados durante los cinco meses que dura la explotación del producto.
Para ningún aficionado la Liga se acaba con el final del último juego. Nada tiene significado sin contemplar el éxtasis de los campeones, el derrumbe de los vencidos, y las lágrimas que envuelven a ambos. Después del silbatazo sigue la vuelta olímpica, los cánticos en vestidores y sobre todo, la premiación: el clímax, el flash que dispara nuestra retina cuando el capitán alza el trofeo.
Todo eso nos lo tuvimos que imaginar el domingo pasado. Una vez cumplidos los compromisos publicitarios y con los millones ya ingresados en caja, el televidente se convirtió en un ente inservible hasta la jornada 1, cuando echen a andar otra vez la maquinaria. No hubo lugar para su última voluntad y sin respiro para asimilar que otro torneo había llegado a su fin, lo mandaron a Guatemala… y eso gracias a que no existe Guatepeor.
¿Hubieran cortado la transmisión si Cruz Azul resultase vencedor? ¿Tanto importa la octogésima generación de La Academia? ¿Pudieron, de perdis, pasar la premiación al Canal 7?… Y la pregunta que más me han hecho en los últimos tiempos: ¿qué pasó con Azteca Deportes: la credibilidad de sus conductores, la calidad de sus contenidos, su popularidad?
Responder aquí, ahora que estoy fuera, resultaría ventajista, y mis palabras podrían leerse como fruto del resentimiento. Encima, necesitaría escribir una trama sobre poder y venganza más propia de un Best Seller que de una columna. Pero suelo resumirle a todos los interesados que el terrorista está en casa. Y el desquiciado en cuestión se llama Ignacio Suárez.

Ignacio Suárez (Dir. de Noticias y Deportes TV Azteca)
La desconfianza en el intelecto del auditorio se intensificó a partir de Beijing 2008, con la llegada de este señor: director desde hace muchos años de los noticiarios de TV Azteca (Hechos) y ahora también jefe del área de deportes.
Insisto en que, para no verme ardido y por simple salud mental, no me toca a mí valorar la política editorial, ni de reducción de gastos (salarios, nómina, desplazamientos…) que este señor ha implementado, socavando por completo mi capacidad de sorpresa.
Está en ustedes juzgar si son tolerables faltas de respeto al consumidor como la del domingo, o si bien las televisoras abiertas, por el hecho de ser privadas, tienen la libertad de transmitir lo que les dé la gana.
Etiquetas: TV Azteca
por Barak Fever, el 7 de Diciembre de 2009, 62 Comentarios
Aborrezco las montañas rusas. No me gusta expulsar adrenalina nomás porque sí, odio la inestabilidad de subir y bajar sin ton ni son, y soy incapaz de asociar náuseas con diversión. La liga mexicana me repugna por idénticos motivos.
Apenas en junio, Cruz Azul rotulaba su nombre como el peor equipo del Clausura 2009, y Pumas salía campeón. Seis meses después, Cruz Azul quedará tan cerca del título como Pumas del último lugar. ¿Se puede ser más absurdo?
Como individuo afín a la certidumbre, lo único que logra divertirme en esta feria donde cualquier cosa es posible, es comprobar cada seis meses que Cruz Azul no sale campeón ni reduciendo la Primera División a un triangular entre Tigres, Atlas y cementeros.
Así como entre los juegos mecánicos, siempre hallaba los carritos chocones para pasarla bien; oír el “¡Ahora sí!”, el “Esta es la buena” o el “Cruz Azul para campeón…” me fascina, pues mi memoria me hace determinar que el asfixiante optimismo celeste que ahora pulula por doquier, volverá a desvanecerse tan pronto como su equipo pierda otra vez la final, en un capítulo más de su particular tragicomedia: 24 torneos seguidos sin vuelta olímpica, 1 campeonato conseguido en los últimos 43 intentos, un añito más sin salir campeón.
