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por Barak Fever, el 17 de Febrero de 2010, 65 Comentarios
A ver a ver: ¿En serio nos afecta la promoción que haga del país un entrenador de futbol pasada la media noche en un programa radiofónico español, cuando día a día tenemos reservado un espacio de publicidad en todos los periódicos y noticiarios del mundo gracias a nuestras matanzas, masacres, incendios, inundaciones, futbolistas baleados, influenzas y Juanitos?
México ocupa el lugar 53 del mundo en calidad de vida, según el Índice de Desarrollo Humano, en el que Noruega es campeón mundial y a Luxemburgo le respalda su enorme tradición. Ahí donde Islandia tiene a Wayne Rooney en materia de salud, donde Iker Casillas es australiano y se llama “educación”, y donde Canadá tiene mejor equipo que Real Madrid y Barcelona juntos.
Si la ONU supliera a la FIFA en la organización del Mundial, y si en lugar de futbol se jugaran cosas mucho más trascendentes en la vida diaria, entonces México ni siquiera tendría posibilidades de haber calificado a Sudáfrica 2010; eliminado por Canadá, Estados Unidos, Barbados y hasta Cuba. ¿Gigantes? En esta Concacaf nuestra realidad es idéntica a la de Bahamas y Costa Rica.
Como dijo Aguirre, México es lo que es. Ocultar la realidad no nos hará mejores. Entiendo al futbolista que afirma que podemos llegar a semifinales del Mundial, me da ternura el aficionado que se lo cree, y me causan lástima los irresponsables periodistas, algún director de periódico deportivo incluido, que ignorando nuestras putrefactas estructuras, rebuznan que vamos a estar entre los cuatro primeros.
Es a ellos: a estos exacerbados nacionalistas sin remedio, y no a Javier Aguirre, a los que deberíamos perseguir, juzgar y condenar porque son los mismos que se auto engañan pensando que vivimos en un gran país, y por ende, no mueven un dedo por hacerlo un poquitito más habitable.
El potencial de México nos ubica como quinceavos del mundo. Sí: nuestro futbol es una mierda… pero brincos diéramos si en índice de desarrollo ocupáramos ese bendito lugar.
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por Barak Fever, el 4 de Enero de 2010, 15 Comentarios
Uvas, paseos, propósitos, regalos, alcohol, mucho alcohol y un año nuevo que sin darnos cuenta ya entró al quinto día. Es hora de reconectarnos, prender la tele y recuperar el tiempo perdido. Pero aquí no pasó nada. El futbol está parado por el invierno, no hay beis ni Fórmula 1, al basket le siguen faltando como 800 partidos para ponerse bueno, los tenistas apenas regresan de vacaciones, y entre todo el universo deportivo solo la NFL y la Premier League nos despachan como creemos merecernos.
Todo mundo habla maravillas de la liga inglesa. Aluden a su Fair Play, a su organización, a sus estadios siempre llenos, a la espectacularidad de su juego y al nivel de sus principales clubes. Sin embargo, les resulta más cómodo escribir algo del Interlingua… cof cof, quise decir Interliga… y ya cuando se ponen atrevidos, abordan el futbol internacional siempre anclados en los puertos Madrid o Barcelona.
Para algunos, el interés de la Premier radica en algo más que los minutos que Vela, Guille y Gio se pasen en la banca. Pero ni la empresa que tiene los derechos de transmisión en México valora la joya que tiene en sus manos, y pone a comentar sus partidos a lo peor que encuentra en su nómina.
El caso es que este año tenemos la mejor temporada posible en Inglaterra. Tan pareja, que ya nadie puede aspirar a conseguir el trébol. Acaban de echar al Manchester United de la FA Cup; Arsenal y Chelsea ya están fuera de la Copa Carling, y al Liverpool lo eliminaron de la Champions.
