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por Barak Fever, el 24 de Febrero de 2010, 43 Comentarios
En México abundan dos grandes especies de aficionados: aquellos que creen que todo se resuelve con güevos, y los que piensan que el futbol es cuestión de mentalidad. A ambos les cuesta entender que a Sudáfrica viajan ocho selecciones para ganar el Mundial, y que las demás son digno relleno.
Obvian que antes de sus premisas, el futbol es velocidad, rigor táctico, puntería, agilidad mental, dinámica colectiva, técnica individual y otros detalles de los que carecen nuestros jugadores a la hora de ser contrastados con los mejores del mundo, y por eso son presa fácil de las bobas campañas triunfalistas de las televisoras o del Récord.
Holanda ha avanzado una vez a semifinales en los últimos 32 años, España lo consiguió en una sola ocasión en toda su historia, Inglaterra ganó su Mundial pero ni antes ni después logró quedar entre los tres primeros. Como aquí sí estamos mencionando a selecciones con abundancia de futbolistas con las cualidades arriba citadas, sí que podemos hablar de mentalidad, de pensar positivo, de creérsela, de enterrar la historia, de “sí se puede”.
En contraparte, entre 1994 y 2002 Suecia, Bulgaria, Croacia, Corea y Turquía; selecciones con limitantes similares a las nuestras alcanzaron semifinales (la Final sigue siendo zona NRDA). ¿Y qué pasó después? Volvieron a su verdadero nivel. Entonces, no es tanto una cuestión de que no podemos… en realidad, no debemos. No con estas bases.
Ganar la Copa del Mundo, alcanzar semifinales de perdis, sería lo peor que podría pasarnos en la vida. Eso significaría que nuestro futbol no requiere estar dirigido por sociedades cuyas prioridades sean deportivas, desmantelaría las sospechas de que nuestro sistema de competencia es foco de infecciosa mediocridad, sugeriría que bastan 25 equipos profesionales e independientes en todo el país para generar futbolistas, que los demás clubes pueden seguir apareciendo, mudándose y desapareciendo sin complejos; que el número de ascensos y descensos es ideal, que la corrupción en fuerzas básicas puede prolongarse por los siglos de los siglos, que el mundo vive equivocado por abstenerse de poner a jugar a futbolistas mexicanos en sus clubes. Que tengamos que gritar: ¡Viva el pacto de caballeros y la oligarquía! ¡Vivan los amistosos en Estados Unidos! ¡Seis boletos para Concacaf, ya!
Para tranquilidad de unos cuantos, no pasará. Aunque los demás pueden soñar… el día en que los sueños cuesten, persistirán muy pocos soñadores.
Etiquetas: Futbol Neanderthal, Neandertales
por Barak Fever, el 17 de Febrero de 2010, 65 Comentarios
A ver a ver: ¿En serio nos afecta la promoción que haga del país un entrenador de futbol pasada la media noche en un programa radiofónico español, cuando día a día tenemos reservado un espacio de publicidad en todos los periódicos y noticiarios del mundo gracias a nuestras matanzas, masacres, incendios, inundaciones, futbolistas baleados, influenzas y Juanitos?
México ocupa el lugar 53 del mundo en calidad de vida, según el Índice de Desarrollo Humano, en el que Noruega es campeón mundial y a Luxemburgo le respalda su enorme tradición. Ahí donde Islandia tiene a Wayne Rooney en materia de salud, donde Iker Casillas es australiano y se llama “educación”, y donde Canadá tiene mejor equipo que Real Madrid y Barcelona juntos.
Si la ONU supliera a la FIFA en la organización del Mundial, y si en lugar de futbol se jugaran cosas mucho más trascendentes en la vida diaria, entonces México ni siquiera tendría posibilidades de haber calificado a Sudáfrica 2010; eliminado por Canadá, Estados Unidos, Barbados y hasta Cuba. ¿Gigantes? En esta Concacaf nuestra realidad es idéntica a la de Bahamas y Costa Rica.
