Nueve segundos y medio

nueve_segundos

Lo conocí en Pekín el día de su cumpleaños 22: acababa de quebrar el intocable récord de Michael Johnson. En el festejo, le pedí que faroleara hacia mi cámara y no dudó en hacerlo. Minutos después, cuando iba de vuelta al vestidor atiné a hacerle una pregunta. “I know, I know…” fueron las palabras que lograron registrarse en la cinta antes de que el gorila de seguridad me hiciera volar, dando por terminada la entrevista. Ni siquiera tuve tiempo de decirle Happy Birthday.

Escribir en este país sobre algo que no sea futbol es asumir el riesgo de que la mayoría deje de leerte a la mitad. Hoy me vale. Además, opinar sobre las carreras de 100 metros planos es sencillo: salir corriendo después del balazo y llegar a la meta son las únicas reglas, y todo el mundo las entiende. Ni siquiera el fut es tan fácil de explicar.

A parte de que correr (ya sea por emergencia, apuro o mecanismo de defensa) es una experiencia vivida por todos cuando enfrentamos al enemigo tiempo; la velocidad pertenece a nuestras pasiones primarias. Tememos y respetamos al más fuerte, nos asombra el más alto… pero es al más rápido a quien admiramos.

Desprovisto de ruedas y combustible (dios quiera que de hongos también), Usain Bolt alcanzó la velocidad de 45 km por hora enfundado en su playerita. Aunque el jamaiquino siga muy por debajo de un pura sangre o de cualquier felino, ha despertado el pasmo de toda persona capaz de dimensionar la eternidad escondida en 11 centésimas: tiempo que significa nada de nada en cualquier otra actividad humana.

Bajarle una décima de segundo al reloj es la última gesta de un súper atleta que no ganó los ocho oros olímpicos de Phelps sólo porque el tartán no tiene tantas variantes como la piscina. Si existieran carreras de espaldas, seguro que Bolt también las ganaría.

Barak Fever ( barak )

Perfíl Futbolsapiens: Barak Fever
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Desde la web

  • juan carlos

    Que se siente ver de cerca a un verdadero atleta que además le acaba de partir la madre a la historia? Creo que debe sentirse uno afortunado por que se le puede contar a las generaciones que vienen que se pudo ver con tus propios ojos a un verdadero grande, esperemos que no nos heche a perder esta experiencia el doping. saludos¡¡¡

  • Barak Fever

    JUAN CARLOS: En esos momentos no lo digieres porque tienes la cabeza trabajando en no levantar sospechas de la gente de seguridad (ese día llevaba unos chalecos de fotógrafo que “tomé prestados” de la Gimnasia), en encontrar el momento justo para atacar con el micrófono, y en llegar a tiempo para editar la nota y enviarla a México. Obviamente cuando te vas a la cama, te das cuenta de que estuviste ante alguien verdaderamente grande y duermes de maravilla.

  • Pregunta! : Regresaste lo chalecos??? Obvio verdad!?! jeje!
    jajajaja!!!
    Que bien! Haciendo lo posible por hacer lo que deseas!!! 🙂 Eso me agrada!!!

    Imagino la cara de los dueños de tales chalecos! jeje!

    Es la onda este hombre eheheh!!!

    • Barak Fever

      Obviamente, NO!!! Los tengo guardados por ahí de recuerdo, además la gimnasia ya se había acabado y no tenía caso regresarlos.

  • Alan, “Chelito”

    No pues ese Bolt (como el perrito de la pelicula) core de a madr…. alcanzarlo a de estar bien locojaja o menntarle la medre por que antes ta te receto el guamazo ajaja felicidades Barak eres el mejor ojala y seas asi de genial siempre.Mmm esos chalecos…

  • Jajajajaja!!! No pues sí, me imagino!!! Se fueron al baúl de los recuerdos! Tendrás que contarles y enseñarles a tus nietos!!! 🙂