Cruz Azul avanzó a la final porque se topó en el camino con equipos tan chiquitos como Puebla y Morelia, y para eliminarlos le bastó con unas cuantas cortesías arbitrales. Sé que el Monterrey no es lo que se dice un gigante. Que tras la mano de Torrado, el clavado de Lozano, el gol de Villaluz y la grosería de Huiqui, tranquilamente podría acumularse un regalito más a la cuenta azul. Que por mera ley de probabilidades ya sería demasiado fracasar otra vez.
Pero me sosiega saber que Cruz Azul se defeca históricamente ante la presión de ser favorito. Confío en acertar de nuevo: el único lazo afectivo que me une a este parque de diversiones que todos disfrutan, está en juego.
Etiquetas: cruz azul, Futbol Neanderthal
por Barak Fever, el 15 de Septiembre de 2009, 17 Comentarios
Confieso que odio Twitter: me parece una herramienta ociosa, superficial y sin chiste. No obstante, cualquier periodista de medio pelo debe usar el pajarito azul como una de sus fuentes, mientras esté de moda. Por eso, antes de escribir sobre las Chivas, ingresé al perfil de Jorge Vergara para agarrar valor. ¡Vaya suplicio!

Estos son los tweets que me chuté: “No se puede tolerar la falta de actitud… El compromiso de vestir la camiseta de Chivas no está claro en algunos jugadores… Tomaremos decisiones fuertes para cambiar la actitud… No le echaron ganas…” Y la mejor de todas: “La escasez de trascendencia que muestran algunos jugadores obedece al tema de actitud”.
La simplicidad de reducir el mal rendimiento a falta de actitud, güevos y demás sinónimos, está muy bien para el aficionado promedio, de corto entendimiento y nula capacidad analítica. Pero viniendo de él, resulta especialmente cargante.
Huí de Twitter e ingresé a la web oficial del club. ¡Oh sorpresa! La página dejó su empalagoso nombre chivasdecorazon.com para rebautizarse como chivascampeon.com. ¡Y eso que en 15 torneos que Vergara lleva como dueño, apenas ganó un título! Y por cierto, ya llovió desde entonces.
Llegó prometiendo al mejor técnico del mundo, y no pasa del Paco Ramírez en turno. Juró limpiar la camiseta, y hoy luce más churrigueresca que nunca. Vergara es más falso que Aarón Galindo y Omar Arellano intimidando a los rivales en una mesa de póker.
Guadalajara ha ganado una méndiga vez de visitante en todo 2009, ya nomás tiene un seleccionado, la grilla interna lo dejó sin capitán… y todo se lo debe a su caótico tirano. Total, aquí no pasa nada: Cruz Azul es el colero reinante, precedido por América; y esta vez, la pelea por el último lugar es cosa entre Pumas y Chivas. ¡Y los siguen llamando grandes!
Etiquetas: Chivas, Jorge Vergara
por Barak Fever, el 25 de Agosto de 2009, 1 Comentario

La sátira dura 90 minutos. La fatalidad predestinada es el eje central del argumento. La torpeza del héroe caído y la piedad que causa su infortunio es, desde hace mucho tiempo, lo único que logra divertirme de la liga mexicana. Ojalá vivieran Sófocles y Eurípides para contemplar el guión de una verdadera tragedia.
Lo gacho no es tener padre, sino odiarlo. En psicología, semejante desviación se explica mediante algo enredado llamado síndrome de alienación parental, o bien exponiendo el complejo de Edipo… sí, el protagonista de tantas tragedias griegas. El caso es que Cruz Azul le ha regalado ya 11 puntos a su detestado progenitor, y con eso lo tiene a salvo del descenso.