Hace un mes los blues pintaban para arrasar, y ahora se han desinflado tanto que, huérfanos de Drogba en enero, podrían derrumbarse. Abajo, los gunners: el segundo equipo que mejor futbol juega en Europa, y el más constante de la Premier con una nómina mucho más discreta que la de sus competidores. Y como todo apunta a fin de ciclo en unos titubeantes red devils, esta vez el título parece asunto londinense.
Pero no todo queda ahí. La lucha por llegar a la Champions en una liga que nos ha acostumbrado a enviar a los cuatro embajadores de siempre, promete ser inolvidable. Mancini resucitó al Manchester City, el Liverpool antes muerto que en la Europa League dos veces seguidas; mientras Aston Villa y Tottenham trabajan para, de una vez por todas, dejarnos con la cara de what?
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por Barak Fever, el 21 de Octubre de 2009, 20 Comentarios

Y aquí vamos de nuevo: Ochoa dice que México irá con la mentalidad de ganar el Mundial, Justino asegura que la meta está más allá del quinto partido, y yo soy incapaz de llorar, ni de reír porque ya lo he probado todo.
Es la historia sin fin: a tres años de la Copa del Mundo ganaremos la eliminatoria caminando, al año siguiente tenemos un pie fuera por perder en Honduras, el año previo ya estamos para ser protagonistas, y en el año del Mundial el cuento se acaba en cuatro partidos. Así funciona nuestro futbol, y no cambiará nunca mientras su fórmula tenga tanto éxito como la Coca-Cola.
Jugadores y directivos se hacen chaquetas mentales, la prensa las reproduce y se alinea a la buena vibra, la afición se une al irreflexivo “sí se puede”, hasta que a mitad del torneo se nos aparecen once futbolistas mejores que los nuestros para devolvernos nuestra realidad extraviada. Para entonces, el consumo está hecho y la maquinaria de ilusiones sin sustento no hace más que resetearse para volver a empezar.
La verdad es que ni llevándose el Estadio Azteca a Sudáfrica, la Selección Nacional aspiraría a profanar con su presencia las instancias finales del Mundial. El objetivo real es superar la fase de grupos y nada más. Pasar esa barrera sería un nocivo espejismo, y no producto de un trabajo coherente para estar entre los ocho mejores.
Seamos serios: No tenemos a ninguno de los 50 jugadores más grandes del mundo. De nuestra legión europea, apenas tres futbolistas cuentan para sus técnicos. Y nuestra liga no ha crecido en absoluto en los últimos cuatro, ocho, ni 16 años.
Si fuera por mentalidad, yo también optaría al Nobel de Literatura con esta columna. Podría, ya de perdis, empezar por ser el mejor del periódico… y México, no lo olvidemos, lleva tres mundiales sin ser siquiera el mejor de Concacaf.
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por Barak Fever, el 1 de Septiembre de 2009, 65 Comentarios

PRIMERA LLAMADA… Ahora sí, podemos decirlo sin tapujos ni inhibiciones: el mejor equipo de todos los tiempos tiene a dos mexicanos en su plantel. Gudjohnsen se marchó al Monaco y dejó al FC Barcelona con apenas seis mediocampistas, incluido Jonathan Dos Santos. En enero, cuando Keita y Touré se vayan a la Copa África, Jona solo tendrá a Xavi, Iniesta y Busquets por delante. ¡Lo que son las cosas! Este año, Jonathan jugará más minutos en el Barça que Giovani en el Tottenham.
SEGUNDA LLAMADA… Nos mantenemos en cuarto lugar, permanecemos debajo de Estados Unidos, seguimos ganando en el Estadio Azteca y continuamos perdiendo fuera. Las cosas no han cambiado absolutamente nada en el Hexagonal y ya empiezo a leer que México sacará la victoria de San José. Si Costa Rica pierde, caerá del liderato hasta el cuarto lugar; y como todo concacafquiano que se precie, el sábado en casa su selección endeble se transformará en abominable monstruo de once cabezas dispuesto a devorarnos. Esa historia ya la vi en Kingston, San Pedro (dos veces), Columbus y San Salvador. Ahí viene el Episodio VI y todavía no se la aprenden.