Como dijo Aguirre, México es lo que es. Ocultar la realidad no nos hará mejores. Entiendo al futbolista que afirma que podemos llegar a semifinales del Mundial, me da ternura el aficionado que se lo cree, y me causan lástima los irresponsables periodistas, algún director de periódico deportivo incluido, que ignorando nuestras putrefactas estructuras, rebuznan que vamos a estar entre los cuatro primeros.
Es a ellos: a estos exacerbados nacionalistas sin remedio, y no a Javier Aguirre, a los que deberíamos perseguir, juzgar y condenar porque son los mismos que se auto engañan pensando que vivimos en un gran país, y por ende, no mueven un dedo por hacerlo un poquitito más habitable.
El potencial de México nos ubica como quinceavos del mundo. Sí: nuestro futbol es una mierda… pero brincos diéramos si en índice de desarrollo ocupáramos ese bendito lugar.
Etiquetas: Javier Aguirre, La Prensa Nuestra
por Barak Fever, el 23 de Noviembre de 2009, 24 Comentarios
Agosto gélido, sombras que se reflejan al revés, retretes con el agua girando hacia la derecha antes de ser succionada… 32 años después, el Mundial vuelve al hemisferio sur: mitad del globo de no muy gratos recuerdos para la Selección Mexicana.
Solo por ley de probabilidad, esta vez México no debería quedarse fuera en los octavos de final, como en los últimos cuatro mundiales. La mayoría piensa que es hora de llegar al quinto partido… yo creo que lo que toca es quedarse fuera en la fase de grupos, y ahora sí valorar el menospreciado mérito de haber avanzado tantas veces seguidas a segunda ronda.

Pero Historia, Geografía y Estadística aparte, lo que realmente delimitará nuestras aspiraciones en Sudáfrica es el sorteo. En solo 10 días conoceremos cuándo empieza el periplo de la Selección Mexicana en el Mundial y sobre todo, sabremos en qué día termina.
Calificadas las nueve potencias del planeta (Brasil, Italia, Alemania, Argentina, Francia, Inglaterra, España, Holanda y Portugal), se avecinan dos grupos de la muerte, en los que será casi imposible pasar a la fase final. Y aún si la suerte en Ciudad del Cabo nos permite esquivarlos, el panorama sigue siendo complicado.
Sálvese Argelia, los siempre dóciles equipos árabes quedaron esta vez fuera del bombo. Y si bien México ha demostrado en ediciones anteriores ser superior a selecciones europeas de segundo plano, apenas ha probado suerte contra equipos africanos… y es de esperarse que ahora en casa sean más duros que nunca. En el otro extremo, superado el primer obstáculo; un hipotético emparejamiento contra el grupo de Sudáfrica en octavos, nos acercaría más que nunca a cumplir el sueño de alcanzar los cuartos de final.
No nos engañemos. Nuestras aspiraciones reales no pasan tanto por el pie de Cuauhtémoc o por la cabeza de Aguirre, sino por la mano de un tal Jerome Valcke: el señor de anteojos que sacará nuestra bolita.
Etiquetas: Sudáfrica 2010
por Barak Fever, el 2 de Noviembre de 2009, 22 Comentarios
Ni queso, ni jamón. Tampoco fruta, leche, ni yogurt. Ni siquiera hallé mantequilla en el refri. ¿Por qué no aproveché el puente para hacer el súper? Husmeando en la también desolada despensa me topé con unas galletas de buen ver e instantes después, de buen comer. Justo cuando terminé de recoger las migajas, pensé en revisar la fecha de caducidad: agosto 2008. Entonces me acordé de él.
Como el Camerún de Milla, la Colombia de Valderrama, el Irán de Ali Daei, y toda selección de segunda, hoy le prendemos veladoras de cara al Mundial a un jugador de 37 años, y nos horrorizamos porque va a jugar en Primera A… como si el nivel de nuestra primera división fuera otro pedo.
