De Bora a Meza

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¡Ay, mi cabeza! Aún hay quien defiende a Sven. Se supone que el sueco impondría disciplina europea en el Tri, que las divas que conocemos por futbolistas por fin tendrían a alguien con quien cuadrarse, y se pondrían a trabajar en serio, cargados de una espesa inyección de carácter y mentalidad.

Pero de eso, nada. Nueve meses después, el monstruito que fecundó Eriksson es el más indisciplinado del que se guarde memoria. Sus jugadores, liderados por los grillos que el entrenador no se atrevió a fumigar, son más sangrones e indolentes que nunca, y en el campo lucen tan frágiles e inseguros como sus antepasados ratoncitos verdes.

Vamos, que en lugar del gran jefe, Sven resultó ser un técnico sumiso, cómodo y timorato, que entiende imposiciones tan improcedentes como la de reunirse en privado con los medios, como parte del millonario contrato que firmó para dirigir en un futbol exótico. Sus nefastos resultados sólo pueden equipararse a los cosechados por Enrique Meza, y su discurso evoca a Bora Milutinovic: no tanto por el horrible español, como por su hueco sustento.

Contamos ahora con mexicanos argentinos, brasileños mexicanos, un mexicano-uruguayo y hasta un puñado de mexicanos a secas… todos ellos tan comprometidos con la causa verde como su entrenador escandinavo. Me refiero al dólar, claro está.

Ahora bien, quien calcule que México necesita 21 puntos para ir al Mundial no sabe hacer cuentas: en realidad bastan 17 miserables puntitos. Asumido el patetismo que implica sacar la calculadora, cuatro victorias en el Estadio Azteca, un empate contra Estados Unidos, otro más en Trinidad y un sufrido triunfo en San Salvador serán suficientes.

¿A qué esperamos entonces: a empatar contra Costa Rica o a perder en Honduras? Por mucho menos, Huguito fue abortado.

Barak Fever ( barak )

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