TERCERA LLAMADA… Habían varias computadoras en la oficina, pero sólo dos con Internet. Quería escribirle un mail a la chava que me tenía cacheteando la banqueta y aguardé ansioso al momento en que Enrique Garay dejara libre la máquina. Cuando al fin lo hizo, giré a diestra y siniestra y, sin moros en la costa, me apresuré a abrir el Explorer. Escribí la dirección de correo electrónico en lo que, más tarde sabría, se llamaba barra de búsqueda. Apreté Enter y no pasó nada… Pocos días después supe abrir mi cuenta en Hotmail y pude enviarle un par de mensajes a Yolanda, que todavía no me contesta. Era 1999: me habían bateado de nuevo, pero por primera vez le hablaba de tú a la computadora.
COMENZAMOS… Hoy, a 10 años de mi primer mail, por fin estreno blog. Sí: un poco tarde, pero sin sueño. Nos vemos en FutbolSapiens.com.
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por Barak Fever, el 25 de Agosto de 2009, 1 Comentario

La sátira dura 90 minutos. La fatalidad predestinada es el eje central del argumento. La torpeza del héroe caído y la piedad que causa su infortunio es, desde hace mucho tiempo, lo único que logra divertirme de la liga mexicana. Ojalá vivieran Sófocles y Eurípides para contemplar el guión de una verdadera tragedia.
Lo gacho no es tener padre, sino odiarlo. En psicología, semejante desviación se explica mediante algo enredado llamado síndrome de alienación parental, o bien exponiendo el complejo de Edipo… sí, el protagonista de tantas tragedias griegas. El caso es que Cruz Azul le ha regalado ya 11 puntos a su detestado progenitor, y con eso lo tiene a salvo del descenso.
La sempiterna derrota celeste desnuda a todos aquellos que se atrevieron a sostener que la historia no significa nada en el futbol. Juega tanto que al minuto 2 un aterrado Cervantes ya había cometido penal. Está tan presente, que Villa casi se mata de rabia al festejar el gol del empate. Cuenta al grado que Corona, presa de los nervios, se transformó en Yosgart para dejar pasar el gol de la derrota. Y eso que ni Cervantes, ni Villa, ni Corona habían sufrido en carne propia ninguno de los 14 episodios previos de la tragedia sin fin.
Porque la estadística juega, Reina se creyó Cristiano Ronaldo… y hasta Esqueda pareció Garrincha. Por lo mismo, nadie reclamó el atropello a Mosquera en el primer gol azul, ni la falta que gestó el segundo. Gracias a la historia, América juega con la certeza de que en ese partido nada puede salirle mal.
Apostar en contra de Cruz Azul en el Clásico Joven es la única forma segura de hacer dinero fácil en tiempos de crisis. Que nadie se queje pues de llegar sin lana al final de la quincena. Desaprovechar la asistencia pública que los cementeros ofrecen dos veces al año es su pedo.
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por Barak Fever, el 4 de Agosto de 2009, 2 Comentarios
La historia entre México y Estados Unidos nació mal parida. No hablo por supuesto, de la invasión del año mil ochocientos cuarenta y tantos, sino del primer partido de futbol jugado entre ambas naciones en 1934: cuando EU nos dejó fuera del Mundial con cuatro goles de un tal Donelli.
Cuentan las crónicas de la época que el estadio romano en donde se celebró el partido estaba a reventar, que Mussolini no encontró mejor pendiente en su agenda que asistir puntual al palco de honor, y que México jugó mejor que los gringos a pesar de la goleada. Sí: la prensa deportiva infla absurda e impunemente a la selección desde los tiempos más remotos.