Cuauhtémoc Blanco fue listo al escoger el puerto como destino: si asciende agrandará su leyenda; y si no, pues no. “Más vale subir con Veracruz que bajar con Querétaro”, habrá reflexionado. Seamos objetivos: Cuauhtémoc lleva 3 años en una liga en desarrollo como la MLS, y sus números de la última temporada (5 goles -3 de penal- y 8 pases a gol) son más bien pobres. Por lo demás, escandalicémonos lo que nos dé la gana, que juegue donde juegue, su rendimiento en el Mundial será el mismito.
Si en la flor de su juventud, Cuau apenas pudo meterle un gol a Bélgica en Francia ’98, y otro más a Croacia (de penal, por cierto) en un deslucido Corea-Japón 2002… ¿qué milagro esperan ahora? El mismísimo Hugo Sánchez en plenitud pasó de noche por México ’86… ¿cómo fantasear con algo diferente en Estados Unidos ’94?
Tenemos récord de seleccionados en la nómina de clubes europeos, hemos convocado hasta a cinco mexicanos nacidos en Argentina y Brasil… y nuestro mejor futbolista sigue siendo el mismo desde hace 15 años. A nuestros ojos, este Blanco nunca se percude. Al futbol mexicano también le urge ir al súper.
Etiquetas: Cuauhtémoc Blanco, Veracruz
por Barak Fever, el 21 de Octubre de 2009, 20 Comentarios

Y aquí vamos de nuevo: Ochoa dice que México irá con la mentalidad de ganar el Mundial, Justino asegura que la meta está más allá del quinto partido, y yo soy incapaz de llorar, ni de reír porque ya lo he probado todo.
Es la historia sin fin: a tres años de la Copa del Mundo ganaremos la eliminatoria caminando, al año siguiente tenemos un pie fuera por perder en Honduras, el año previo ya estamos para ser protagonistas, y en el año del Mundial el cuento se acaba en cuatro partidos. Así funciona nuestro futbol, y no cambiará nunca mientras su fórmula tenga tanto éxito como la Coca-Cola.
Jugadores y directivos se hacen chaquetas mentales, la prensa las reproduce y se alinea a la buena vibra, la afición se une al irreflexivo “sí se puede”, hasta que a mitad del torneo se nos aparecen once futbolistas mejores que los nuestros para devolvernos nuestra realidad extraviada. Para entonces, el consumo está hecho y la maquinaria de ilusiones sin sustento no hace más que resetearse para volver a empezar.
La verdad es que ni llevándose el Estadio Azteca a Sudáfrica, la Selección Nacional aspiraría a profanar con su presencia las instancias finales del Mundial. El objetivo real es superar la fase de grupos y nada más. Pasar esa barrera sería un nocivo espejismo, y no producto de un trabajo coherente para estar entre los ocho mejores.
Seamos serios: No tenemos a ninguno de los 50 jugadores más grandes del mundo. De nuestra legión europea, apenas tres futbolistas cuentan para sus técnicos. Y nuestra liga no ha crecido en absoluto en los últimos cuatro, ocho, ni 16 años.
Si fuera por mentalidad, yo también optaría al Nobel de Literatura con esta columna. Podría, ya de perdis, empezar por ser el mejor del periódico… y México, no lo olvidemos, lleva tres mundiales sin ser siquiera el mejor de Concacaf.
Etiquetas: Gigante de Concacaf, La Prensa Nuestra
por Barak Fever, el 13 de Octubre de 2009, 43 Comentarios
No sé qué diablos festejan. ¿De dónde sacan tan patético optimismo? Celebrar desproporcionadamente una hazaña tan modesta como la del sábado, es casi peor que no ir al Mundial. ¿Qué no ven que se ganó jugando pésimo, y ante el peor equipo del grupo… que perdió todos sus partidos de visitante en la eliminatoria?
Estábamos ante una generación sin precedentes, destinada a escribir historia, y resulta que un semiretirado delantero de 36 años, ídolo total a pesar de su fracaso en España, sigue siendo el héroe.
