Roger Federer sigue demostrando con pruebas fehacientes y concretas que sigue más que vigente dentro del tenis. El suizo, con 35 años de edad bien llevado, logró alcanzar su final número 11 del certamen inglés Wimbledon y optará por el título ante el croata Cilic Marin. Algo que según destacó el propio deportista no le garantiza, de forma inequívoca que ya tiene asegurado el cetro del torneo más importante del año en la disciplina.

“Es genial tener ese récord, pero eso no me garantiza el título. Por eso estoy aquí, estoy muy cerca y lo que tengo que hacer es seguir centrado”, sostuvo Roger Federer.

Roger Federer, que ha alzado la copa en el All England Tennis Club en siete ocasiones, dijo que el domingo jugará de manera “ofensiva”, porque Marin es un jugador al que “no puedes dejarle mucho tiempo con la pelota porque termina muy bien los puntos”.

Para llegar hasta la final el de Basilea se las ha visto en sus dos últimos partidos contra el checo Thomas Berdych y contra el canadiense Milos Raonic, ambos de 1,96 metros, una altura con la que bromeó en rueda de prensa.

“Todo el mundo se está volviendo más alto. Me pregunto como se va a jugar dentro de 50 años. Se va a tener que subir la red y ampliar la pista”, ironizó el jugador, de 1,85 metros.

Federer reconoció que aún se pone nervioso antes de las grandes ocasiones, algo que le alegra. “Siempre digo que me gusta seguir poniéndome nervioso porque quiere decir que me importa. No sentir nada sería un sentimiento horrible”, dijo según EFE.

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