Si bien las cosas cambiaron sustancialmente en los 60 años subsecuentes a tan insigne encuentro, en 1991 EU comenzó a construir una hegemonía que este año cumple ya la mayoría de edad. La patética exhibición de la selección C estadounidense en Nueva York (entendiendo que los suplentes de la Confederaciones vendrían a ser el representativo B) no altera 18 años de una paternidad que podría certificarse en el Estadio Azteca: la única trinchera en todo el planeta donde la selección mexicana se siente a salvo de los gringos.
Hoy, a juzgar por el ventajista horario del partido: a las 3 PM por si las moscas, hasta la fe en el recinto sagrado ha dejado de ser ciega. Es cierto que la US Soccer también aprovecha las condiciones de Columbus para enfrentar a México, pero jamás ha llegado a la desfachatez de programar algún juego a las 11 de la noche, esperando a que arrecie el frío.
A 75 años del primer duelo en Italia, la historia amaga con repetirse. Hace tiempo que murió el fulano con nombre de calcetín, pero nos heredó a su bisnieto Donovan: actualmente el futbolista más determinante de Concacaf.
Faltan ocho días. Ni intenten hablar de otra tema.
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por Barak Fever, el 28 de Julio de 2009, 2 Comentarios

Agosto doce… 12 de agosto… 12-8… El bombardeo propagandístico es tan agudo que hasta el más perdido en la materia (mi suegra de Ciudad Obregón, para mayor referencia) sabe qué acontecerá en esa fecha. Aunque tan solo veremos un partido vulgar entre dos selecciones del montón, nunca un juego de futbol tuvo tanto tiempo de generar semejante expectativa en un pueblo.
Lo ocurrido antier en Nueva York influye tanto en el resultado que se avecina como un partido jugado en el Play Station: vencer 0-5 a Estados Unidos produce un enorme deleite en ambos casos, y no por ello deja de ser ficción.
Ganar la Copa Oro sin pase a la Confederaciones equivale a salir vencedor del Hazme Reír, Desafío de Estrellas o demás esperpentos. Aunque todos se tapen ojos y oídos, en la final del domingo se enfrentó un combinado de la selección A y B de México, contra una selección C de EU; en un juego con tanta trascendencia que Televisa y TV Azteca prefirieron narrarlo desde sus sofás, en lugar de trasladarse al país vecino. La victoria fue tan predecible como contraproducente de cara al partido real.
Jugadores, aficionados y colegas pueden auto engañarse lo que les dé la gana, pero no está de más recordarles que, si EU decidió asistir con una selección casi amateur a la Copa Oro fue para dar descanso a los 20 futbolistas que en Sudáfrica acabaron con el sempiterno invicto de España, entre otras proezas, mientras los nuestros se sacaban los mocos frente a la tele.
Si perder la final tras ganarle 2-0 a Brasil parecía acumular en ellos suficiente sed de venganza, ahora imagino a Bradley, Onyewu, Dempsey, Howard y Donovan verdes de impotencia por confiarles sus camisetas a tan torpes relevos. A favor de México jugará la mística del Estadio Azteca, pero no el factor anímico. Ese está del lado de EU.
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por Barak Fever, el 7 de Julio de 2009, 17 Comentarios

¿A quién se le ocurre hablar de Cristiano Ronaldo justo ahora? ¿Cómo atreverse a analizar la actuación de nuestra selección en la Copa Oro?
No amanecí transformado en voz autorizada del tenis, pero como integrante responsable de la prensa deportiva y sobre todo, en gratitud a ser contemporáneo de semejante prócer, decidí que no dedicarle mi espacio en el periódico sería poco más que un agravio. A Federer le escribo gratis.
De no ser por las narices de un portento llamado Rafa Nadal, Roger se hubiera consagrado el mejor de todos los tiempos mucho antes de antier. Pero el tenis es también planeación y administración de esfuerzos… y al español le duró un año el gustazo de ser el primero del ranking.