Desde la Copa América ’93 no se ha hecho nada importante, y se vive del éxito de los juveniles. Tan lejano, que ahora en el Mundial sub 20 la selección brilla por su ausencia. Y ni cómo consolarse con otras disciplinas, pues basta mirar los dos tristes oros de Pekín 2008 para constatar el nivel del deporte nacional.
Pero lo que más duele es el atroz dominio del vecino del norte. Que su economía sea mucho mejor se asume como irreversible, pero perder contra ellos en futbol una vez sí y otra también, es algo que el aficionado no puede soportar.
La liga del Apertura y Clausura es paupérrima. Torneos en los que absolutamente cualquiera sale campeón, donde un semestre eres primero y al siguiente, último. Los equipos grandes son una vil caricatura de lo que un día fueron, y ni quedando al fondo de la tabla general descienden, por el ridículo tema del porcentaje.
Los futbolistas que juegan en Europa parecen haber perdido el amor a la camiseta y entre tanto viaje, la mayoría termina por rendir tan poco en la selección como con su club. Las convocatorias del técnico son incomprensibles, y esa camiseta Adidas luce más devaluada que nunca.
Los derechos de comercialización están en manos de una empresa extranjera. Es por ello que los amistosos se juegan fuera del país, y contra rivales tan distinguidos como Ghana, Panamá o Bielorrusia. Da igual si es fecha FIFA o no: lo importante es hacer dinero, aunque sea con selecciones espurias. Sólo bajo este panorama se explican decisiones tan absurdas como la de nombrar director técnico al mejor futbolista en la historia del país, sin valorar su currículum como entrenador.
Digan lo que digan, a mí no me salen las cuentas: si la selección nacional pierde el miércoles, quedará fuera del Mundial y aún empatando, el repechaje Conmebol – Concacaf podría ser su cruel destino.
¿No soñábamos con ser como Argentina?… Ahora son igualitos a nosotros.

Etiquetas: Selección Argentina
por Barak Fever, el 8 de Septiembre de 2009, 20 Comentarios

Cuando puse el video en Youtube me sentí embaucado. Había oído que en Internet circulaba un escandaloso striptease de Belinda ante su webcam, y no resultó más que una estafa del perverso aparato propagandístico que opera alrededor de la artista… y cuya víctima más reciente se llama Giovani Dos Santos.
Una vez caduco el efecto de aquel pseudo desnudo en Messenger, nada mejor en el manual del buen marketero que maquilar una relación amorosa con otro personaje del medio. Eso sí: joven, soltero y famoso. Y como lo de apuesto era mucho pedir, Gio se ajustó mejor que nadie a ese perfil.
El ejército que trabaja en la imagen y promoción de Belinda: eruditos del marketing, pero iletrados en futbol; no reparó en que Giovani era una figura en declive, que en todo el año solo acaparó titulares tras evacuar, luego de ser arrancado con espátula, un antro londinense. Y aún así, la jugada les salió a pedir de boca.
Desconozco el incremento del rating en la telenovela Camaleones como consecuencia de la relación de Belinda con Giovani y de hecho, me vale gorro. Lo importante es que, sin proponérselo, la estrategia de fabricar esta cursi historia de amor adolescente ha relanzado la carrera del futbolista.
Además de que ahora hasta una desentendida como mi mamá sabe quién es Gio, ligarse a la estrella del momento sirvió para inyectarle una autoestima que ha desempantanado a ese ídolo con el que todos soñábamos. Ahora Dos Santos vuela por derecha, por izquierda, alza la cabeza, anota y asiste como le enseñaron en la mejor escuela del mundo: La Masía del FC Barcelona.
Claro que la inminente eclosión de Jonathan en el Barça también le ha servido de acicate. Lo único que no puedes permitirte como futbolista en este país es que te supere un gringo, tu hermano menor o una vieja.
Etiquetas: Belinda, Giovani Dos Santos
por Barak Fever, el 4 de Agosto de 2009, 2 Comentarios
La historia entre México y Estados Unidos nació mal parida. No hablo por supuesto, de la invasión del año mil ochocientos cuarenta y tantos, sino del primer partido de futbol jugado entre ambas naciones en 1934: cuando EU nos dejó fuera del Mundial con cuatro goles de un tal Donelli.