La sempiterna derrota celeste desnuda a todos aquellos que se atrevieron a sostener que la historia no significa nada en el futbol. Juega tanto que al minuto 2 un aterrado Cervantes ya había cometido penal. Está tan presente, que Villa casi se mata de rabia al festejar el gol del empate. Cuenta al grado que Corona, presa de los nervios, se transformó en Yosgart para dejar pasar el gol de la derrota. Y eso que ni Cervantes, ni Villa, ni Corona habían sufrido en carne propia ninguno de los 14 episodios previos de la tragedia sin fin.
Porque la estadística juega, Reina se creyó Cristiano Ronaldo… y hasta Esqueda pareció Garrincha. Por lo mismo, nadie reclamó el atropello a Mosquera en el primer gol azul, ni la falta que gestó el segundo. Gracias a la historia, América juega con la certeza de que en ese partido nada puede salirle mal.
Apostar en contra de Cruz Azul en el Clásico Joven es la única forma segura de hacer dinero fácil en tiempos de crisis. Que nadie se queje pues de llegar sin lana al final de la quincena. Desaprovechar la asistencia pública que los cementeros ofrecen dos veces al año es su pedo.
Etiquetas: América, Chuy Corona, cruz azul, Emanuel Villa, Horacio Cervantes, La Prensa Nuestra
por Barak Fever, el 19 de Mayo de 2009, Sin Comentarios

El mexicano se las da de digno por naturaleza. Llevarnos nuestro balón y dejar al resto plantado en el patio del colegio apenas asome la intolerable injusticia o aflore el maltrato de los gandallas, es una de nuestras tradiciones más pueriles. Kiko, el vecino del Chavo ilustró esta conducta mejor que nadie: de la mano de Doña Florinda, y al grito de ¡chusma, chusma!
Los personajes de Chespirito calaron en la cultura sudamericana como no pudo hacerlo ningún otro mexicano: cantante, escritor o en lo que nos concierne, equipo de futbol.
Por lo demás, para ellos somos Méjico con jota, que da lo mismo. Rara vez utilizan el término ‘Latinoamericano’, porque eso implicaría incluirnos en el vecindario, por lo que prefieren segregarse con el uso del vocablo ‘Sudamericano’. Y en lo que al futbol se refiere, nos han tratado como apestados mucho antes de la gripe porcina.
De modo que, con el cobijo de aficionados y periodistas en general, la FMF se envalentonó para anunciar su ruptura con Conmebol. “Ellos pierden más que nosotros”… “Las participaciones continentales no le han dejado nada a México”, vociferan con desmedidos aires de grandeza los más recatados.
Nuestro gran orgullo es llevarnos lo único que les interesa a los del sur: patrocinadores. Pero lo constante es que en 16 años los equipos mexicanos quedaron eliminados de 7 ediciones de la Copa América, de 12 Copas Libertadores, 6 Copas Sudamericana, 2 Copas Merconorte, y una Recopa. Con un solo título de 29 disputados nos vamos sin haber demostrado ser mejores que ellos: ni moral ni deportivamente.
Si no nos gusta el trato que recibimos como invitados, lo mejor sería pelear por una membrecía que nos permitiera competir con plenos derechos y obligaciones. Pero lo más sencillo es largarnos… Y llevarnos nuestro balón.
Etiquetas: Futbol Neanderthal, La Prensa Nuestra, México y la Conmebol
por Barak Fever, el 5 de Mayo de 2009, 1 Comentario

Iba a ser un partidazo: Atlético Morelia, por el pase a la Liguilla y Santos Laguna, por su permanencia en Primera División. Todos los agravantes de la última jornada estaban puestos en el nuevecito Estadio Morelos, pero lo único que vio su entonces mocoso servidor fue el partido más vergonzoso que registre en su memoria. Un 0-0 descarado con el que ambos alcanzaron sus vulgares objetivos. E Irapuato descendió.
Crecí contemplando el descenso bajo sospecha. Cuando Puebla no compraba la franquicia del recién ascendido Curtidores para librarse cínicamente de la Primera A, el Atlante se las ingeniaba para canjear su descenso a cambio de 5 millones de dólares que por supuesto nunca pagó. Un año Felipe Ramos Rizo vendió su carrera a la causa de Jaguares, y al otro Querétaro bajó por santo decreto de la Federación, previo ajuste a su honorable reglamento.