Por su culpa conocimos a un Federer distinto, frágil. Capaz de caer mil veces con Murray, de romper su raqueta ante Djokovic, de llorar a moco suelto porque perdió otra vez contra Nadal. Su sufrida victoria del domingo contra Roddick también fue más humana si la comparamos con tiempos mejores.
Tras haber ganado más veces que nadie en el territorio de lo divino y ahora también en el terrenal, dentro de sus cuatro superficies; Roger tendrá la mayor alegría de su vida el próximo mes, cuando se convierta en papá. Para emprender semejante aventura, eligió a una mediocre ex tenista eslovaca de belleza discutible: la novia que le apoya desde que era el 64 del mundo y aún no alzaba título alguno.
Luego el suizo ganó 60 torneos, 15 de Grand Slam, entre los que se cuentan ya seis trofeos de Wimbledon. Desde entonces sumó 50 millones de dólares en ganancias (y mucho más en patrocinios), rompió sinfín de récords, cambió de entrenador un par de veces… y se mantuvo fiel a su media naranja de sesenta y tantos kilos. Además de ser el mejor de la historia, parece claro que Federer es un buen tipo.
Etiquetas: La Prensa Nuestra, Rafael Nadal, Roger Federer, Tenis
por Barak Fever, el 23 de Junio de 2009, 1 Comentario
Smackdown por aquí, Raw por allá… La lucha libre mexicana era la mejor del mundo, ¿recuerdan? Pues parece que ya no. Si los gringos lograron superarnos hasta en eso, estar un escaloncito arriba de nuestro mediocre futbol debe resultarles mucho más sencillo. ¿Qué esperaban? Son más profesionales y menos corruptos.

“Estados Unidos fue a la Confederaciones nomás a hacer el ridículo”, rechinaron voces de ardor luego de la circunstancial derrota ante Italia y la vergonzosa exhibición contra Brasil. Faitelson, en su espacio de aquí arribita puso en duda la continuidad del técnico Bradley, como si la US Soccer estuviera sometida a los caprichitos de 15 millonarios, y a la torpeza de Decio y Justino. Alguno de Fox Sports fue más allá al asegurar que Bradley hijo (ya lo quisiéramos) jugaba en su selección por nepotismo puro y duro. ¡Lo que hay que oír!
Resulta que EU sobrevivió al grupo de la muerte. Los ultranacionalistas no se demoraron: los gringos pasaron de churro. Sí… igualito al panzazo de México para calificar al mugre Hexagonal.
Ocurre que a diferencia del nuestro, su futbol no es de chispazos ni de espejismos. EU gana cuando tiene que ganar y pierde contra el que le toca perder. Por selección natural cae ante las potencias; pero vence a los Egipto… a los México. Mientras La Volpe sigue viviendo del cuarto puesto en 2005, ahora EU tiene casi garantizado el tercero. Y al mismo tiempo que ellos compiten con Italia, Brasil y España; nosotros seguimos haciéndonos los tontos con Venezuela o quien se deje.
En Sudáfrica cayó un mito más: el que reza que EU nunca hace nada fuera de Concacaf. ¿La verdad? Sigue sin ser más que una selección vulgar en el plano global, pero con orden y sacrificio le sobra para ser el representante más digno que puede ofrecer esta desdichada zona.
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por Barak Fever, el 19 de Mayo de 2009, Sin Comentarios

El mexicano se las da de digno por naturaleza. Llevarnos nuestro balón y dejar al resto plantado en el patio del colegio apenas asome la intolerable injusticia o aflore el maltrato de los gandallas, es una de nuestras tradiciones más pueriles. Kiko, el vecino del Chavo ilustró esta conducta mejor que nadie: de la mano de Doña Florinda, y al grito de ¡chusma, chusma!
Los personajes de Chespirito calaron en la cultura sudamericana como no pudo hacerlo ningún otro mexicano: cantante, escritor o en lo que nos concierne, equipo de futbol.