Cuentan las crónicas de la época que el estadio romano en donde se celebró el partido estaba a reventar, que Mussolini no encontró mejor pendiente en su agenda que asistir puntual al palco de honor, y que México jugó mejor que los gringos a pesar de la goleada. Sí: la prensa deportiva infla absurda e impunemente a la selección desde los tiempos más remotos.
Si bien las cosas cambiaron sustancialmente en los 60 años subsecuentes a tan insigne encuentro, en 1991 EU comenzó a construir una hegemonía que este año cumple ya la mayoría de edad. La patética exhibición de la selección C estadounidense en Nueva York (entendiendo que los suplentes de la Confederaciones vendrían a ser el representativo B) no altera 18 años de una paternidad que podría certificarse en el Estadio Azteca: la única trinchera en todo el planeta donde la selección mexicana se siente a salvo de los gringos.
Hoy, a juzgar por el ventajista horario del partido: a las 3 PM por si las moscas, hasta la fe en el recinto sagrado ha dejado de ser ciega. Es cierto que la US Soccer también aprovecha las condiciones de Columbus para enfrentar a México, pero jamás ha llegado a la desfachatez de programar algún juego a las 11 de la noche, esperando a que arrecie el frío.
A 75 años del primer duelo en Italia, la historia amaga con repetirse. Hace tiempo que murió el fulano con nombre de calcetín, pero nos heredó a su bisnieto Donovan: actualmente el futbolista más determinante de Concacaf.
Faltan ocho días. Ni intenten hablar de otra tema.
Etiquetas: Gigante de Concacaf, La Prensa Nuestra, México vs EU, Selección Estadounidense
por Barak Fever, el 28 de Julio de 2009, 2 Comentarios

Agosto doce… 12 de agosto… 12-8… El bombardeo propagandístico es tan agudo que hasta el más perdido en la materia (mi suegra de Ciudad Obregón, para mayor referencia) sabe qué acontecerá en esa fecha. Aunque tan solo veremos un partido vulgar entre dos selecciones del montón, nunca un juego de futbol tuvo tanto tiempo de generar semejante expectativa en un pueblo.
Lo ocurrido antier en Nueva York influye tanto en el resultado que se avecina como un partido jugado en el Play Station: vencer 0-5 a Estados Unidos produce un enorme deleite en ambos casos, y no por ello deja de ser ficción.
Ganar la Copa Oro sin pase a la Confederaciones equivale a salir vencedor del Hazme Reír, Desafío de Estrellas o demás esperpentos. Aunque todos se tapen ojos y oídos, en la final del domingo se enfrentó un combinado de la selección A y B de México, contra una selección C de EU; en un juego con tanta trascendencia que Televisa y TV Azteca prefirieron narrarlo desde sus sofás, en lugar de trasladarse al país vecino. La victoria fue tan predecible como contraproducente de cara al partido real.
Jugadores, aficionados y colegas pueden auto engañarse lo que les dé la gana, pero no está de más recordarles que, si EU decidió asistir con una selección casi amateur a la Copa Oro fue para dar descanso a los 20 futbolistas que en Sudáfrica acabaron con el sempiterno invicto de España, entre otras proezas, mientras los nuestros se sacaban los mocos frente a la tele.
Si perder la final tras ganarle 2-0 a Brasil parecía acumular en ellos suficiente sed de venganza, ahora imagino a Bradley, Onyewu, Dempsey, Howard y Donovan verdes de impotencia por confiarles sus camisetas a tan torpes relevos. A favor de México jugará la mística del Estadio Azteca, pero no el factor anímico. Ese está del lado de EU.
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por Barak Fever, el 23 de Junio de 2009, 1 Comentario
Smackdown por aquí, Raw por allá… La lucha libre mexicana era la mejor del mundo, ¿recuerdan? Pues parece que ya no. Si los gringos lograron superarnos hasta en eso, estar un escaloncito arriba de nuestro mediocre futbol debe resultarles mucho más sencillo. ¿Qué esperaban? Son más profesionales y menos corruptos.

