Posts etiquetados como ‘Champions League’
por Barak Fever, el 26 de Mayo de 2009, 7 Comentarios | Comentar

No existió final más soñada. Nunca se enfrentaron mejores equipos. Jamás un marco deportivo estuvo tan cerca de la perfección. Ninguna vez nos permitimos tanto lujo. El de mañana es el partido más ilusionante de la historia moderna.
Luego de vagar entre Broadway y Las Vegas, el señor espectáculo regresa a su lugar de origen: Roma. El Coliseo moderno es el Stadio Olímpico, el César en turno se llama Michel Platini, y los gladiadores más venerados ahora vienen de Portugal y Argentina. Sin embargo, la emoción que emerge del circo romano se mantiene intacta.
Hace 12 años que el equipo campeón de Europa no era tan bueno como para repetir en la final. Vertical por genética, nadie es capaz de cruzar los 110 metros del campo a la velocidad del Manchester United. Los Red Devils asesinan con sólo tres pases.
El retador prefiere chiquear al balón y pasearlo de un lado a otro mientras tortura al enemigo. La rapidez del FC Barcelona no es tan física como mental, y sus aspiraciones no se colman con proclamarse como el mejor del año. El triplete y más que nada, su delicioso estilo de juego lo postularían al equipo más grande de todos los tiempos.
Manchester cuenta con mejores artes defensivas, el Barça es superior al ataque. Los ingleses tienen numerosas identidades que despliegan según lo requieran las circunstancias del partido, además de grandes suplentes que garantizan el éxito del plan B; los catalanes, en cambio, morirán con sus 11 gladiadores titulares y su única forma de concebir el futbol.
La leyenda de Sir Alex contra la deidad Guardiola, Cristiano Vs Leo, pragmatismo cartesiano frente a realismo mágico… Podría seguir, seguir y seguir pero será mejor dejarlos ya porque parto hacia Roma sin acreditación ni entrada. La locura que voy a hacer es lo mínimo que esta Final merece.
Etiquetas: Barcelona, Champions League, Manchester United
por Barak Fever, el 4 de Abril de 2009, Sin Comentarios | Comentar

Los nones son años desabridos. Sin Mundial y sin Eurocopa. A veces Conmebol se digna a organizar la Copa América, pero 2009 no es el caso. Sí que habrá Copa Oro y Copa Confederaciones, pero nomás servirán para matar el tiempo en vacaciones. Así las cosas, el mayor espectáculo futbolístico del año inicia hoy mismo, aunque muchos ni se enteren.
Trece partidos en 51 días. Todos a las 13:45 tiempo de México. En esta ocasión, los cuatro ingleses de siempre invitan a dos clubes españoles, un alemán y un portugués a la fiesta de cada primavera: la fase final de la UEFA Champions League… Etiqueta rigurosa.
Francia y Brasil están implicados, con al menos un futbolista de su país en cada uno de los ocho equipos. A Argentina sólo le faltó el Arsenal. México también va muy bien representado… sobre todo en los asientos. Vela en la banca del Arsenal, Franco en la del Villarreal y Martín Vásquez en la del Bayern; además de Rafa Márquez, éste sí, en el campo.
En los dos encuentros de esta tarde se esconden deudas de honor. En 2004 Porto venció de último minuto al United, para avanzar a semifinales y después salir campeón. En 2006, Arsenal dejó sin final al Villarreal, luego de que al minuto 88 Lehman atajara un penal de Riquelme.
Las eliminatorias más conmovedoras están reservadas para el miércoles. Chelsea y Liverpool tienen una relación enfermiza: no se pueden evitar y siempre se buscan antes de la final. Esperar muchos goles resulta inútil, pero el valor de cada uno será providencial. Todo lo contrario en la eliminatoria del canal de al lado, donde Barcelona y Bayern garantizan derroche de futbol ofensivo, con sus consecuentes lagunas defensivas.
¿Mi apuesta final? Manchester Vs Chelsea. Again.
Etiquetas: Champions League
por Barak Fever, el 23 de Febrero de 2009, Sin Comentarios | Comentar

