¡Aguas, ‘secres’!

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Los reporteros de espectáculos están mucho más contentos que nosotros. El nuevo entrenador de la Selección Mexicana es un viejito caliente al que le fascina el olor del escándalo casi tanto como el del dinero, así que de aquí a 2010, Sven Goran Eriksson seguro les ofrecerá notas más interesantes que a los encargados de información deportiva.

No se trata de que sea extranjero, que no conozca el medio ni la mentalidad del jugador mexicano, o que no le guste comer chile. Con tres boletos y medio en disputa, y partidos a ida y vuelta México va a calificar al Mundial, así el sueco no aprenda ni siquiera a pedir la hora.

El asunto es que Eriksson no viene a dejar escuela en dos años, ni a cumplir su sueño de dirigir a Omar Bravo, ni siquiera a probar las mieles de la mujer mexicana. Aunque sin duda este último factor haya sido determinante a la hora de dar el sí, al sueco lo mueve su contrato y ningún compromiso con el futbol mexicano.

Aquí el problema no es que Decio, Vergara y compañía compren espejitos, sino que nos los ofrezcan a precio de reventa. Los éxitos de Eriksson en Suecia y Portugal son prehistoria, sus logros en Italia relativos, y su fracaso en Inglaterra incontestable.

Con la selección inglesa tuvo todo el tiempo del mundo y entregó los mismos resultados de toda la vida: cuartos de final en la Eurocopa, cuartos de final en el Mundial. Y con México ocurrirá lo mismo: octavos de final en Sudáfrica y “gracia$ por toda$ la$ atencione$”.

Bendito será el día en que nuestros problemas estructurales y de fondo se reduzcan a quién dirija a la Selección Nacional. Mientras eso ocurra, México seguirá mereciendo ganar, pero perdiendo en octavos de final; muriendo con la cara al sol por culpa de los penales contra Bulgaria, los cambios contra Alemania, la suerte contra Estados Unidos, o el autogol contra Argentina… pero muriendo.

Tenemos reservados esos octavos de final de por vida, así el entrenador se llame Lapuente o Lavolpe, Aguirre o Mejía Barón, Hugo o Eriksson… Noventa minutos cada cuatro años bastan para amargarnos la existencia y de paso nos recuerdan lo mal que se hacen las cosas en el futbol mexicano. Llegados a este punto, ¿por qué no darle el beneficio de la duda a Jesús Ramírez?

¿En alguno de sus paseos por la vieja Europa nuestros directivos preciosos se habrán enterado que de los 16 entrenadores de la próxima Eurocopa, 12 dirigen a la selección de su país, y entre ellos, hasta siete tomaron las riendas después de haber dirigido a las selecciones inferiores?

Aprender de Europa es mucho más que traer a Eriksson. Imitar a Nueva York no se trata de traer a Giuliani.

Barak Fever ( barak )

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Desde la web

  • Cesar Jacome

    Tuviste voz de profeta Barak. Lo mejor de toda la columna es la ultima línea:

    “Aprender de Europa es mucho mas que traer a Eriksson. Imitar a Nueva York no se trata de traer a Giulani”.