“Estados Unidos fue a la Confederaciones nomás a hacer el ridículo”, rechinaron voces de ardor luego de la circunstancial derrota ante Italia y la vergonzosa exhibición contra Brasil. Faitelson, en su espacio de aquí arribita puso en duda la continuidad del técnico Bradley, como si la US Soccer estuviera sometida a los caprichitos de 15 millonarios, y a la torpeza de Decio y Justino. Alguno de Fox Sports fue más allá al asegurar que Bradley hijo (ya lo quisiéramos) jugaba en su selección por nepotismo puro y duro. ¡Lo que hay que oír!
Resulta que EU sobrevivió al grupo de la muerte. Los ultranacionalistas no se demoraron: los gringos pasaron de churro. Sí… igualito al panzazo de México para calificar al mugre Hexagonal.
Ocurre que a diferencia del nuestro, su futbol no es de chispazos ni de espejismos. EU gana cuando tiene que ganar y pierde contra el que le toca perder. Por selección natural cae ante las potencias; pero vence a los Egipto… a los México. Mientras La Volpe sigue viviendo del cuarto puesto en 2005, ahora EU tiene casi garantizado el tercero. Y al mismo tiempo que ellos compiten con Italia, Brasil y España; nosotros seguimos haciéndonos los tontos con Venezuela o quien se deje.
En Sudáfrica cayó un mito más: el que reza que EU nunca hace nada fuera de Concacaf. ¿La verdad? Sigue sin ser más que una selección vulgar en el plano global, pero con orden y sacrificio le sobra para ser el representante más digno que puede ofrecer esta desdichada zona.
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por Barak Fever, el 9 de Junio de 2009, Sin Comentarios

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? A nuestro perenne estado de vacío existencial, ahora hay que añadir: ¿Por qué perdemos?
En Kingston fue culpa de Vela y Giovani (tan verdes), en San Pedro perdimos por Oswaldo (tan grillo), en Columbus acusamos a Rafa (tan mamón), y de vuelta a Honduras la culpa fue de Sven (tan extranjero). Pero en San Salvador no estuvo ninguno de ellos. Ya no quedan ni chivos expiatorios.
¿Por qué perdemos? El simplismo reduccionista del aficionado promedio lo lleva a concluir que a nuestros jugadores les faltan güevos. Y ojalá fuera tan simple como eso.
En realidad carecen de rigor táctico, velocidad, puntería, agilidad mental, dinámica, técnica individual y colectiva. Si cumplieran con el ABC del futbol les sería más fácil hacer goles… y si metieran goles, les resultaría más sencillo evitar derrotas.
Hay dinero, toda la inversión la acapara el futbol gracias a un criminal centralismo que relega a los demás deportes de conjunto. ¿Por qué perdemos? Porque no hay materia prima. Los jugadores sudamericanos son el sostén de nuestra liga, y los nacionales viven cómodamente a su sombra. En tanto, los mexicanos que ejercen de extranjeros en Europa no pintan nada en sus clubes.
Lo preocupante no es el mal momento que atraviesan los elegidos por Aguirre; el problema está al buscar equipo por equipo, a once mexicanos que jueguen mejor que ellos. No existen. ¿Por qué? Por la corrupción en fuerzas básicas, por el sistema de (in)competencia en Primera División, y por el infame flujo de ascensos y descensos en el resto de divisiones de nuestro futbol que, junto a un montón de etcéteras, bloquean la irrupción del talento al profesionalismo.
¿Y no pasa lo mismo en Centroamérica? ¿Por qué perdemos? Por falta de güevos, mijo… falta de güevos.
