Cinco metros, cinco centímetros

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Hermosa, simpática, tremendamente ganadora… probablemente, hasta inteligente. Todas quieren ser como ella y todos queremos a una como ella. Yelena Isinbayeva redimensionó, por sus pistolas, la que no era más que una disciplina olímpica tan linda como cualquier otra. Ahora, el salto con garrocha femenil es un show, un monólogo encantador.

Isinbayeva tiene a la peor rival posible: ella misma. Y no sé cómo le hace, pero en cada competencia logra superar su dosis de gracia, de encanto y sobre todo de altura, que es lo que más le interesa. Centímetro a centímetro rompe su propio récord del mundo, y ya lleva 24. Kilómetro a kilómetro rompe corazones, y ya pulverizó unos cuantos.

Ayer como se esperaba, las demás competidoras se quedaron atrapadas dentro del Nido del Pájaro, sin decir pio mientras Yelena volaba a placer por encima de la contaminación que nubla Beijing. A pesar de figurar en el programa del lunes, en el Estadio Olímpico no quedó constancia del lanzamiento de disco, ni del salto de longitud, o de los 400 metros con vallas. Sólo estuvo ella. Ella y su fiel pértiga.

No soy de los que se conmueven fácilmente. Ni Broadway, ni las pirámides egipcias, ni nada demasiado diferente a un clásico del futbol europeo logran emocionarme de a de veras. Pero lo de anoche fue distinto. Sé que les valdrá un sorbete y harán bien, pero mientras México volvía a clases yo estaba ahí. No en la tribuna, no en primera fila. Ahí con mi camarógrafo. En un lugar donde no debía estar, pero ¿a quién le importaba?

Porque Isinbayeva era lo único digno de ser visto, y nadie debía perder el tiempo con un reportero necio al que se le antojó contemplar la maravilla a centímetros de distancia.

Ya envalentonado en mi impunidad, terminada la competencia salí al campo para felicitarla y platicar con ella. Lo de menos era si mi entrevista saldría al aire o no (nunca falta el brillante que se encarga de hacer añicos tu trabajo en esta clase de eventos), lo que quería averiguar era si su gracia infinita se trataba de realidad o pose.

Y era verdad. En lugar de cortarme en seco, compartió su alegría conmigo con una sencillez que no he encontrado en ningún jugador de los Valedores de Iztacalco. Lo siento, Lore… sé que jamás lees mi columna: estoy enamorado.

Barak Fever ( barak )

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  • Buena tu columna! No lo había leído! Como siempre: Calidad Barak! Calidad!!! 🙂

    Por lo visto sí te impacto verdad!?!?
    😉

  • Mmmm por cierto! Aún sigues enamorado de ella!?!

    Cuál es su record actual???

    • Barak Fever

      De hecho fue un amor a primera vista, pero pasajero MARIAGNA… similar al que se siente cuando uno tienes 13 años. Ahora el récord es 5.06.