A 18 años de aquel Morelia – Santos estamos igual. Si tuviéramos tres descensos como todos los países del futbol sapiens, no sólo la competencia sería más férrea, sino que sacudiríamos de un plumazo a los equipos mediocres que subsisten cada temporada. Además, al promover tres plazas de ascenso, las consecuencias de caer un añito en Primera A serían menos trágicas, y por ende no habría tanto en juego, ni semejante desconfianza alrededor del América – Necaxa en turno.
El sábado Cruz Azul se jugaría el pellejo en Chiapas, y este año todo mundo estaría pendiente de la siempre porcina Liguilla de Primera A, pues ahí estaría el América luchando por el ascenso.
Lo que tenemos en cambio es una tabla porcentual desequilibrada y confusa, un solo descenso que ni siquiera condena al peor, y una Primera A convertida en repugnante congal de mala muerte, en lugar de un centro de rehabilitación para volver a la alta competencia.
Etiquetas: América, Futbol Neanderthal, Necaxa
por Barak Fever, el 15 de Marzo de 2009, Sin Comentarios

Centro de Jaime Lozano. Remate de Julio César Domínguez. Gol. A 10 minutos del final, Cruz Azul empata en el global al Toluca tras impartir cátedra de carácter y amor propio.
Con un hombre menos sabe resistir en campo ajeno, y gana 0-2 contra todo augurio, forzando los tiros penales. Pero algo no checa en el ambiente: es como ver a Lucerito encarnando un papel de villana. Y al final, pasa lo que tenía que pasar. A Cruz Azul no le queda el disfraz de súper héroe.
Entre los últimos 41 campeones de liga, el nombre de Cruz Azul aparece una sola vez. 12 años sin salir campeón. 22 torneos sin dar la vuelta olímpica. 14 partidos sin vencer al América, incluidas 10 derrotas en los últimos cinco años. Aunque ganarle a las Águilas no serviría ni para pagar el enganche de tan asfixiante deuda, al menos habría sido un guiño de buenas intenciones.
Gol del Pikolín Palacios, golazo de Tahuilán, golazazazo del Gringo Castro. En la jornada 10 pasó de todo: hasta Atlas venció a Chivas. Sólo faltó que nevara en algún estadio… o que Cruz Azul derrotara al América.
Miedo hay en todo el mundo. River teme a Boca, el Madrid asusta al Atlético, y sin ir tan lejos Estados Unidos espanta a la Selección Mexicana. A Cruz Azul le da pánico ver en tan mal estado a su eterno rival y asumir la obligación de ganarle. Sabah nos engañó: no es miedo… es PAVOR.
Lo peor del caso es que el odio ya no es mutuo. Ni siquiera porque, gracias a los puntos donados por el bisubcampeón, América no será el último del porcentaje para el torneo que viene. Simplemente es imposible odiar a quien te pone la otra mejilla, por más mal que te caiga. Es como molestar en la escuela a un niño que no se defiende. Para el americanista resulta más interesante tenerle manía a Chivas y a Pumas. El odio requiere un mínimo de respeto.
Etiquetas: América, cruz azul, Miguel Sabah
por Barak Fever, el 9 de Marzo de 2009, Sin Comentarios

No existe afición más fiel a su causa que el antiamericanismo. No importa cuántas veces pierda o cuan monótono sea verlo sumergido en la inmundicia: donde haya un televisor encendido a la hora que juega el América, siempre habrá un puñado de infieles regodeados con cada gol sufrido por Memo Ochoa. Como si fuera el último. No ceden ante ningún síntoma de lástima o compasión. Y por eso, América sigue llenando estadios… y columnas.