Etiquetas: Gigante de Concacaf, Selección Salvadoreña
por Barak Fever, el 26 de Marzo de 2009, Sin Comentarios

Me puse a jugar al Xbox. Sólo así puede volar el siempre fastidioso medio tiempo. Como suele pasar, se me fue la mano y cuando apagué la consola Pavel Pardo ya celebraba el 2-0. Vi la repetición del tiro penal 19 veces: en todos los ángulos y a todas las velocidades imaginables. Nunca pasaron la falta que lo originó. Y el domingo supe por qué.
Aquí sólo importa la consecuencia. El presente inmediato. No hubo error del portero en el primer gol. El árbitro no se equivocó en el segundo. De aquí al miércoles sólo existen alegres trenecitos, chascarrillos made in Sweden, y claro: muchas bocas tapadas, pues a fin de cuentas, eso y el dinero, es lo único que mueve a nuestros malcriados futbolistas.
Hace tiempo que el aficionado crítico y auto pensante se ha visto desamparado por los medios en aras de satisfacer a las masas. Democracia pura al servicio de la mayoría. Esa que grita: ¡Nery, Nery, Nery! sin ningún asomo a la reflexión.
Con Gio y Salcido lesionados; Vela y Márquez suspendidos, las decisiones para Sven fueron mucho más fáciles. ¡Fiu! No estamos peor que con Enrique Meza. Ahora, 14 puntos nos separan del Mundial y nueve de ellos están blindados. El verdadero reto nunca fue ganarle a Costa Rica en el Azteca, sino cosechar los otros cinco puntos en las cuatro visitas restantes. Y eso sí: contra Estados Unidos.
Perdón. No es tiempo de ponerme pesado en plan aguafiestas. Así lo manda Nery, así lo exigen las masas, y el resto nos alineamos al dogma que nos reclama apoyar a la selección sin matices de ninguna índole.
Ahora que ganamos Leandro no es brasileño, ni Vuoso argentino. Nadie se acordó de Judas en el abrazo de Oswaldo a Paco Memo. No hubo tragedia en la otra Costa (la de Marfil) al día siguiente. La derrota de mañana en Honduras tampoco existe. No todavía.
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por Barak Fever, el 22 de Marzo de 2009, Sin Comentarios

Abandono del aficionado, fuga de patrocinios, espeluznante caída en la venta de periódicos deportivos y los ratings más bajos de la historia. Estado de quiebra y en conclusión, menos chamba y peor pagada para mí y para mis colegas. En pleno goce de mis facultades mentales, lo asumo y lo repito: espero que México no califique al Mundial.
Colgados ya de la irremediable crisis económica, más vale tocar fondo en pos de un futuro mejor. El futbol mexicano lleva 15 años estancado, y no existe salida del círculo vicioso, a no ser por la mala. Lo siento sinceramente por aquellos que morirían sin ver a México jugar el quinto partido, en aras de lograrlo bajo una estructura.
Una vez digerida la depresión, entonces sí: a modificar el sistema de incompetencia que reina en Primera División, a implementar ascensos y descensos como dios manda en divisiones inferiores, a erradicar las multi propiedades, a abrir los derechos de transmisión a la libre competencia, a pisotear el pacto de caballeros, a liberar los uniformes de micro patrocinios… A derrumbar la oligarquía que gobierna nuestro futbol y antepone siempre el beneficio de sus empresas.
Sé que está difícil. Con meros argumentos matemáticos, apenas dos selecciones y media quedarán eliminadas del hexagonal. Encima, de ocurrir el desastre, nadie garantiza que mi revolución imaginaria termine por llevarse a cabo. Aunque fuera la única oportunidad de reestructurar un futbol tan fermentado desde fuerzas básicas.
Si en vez de virtudes balompédicas, el Mundial se tratara de exhibir el índice de desarrollo humano de cada país, con la ONU como órgano rector en lugar de la FIFA, México ni siquiera habría calificado al hexagonal de Concacaf. La cosa es mucho más complicada en salud, economía y educación. Empecemos entonces por el futbol.
