
"Intento no tomarme el futbol en serio"
Ahí va el muchacho que se ha quedado huérfano. A sus 16 años atiende sin problemas la insistente inquietud que la gente de Orzinuovi tiene sobre su porvenir. “Vivir. Se ha muerto mi padre, no yo”, les responde. Con esa seguridad procede su andar hasta convertirse en uno de los jóvenes futbolistas que no ha festejado la obtención de una Liga de Campeones.
Un reportero de Turín le cuestiona cómo se siente de haber sido partícipe de la hazaña y le subraya que disputó seis minutos de la final ante Liverpool. Él calla y da la media vuelta a su entrevistador. Se marcha con el silencio del luto que guarda a las 39 personas fallecidas en Heysel.
El tiempo transcurre y él ni cuenta se da. Ya no es jugador, pero él se siente como tal a pesar de ser un director técnico. Mientras da indicaciones y trata de impregnar su visión de juego en los banquillos se sorprende al descubrirse que también es hombre, un hombre adulto. Su extrañeza no se debe a las facciones endurecidas o a las canas relucientes. Algo anda mal, así lo siente. Para quitarse de dudas va al médico y le diagnostican cáncer.
Enfrenta la enfermedad con tranquilidad. “Yo no me quiero morir, mi elección es vivir. Si la muerte tiene otra opinión la respetaré”. Su elección es respetada por la muerte y continúa con vida. Ha vencido al cáncer. No así su esposa. Después de cuidarla dos años durante día, tarde y noche, su amada parte de este mundo por culpa del cáncer. Se ha quedado viudo y con dos hijos por criar.
-¿Qué harás ahora?
-Seguir.
Con la tragedia como sombra, él continúa. “No todo puede ser tan malo, algo bueno debe ocurrirte en la vida”, le dice uno de sus amigos de la infancia. Los buenos deseos del amigo se hacen presentes con una llamada teléfonica. Le avisan que es urgente su presencia en las oficinas de la Federación Italiana de Futbol. Ni tardo ni perezoso acude a la cita.
-Queremos que seas el técnico de la selección.
-Acepto.
Tras aceptar tiene a Italia en semifinales de la Eurocopa. El hombre de las tragedias explica así a El País cómo es que ha podido con el paquete de la selección, con las experiencias de su vida:
“Intento no tomarme el futbol en serio. El pesimismo nos acompaña, pero no nos molesta. Es más, nos sirve de estímulo”.
Gane o no la Euro, Prandelli volverá a Italia para reunirse con sus amigos de la infancia en Brescia para charlar de lo que sea. Si llega a tocarse el tema del futbol, él prefiere que se nombre a los jugadores, a los que considera los auténticos protagonistas de este deporte. En caso de que viva otra tragedia, Prandelli tiene la respuesta: “He de seguir adelante”.




























¡Clap Clap!
Gracias
excelente historia , una pregunta como te sale tanta inspiracion?
Paco, no creo tanto en la inspiración. Me fijo en algún elemento, repaso sobre él y en las noches me pongo a escribir, fluye. Saludos
enorme como siempre elias
Enorme tú que te atreves a seguir leyéndonos, Javier. Un saludo
Simplemente, impresionante. Mis respetos para ese señor.
No sabia esta historia, muy bien por el y su filosofia de vida.. como dice el dicho: “Al final todo estará bien, sino esta bien es porque no es el final”.
DE VERDAD, ME DEJASTE SIN PALABRAS… Y QUE CONTRASTES DE LA VIDA, LA MALA NOTICIA DE LA MUERTE DE MIKI ROQUÉ Y EL EJEMPLO DE VIDA DE PRANDELLI… MUY BUENA COLUMNA…
¡Qué vida la de Prandelli!… Pero no todo en la vida es malo, siempre te recompensa tanto sacrifício. Excelente como de costumbre Elías.
Y pensar que en ocasiones nos quejamos por nada. Saludos
Excelente texto, se agradece que allá un espacio donde el escritor se explaye y cautive al lector con historias circunstanciales que están ligadas a un deporte tan bonito como el fútbol. Sean ficticias o no (que es lo que menos importa), soy fiel seguidor de sus historias Sr.Elías.
Jorge, por favor nada de “señor”, simplemente Elías. El agradecido es uno con ustedes por compartir los textos. Saludos
Juraba y perjuraba que encontraría algo sobre el penal de Pirlo y vaya vuelta de tuerca me das. Gracias por otra historia más
Valente, el texto anterior referido a Italia fue sobre Pirlo. Entre que ya no quería repetir, en todos lados se abordaría el penal y que se me puso enfrente Prandelli, opté por el técnico. Saludos
Gracias por otra historia maravillosa. Me gusta la frase: “He de seguir adelante.” Saludos Elías.
Pues Prandelli es el del mérito. Saludos de retache, César
No conocía ese lado de Prandelli, que fortaleza tiene este señor. Bien Elías
Issac, sin duda posee una fortaleza bárbara. Un tipo así ya no tiene miedo a perder y sí tiene mucho por ganar. Saludos
Para ponerse de pie con dos cosas: la historia de vida de Prandelli y tu forma de narrarlo buen Elías.
Quien merece la reverencia es Prandelli. Un abrazo, César
excelente y sublime como nos acostumbras felicidades . Que gran tecnico y persona, levantadose de las tragedias y seguir adelante, “El pesimismo nos acompaña, pero no nos molesta. Es más, nos sirve de estímulo” ke buena frase
Y con esa frase ha contagiado a sus dirigidos. Agarró una selección venida a menos, ¿qué más podían perder? Míralos. Un abrazo
UN HISTORIA QUE MARCA LA VIDA…AHORA ENTIENDO EL PODER MORAL DE LA SELECCION DE ITALIA..MIS RESPETOS
Muy buena historia de este hombre,tal vez y todo lo que ha pasado, esa experiencia la aplica en el buen juego que esta desplegando esta seleccion de italia, ir hacia adelante, muy buen texto Sr. Elias como siempre.
Bien bajado el balón. He ahí el aporte de su tragedia. Saludos
Excelente.
Saludos mi estimado Elías.
Gracias. Saludos de retache, Edgar
como siempre iluminandonos e ilustrandonos con tus historias mi estimado elias, saludos y gracias por tus columnas, es un deleite leerlas
Agradezco el comentario y pues sigamos ilustrándonos juntos, Miguel. Saludos
Hoy si identificado, maestro. Muy buena. Saludos.
Nada de “maestro”, simplemente Elías. Saludos de regreso
Cierto! ya me lo habias dicho!
ESTO ES ESCRIBIR CON EL ALMA NO MAMADAS
¡Hombre!, si tú lo dices… Un saludo
No suelo escribir en tu sección a pesar de que la leo siempre, pero hoy simplemente te saliste crack, tus textos siempre tienen tú estilo, tú sello, eres muy original, esa mezcla de realidad y ficción los hace simplemente memorables, muchas felicidades.
The Maxo, no serían “originales” o “memorables” si no existieran personajes e historias como Prandelli. Eso sí, tiendo a escribir de lo arrumbado, de lo que poco se aprecia. Un abrazo