Llegó Michel Bauer para tapar bocas. Nada. Volvió Pável Pardo para contagiar al equipo de mentalidad ganadora. Nada. El aterrador uniforme de los ochenta fue desenterrado para sembrar el pánico. Nada. Se robaron a Chucho Ramírez: experto en milagros. Y nada.
El auténtico azote del antiamericanismo se llama Cruz y se apellida Azul. Y ya se vislumbra en el camino, tan dispuesto como siempre a aguarnos la fiesta. De hecho, de no ser por la caridad celeste, América sería el último en el descenso de cara a la próxima temporada: con 5 puntos menos que Tigres.
Enfrentar a un rival tan empequeñecido con la obligación de ganarle de una vez por todas es algo que Cruz Azul no puede manejar. Le da miedo (y no son mis palabras). Cuando América vuelva a ser lo que era y lleve la presión del favorito, sólo entonces, Cruz Azul estará en condiciones de vencerlo.
Una semana Chivas mete once goles en el Jalisco y a la siguiente inspira pena desde Caracas hasta Chiapas; al San Luis, que fue cruelmente desmantelado para salvaguardar a sus hermanos, le va mil veces mejor que a ellos; en un santiamén los tristes Pumas ya son líderes… Ni siquiera sabemos si México irá al Mundial, pero sí que el América no pierde contra Cruz Azul. En un futbol rendido a la incertidumbre, esa es la única certeza.
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por Barak Fever, el 2 de Marzo de 2009, Sin Comentarios

Cruz Azul nació grande, pero muy pronto dejó de crecer. Chivas es tan grande que le da por salir campeón cada 10 años. Y del América, mejor ni hablamos. De modo que a los presuntos grandes del futbol mexicano les viene ídem la etiqueta, y Pachuca aprovechó esa coyuntura para autoproclamarse Equipo de México, al más puro estilo del presidente legítimo Andrés Manuel López Obrador.
Luego de adornar su escudo con la bandera mexicana y un montón de estrellitas en honor a sus títulos nacionales e internacionales, Pachuca alucinó con transformarse en El Equipo del Planeta Tierra, hasta que unos tunecinos lo bajaron a goles de su nube.
Empecinado en beatificarse, El Equipo de México volvió a Japón en diciembre pasado y, esta vez sí, venció a los africanos de en turno. El siguiente obstáculo era el campeón de la Libertadores, que para su buena suerte, este año era ecuatoriano y… ¡púmbale! de vuelta a casa ante la eterna indiferencia del entorno.
A lo mejor tendría que conformarse con ser El Equipo de América. En el Interliga, Pachuca ganaba 3-0 con un hombre más en el campo. No pregunten cómo le empataron, pero luego de padecer los penales más largos de la historia, consiguió su pase a la Libertadores. Bueno, casi. El wannabe equipo de México pronto se convertiría en el primer representante del país que caía en la fase previa.
Que Enrique Meza sea más bueno que Gandhi, no le quita su racha de tres torneos sin Liguilla, ni sus tres fracasos internacionales, su otrora gran portero que hoy se come 37 goles por cada tres atajadas, o su decadente política de refuerzos (nada personal contra Ulises Mendivil).
Y sí: a pesar de todo, Pachuca es líder general a la mitad del torneo. Con tan pocos rivales como críticas, ¡qué fácil es ser el equipo de México!
Etiquetas: América, Chivas, cruz azul, Futbol Neanderthal, Pachuca
por Barak Fever, el 26 de Enero de 2009, Sin Comentarios

¡La neta, qué padre les salió! ¡Qué civilizados! ¡Qué bonita tradición! Ahora, ya entrados en copiarle descaradamente a la niña lista del salón, bien podríamos fusilarnos algo más allá de sus lindos márgenes en color rojo carmín.
¿Qué tal si empezamos por plagiarnos su sistema de competencia? No es tan complicado como parece: el mejor sale campeón y el peor desciende. Los que quedaron abajito del líder, reciben el premio de calificar a los torneos internacionales¬; los que terminaron arribita del colero, bajan con él por ser igual de maletas.