Etiquetas: Futbol Neanderthal, Gigante de Concacaf, Tercermundismo
por Barak Fever, el 16 de Febrero de 2009, Sin Comentarios

¡Ay, mi cabeza! Aún hay quien defiende a Sven. Se supone que el sueco impondría disciplina europea en el Tri, que las divas que conocemos por futbolistas por fin tendrían a alguien con quien cuadrarse, y se pondrían a trabajar en serio, cargados de una espesa inyección de carácter y mentalidad.
Pero de eso, nada. Nueve meses después, el monstruito que fecundó Eriksson es el más indisciplinado del que se guarde memoria. Sus jugadores, liderados por los grillos que el entrenador no se atrevió a fumigar, son más sangrones e indolentes que nunca, y en el campo lucen tan frágiles e inseguros como sus antepasados ratoncitos verdes.
Vamos, que en lugar del gran jefe, Sven resultó ser un técnico sumiso, cómodo y timorato, que entiende imposiciones tan improcedentes como la de reunirse en privado con los medios, como parte del millonario contrato que firmó para dirigir en un futbol exótico. Sus nefastos resultados sólo pueden equipararse a los cosechados por Enrique Meza, y su discurso evoca a Bora Milutinovic: no tanto por el horrible español, como por su hueco sustento.
Contamos ahora con mexicanos argentinos, brasileños mexicanos, un mexicano-uruguayo y hasta un puñado de mexicanos a secas… todos ellos tan comprometidos con la causa verde como su entrenador escandinavo. Me refiero al dólar, claro está.
Ahora bien, quien calcule que México necesita 21 puntos para ir al Mundial no sabe hacer cuentas: en realidad bastan 17 miserables puntitos. Asumido el patetismo que implica sacar la calculadora, cuatro victorias en el Estadio Azteca, un empate contra Estados Unidos, otro más en Trinidad y un sufrido triunfo en San Salvador serán suficientes.
¿A qué esperamos entonces: a empatar contra Costa Rica o a perder en Honduras? Por mucho menos, Huguito fue abortado.
Etiquetas: Gigante de Concacaf, Sven Göran Eriksson
por Barak Fever, el 9 de Febrero de 2009, Sin Comentarios

¿Quién es el actual campeón de Concacaf? Estados Unidos. ¿Qué selección ha ganado más Copas de Oro en la historia? Estados Unidos. ¿Quién quedó primero en el Hexagonal pasado? ¡Bingo!… Estados Unidos.
¿Quién nos gana siempre en Columbus? Ellos. ¿Y en Los Ángeles? Ellos ¿En Uruguay? ¡Ellos, maldita sea! ¿Y en Corea? Sí. Ellos. No sé si son mejores futbolistas, pero estoy seguro de que tienen mucho mejores directivos. Y su trabajo acaba por certificarse en el campo.
Veintiséis duelos desde 1991. Siete victorias para México, 12 para EU: eliminaciones de Copa América y Mundial, incluidas. Nos han ganado en todas partes menos en México y, para colmo, los sparrings que compartimos en los amistosos suelen vencernos luego de caer ante ellos. ¿Qué sigue? ¿Que nos saquen por primera vez un empate del Estadio Azteca? No. Porque de hecho ya lo hicieron: ocurrió rumbo a Francia ’98.
A pesar del cúmulo de evidencias, la mayoría se ampara en un equilibrio de fuerzas. Argumentan que EU ni siquiera pasó a octavos de final en Alemania 2006, ignorando que de haber enfrentado a Irán y Angola; en lugar de Italia, Ghana y República Checa, seguramente lo habría conseguido. Apelan a la comparación de actuaciones en Copa América, y olvidan que ellos siempre optan por acudir con la selección B. Acorralados, invocan a los niños héroes de 2005, cuando si algo le sobra a la US Soccer son copas mundiales de futbol femenil, categoría tan amateur como la sub 17.
Según la eterna perorata que le cantan a borrachos y drogadictos, para solucionar un problema primero hay que reconocerlo. Por mera salud mental, bien haríamos en digerir las derrotas contra EU, con la misma naturalidad con que sabemos asumir la superioridad de España, Holanda o Argentina… aunque duela mucho más.
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