Ganador del Rincón Sapiens: Israel Pompa-Alcalá

El crack que necesitamos

Al empezar a escribir esto, pensé en utilizar una licencia nada poética, pero si muy acorde a lo que este blog plantea y representa: una suerte de Contra Rincón Sapiens. ¿Por qué redactar estas líneas de muy feveriana manera? Simple: como a muchos de los lectores de esta página, me pareció que lo escrito por el buen Cristian Cortés días atrás en este mismo espacio, resultaba un ejercicio de imaginación bastante agradable así como polémico (y si no lo creen, revisen los comentarios vertidos en lo escrito por Cristian).

Sin embargo, más que pretender debatir si el panorama para los jugadores que militan en equipos europeos será de ensueña o de pesadilla, me parece puntual señalar que ese no debería ser el principal tema que nos preocupe de aquí al año 2014.

Me explicaré: a mí también me gustaría mucho que el Chicharito lograra convertirse en la dupla de Rooney o que alguien le dé unos calambres entre las piernas a Vela para que ya despierte; me encantaría que Moreno se transformara en el nuevo Márquez o que Ochoa fichara en Europa para pasar a la historia como nuestro primer arquero de exportación.

Sin embargo, aunque todo lo anterior ocurriera, eso no garantiza que en el mundial carioca nuestras frustraciones se acaben y terminemos dentro del tan ansiado Top 8.

Y antes de ser acusado de pesimista (palabra tan de moda últimamente) creo que los ejemplos donde 11 figuras se juntan a jugar y nada ocurre, abundan en nuestro tan amado futbol. ¿Dónde radica la diferencia entre los que son un equipo y los que son solo nombres? La respuesta mis amigos, está en el banquillo. Esta en las ideas y la táctica. Esta en hacer de este deporte algo más que una actividad física que de vez en cuando nos regala algunos superdotados. La diferencia esta en darle raciocinio y cerebro al futbol, en hacer que los jugadores no solo jueguen bien, sino que sepan cómo jugar.

Ahí tenemos el ejemplo de los ingleses. Desde el Mundial de Corea-Japón (y me atrevería a decir que desde Francia ’98) los habitantes de la pérfida Albión presumen a los cuatro vientos tener a la mejor generación de futbolistas de su historia. Los apellidos escritos en la camiseta del equipo de la rosa simplemente deslumbran: Rooney, Beckham, Terry, Gerrard, Lampard, Lennon, Crouch, Owen, Seaman, por solo mencionar algunos. Aún con la mejor media cancha de todo el mundo, los apellidos que más resuenan en la cabeza de nuestros amigos hooligans son dos: Eriksson y Capello. Tanto nuestro viejo conocido sueco, como el estratega italiano no supieron darle idea y sentido a un conjunto donde los superdotados sobran. El mismo caso resulta para Argentina, sobre todo en lo acontecido en Sudáfrica: a Maradona solo le alcanzó el intelecto para poner a Messi en papel del nuevo “Pelusa” y rodearlo de otros 10 hombres que no comprendían del todo a qué jugaban. Y este par de ejemplos por no mencionar el infierno que vivió la selección francesa al tener a su verdugo sentado en la banca dando órdenes según se lo dictara el horóscopo del día y que desaprovechó a una incipiente, pero prometedora camada de jugadores galos. El tema se convirtió incluso en un asunto político-social, con lo que se demuestra una vez más que un solo hombre puede destruir la magia que tiene un individuo en las piernas. ¿Cuánto nos hemos mofado del Real Madrid y del América por hacer contrataciones rimbombantes y después verlos quedarse detrás del Barca o descalificados en una liga tan sencilla como la mexicana? El mismo problema una y otra vez: no existe un hombre capaz de darle coherencia a una alineación de estrellas. Y creo que después de toda esta perorata (o choro para que no se me acuse de pretencioso o de plano, mamón) creo que el punto es claro: no nos preocupemos por que Jonathan se convierta en el nuevo Iniesta o el otro de los Dos Santos se olvide de la fiesta para transformarse en el tan ansiado crack que muchos creemos puede llegar a ser. El problema radica en quién dirigirá a esta Selección. Hemos visto como sin nombres pero con un verdadero genio dando indicaciones en ese rectángulo blanco pintado en las bancas, se logran cosas increíbles. Mourinho lo hizo con el hasta entonces desconocido FC Porto al llevarse la tan ansiada orejona e incluso revivió al tan olvidado futbol italiano al coronarse por segunda vez, ahora con el Inter (razones por las que el Real Madrid lo buscó primero que a cualquier jugador de renombre). Cruyff se las arregló para convertir al futbol holandés no solo en sinónimo de belleza, sino en lo más aproximado a la perfección. Guardiola está asociado directamente a esa nueva leyenda llamada Barcelona, donde ya se ha hecho famoso el lema “cantera vs. cartera”, en clara alusión romántica a abandonar los nombres y volverse un verdadero equipo.

Todo apunta que tan importante puesto, aquél que dirigirá a los 11 elementos mexicanos (logren triunfar en Europa o no, sean unos superdotados o un fiasco), esta destinado a tan solo dos personas: Vucetich o el “Chepo” de la Torre. Ojala cualquiera de ellos tenga esa capacidad (realmente sobrehumana) de dotar al futbolista mexicano de una idea sensata y clara de cómo jugar al fútbol. De darle un estilo propio y una capacidad mental de la cual carecemos y que, queramos o no, ha hecho que nuestro vecino del norte muchas veces nos rebase en nuestro propio deporte. Y si no lo logran ellos, confió en que así como existen miles de niños que sueñan con meter goles hasta con los dientes como el Chicharito, por ahí existirán un par que no deseen usar las piernas solamente sino las ideas para revolucionar nuestro futbol. Niños raros que no alucinan con firmar camisetas o anotar 200 goles, sino que piensan en ser asociados a apellidos como Guardiola, Ferguson, Mourinho o Cruyff. Ese es el verdadero crack que necesitamos.

Barak Fever ( barak )

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