Para enfrentar la alarmante sequía de futbolistas nacionales, quizá sería bueno reactivar nuestras divisiones inferiores, simulando lo que hacen por allá. Bastará con aumentar considerablemente el número de ascensos y descensos entre Tercera, Segunda y Primera A. Además, las aisladas aficiones y jugadores de esos equipos podrían ser integrados a la fiesta mediante un emocionante torneo de Copa, igualito al de aquellos: así, nadie extrañará Liguillas, Superligas, Interligas, ni demás adefesios.
Ya si aspiramos a sacarnos un 10 en lugar del panzazo, bien haríamos en sacarle fotocopias a los apuntes de esa niña que tanto nos gusta. Descubriríamos que ahí nadie debate sobre la españolidad del argentino Pernía ni del brasileño Senna. Que los equipos llamados grandes son Grandes en serio y ejercen ganando allá por donde se paran. Y que el resto de clubes al menos enaltecen sus colores, salvaguardando de publicidad los alrededores de su sacrosanto escudo.
Sí: el futbol sapiens tiene sus encantos, y hay un montón de detalles que podemos aprenderle nosotros los neandertales. Claro que… imitar la mamada del pasillo es lo más fácil de todo.
Etiquetas: América, Futbol Neanderthal
por Barak Fever, el 12 de Enero de 2009, 1 Comentario
La temporada pasada fue un desastre. De nada sirvieron las promesas del dueño, ni la ilusión de sus fieles: las Águilas no calificaron y aún más humillante, quedaron últimas de su grupo, consumando un fracaso más. Hasta rivales tan pequeños como Santos o Jaguares, por mencionar algunos, le pasaron por encima. Un equipo de semejante magnitud no podía permitirlo de nuevo, y por eso se gastó 60 millones en refuerzos.
Tras la limpia, en el plantel apenas sobreviven unos cuantos jugadores del equipo que en 2005 asistió por última vez a la gran final. Y ni hablar de aquel cuadro que intimidaba a sus rivales apenas se enfundaba en un amarillo y azul, del que ahora sólo queda la nostalgia; con la que hoy lucra desvergonzadamente la marca norteamericana encargada de diseñar los uniformes.
Pocos han sufrido críticas tan despiadadas como las Águilas en el último par de años. Son el típico equipo de enormes recursos, que siempre acaba defraudando. La operación en la rodilla de su jugador estrella, las palizas sufridas, y hasta algún empate inesperado han servido de carroña en tiempos de crisis deportiva.
Y sin embargo, ahora mismo no veo a ningún equipo tan fuerte en defensa y con tanto potencial en ataque. Digan lo que digan, ese número ‘5’ es de lo mejor que tiene la Liga en su posición, el moreno de apellido raro que se trajeron de quién sabe dónde parece un gran refuerzo y encima, pocos poseen a un entrenador con tanta jerarquía y experiencia en el medio.
Perdonen mi atrevimiento, pero si hay que apostarle a alguien para levantar el precioso trofeo de plata pura en su edición 2009, y sin importar que hayan calificado de panzazo, esas son las Águilas. Sí: Filadelfia debe ganar el Super Bowl… ¿O de quién estamos hablando, pues?

Etiquetas: América, NFL
por Barak Fever, el 16 de Diciembre de 2008, Sin Comentarios

Cierto que cualquiera pudo ganar la Final… pero la perdió Cruz Azul. Sí: murió con la cara al sol… pero murió. Una vez más.
Si hubieran señalado el penal a Villaluz, o si hubieran jugado 11 contra 11, o si Yosgart se hubiera lanzado hacia el otro lado… igual hubieran perdido. La desgracia azul es la única certeza que nos queda en el azaroso futbol mexicano: una liga sin equipos chicos ni grandes, donde la única apuesta segura es ir en contra de Cruz Azul, eterno rehén de la tragicomedia.
