En el famosísimo libro de Eduardo Galeano “El Futbol a Sol y Sombra” hay un apartado que se llama “Muerte en la Cancha” y habla de un uruguayo que llevó su pasión hasta la tumba. Tengan cuidado cuando digan: “Yo amo a mi equipo a morir” ya que esas palabras no pueden compararse con la pasión que profesaba el medio de contención del Nacional de Montevideo de principios del siglo XX hacia el equipo de sus amores.

La biografía de Abdón Porte

La República Oriental del Uruguay puede que sea un país pequeño en extensión territorial sin embargo, es imposible no hacer notar que el país charrúa es uno de los forjadores del futbol mundial sobretodo en el amanecer del profesionalismo; siempre productor y exportador de jugadores a pesar de que solo cuenta con 3 millones de habitantes hoy en día. A principios del siglo pasado Uruguay estaba superando décadas de conflicto bélico, sobretodo con Argentina y Brasil logrando una sorprendente estabilidad rara en la región siendo llamado “La Suiza de América” por los europeos. En esos años de bonanza, a finales del siglo XIX nació en un barrio llamado Libertad en la ciudad de Durazno justo al centro de la República Oriental Abdón Porte, quien se convertiría de un muchacho desgarbado y sin grandes pretensiones en un gran mediocampista, combativo, con grandes virtudes y noble dentro del terreno de juego. No tardó en convertirse en deidad y subir al firmamento del Tricolor, uno de los grandes del Uruguay.

La biografía de Abdón Porte: Amar a Morir
Abdón Porte, una de las máximas figuras del Nacional de Montevideo.

El futbol en América estaba naciendo y obviamente hablamos de una etapa amateur donde se buscaba  una consolidación. Es un hecho que en esas épocas no había mejores futbolistas en el continente americano que los uruguayos, y uno de los equipos de ese país, el Nacional de Montevideo comenzaba a escribir su historia en letras de oro en el balompié sudamericano. En 1908 Abdón dejó su pequeño pueblo para mudarse a Montevideo y jugar al futbol. Comenzó en el Colón Futbol Club, para después tener una parada en el Club Libertad que lo condujo a su destino final: El Nacional. Era marzo de 1911. Rápidamente “El Indio” Porte sobresalió en el equipo, se adueñó del medio campo del Tricolor y de la cinta de capitán sin perder la titularidad; recordando que en esa época no existía la figura del Director Técnico, y si algún equipo tenía a alguien en el banquillo, esa persona era prácticamente ignorada por los jugadores de campo. Lo ganó todo con el equipo de sus amores, sumando también la Copa América de 1917 representando a su país.

Abdón Porte tenía la vida perfecta. Hacía lo que le apasionaba, lo hacía de la mejor manera siendo uno de los mejores y por si fuera poco estaba próximo a casarse con su amada novia, el otro amor de su vida. Era marzo de 1918, El Indio tenía 25 años. A pesar de su corta edad su rendimiento en la cancha no era el mismo y nadie sabía las razones de esto, ni siquiera el mismo Abdón, por lo que la directiva decidió sustituirlo con Alfredo Zibechi. Éste fue un balde de agua fría para Porte quien no pudo soportar la tragedia de verse en el banco de suplentes del Gran Parque Central de Montevideo. El 4 de marzo de 1918, Nacional jugó su partido contra el Charley ganando 3 a 1 con una participación excepcional de Abdón como ya era costumbre; en esas épocas se acostumbraba festejar a lo grande después de las victorias. El Indio tomó el tranvía en la madrugada del día 5 de marzo con dirección al barrio de La Blanqueada, al Gran Parque Central.

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Carcomido por la depresión y  a sabiendas de que ya no podía ofrecer lo mejor para el equipo de sus amores se dirigió al centro del campo del estadio mas antiguo de América y de su bolsa sacó un revolver que sin chistar accionó apuntando directo al corazón. Nadie escuchó el disparo, la noche era fría. Hasta la mañana siguiente el perro del cuidador del estadio encontró el cuerpo inerte justo en el centro del campo y rápidamente Severino Castillo, el “canchero” descubrió la trágica escena donde yacía un hincha desmesurado del Nacional con la camisa ensangrentada y una carta a su lado que decía:

 

“Querido Doctor José María Delgado. Le pido a usted y demás compañeros de Comisión que hagan por mí como yo hice por ustedes: hagan por mi familia y por mi querida madre. Adiós querido amigo de la vida”

Al final, como epitafio escribió en esa misma carta: “Nacional aunque en polvo convertido y en polvo siempre amante no olvidaré un instante lo mucho que te he querido.  Adiós para siempre”

 

La biografía de Abdón Porte: Amar a Morir
El Indio Porte dio la vida por su equipo.

 

Así pues una de las máximas figuras de los albores del futbol uruguayo murió por su equipo antes que morir por no se parte del mismo. La tribuna oeste del Parque Central, sede de los encuentros de local del Tricolor (excepto el clásico contra Peñarol) lleva su nombre y es coronada por una manta que reza: “Por la sangre de Abdón”. Abdón Porte amó a morir, el Nacional de Montevideo siempre estuvo para él por encima de todas las cosas. Nadie escuchó el disparo, todos corean su nombre.

 

La biografía de Abdón Porte: Amar a Morir
Abdón es recordado en cada partido del Tricolor
  • Alf Beckenbauer

    Vaya forma de iniciar la historia de Nacional, pues antes también habían fallecido los hermanos Céspedes.

    Bien por el tema. Es una de esas historias que le pusieron color a las crónicas del futbol incipiente.

  • Papá de los Helados

    se supo porque bajo su rendimiento? estaba enfermo?

  • alexdiavol

    y si se caso? o por esa razon bajo el rendimiento