12, Columnas — Jueves 2, agosto 2012
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Juegos Olímpicos, sin género

12 | Columna debut de Carolina Padrón en FutbolSapiens

12 | Columna debut de Carolina Padrón en FutbolSapiens

Antes de sentarme a escribir esta columna tenía muy claro el tema: Juegos Olímpicos. Mi enfoque empezaba explicando cómo el fútbol tiene una deuda eterna con Brasil –aunque lo eterno en el balompié caduca- pues la Penta no ha podido llevarse nunca colgada la de oro. Y probablemente hubiese colocado deuda entre comillas, para establecer el debate de que quizás sean los jugadores, y generaciones brillantes, como la de Bebeto, Romario y más recientemente la de Ronaldinho, las que les deben a un país, que respira fútbol, una alegría que por ejemplo, Uruguay celebró por partida doble y cuyo vestigio va bordado en su camiseta acompañando a sus dos mundiales.

Inevitablemente hubiese mencionado a Neymar, quien ha aparecido además en el marcador de Londres 2012, y sólo por crear polémica, hubiese hecho la comparación odiosa –pero que nos gusta y nos entretiene- de que Ronaldo no tiene ese ingrediente equis de aparecer en los partidos-momentos-minutos decisivos a nivel de clubes y de selección. Claro, lo hubiese hecho con la intención de que usted pensara en polémica y se volcara a recordar rápidamente el brillante partido de Portugal ante Holanda en la pasada Euro… y si es detractor –a Cristiano se le ama o se le odia- diría que en la hora de la verdad falló aquel penal en la final de la Champions con el United ante el Chelsea, aunque al final terminaron ganando… y el de la semi ante el Bayern con el Madrid…

Eso es lo que hubiese escrito. Pero luego pensé en que quizás escucharme –o leerme en este caso- hablar de fútbol es lo obvio… así que me decidí por tocar el debate del Dream Team y opinar acerca de las declaraciones de Kobe Bryant, diciendo que la versión de 2012 de los Olímpicos le ganaría a la única y original de Barcelona 92. Hablaría de Jordan, cuyas jugadas recuerdo por mi hermano Carlos… de Magic… y tal vez recordaría las palabras de Kobe nuevamente diciendo que a él le hubiese tocado el marcaje de Jordan mientras que a LeBron el de Magic y que en un final cerrado lo resolverían entre su majestad y él. (Lo de su majestad no lo dijo, yo lo agregué).

Pero luego pensé en que todos iban a pedir que habláramos de sus atletas, pero son tantos países… y no quería dejar por fuera a ninguno. Así que opté por hablar de las mujeres en estos juegos. Primero por la reivindicación necesaria a la figura femenina que la propia sociedad le dio en la edición de Londres, pues todas las delegaciones incluyeron mujeres. Segundo porque en grandes potencias como Rusia y Estados Unidos por primera vez las chicas dominaron en número sobre los hombres.

Tenía como ejemplo a las abanderadas… Fabiola Ramos por Venezuela, María Espinoza por México… pero para evitar nombrar y olvidarme de alguien pensé en hablar de la primera medalla de oro conseguida por Latinoamérica en Londres, que vino por el desempeño en Judo de una mujer: Sarah Menezes. La brasileña abrió el medallero dorado para los latinos, después de superar la experiencia de Beijing en la que no pudo colgarse metal alguno.

Luego de ganar la de oro, Sarah le confesaba al periodista de ESPN Martín Ainstein que en cuatro años algo dentro de ella cambió. La experiencia de regresar a casa en 2008 sin ningún logro aparente –diferenciando claramente los términos participar y competir- le motivó a prepararse de cara al momento en el que se tocara el himno de Brasil en el podio y pudiera leer en la prensa carioca que su medalla era más que significativa y esperanzadora para la más grande potencia deportiva de Latinoamérica.

Y en ese momento, cuando recordé la medalla de Sarah, supe que definitivamente tenía que escribir sobre su historia, el significado de su medalla, la evolución de la mujer y la participación de todas en el deporte… ¿La razón? Parece más que obvia, pero por respeto a las segundas interpretaciones quise dejarla por escrito, en mi primera columna en este portal. Más allá de hablar acerca de una mujer consiguiendo medalla, quiero hablar de un atleta alcanzando el sueño de un país. Deportista que tiene la casualidad de ser mujer. Y recordé a la gimnasta soviética Larisa Latynina, quien ostentaba la mayor cantidad de medallas en la historia de los juegos con 18. La mayor cantidad no para una mujer… sino para un atleta. Atleta sin género… Hasta que apareció un tal Michael Phelps.

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