El hubiera solamente existe como vil refugio a conveniencia de los derrotados. Porque si a Domínguez lo hubieran echado dos partidos por su agresión contra el Atlante, entonces no hubiera podido rematar el gol del empate. Y si Cruz Azul hubiera armado un equipo para ganar la liga, probablemente no hubiera dependido de algo tan frágil como la fortuna de un imberbe portero.
Y ultimadamente, ¿si Comizzo no hubiera enloquecido aquel mediodía en León?… Cruz Azul estaría conmemorando hoy como 400 años de no salir campeón.
Con todo y los recuerdos del ’97, el salón de la fama ubicado en La Noria se ha convertido en una sucursal sureña del Museo Nacional de Antropología e Historia. Y para colmo de males, Billy Álvarez no puede reverdecer vitrinas pues, a algún mugre conspirador se le ocurrió descontinuar la entrega del trofeo al segundo lugar: justo ahora que Cruz Azul empieza a ganar subcampeonatos.
Mientras habiten masoquistas en el planeta, seguirán existiendo cruzazulinos. Y los que el jueves abandonaron el estadio a medio partido, luego de haber conseguido boletos tan cotizados, volverán tan pronto como parezca que “ahora sí”, que “esta es la buena”, que “Cruz Azul para campeón”. El aficionado celeste no sólo perdona. También olvida.
Etiquetas: Billy Álvarez, cruz azul, Toluca, Yosgart Gutiérrez
por Barak Fever, el 9 de Diciembre de 2008, Sin Comentarios

Irle a Cruz Azul requiere una buena dosis de amnesia. Es la única forma de combatir tanto desencanto sin convertirse en desertor. Mucho más que 11 años; son 22 torneos, apenas un título de los últimos 40 disputados, alineaciones indebidas, promotores, dopings, escándalos…
Y ahí van de nuevo: con banderas asomándose por sus ventanas, con camisetas azules que desfilan libres de polvo allá por donde pases. Cruz Azul vive sus tres días de moda. ¡Ah, caray! ¿Tú también eres cruz azulino? Si no es así, puedes continuar leyendo… de otro modo, párale aquí y mejor ojea qué escribieron los columnistas de al lado. Digo, para evitar el desengaño o la rabia que pueda emanar de esa especie de fanáticos sin memoria.
Ahora sí, les cuento a los que se quedaron… en la final, todo juega a favor del Toluca: mejores jugadores, mejor entrenador, mejor directiva. Más experimentados y más locales. Por si fuera poco, hace tiempo que le tomaron la medida al Cruz Azul en esto de las liguillas.
No estoy diciendo que sea imposible que Cruz Azul gane: esto es futbol y juegan dos equipos profesionales. De hecho el Apertura 2008, bautizado por todo mundo como el peor de todos los tiempos, parece el único marco posible bajo el que un club tan acomplejado al fin pueda coronarse. Eso sí: semejante acontecimiento terminaría por evidenciar que al sistema de competencia le urge una reforma.
Es el duelo por la novena estrella. Si gana Cruz Azul, se pondría a un campeonato del América. Pero si sacan el ábaco, descubrirán que en 1980 los cementeros aventajaban 7 por 3 a las águilas en este renglón. Del mismo modo, la dieta de triunfos convirtió el aplastante 8 – 3 sobre Toluca en un apasionante empate a ocho títulos. Ganar la liga no saldaría la enorme deuda, pero al menos serviría para el enganche.
Aunque a La Máquina le cueste una barbaridad, salir campeón en México es bastante fácil. Y más desde 1996, cuando la repartición de estrellitas remató al 2 x 1. Haces un torneo gris, ganas dos partidos en la liguilla y ¡zaz!: ya estás en la final. Es ahora Cruz Azul… o quién sabe hasta cuándo.
Etiquetas: cruz azul, Futbol Neanderthal, Toluca