Primera parte

SEGUNDA PARTE

Ella temblaba de miedo dentro de su cuarto, cubierta sólo con las cobijas. Llegué justo a tiempo para consolarla, calmarla y glasearle la dona con el gran Marco.

-Es el segundo más grande que he visto en mi vida – dijo y me mandó una mirada coqueta.

-Entonces supongo que has visto muchos.

-Más de los que quisiera reconocer.

-Está bien, yo no la voy a juzgar por eso – Entonces conecté la máquina, pusimos una dona en él y decidimos glasearla con chocolate, además, el Gran Marco sacaba chispas.

Nos sentamos a comer, mi mente se llenaba de dudas. No estaba seguro si creer la versión de Celeste de que encontró todo allanado cuando llegó. Podría ser una trampa, una distracción para desencaminarme de mi objetivo, lo que dijo el César estaba muy grabado en mi memoria y Celeste era una pollita de cuidado.

Salimos del hotel y llegamos a casa de Celeste, ubicada por Xochimilco. Ella me prometió más que el cielo si encontraba a quién había causado tal revuelo. Procedí a investigar. Por el cuarto estaban regadas bragas, sostenes y vestidos de Celeste. Había dos ventanas rotas; la de la sala del primer piso y la del baño del segundo piso. En el cuarto no había vidrios y en la sala había filosos pedazos esperando lastimar los pies descalzos de Celeste. Deduje que era un intento de asesinato, quisieron aplicar la vieja artimaña de hacerlo parece un accidente. Pero Celeste fue más lista.

Estaba listo para salir a darle mi explicación convincente a Celeste, cuando encontré una nota en la regadera. Un pedazo de papel blanco con una pequeña frase en azul escrita en una esquina. No se leía a simple vista, así que usé mi lupa: “Perdón por meterme y desordenar sus cosas, soy un buen muchacho”.

Decidí guardarme esa evidencia y no entregarla a Celeste por las recientes revelaciones sobre su real identidad. Salí del baño y le dije a Celeste que saldría a investigar, ella prefirió quedarse en su casa a dormir.

La búsqueda duró poco, encontré un rastro de gotas un líquido espeso sabor champurrado que me guio a tres calles de la casa, ahí estaba un hombre flaco, moreno, porte de capellán, bailaba como todo un jefe y fumaba como un romano secuestrado. Le ordené que se detuviera y obedeció.

– ¿Cuál es su nombre?

-He tenido tantos que ya no recuerdo, puede decirme Memo Isaac Trejo Galindo, soy muy Bueno, aunque casi todos los muchachos me llaman profe – Habló con decenas de voces muy parecidas entre sí, todas estaban cansadas. Pude ver su rostro de cerca con ayuda de la luz de una farola y me horroricé ante una figura salida de las peores pesadillas de Mary Shelley.

Ojitos diminutos y cejas pobladas, una nariz aguileña cortada a la mitad, decenas de costuras cubrían todo su rostro, una oreja muy grande y otra muy chica, su saco estaba hecho con remiendos, igual que su corbata, vestía un pantalón deportivo con el logotipo de Cruz Azul, en un pie tenía mocasín italiano y en el otro unos tenis blancos.

-¿Qué hacía en la casa de la señorita Poirot? ¿Por qué irrumpió sin avisar? ¿Qué demonios le pasó en el cuerpo?

-La señorita Nadia es una buena muchacha, siempre deja todo en la cancha, yo estaba buscando algo que creí que ella había rescatado del secuestro – Al mencionar la palabra comenzó a temblar y empezó a fumar con más ganas. – Perdón, no debí decir eso, soy un mal muchacho, pero lo que importa es que por ley de probabilidades nos tocaba atinarle a que ella lo tenía.

-¿Qué secuestraron? – ¿Nadia? Un nuevo nombre para Celeste, pero preferí dejar esa pregunta para después.

-Lo que nos ha hecho falta todo este tiempo – Memo se señaló completo –. Ella debió encontrarlo.

-¿Qué les ha hecho falta estos años?

-Lo que evita que nuestra sangre se convierta en atole. Ella era la indicada, estoy seguro, pero no lo tenía ella. No, ella es una buena muchacha, ella lo es, supongo que me equivoqué no sería la primera vez.

-¿Su sangre se convierte en atole? – Esto se estaba poniendo cada vez más impredecible y extraño, ¿Cómo la sangre de un hombre se convierte en atole? ¿Era eso el rastro con sabor a champurrado? ¿Quién había creado tal abominación de ser humano?

-Es un efecto secundario de la falta de corazón. Lo perdí hace mucho tiempo, cuando era muy flaco. Sin un corazón que mantenga la sangre en circulación todo se espesa, y como vivimos en la Ciudad, nos gusta mucho el atole, la sangre adoptó un sabor característico. Se podría decir que por nuestras venas corre atole – Lo tomé del brazo para comprobar que estaba diciendo la verdad, el tipo estaba helado, era como tocar un tempano de hielo, o un muerto. En verdad tenía rastros de atole en la manga de la camisa.

-Usted también busca el corazón de Cruz Azul.

-En cuanto supimos que alguien lo buscaba decidimos correr a encontrarlo, encontramos a quién lo buscaba, pero no encontramos el corazón, nos quedamos apenas en la orillita, como tantas veces que nos faltó ese corazón.