Gracias a dios es martes. Y lo mejor de todo: ¡mañana es miércoles! Ahora, días históricamente tan grises como el segundo y tercero de la semana, se ven alegremente pintarrajeados por cortesía de la UEFA y su Champions League.
El gran cartel que se colgó hace 67 insufribles tardes, programaba tres guerras entre ingleses e italianos: Arsenal y Roma en lucha de gigantes, Chelsea contra Juventus en una carnicería entre todopoderosos, y Manchester frente a Inter en la madre de todas las batallas.
Líder de la liga inglesa versus líder del Calcio… Campeón de Inglaterra contra campeón de Italia… El bicampeón de la Premier frente al tricampeón de la Serie A… Cristiano Ronaldo ante Ibrahimovic… Ferguson y Mourinho… Goliat Vs Goliat. Tan sólo imaginarlos frente a frente eriza la piel.
El increíble paisaje de cuatro finales adelantadas en pleno febrero se colma con la epopeya protagonizada por Liverpool y Real Madrid. Junto a la del Milan (este año descendida a la Copa UEFA), las camisetas más pesadas de la historia. Ambos equipos son doctores en victorias inmerecidas: ¿Qué temerario se atreve a apostar en contra de alguno?
Encima, el maravilloso banquete ofrece también a un Barcelona que se encontrará a la mitad del bosque con el temible heptacampeón de Francia, un Atlético-Porto bastante apetecible, y los trámites en el camino de Bayern y Villarreal: únicos clubes con la vida resuelta hasta cuartos de final.
Incomprensiblemente, hay quien sigue esperando que el buen futbol salga de las oficinas de Decio y sus secuaces. Quienes de veras gustan del deporte más querido por su dosis de brillantez, intensidad y seriedad no se amargan la vida cada fin de semana. La espera fue cruel, pero a los que preferimos Toblerone en vez de Tin Larín nos llegó la hora del empacho.
Etiquetas: Champions League, Futbol Neanderthal, Inter de Milán, Liverpool, Manchester United, Real Madrid
por Barak Fever, el 16 de Septiembre de 2008, Sin Comentarios | Comentar

Esta mañana el sol fue eclipsado por ocho estrellas, que juntas, forman el balón que ilumina vidas como la mía. »Die meister… Die besten… Les grandes equipes… The champions». ¿Pueden oír la melodía de los pájaros?
Antes la liga que nos capturaba era la NFL: todos los niños teníamos, como mínimo, nuestro equipo de fut y el de futbol americano. Ahora, alguien sabrá por qué, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Kaká hacen de Joe Montana, Dan Marino y Troy Aikman en las nuevas generaciones.
No todos los caminos llevan a la final de Roma. Por ahora hay 32, pero es sabido que el canal desde Inglaterra es la vía más segura. En los últimos años, la Champions League se ha convertido en una especie de gran copa inglesa, con Barcelona y Milan como incómodos invitados.
Ahora el Milan no está, y el Barça como si no estuviera. Así que Manchester, Chelsea, Liverpool y Arsenal son favoritos irrefutables. Tan sólo el Inter del señor Mourinho y el Real Madrid de Dios, nuestro señor aspiran con ciertas bases a rebelarse con éxito ante el imperio británico.
Hoy empieza la Champions y con ella, el alivio para nuestras desdichadas retinas dañadas por los repugnantes uniformes de la liga mexicana, su pesado juego horizontal y sus grotescos Jorges Vergara. Es turno de ver a lo mejor de nuestro futbol, reproducido por Aguirre, Márquez, Salcido y chance hasta por Carlos Vela.
Entre las 48 combinaciones de partidos a ida y vuelta que gozaremos desde hoy hasta diciembre destacan delicias como Madrid – Juventus, Chelsea – Roma, Manchester – Villarreal, Liverpool – Atlético, y Arsenal – Porto, además de los cruces entre Bayern, Lyon y Fiorentina… Nada mal para empezar a separar el trigo de la paja.
Llegó la época del año en la que debemos extender nuestra hora de la comida, o arreglárnosla para salir temprano de clases un martes y un miércoles de cada dos semanas. Hay que encontrar al rey de Roma, y la Champions por fin se asoma.
Etiquetas: Champions League, NFL
por Barak Fever, el 23 de Mayo de 2008, Sin Comentarios | Comentar