Por lo demás, para ellos somos Méjico con jota, que da lo mismo. Rara vez utilizan el término ‘Latinoamericano’, porque eso implicaría incluirnos en el vecindario, por lo que prefieren segregarse con el uso del vocablo ‘Sudamericano’. Y en lo que al futbol se refiere, nos han tratado como apestados mucho antes de la gripe porcina.
De modo que, con el cobijo de aficionados y periodistas en general, la FMF se envalentonó para anunciar su ruptura con Conmebol. “Ellos pierden más que nosotros”… “Las participaciones continentales no le han dejado nada a México”, vociferan con desmedidos aires de grandeza los más recatados.
Nuestro gran orgullo es llevarnos lo único que les interesa a los del sur: patrocinadores. Pero lo constante es que en 16 años los equipos mexicanos quedaron eliminados de 7 ediciones de la Copa América, de 12 Copas Libertadores, 6 Copas Sudamericana, 2 Copas Merconorte, y una Recopa. Con un solo título de 29 disputados nos vamos sin haber demostrado ser mejores que ellos: ni moral ni deportivamente.
Si no nos gusta el trato que recibimos como invitados, lo mejor sería pelear por una membrecía que nos permitiera competir con plenos derechos y obligaciones. Pero lo más sencillo es largarnos… Y llevarnos nuestro balón.
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por Barak Fever, el 26 de Marzo de 2009, Sin Comentarios

Me puse a jugar al Xbox. Sólo así puede volar el siempre fastidioso medio tiempo. Como suele pasar, se me fue la mano y cuando apagué la consola Pavel Pardo ya celebraba el 2-0. Vi la repetición del tiro penal 19 veces: en todos los ángulos y a todas las velocidades imaginables. Nunca pasaron la falta que lo originó. Y el domingo supe por qué.
Aquí sólo importa la consecuencia. El presente inmediato. No hubo error del portero en el primer gol. El árbitro no se equivocó en el segundo. De aquí al miércoles sólo existen alegres trenecitos, chascarrillos made in Sweden, y claro: muchas bocas tapadas, pues a fin de cuentas, eso y el dinero, es lo único que mueve a nuestros malcriados futbolistas.
Hace tiempo que el aficionado crítico y auto pensante se ha visto desamparado por los medios en aras de satisfacer a las masas. Democracia pura al servicio de la mayoría. Esa que grita: ¡Nery, Nery, Nery! sin ningún asomo a la reflexión.
Con Gio y Salcido lesionados; Vela y Márquez suspendidos, las decisiones para Sven fueron mucho más fáciles. ¡Fiu! No estamos peor que con Enrique Meza. Ahora, 14 puntos nos separan del Mundial y nueve de ellos están blindados. El verdadero reto nunca fue ganarle a Costa Rica en el Azteca, sino cosechar los otros cinco puntos en las cuatro visitas restantes. Y eso sí: contra Estados Unidos.
Perdón. No es tiempo de ponerme pesado en plan aguafiestas. Así lo manda Nery, así lo exigen las masas, y el resto nos alineamos al dogma que nos reclama apoyar a la selección sin matices de ninguna índole.
Ahora que ganamos Leandro no es brasileño, ni Vuoso argentino. Nadie se acordó de Judas en el abrazo de Oswaldo a Paco Memo. No hubo tragedia en la otra Costa (la de Marfil) al día siguiente. La derrota de mañana en Honduras tampoco existe. No todavía.
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por Barak Fever, el 9 de Febrero de 2009, Sin Comentarios

¿Quién es el actual campeón de Concacaf? Estados Unidos. ¿Qué selección ha ganado más Copas de Oro en la historia? Estados Unidos. ¿Quién quedó primero en el Hexagonal pasado? ¡Bingo!… Estados Unidos.
¿Quién nos gana siempre en Columbus? Ellos. ¿Y en Los Ángeles? Ellos ¿En Uruguay? ¡Ellos, maldita sea! ¿Y en Corea? Sí. Ellos. No sé si son mejores futbolistas, pero estoy seguro de que tienen mucho mejores directivos. Y su trabajo acaba por certificarse en el campo.