-¿Para qué les faltó?

-Pues para salir campeones, muchacho, obviamente para eso. Hemos sido los mejores entrenadores del futbol mexicano, si no ganamos ningún título con la Máquina fue por suerte y porque perdimos el corazón.

-¿Los mejores entrenadores del futbol mexicano?

-Claro que sí, con estos ojitos que ves aquí alcé títulos con el Toluca y el Pachuca.

-Si usted es quien yo creo que es, debo decirle que los ganó el de Saturno con Toluca y la Chilindrina y el Chaco con Pachuca. Por lo que sé, un niño de diez años hubiera ganado con ese trabuco.

-Puede que tengas razón, te ves como un buen muchacho, pero además estaba el América que dirigí como si fuera el mismísimo Capello.

-Los burros pueden tocar la flauta.

-Pero sólo los flacos tocan la de Oro.

-Sí, por lo que sé usted fue el último que pudo ver ese corazón.

-La verdad no lo recuerdo, a quién engaño, vivo sólo de dar sorpresas de vez en cuando, llevo 20 años desaparecido en la liga mexicana. Pero además estamos todos nosotros, los mejores técnicos, los más Buenos de todos, los Jefes, los Maestros. Todos hemos dirigido a Cruz Azul y hubiéramos salido campeones con un solo gramo de corazón, pero no, hasta a mí me bajaron los sumos y me extirparon el corazón.

-Jefe, ninguno logró hacer nada con el equipo. A menos que el pingüino esté ahí dentro.

-No, pero está Isaac Mizrahi. El más grande orgullo de nuestra camada de entrenadores.

-Por eso César nunca pudo ser campeón.

-Los mejores entrenadores para el mejor club. Eso le dimos al Azul.

-Pero ninguno de ustedes está cerca de ser el mejor entrenador del país.

-Mis ojos no dicen lo mismo.

-¿Por qué no ha ganado nada en 10 años?

-Ha habido muchachos mejores que nosotros.

-¿Los Pumas eran mejores que ustedes en 2010?

-Somos humanos y nos equivocamos, discúlpeme por equivocarme – Guardó las manos en su bolsa y miró al suelo, casi por reflejo – Pero lo dimos todo, todos nuestros extraordinarios conocimientos como estrategas.

-Está bailando y está cojeando ¿Se lastimó al salir por el baño del segundo piso?

-Así es, eres un excelente detective.

-¿Por qué no salieron por la ventana de la sala si ya la habían roto?

-Porque somos unos grandes estrategas.

-¿Quién les hizo esto?

-El mismo Cruz Azul nos lo hizo, amalgamó cada una de nuestras virtudes y características primordiales para generar al entrenador perfecto para la Máquina. Pero cuando terminaron de hacernos, se dieron cuenta de que nos faltaba corazón. Quisimos ir con el Mago de Oz por uno, pero se nos adelantó una niña de Kansas. Somos optimistas.

-¿Sí saben que al final de la historia, el corazón sólo es un r…? – Antes de que pudiera terminar la frase, una bala atravesó el brazo de Memo, chorros de champurrado comenzaron a brotar de su cuerpo. Contrario a lo que se podría pensar, el atole estaba más frío que un frappé. Cayó al suelo de inmediato, muerto, su cuerpo no aguantó la presión de saberse atacado.

Saqué mi revólver busqué entre las sombras, pero no encontré nada, estaba solo ahí, corrí a ponerme bajo cobertura. Mientras vigilaba que no se acercara el asesino, Traté de conectar todo lo que acababa de ocurrir y utilicé mis nuevos conocimientos detectivescos para buscar respuestas. ¿Quién se robaría el corazón de Cruz Azul? ¿Quién buscaría con tanta saña dañar a un equipo? ¿Quién estaría tan desesperado como para crear un ser tan deleznable como Memo? ¿Qué provecho tendría robarse el corazón de Cruz Azul? ¿Quién era Celeste? ¿Dónde estaba el hermano desesperado por encontrar el Corazón?

  • Una disculpa por la tardanza. Tenía planeado acabar esto en la siguiente eliminación de liguilla de Cruz Azul. No pensé que tardaría tanto. También pensé que el final sería fácil con el campeonato que seguramente conseguríamos antes de que se cumplan 20 años, evidentemente no fue así y tuve que improvisar bastante. Si les decepciona algo, imagínense lo que ha hecho Cruz Azul con todos nosotros en 20 años. 🙁

    • Edson

      Ya espero el tomo IV, V y VI cuando se cumplan los 25 y los 30 primeros años.

      Y en otros 20 años los tomos VII, VII y IX.

      Que Star Wars ni que nada está es historia es la chida y dura más. 🙂

  • Ernesto

    Sinceramente no entend´de que se trata, si de una serie policiaca tipo el pantera o de algn indigente abandonado al frio.

  • Kuyth

    Dr paso, le dieron 6 partidos de suspensión al asqueroso cruzazulino ese que escupió al Güero.

  • Fernando Pérez Pacheco

    Fin o ésto continua? Jajaja me divertí bastante y tienes razón si aguantabas más tiempo, la página capaz desaparecía.