John Terry tenía que ser el héroe. El símbolo de un Chelsea que lo ganó todo menos la Champions League, el capitán que salvó con el más oportuno de los cabezazos el gol de Giggs, el que habló antes que nadie al término del tiempo extra para apuntarse como el quinto ejecutor de los tiros penales. Cuando falló Cristiano Ronaldo, Terry se vio anotando el penal de la victoria. Desde el lunes lo había decidido: fuerte y bajo, al lado derecho.
Cuando llegó el momento, caminó sereno hacia el punto penal, escupió sin saliva, se acomodó bien arriba de la manga el gafete de capitán con el que levantaría la primera Champions de su Chelsea, esperó con las manos en la cintura la posición de Van der Sar, dio tres zancadas, atoró firme su zapato izquierdo en el húmedo césped y dejó muerto al portero holandés, quien se lanzó al otro lado.
Cobró con tanta frialdad que aún le tomó un par de minutos calentar su sangre y asimilar la gloria entre los abrazos y las torpes caricias de sus compañeros. La foto en donde festeja junto a Frank Lampard quedará tatuada en nuestras mentes. El mediocampista se lo había prometido a su recién fallecida madre y cuando anotó el gol del empate supo que Moscú tendría un azul desenlace. Así estaba escrito desde el inicio.
Y hoy me acuerdo como tantos otros aficionados y periodistas en todo el mundo, del pobre Mourinho y lo mal que se la debe estar pasando mientras Avram Grant cosecha su siembra. Otros tantos ironizan en los periódicos que el técnico israelí haya igualado en seis meses de trabajo, la colección que le llevó a Sir Alex Ferguson 22 sufridas temporadas: una Copa de Europa.
Pocos reparan en Ten Cate, el asistente de Grant, que suma ya dos Copas de Europa en tres años. La mayoría no tiene piedad con Cristiano Ronaldo, ahora miembro honorífico del club de estrellas incapaces de sumar títulos colectivos. Otros van más allá, y le arrebatan al villano de la Champions sus credenciales de favorito para ganar el Balón de Oro. Nadie en absoluto se cuestiona: ¿y si Terry se hubiera resbalado?
Un resbalón lo cambia todo. Te hace perder a la mujer que amas, te deja en muletas justo dos días antes de vacaciones, te hace fallar un penalti que transforma la historia. Y entonces lo darías todo a cambio de regresar a ese absurdo instante; para evitar la tentación de la rubia que te hizo resbalar, fijarte ahora sí en el escalón donde tropezaste, enterrar bien el pie de apoyo antes de lanzar el penal más importante de tu vida… y la de miles de fanáticos.
Terry y los seguidores del Chelsea no podrán escapar nunca de ese recuerdo. Nosotros sí, porque los accidentes se difuminan rápidamente entre los no implicados. Hoy ya hemos olvidado quiénes estrellaron los dos balones en los postes de Van der Sar ¿o fueron tres? Bastará una nueva final para que el detalle de los postes se haya evaporado. El resbalón de Terry, tan fresco hoy, pronto cederá ante el solitario recuerdo del Manchester campeón y tres, tal vez cuatro de sus figuras. Ni siquiera el nombre del accidental subcampeón podrá salvarse de nuestra memoria traicionera.
Etiquetas: Champions League, Chelsea, John Terry, Manchester United