Veintiséis duelos desde 1991. Siete victorias para México, 12 para EU: eliminaciones de Copa América y Mundial, incluidas. Nos han ganado en todas partes menos en México y, para colmo, los sparrings que compartimos en los amistosos suelen vencernos luego de caer ante ellos. ¿Qué sigue? ¿Que nos saquen por primera vez un empate del Estadio Azteca? No. Porque de hecho ya lo hicieron: ocurrió rumbo a Francia ’98.
A pesar del cúmulo de evidencias, la mayoría se ampara en un equilibrio de fuerzas. Argumentan que EU ni siquiera pasó a octavos de final en Alemania 2006, ignorando que de haber enfrentado a Irán y Angola; en lugar de Italia, Ghana y República Checa, seguramente lo habría conseguido. Apelan a la comparación de actuaciones en Copa América, y olvidan que ellos siempre optan por acudir con la selección B. Acorralados, invocan a los niños héroes de 2005, cuando si algo le sobra a la US Soccer son copas mundiales de futbol femenil, categoría tan amateur como la sub 17.
Según la eterna perorata que le cantan a borrachos y drogadictos, para solucionar un problema primero hay que reconocerlo. Por mera salud mental, bien haríamos en digerir las derrotas contra EU, con la misma naturalidad con que sabemos asumir la superioridad de España, Holanda o Argentina… aunque duela mucho más.
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por Barak Fever, el 23 de Diciembre de 2008, 1 Comentario

¡Aleluya! Estamos de vacaciones. Ahora sí tenemos tiempo de prender la tele y empalagarnos con todo el deporte que nos perdimos por la mugre escuela o el maldito trabajo. Control remoto en mano derecha, cerveza sobre la mesita de junto y una mega bolsa de Doritos encima de la panza. Sólo falta una cosa: ¿qué demonios vemos? No hay más que partidos en diferido y el apasionante mundial de póker femenil. ¡Ah, sí!
También podemos ver el Hombre Más Fuerte del Mundo… en su edición 2003.
Puedes contar los días para el Miami – Jets, o el Denver – San Diego, pero si no te gusta el americano, en estas semanas no queda más opción que debatirte entre pasear al perro o convivir con tu familia. Porque las estrellas del deporte, cínicos como los diputados, también están de vacaciones.
A ocho días de que se acabe el año, quienes somos vínculo entre deportistas y aficionados ya no sabemos qué inventar. Repasar lo mejor de 2008: sus goles, curiosidades y escándalos es la trampa preferida por los periodistas para salir del paso. Otro recurso más viejo que el caldo es presentar la agenda deportiva de año que viene: Juegos Olímpicos, Mundial, Eurocopa, Copa América, Juegos de Invierno… 2009, tan avaro, no nos reserva nada de eso.
Nos queda el Clausura 2009, aunque tras las sensaciones vividas en los últimos 10 torneítos, medio comprendo por qué tanta gente le está cambiando al box y a las luchas. Nos queda el hexagonal final de Concacaf, pero a tenor de lo exhibido por Eriksson y sus nietecitos, bien podría demorarse hasta 2011. Y nos queda la Copa Confederaciones, un torneo N. R. D. A. donde México no es bienvenido.
Eso sí: la lucha de Giovani y Nery contra sus vicios promete ser tan conmovedora como la caza de Omar Bravo en pos del Anti Pichichi. ¡Que ya sea 2010!
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por Barak Fever, el 18 de Noviembre de 2008, Sin Comentarios

El cacareado día del juicio final ha llegado. Es el tema preferido de chicos y grandes, de estudiantes y vagos, de especialistas y villamelones. ¿Qué va a pasar mañana? ¿Qué portada inventarán los periódicos del jueves? ¿Toda esta paranoia se nos habrá olvidado para cuando llegue el viernes? Yo digo que sí.
Sucede que hemos vendido demasiado humo alrededor del Honduras – México. Parece que visitaremos a Drácula en la casa del horror, nos han advertido que lo del día 19 será ganar o morir, que no hay mañana, pero… ¿alguien ha reflexionado si Jamaica tiene el mínimo potencial para aspirar a ganarle 6-0 a Canadá o a quien sea?
Les aviso a todos los apocalípticos que la aterradora visita a San Pedro Sula será anecdótica si Jamaica, 3 goles en 5 juegos, no es capaz de anotar el doble en un solo partido contra Canadá; dicho sea de paso, una de las dos selecciones del continente que resulta incorruptible a todas luces. Hasta que ese milagro acontezca, la realidad es que a México le bastará con no caer goleado, y un empate será más que suficiente para Honduras.
Entonces mañana saldremos temprano del trabajo, nos reuniremos con nuestros cómplices de pasión predilectos, bandera en mano y sombrero a la cabeza olvidaremos las heridas que nos causaron Chivas o América para prender la tele en punto de las 7, y ser parte del espectáculo más descontextualizado de los últimos tiempos. Lo que veremos no será el juego del siglo, ni la guerra, ni el partido más importante de nuestras existencias. Nada más será un Honduras – México: encuentro de la fase previa al hexagonal que, muy probablemente, terminará en empate. Y sin goles.
Vislumbro en el campo a dos equipos timoratos, con más miedo a morir que ganas de matar. Veo a dos técnicos especulativos recibiendo las buenas noticias desde Kingston. Auguro a hondureños y mexicanos en el intercambio de camisetas tras haber calificado de la mano a la fase final. Profetizo océanos de tinta en torno al hexagonal, con sus victorias en el Azteca y sus derrotas fuera de él.
Hay vida (y humo) después de mañana. Otro día será tiempo de morir.
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por Barak Fever, el 4 de Noviembre de 2008, Sin Comentarios

Como no hay nada qué escribir, se ha vuelto el tema de moda: nuestra liga no ofrece espectáculo. Recurrir al cliché los convierte en periodistas serios, frontales, analíticos. Mi pregunta es: ¿Apenas se dieron cuenta?
Permítanme informarles que el Apertura 2008 no ha sido peor que los quince anteriores. El promedio de goles es similar, la cantidad de partidos digeribles idéntica, y la irregularidad de los equipos es la misma de siempre. Lo bueno es que al fin hemos descubierto que la liga mexicana, esa que un periódico insensato bautizó como la mejor del continente, es en realidad una basura.
Pero ya viene la liguilla y con ella el espectáculo ¿no? De hecho, por culpa de la maldita liguilla, las 17 semanas previas son insufribles, pues el torneo regular se reduce a una sosa etapa de clasificación. No voy a negar que a mí, como a todos, me emocionan los partidos a muerte directa, donde al final sale campeón cualquiera; y para eso hay instancias: en el mundo del futbol civilizado se llaman torneos de copa.
La liga es otra cosa. Y debe jugarse de agosto a mayo. El que más puntos sume tiene que salir campeón, los dos siguientes de la tabla han de acompañarlo a la Libertadores, el cuarto y el quinto irán a la Sudamericana, y los tres peores al descenso. La fórmula del anhelado espectáculo es así de sencilla: libre de liguilla, de tabla porcentual y de Interliga. Sin torneos cortos, ni cambios de sede, o filiales que obstruyan las plazas de ascenso.
Necesitamos el equilibrio y la certidumbre de tener equipos grandes y equipos chicos. Los cuatro grandes siempre saldrán campeones y el resto se conformará con calificar a los torneos continentales, o ya de perdis, salvarse del descenso. Así funciona en todos lados. ¿Por qué seremos tan diferentes?
Etiquetas: Futbol Neanderthal, La Prensa Nuestra